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Memorias de un mercenario: Sangre Sudor y Lucro

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Los mercenarios que he tratado, y con quienes a veces he compartido la vida, combaten de los veinte a los treinta años para rehacer el mundo. Hasta los cuarenta, se baten por sus sueños y por esa idea que de sí mismo se han inventado. Después, si no han dejado la piel en la batalla, se resignan a vivir como todo el mundo –a vivir mal, porque no cobran ningún retiro- y mueren en su lecho de una congestión o de una cirrosis hepática. El dinero nunca les interesa, la gloria rara vez, y se preocupan muy poco de la opinión que merecen a sus contemporáneos. En esto es en lo que se distinguen de los demás hombres”.(Jean Lartéguy).

El periodismo es para los chicos. Recuerdo haber dicho esa frase por primera vez hace ya muchos años en la mesa de un bar de la trasnoche de un cierre de la revista Noticias ante algunos cansados colegas que allí me dieron toda la razón del mundo con una risa amarga. De tanto en tanto me cuentan que la frase todavía rueda por las redacciones, ya casi anónima. No reclamo derechos, ja. Apenas me alienta y lamento que le deba su vigencia a la verdad incontestable que formula: El periodismo es para los chicos.

Por supuesto me refiero al periodismo con fines de lucro, y sobre todo al periodismo en gran escala, ese que llamo “periodismo industrial”, el de los grandes multimedios, esos que amasan fortunas mientras cocinan poder. Allí las fantasías juveniles sobre el oficio, estallan más rápido que las pompas de jabón de don Antonio Machado.

Superado más o menos pronto el deslumbramiento inicial por el frenesí neurótico de las redacciones, por las aventuras de cabotaje, y por la falsa bohemia -que no es sino el trabajo extra que pronto descubrís que nunca te pagan-; muertas ya sobre los hechos las locas ilusiones de la escuela de periodismo, el Periodismo, su noble esencia, se evapora enseguida en el corazón del novato, que allí nomás se petrifica y continúa… o se evapora también.

El periodismo es para los chicos, pasado un tiempo es un trabajo como cualquier otro, cuando no ya un negocio, en el cual se habla sobre todo de dinero o de poder, o de ambas cosas a la vez, o apenas de fama, de vanidad, de figuración, de nada….

El periodismo como “faro de la verdad que alumbra el camino de la sociedad hacia el bienestar común” o cosas así, son, pronto, chistes que hacen reír a los profesionales, y cuanto más profesionales son, más se ríen. Ja.

El periodismo es una industria cuyo comercio mueve millones.

Es un negocio, uno de los negocios legales más grandes y más poderosos del mundo; y como todo gran negocio, es un negocio duro.

Cuando gobiernan las armas, los medios –lo vimos en la Argentina- o bien desaparecen, o bien secundan a las armas, como hicieron Clarín y La Nazión, por ejemplo.

Pero ya en democracia, los medios “son” las armas. De nada sirve mover el más grande aparato partidario para llenar un estadio o dos, cuando otro por la tele te llena diez estadios sin moverse de un estudio. En democracia, los medios son las armas y las armas no son para que jueguen los niños. Por eso el periodismo es para los chicos, pero el negocio no.

El joven novato, con su pasión y su frescura, y su pequeño hatillo de grandes sueños, ¡Oh!, será siempre muy bienvenido en cualquier redacción, como suele serlo en la batalla la valiente carne de cañón de las primeras líneas. Pero si quiere sobrevivir, el novato tendrá que aprender el negocio.

El periodismo es una industria cuya materia prima es la realidad, la información, sí… pero ese no es el producto que vende. El producto que vende dicha industria es justamente la manufacturación de ese insumo, de esa realidad, y de la información que la compone.

Suele decirse que “en las redacciones todo se sabe”. Doy fe. Antes o después toda verdad que más o menos importe, llega a cualquier redacción más o menos importante. Pero también doy fe de que pocas verdades salen de una redacción tal cual entraron. Apenas sí la parte o la forma que defienda o no afecte los intereses económicos y/o políticos de los dueños del medio, de sus socios y sus aliados. Esa es la primera verdad, y el que no la aprenda pronto, no aprenderá mucho más.

Entendido esto, el novato entonces ha de aprender la técnica. La técnica es la suma de recursos a partir de los cuales podrá expresar una idea que no tiene, explicar un hecho que no terminó de entender porque no le dieron tiempo o presupuesto para terminar de investigar; o también presentar como irrebatible una argumentación cosida de apuro con tres o cuatro rumores sin chequear, y sendas precisas directivas de la superioridad. Hay gente muy diestra en el manejo de estas técnicas, y suelen alcanzar posiciones de privilegio con las que tanto sueñan tantos aprendices.

Estos hombres, los profesionales, son apreciados por muchas condiciones, pero sobre todo, por su ductilidad. Son los que siempre se disputa la competencia, los que hoy están aquí y mañana en el medio rival diciendo todo lo contrario pero ganando el doble –caso Lanata-; o instalados para siempre bajo el amparo del mismo mejor postor, disfrazados ya entonces de gente de convicciones, caso Joaqu-Inmorales Solá. Estos suelen ser los más caros, los que además de oficio, experiencia, contactos y técnica, venden su nombre como una marca, más su público cautivo como un ganado propio.

“Toda generalización es absurda -decía Bernard Shaw-, incluso ésta”; pero más allá de las honrosas excepciones de rigor -y de sus precios relativos-, del renombre o no que tenga uno u otro; todos ellos son “profesionales”. Algunos los llaman “mercenarios”. Yo, por ejemplo, porque yo fui uno de ellos. Por eso tampoco lo digo despectivamente, sino con cierto resignado orgullo. Después de todo, los mercenarios por lo menos saben que no son sino soldados, peones, a lo sumo alfiles cuando no caballos del impresionante ajedrez sobre el que danzan.

Y así como no puede acusarse de “cipayo” a un operario de la Coca Cola, así tampoco los periodistas, los trabajadores de los medios, pueden ser culpados por los crímenes del medio al que sirven. Ni por lo tanto creerse, ninguno de ellos, nada especial, sino apenas lo que son: operarios de una gran maquinaria que en sí misma los ignora.

Son tiempos cruciales para el periodismo en la Argentina. La Ley de Medios, el abierto enfrentamiento por fin con los monopolios multimediaticos que hace mucho usan su poder para algo más que informar, el emplazamiento de la Corte Suprema de Justicia; marcan los picos de la contienda… son días cruciales para el periodismo, y para la Argentina.

Pero no para los periodistas. A lo sumo se abrirán nuevas fuentes de trabajo, en ese sentido, sí, pero… pero cuando el mando cambie, cuando muden los patrones, cambiarán seguramente los villanos y los héroes de sus páginas, el enfoque general del medio, el contenido y tal vez hasta el estilo, el nombre, y el papel; pero los periodistas no.

Cuando todo cambie ellos seguirán allí, en la línea de combate, haciendo su trabajo, cumpliendo con sus órdenes, siempre soñando con otro ascenso y su aumento, con las vacaciones en enero; siempre al pie de cada cierre, atentos al taller que acecha porque es la hora, presionando al boludo que no entrega y te entierra, soportando al patrón que pide sangre, sudor y lucro… pase lo que pase ellos seguirán allí como siguen los soldados en el frente por mucho que cambien los mandatarios que los mandan… Siempre alguien tendrá que carga ese fusil, y disparar contra ese blanco… siempre.

Y salvo por esos chicos que por un rato juegan a ser héroes, idealistas y valientes, la guerra y el periodismo, como tantas otras actividades muy lucrativas, se resuelven con profesionales, es decir: gente que hace lo que le dicen, sin preguntar demasiado, porque para eso le pagan lo que le pagan.

Románticamente yo los llamo mercenarios porque fui uno de ellos, y porque los sé inocentes. Hacen lo que les mandan porque precisan la paga. Son la mano ejecutora, nada más. Matan y salvan sin pasión, es su trabajo.

Sé que algunos de ellos se creen mucho más, y más de uno acaso escupa la pantalla si me lee. Yo los perdono a todos como si fuera quién.

Los periodistas no son culpables de nada aunque tampoco son inocentes. Surgen de las profundidades de un conflicto mucho más hondo, y sólo tratan de sobrevivir. Ya en la batalla, el fuego los modela, no los viejos sueños.

El artículo fue publicado por la Agencia Periodística de Buenos Aires

Morrissey: “Thatcher un terror sin un átomo de humanidad”

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Esta carta del controvertido músico Morrissey está dedicada a la “Dama de Hierro” Margaret Thatcher, como una forma de hacer memoria y recordarle a la humanidad que después de todo incluso la muerte no nos convierte en mejores personas:

Thatcher es recordada como la Dama de Hierro solamente porque poseía características completamente negativas, como su permanente tozudez y su incapacidad de escuchar a los demás.

Cada movimiento que hacía estaba cargado de negatividad: destruyó la industria manufacturera británica, odiaba a los mineros, odiaba las artes, odiaba a los luchadores de la libertad irlandeses y los dejó morir, odiaba a los ingleses pobres y no hizo nada por ayudarles, odiaba a Greenpeace y a los activistas por el medio ambiente.

Fue la única líder política europea que se opuso a la prohibición del comercio de marfil. No tenía astucia ni calidez e incluso su propia coalición acabó por expulsarla. Dio la orden de volar El Belgrano (buque argentino) aún cuando este se encontraba fuera de la zona de exclusión de las Malvinas… ¡y se estaba alejando de las islas! Cuando los jóvenes argentinos abordo de El Belgrano estaban sufriendo la más horrible e injusta de las muertes, Thatcher le hizo el símbolo de la victoria a la prensa británica.

¿Hierro? No. ¿Barbárica? Sí. Ella odiaba a las feministas pese a que en gran parte fue gracias al progreso de este movimiento que el público británico llegó a aceptar la posibilidad de que una mujer pudiera llegar a ser primer ministro. Pero por culpa de Thatcher, nunca más habrá una mujer al poder en la política británica. En vez de abrir una puerta para las mujeres, la cerró.

Thatcher será apreciada sólo por los sentimentalistas que no sufrieron bajo su liderazgo, pero la mayoría de la clase trabajadora británica ya la ha olvidado, y los argentinos estarán celebrando su muerte. Como resumen de los hechos, Thatcher era el terror sin un átomo de humanidad.

Morrissey.

¿Por qué odian tanto a Chávez?

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Isaac Rosa:

De los muertos se habla bien, siempre que no se llamen Hugo Chávez. Intento recordar alguna muerte de las últimas décadas que haya merecido tanta mala baba como la que ayer chorreaba en la mayor parte de los medios españoles. Tirano, autócrata, caudillo, payaso, gorila, Hitler, Stalin, Kim Jong Il, demente, delincuente, zarrapastroso… Son términos leídos y oídos ayer para despedir al presidente venezolano.

Ni siquiera cuando murió Bin Laden hubo tanto ensañamiento. De verdad, repasen las hemerotecas y comprobarán cómo el líder de Al Qaeda mereció más respeto que Chávez por parte de la derecha mediática española.

Intento entender por qué odian tanto a Chávez, cómo han podido acumular todo ese odio. Qué había hecho Chávez que fuese tan imperdonable. Repaso todo lo dicho y escrito ayer, y junto al listado de insultos anoto también el listado de reproches: dio un golpe de Estado, era populista, se comportaba como un payaso, recortó las libertades, amordazó a la prensa, fue amigo de Cuba y de otros gobernantes “gamberros”, expropió empresas, dejó un país en crisis y no acabó con la pobreza y la corrupción.

Podría dedicarme a rebatir esos reproches, pero ya se han dedicado otros a hacerlo con buenos argumentos. Como mi propósito es averiguar por qué le odiaban tanto, voy a dar por buenas esas acusaciones: pongamos que todo ello fuese cierto (que no es el caso, pero déjenme que me haga el tonto un rato), y comprobemos si sería suficiente para explicar esa animadversión tan rabiosa. Venga, aceptamos pulpo como animal de compañía y Chávez como dictador: pongámonos en el lugar de sus detractores, a ver si así los entendemos.

Dar un golpe de Estado podría admitirse como motivo de odio, desde una defensa incondicional de la democracia. Pero sería válido si quienes nunca le han perdonado su golpismo hubiesen mostrado la misma inflexibilidad con los golpistas de 2002. Pero no ha sido así. Ni golpistas les llaman.

El golpismo sería aceptable como motivo de rechazo si se aplicase por igual a todos los golpistas que en el mundo hay.Pero no ocurre así con otros que no han ganado ni la mitad de elecciones que Chávez, y con los que no está mal visto firmar acuerdos, hacer negocios o compartir mesa. Lo mismo pasa con el populismo, el culto a la personalidad y las payasadas: podrían ser razón para rechazarlo si ese baremo de exquisitez se aplicase por igual a todos los gobernantes. Incluidos nuestros propios populismos y cultos personalistas.

El mismo razonamiento cabría hacer con el recorte a las libertades y la persecución de la prensa. Si damos por buenas ambas acusaciones (ven, pulpo, ven, bonito), el razonamiento se desmorona ante el silencio cómplice con que son tratados gobernantes que han practicado la guerra sucia, han ordenado asesinatos o han encarcelado periodistas. Nada de esto ha hecho Chávez, y sí otros dirigentes cuya muerte no merecería una mala palabra y sí más de un elogio.

Lo de que expropiaba empresas, casi mejor habría que preguntárselo a las propias empresas. Un caso claro de masoquismo, de maltratada que vuelve una y otra vez con su maltratador, pues pese a las expropiaciones las empresas seguían queriendo hacer negocios con Chávez. Muy buenos negocios, según reconocen. Lo mismo el gobierno español, que pese a quejarse de boquilla corría a venderle barcos con unos contratos históricos.

Lo de que deja un país en crisis, dicho desde un país quebrado e intervenido como el nuestro, casi mejor lo pasamos por alto. Y lo mismo con la corrupción, de la que pocas lecciones podemos dar desde lo alto de nuestra montaña de mierda. En cuanto a la pobreza, no llegó con Chávez, al contrario: bajo su mandato se redujo notablemente, algo que sus enemigos le reconocen aunque con la boca chica, como una minucia, nunca con la valoración que merece un éxito así.

¿Queda algo? Ah, sí: que era amigo de Castro y que se alió con los países más denostados. Nada, nada, calderilla comparado con todo lo anterior, no creo que unas buenas relaciones con Cuba (que son comunes a otros países), o una foto con el mismo Gadafi al que dimos la llave de oro de Madrid, justifiquen tanto rencor.

Entonces, si no parecen verosímiles todas esas razones para explicar el odio a Chávez, ¿por qué le odian tanto? Esperen, que devuelvo el pulpo al mar antes de contestar.

Le odian por todo aquello que no suelen nombrar, pero que se lee claramente subtitulado bajo las acusaciones de golpista, populista, liberticida o expropiador. Le odian porque con sus victorias electorales invalidó una y otra vez la etiqueta de dictador, y dio un mal ejemplo a otros pueblos: que la democracia podía ser una vía legitimadora de transformación social. Le odian porque no consiguieron derrotarlo en quince años, ni la oposición, ni los militares traidores, ni Estados Unidos, y ha tenido que ser un cáncer.

Le odian porque obligó a que respetasen el país quienes estaban acostumbrados a usarlo como un trapo. Le odian porque al hablar de tú a tú a Estados Unidos hizo más evidente la sumisión de otros. Le odian porque con su internacionalismo bolivariano sacudió una Latinoamérica que apenas se levantaba de décadas de dictaduras, CIA y neoliberalismo. Le odian, por último, por motivos ideológicos: porque hablaba de socialismo, con todas las letras, ese fantasma que algunos creían enterrado bajo los cascotes del muro de Berlín, y que Chávez ha mantenido como posibilidad durante una década, hasta llegar a este cambio de época en el que ya no vemos tan disparatado pensar en socialismo.

Otro día si quieren hablamos de sus errores, que no son pocos. Hoy no: yo sí respeto a los muertos, sobre todo cuando merecen tanto respeto como el que Chávez se ganó.

 

Este artículo fue tomado de: www.eldiario.es. Zonacritica

El indígena que conmovió a Google Earth

Almir-Suruí

La historia nos cuenta como un nativo se las ingenió para denunciar la tala indiscriminada de árboles de su comunidad con el apoyo ciertamente positivo de Google Earth y toda su maquinaria satelital puesta al servicio de los más desprotegidos. Almir Suruí  un hombre, un visionario de la selva en el Amazonas de Brasil nos transporta imaginariamente en su 4×4 a través de la web viajesalpasado.com para decirnos. :

“…No soy menos indígena por conducir un todoterreno. El indígena lo es por su amor a la naturaleza, por el respeto a la selva…”

Un día viajé a Cacoal -una localidad cercana- y entré en un cybercafé. Fue allí donde descubrí internet y poco después conocí Google Earth. Me di cuenta de las posibilidades de esa herramienta. Pensé en lo importante que sería detectar vía satélite la tala ilegal del Amazonas. Pero había un problema, En Google Earth, la región de Rondonia no tenía suficiente definición para apreciar el desastre. Entonces pensé que podría visitar a los responsables de Google para convencerles de que centraran sus satélites en esta región del mundo y poder así denunciar a los furtivos” 

Hasta ahí me pareció el relato de un soñador, un quijote de selva, un ingenuo con iniciativa. Pero Almir continuó:

“Me enteré de que los responsables de la compañía estaban en Washington y compré un billete de avión. Me acerqué a la sede de Google y al principio no me dejaban entrar. Esperé varios días en la puerta del edificio hasta que me recibieron, casi por derribo, y entonces les conté el problema.”

A los responsables de Google Earth les conmovió tanto la historia que incluso viajaron hasta Rondonia, ajustaron la definición de sus programas vía satélite y añadieron un sistema de denuncias online

A los responsables de Google Earth les conmovió tanto la historia que incluso viajaron hasta Rondonia, ajustaron la definición de sus programas vía satélite y añadieron un sistema de denuncias online para localizar en cualquier momento la tala ilegal en esta parte del mundo. Ese sistema hoy está extendido a otros muchos territorios.

Almir se ha convertido en un referente entre los indígenas del planeta. Acude a conferencias en diferentes continentes, agita las conciencias y cuenta su historia. Después vuelve a la aldea de Sete de Septembro para devolver árboles a la selva y reverdecer su tierra.

El día de nuestra partida, nos invitaron a plantar un árbol cada uno. Sé que hay un mógano más creciendo en la selva de los suruí. Ese honor que me devuelve de vez en cuando, con la memoria, a esa tierra donde conviven las flechas y los ordenadores, donde el progreso se ha encargado de frenar al “progreso” y donde los indios son capaces de inventar sueños vía satélite. Y cambiar el mundo.

Hugo Chávez le responde a Alejandro Sanz

chavez-saenz

PREGUNTA :

Presidente Chávez, quiero ir a cantar a su país…. ¿Me lo permite?

¿Me da su palabra que no le pasará nada ni a mi público, ni a mi gente, ni a la empresa, ni a mí? 

RESPUESTA :

Señor Alejandro: sabe usted lo que significa ser esclavo sin cadena… Esclavo sin cadenas, es simplemente continuar siendo esclavos sin cargar los grilletes… ¿Porque razón no te has preguntado todavía, del por qué Venezuela es atacada con artillería pesada solamente por las potencias occidentales?

¿O será que formas parte de ellos y te haces el distraído?

Infórmate amigo mío, y pregúntate porque Colombia es considerada una de las naciones donde existe mas desigualdad por culpa de gobiernos que solo mandan para unos pocos y las riquezas son distribuidas para unos privilegiados mientras Venezuela es reconocida como el primer país de la región en cuando a bajar la pobreza extrema, de manera drástica en el gobierno de Chávez Frías.

¿No te llamó nunca la atención que después que nuestro país se volcó a la izquierda, automáticamente se comenzaron a unir la mayoría de los pueblos de América Latina, en una clara señal de lo que querían los pueblos?…

¿Pides permiso para venir a cantar?

¿No te da vergüenza decir eso?

¿En un país democrático donde cualquier persona puede decir lo que se le venga en gana y no como te cuentan?

Te diré algo: La mayoría de los latinoamericanos que levantaban su voz por intermedio del canto, en señal de protesta por las infinitas injusticias que sufrían sus pueblos por culpa de dictaduras asesinas de derecha…Nunca pidieron permiso para arriesgar su vida en nombre de los miserables, y en esos tiempos si que arriesgaban el pellejo…

Alguna vez te dignaste escuchar alguna prosa convertida en canción de Don Atahualpa Yupanqui…

¡Si!, aquel que lo llamaban el padre de la canción folclórica latinoamericana…

La dictadura fascista argentina lo persiguió y tuvo que asilarse en Europa, por si no lo sabes el mismo que en París compartió escenario con alguien llamada Edith Piaf…

Nunca te contaron del cantautor Víctor Jara, que la dictadura chilena de Pinochet, le corto las manos para que no volviera jamás a tocar su guitarra acompañado su canto y no conformes con ello, lo acribillaron indefenso en el Estadio de fútbol de Santiago…

Seguramente conociste a Mercedes Sosa, “la negra del Sur” como la llamaban todos los pueblos latinoamericanos…

Si no la conociste, te invito que te metas en Youtube y la escuches cantando: “Solo le pido a Dios” y después me cuentas…

A esta cantautora pueblo, cantando en la ciudad de La Plata en el año 79 la dictadura fascista la detuvo a ella y a todos los que osaron ir a verla cantar. También tuvo que exiliarse en Europa en Paris y Madrid, para que no la mataran…

Leíste alguna vez a Mario Benedetti el que nos decía que “El Sur también existe”, al igual que su compatriota Alfredo Zitarrosa aquel del “Violín de Becho”…

Ellos también se vieron obligados a exiliarse en Europa por amenazas de muerte…

A León Gieco, un general le puso una pistola en la cien, diciéndole:”La próxima vez que vengas a cantar a la universidad de Luján y cantes esa canción te voy a pegar un tiro en la cabeza”, refiriéndose a “Hombres de Hierro”

Guaraní se tuvo que marchar también al igual que la Nacha Guevara, que le colocaron una bomba en un teatro mientras cantaba, los fascistas argentinos…

¡¡Si hasta el tango Cambalache lo prohibieron en las emisoras de radio la dictadura argentina!!… Y NUESTRO INIGUALADO CANTAUTOR ALÍ PRIMERA, QUIEN FUÉ VETADO TODA SU VIDA EN LOS MEDIOS VENEZOLANOS.

¡¡Anímate!!…Y escribe una canción, de las miserias del mundo…

Háblanos de los olvidados de Haití, de los miles y miles de muertos en Irak, de los de Afganistán, de la hambruna del África, de la desnutrición en la América pobre, de la desigualdad abismal existente entre ricos y pobres, de las interminables mujeres asesinadas en ciudad Juárez, de los niños obligados a trabajar robándoseles lo único que vale la pena vivir en esta loca vida, “su niñez”…

Infórmate, escribe, no vengas solo a cantar…y a hacer un show mediático, se honesto, no engañes a tus seguidores.

Recorre las villas miserias de pueblos que claman por igualdades, las favelas de los sin techo…los 40 millones de pobres en USA, hoy convertidos en 50 millones de excluidos.

Y después me cuentas, si todavía te quedan fuerzas de criticar a Chávez…

40 Preguntas que los grandes medios nunca le harán a Yoani Sánchez

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La Famosa opositora cubana hará su gira mundial por más de una decena de países.

1. ¿Quién organiza y financia su gira mundial?

2. En agosto de 2002, después que usted se casara con un ciudadano alemán llamado Karl G., abandonó Cuba, “una inmensa prisión con muros ideológicos”, para emigrar a Suiza, una de las naciones más ricas del mundo. Contra todo pronóstico, en 2004, usted decidió regresar a Cuba, “barco que hace aguas a punto del naufragio”, donde “seres de las sombras, que como vampiros se alimentan de nuestra alegría humana, nos inoculan el temor a través del golpe, la amenaza, el chantaje”, donde “los bolsillos se vaciaban, la frustración crecía y el miedo acampaba”. ¿Qué razones motivaron esta elección?

3. Según los archivos de los servicios diplomáticos cubanos de Berna, Suiza, y de los servicios migratorios de la isla, usted solicitó regresar a Cuba a causa de las dificultades económicas que encontró en Suiza. ¿Es verdad?

4. ¿Cómo pudo casarse con Karl G. si ya estaba casada con su actual esposo Reinaldo Escobar?

5. ¿Todavía es su objetivo establecer un “capitalismo sui generis” en Cuba?

6. Usted creó su blog Generación Y en 2007. En 2008 consiguió el Premio de Periodismo Ortega y Gasset, dotado con 15.000 euros, el 4 de abril de 2008, otorgado por el diario español El País. De costumbre, este premio se otorga a prestigiosos periodistas o escritores con una larga carrera literaria. Es la primera vez que una persona con su perfil lo obtiene. Usted fue también seleccionada entre las 100 personas más influyentes del mundo por la revista Time (2008). Su blog fue incluido en la lista de los 25 mejores blogs del mundo de la cadena CNN y la revista Time (2008) y también logró el premio español Bitacoras.com, así como The Bob’s (2008). El País la incluyó en su lista de las 100 personalidades hispanoamericanas más influyentes del año 2008. La revista Foreign Policy hizo todavía más en diciembre de 2008, al incluirla entre los 10 intelectuales más importantes del año. La revista mexicana Gato Pardo hizo lo mismo en 2008. La prestigiosa universidad estadounidense de Columbia le concedió el premio María Moors Cabot. ¿Cómo explica usted esta avalancha de premios, acompañados de importantes dotaciones financieras, en apenas un año de existencia?

7. ¿A qué dedica los 250.000 euros conseguidos gracias a estas recompensas, un importe equivalente a más de 20 años de salario mínimo en un país como Francia, quinta potencia mundial, y a 1.488 años de salario mínimo en Cuba?

8. La Sociedad Interamericana de Prensa, que agrupa los grandes conglomerados mediáticos privados del continente, decidió nombrarla vicepresidenta regional por Cuba de su Comisión de Libertad de Prensa e Información. ¿Cuál es su salario mensual por este cargo?9. Usted también es corresponsal del diario español El País. ¿Cuál es su remuneración mensual?

10. ¿Cuántas entradas de cine, de teatro, cuántos libros, meses de alquiler o pizzas puede pagar en Cuba con sus ingresos mensuales?

11. ¿Cómo puede pretender representar a los cubanos cuando usted tiene un nivel de vida que ninguna persona en la isla puede permitirse?

12. ¿Qué hace para conectarse a Internet si afirma que los cubanos no tiene acceso a Internet?

13. ¿Cómo es posible que su blog pueda usar Paypal, sistema de pago en línea que ningún cubano que vive en Cuba puede utilizar a causa de las sanciones económicas que prohíben, entre otros, el comercio electrónico?

14. ¿Cómo puede disponer de un Copyright para su blog “© 2009 Generación Y – All Rights Reserved”, mientras ningún otro bloguero cubano puede hacer lo mismo por las leyes del embargo?

15. ¿Quién se esconde detrás de su sitio desdecuba.net cuyo servidor está alojado en Alemania por la empresa Cronos AG Regensburg registrado bajo el nombre de Josef Biechele, que aloja también sitios Internet de extrema derecha?

16. ¿Cómo pudo hacer su registro de dominio mediante la empresa estadounidense GoDady, ya que lo prohíbe formalmente la legislación sobre las sanciones económicas?

17. Su blog está disponible en no menos de 18 idiomas (inglés, francés, español, italiano, alemán, portugués, ruso, esloveno, polaco, chino, japonés, lituano, checo, búlgaro, holandés, finlandés, húngaro, coreano y griego). Ningún otro sitio del mundo, incluso los de las más importantes instituciones internacionales como por ejemplo las Naciones Unidas, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la OCDE o la Unión Europea, dispone de tantas versiones lingüísticas. Ni el sitio del Departamento de Estado de Estados Unidos ni el de la CIA disponen de semejante variedad. ¿Quién financia las traducciones?

18. ¿Cómo es posible que el sitio que aloja su blog disponga de un ancho de banda 60 veces superior al que dispone Cuba para todos sus usuarios de Internet?

19. ¿Quién paga la gestión del flujo de más de 14 millones de visitas mensuales?

20. Usted dispone de más de 400.000 seguidores en su cuenta Twitter. Apenas un centenar de ellos residen en Cuba. Usted sigue a más de 80.000 personas. Usted afirma “Twitteo vía sms sin acceso a la web”. ¿Cómo puede seguir a más de 80.000 personas sin un acceso a Internet?

21. El sitio www.followerwonk.com permite analizar el perfil de los seguidores de cualquier miembro de la comunidad Twitter. Revela a partir de 2010 una impresionante actividad de su cuenta. A partir de junio de 2010, usted se ha inscrito en más de 200 cuentas Twitter diferentes cada día, con picos que podían alcanzar 700 cuentas en 24 horas. ¿Cómo pudo realizar semejante proeza?

22. ¿Por qué cerca de sus 50.000 seguidores son en realidad cuentas fantasmas o inactivas? En efecto, de los más de 400.000 perfiles de la cuenta @yoanisanchez, 27.012 son huevos (sin foto) y 20.000 revisten las características de cuentas fantasmas con una actividad inexistente en la red (de cero a tres mensajes mandados desde la creación de la cuenta).

23. ¿Cómo es posible que muchas cuentas Twitter no tengan ningún seguidor, sólo la siguen a usted y han emitido más de 2.000 mensajes? ¿Acaso es para crear una popularidad ficticia? ¿Quién financió la creación de cuentas ficticias?

24. En 2011, usted publicó 400 mensajes por mes. El precio de un mensaje en Cuba es de 1,25 dólares. Usted gastó 6.000 dólares al año en el uso de Twitter. ¿Quién paga por ello?

25. ¿Cómo es posible que el Presidente Obama le haya concedido una entrevista, cuando recibe centenas de peticiones de los más importantes medios informativos del mundo?

26. Usted afirmó públicamente que mandó al Presidente Raúl Castro una petición de entrevista tras las respuestas de Barack Obama. Ahora bien, un documento oficial del jefe de la diplomacia estadounidense en Cuba, Jonathan D. Farrar, afirma que usted nunca escribió a Raúl Castro: “Ella no esperaba una respuesta de éste, pues confesó que nunca las [preguntas] había mandado al presidente cubano”. ¿Por qué mintió?

27. ¿Por qué usted, tan expresiva en su blog, oculta sus encuentros con los diplomáticos estadounidenses en La Habana?

28. Entre el 16 y el 22 de septiembre de 2010, usted se reunió secretamente en su apartamento con la subsecretaria de Estado estadounidense Bisa Williams durante su visita a Cuba, como lo revelan los documentos de Wikileaks. ¿Por qué mantuvo un manto de silencio sobre este encuentro? ¿De qué hablaron?

29. Michael Parmly, antiguo jefe de la diplomacia estadounidense en La Habana afirma que se reunía regularmente con usted en su residencia personal como lo indican los documentos confidenciales de la SINA. En una entrevista, hizo partícipe de su preocupación respecto a la publicación de los cables diplomáticos estadunidenses por Wikileaks: “Me molestaría mucho que las numerosas conversaciones que tuve con Yoani Sánchez se publicaran. Ella podría pagar las consecuencias toda la vida”. La pregunta que viene inmediatamente a la mente es la siguiente: ¿cuáles son las razones por las que usted tendría problemas con la justicia cubana si su actuación, como afirma, respeta el marco de la legalidad?

30. ¿Sigue pensando que “muchos escritores latinoamericanos merecían el Premio Nobel de Literatura más que Gabriel García Márquez”?

31. ¿Sigue pensando que “había una libertad de prensa plural y abierta, programas de radio de toda tendencia política” bajo la dictadura de Fulgencio Batista entre 1952 y 1958?

32. Usted declaró en 2010: “el bloqueo ha sido el argumento perfecto del gobierno cubano para mantener la intolerancia, el control y la represión interna. Si mañana levantaran las sanciones, dudo mucho de que se vean los efectos”. ¿Sigue convencida de que las sanciones económicas no tienen ningún efecto en la población cubana?

33. ¿Condena usted la imposición de sanciones económicas de Estados Unidos contra Cuba?

34. ¿Condena usted la política de Estados Unidos que busca un cambio de régimen en Cuba en nombre de la democracia, mientras apoya a las peores dictaduras de Medio Oriente?

35. ¿Está usted a favor de la extradición de Luis Posada Carriles, exilado cubano y exagente de la CIA, responsable de más de un centenar de asesinatos, quien reconoció públicamente sus crímenes y que vive libremente en Miami gracias a la protección de Washington?

36. ¿Está usted a favor de la devolución de la base naval de Guantánamo que ocupa Estados Unidos?

37. ¿Está usted a favor de la liberación de los cinco presos políticos cubanos encarcelados en Estados Unidos desde 1998 por infiltrarse en organizaciones terroristas del exilio cubano en Florida?

38. ¿Le parece normal que Estados Unidos financie una oposición interna en Cuba para conseguir “un cambio de régimen”?

39. Para usted, ¿cuáles son las conquistas de la Revolución Cubana?

40. ¿Qué intereses se esconden detrás de su persona?

Relación Antidemocrática entre el Machismo, Misoginia y Violencia de Género

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Este artículo plantea la relación intrínseca entre machismo, misoginia y homofobia, desde el análisis sociológico aportado por el filósofo y sociólogo alemán Teodoro Adorno (1903-1969) y otros académicos a través de la teoría de la personalidad autoritaria. Analiza el abordaje que se hace desde este perfil de personalidad de la realidad observable y muestra sus elementos profundamente antidemocráticos y antiéticos:

Machismo, Misoginia

¿Qué es el “machismo”? No es más que el término vulgar delandrocentrismo, que tiene como una de sus expresiones más duras y violentas a la misoginia, el desprecio por las mujeres que las reduce en su condición humana y justifica cualquier ataque contra su dignidad, contra su integridad física, psicológica o moral.

Después de muchos años de incansable esfuerzo, el movimiento de mujeres ha logrado la aprobación de una ley contra la violencia sexista (Ley Orgánica sobre el Derecho de las Mujeres a una Vida libre de Violencia, 2007), pero prevalecen las profundas causas culturales que la generan. El machismo, el desprecio por lo femenino como referencia social-cultural ha calado muy profundo en nuestras mentes. ¡Claro! Hace más de cinco mil años que venimos escuchando esta misma letanía acerca de “la naturaleza intrínsecamente diabólica, perversa de la mujer”.

En las culturas androcéntricas-misóginas, la condicion de las mujeres es constantemente simplificada y condenada. Se habla de “la mujer”, del “rol femenino” –usualmente secundario y de poca importancia según esta concepción de la realidad- como si con esta expresión pudiéramos reducir la riqueza de la condición humana de las mujeres (¿o más bien debiera decir “feminiana”, ya que lo “humano” proviene del Hombre, ese Hombre con mayúscula que se nos ha querido imponer como única referencia ética posible?).

Autoridad y discriminación

En lo más profundo de este pensamiento androcéntrico pervive lo que Teodoro Adorno llegara a definir como “pensamiento autoritario”. Para explicar el éxito político del nazismo en un país tan culto como Alemania, Adorno emprendió la ingente tarea de coordinar más de cincuenta mil encuestas psicológicas. El sorprendente resultado fue que una alta proporción de la población estudiada manifestaba las siguientes características conductuales:

Pensamiento dicotómico (o binario): Ve la realidad a partir de pares mutuamente excluyentes (“blanco y negro”, “fuerte y débil”, “masculino/femenino”, etc.). En este ultimo par, “masculino/femenino”, la relación no es “entre dos iguales”. La relación es más bien asimétrica, lo masculino por encima de lo femenino.

Intolerancia ante la ambigüedad: como consecuencia directa de la anterior, la persona autoritaria no tolera lo que no pueda encasillarse en alguno de los dos polos en los que divide la realidad. Actividades como el arte, lo espiritual, son decididamente descalificadas y perseguidas como “peligrosas”. La caracterización estrecha de las personas impide cualquier variación con respecto a lo que se tiene como “correcto” o “aceptable”.

La concepción jerarquizada de las relaciones humanas: “Sexo”, “raza”, “edad” y cualquier otra característica que sirva como referencia para clasificar a las personas es definida a partir del hombre como el pináculo del orden social.

Falta decir que en el balance de género las mujeres siempre han ocupado el lugar de “lo otro”. Ha sido hasta ahora “el sexo opuesto” (otra fantasmagoría más inventada por la necesidad autoritaria de dicotomizarlo todo; los sexos y los géneros, cuantos sean estos y aquellos, son imposibles de ser reducidos a esa dicotomía, pues en cada uno existe algo de los demás. XX y XY no son mutuamente excluyentes. Las intersexualidades y las identidades de género, distintas al sexo biológico en algunas personas, es prueba palmaria de ello).

Con toda esta carga cultural y política en su contra, las mujeres fueron confinadas a los pliegues invisibles de la historia. Quemadas como brujas, colgadas de mástiles y guillotinadas (Olimpia de Gouges, 1748-1793, la redactora de la Declaración de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana (Francia, 1791) es el ejemplo y el símbolo de este miedo y odio criminal contra las mujeres durante gran parte de nuestra historia en la Tierra), la persecución y los múltiples genocidios contra las mujeres han demostrado de lo que es capaz la misoginia.

La reducción de la condición femenina a algo diabólico ha significado desde luego la condena de toda expresión que pueda acercarse siquiera a la considerada como parte esencial e inseparable suya.

Misoginia, Homofobia

Muy cerca de ese machismo misógino, se encuentra la homofobia, desde el punto de vista ideológico. Esta es el odio o rechazo a toda persona que “se salga” de la norma heterosexista. Es decir, el rechazo a las personas por su orientación homosexual o bisexual. Claro que la misoginia y la homofobia comparten una profunda descalificación de todo aquello que no pueda identificarse con esa imagen sobredimensionada y todopoderosa que se tiene de lo masculino. No por casualidad la homosexualidad masculina es considerada –desde lo cultural y simbólico- como más perniciosa que la homosexualidad femenina. Esta última se invisibiliza, no existe, o si se permite su representación es simplemente para solaz y satisfacción de las fantasías del macho heterosexual.

Las mujeres, su sexualidad y afectividad son “inocuas”. Se pueden expresar afecto entre sí, en el espacio público, y no pasa a mayores. En cambio, la expresión pública de afecto, de emocionalidad, está prohibida para los varones, so pena de ser menospreciados “como mujercitas” (¿Cuántas veces, cuantas palabras no conocemos que identifican la homosexualidad masculina con lo femenino, con su supuesta – y peligrosa –fragilidad? No tenemos más que ver la representación que se hace de la homosexualidad masculina en nuestra televisión para entender esta relación entre ella y la condición femenina, “intrínsecamente inferior”).

Cada vez que se habla en el discurso público de la homosexualidad, se hace referencia directa y excluyente a la homosexualidad masculina. Si se menciona la posibilidad del matrimonio homosexual, de inmediato salen a relucir las supuestas “razones” por las que dos hombres no pueden casarse (comenzando por la etimológica, que la palabra “matrimonio” implica necesariamente la existencia de “una madre”. De allí se supone entonces que el “matrimonio” no estaría nunca más justificado que entre dos mujeres, ya que pueden concebir una prole en la que confluyen las características biológicas de ambas).

La creencia mayoritaria asume que los varones homosexuales “quieren o pretenden ser mujeres”. Esta concepción errónea sobre la relación entre sexo biológico, orientación sexual e identidad de género ya ha sido superada por completo por el conocimiento científico disponible actualmente. La orientación homosexual no significa que la persona quiera cambiar de sexo o que se sienta mal con su propio sexo. La orientación bisexual tampoco se trata de una “indefinición” (¿recordamos la necesidad autoritaria de ceñirse a definiciones estrictas y mutuamente excluyentes y su temor a la ambigüedad, a lo “no definido”?). Se trata simplemente de atracción erótica y emocional hacia personas de uno, u otro sexo (en el caso de las personas homo o heterosexuales) o a ambos sexos. Esta última no necesariamente se presenta en forma simultánea (lo cuál genera el mito de la supuesta incapacidad para el compromiso que tendrían las personas bisexuales).

Por otra parte, la identidad de género es la profunda convicción de pertenecer a cualquiera de los sexos. Ésta no necesariamente coincide con las características sexuales de la persona (la identidad de género no se define por los órganos sexuales de la persona, sino por la sensación sicológica de ser “varón” o “mujer”).

La única forma de liberarnos de estas limitaciones abusivas a nuestra libertad individual es precisamente afirmando nuestra condición, orientación sexual o identidad de género, como lo que simplemente es, nuestro derecho a ser quienes somos.
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José Ramón Merentes en palabra de Mujer

*Politólogo. Coordinador de Unión Afirmativa de Venezuela, organización que lucha por la promoción de los derechos humanos de la sexodiversidad.

La doble moral de los católicos

SAN-PEDRO

Curiosa es la manera como los hombres nos enfrentamos a la muerte. Más curiosa la forma como los católicos tratan a los que parten a mejor vida. Siempre me pareció una rareza que para los míos todos los muertos fueran “buenos hombres”. Parece que los católicos convierten a la muerte en el precio que las personas deben pagar para que sus pecados cometidos sean perdonados y la gracia de Dios recaiga sobre sus mortales cabezas garantizándoles el paraíso.

No importa que el fallecido haya sido un miserable en vida. No importa si el difunto cometió delitos abominables. No importa si quien ya no está en este mundo fue cómplice silente de asesinos o protector de violadores de niños. Nada de eso importa para la mayoría de católicos. Todos ellos terminarán perdonado la maldad de aquellos que con sus acciones convirtieron en un infierno la vida de otros seres humanos. Nada de eso importa cuando quien ordena ese perdón es el pastor de la Iglesia de Dios en la tierra: el Papa.

Joseph Ratzinger, conocido mundialmente como Benedicto XVI, no ha muerto, pero es como si ya no estuviese entre nosotros, pues tras su renuncia se ha convertido para los católicos en el hombre más perfecto y bueno de este miserable mundo. Qué pena que no esté muerto, dicen algunos, pues de ser así, ya podríamos iniciar el procedimiento para impulsar su beatificación en Roma.

Al parecer, mis amigos católicos, por quienes siento un gran respeto (empezando por mis padres), se han olvidado de que el buen Ratzinger formó parte de las Juventudes Hitlerianas y abrazó con convicción y “fe” la prédica nazi. Esta es una parte de la biografía de Joseph que un gran sector de la prensa mundial prefiere mantener oculta. Como se sabe, una vez elegido Papa, Joseph, con el apoyo de importantes medios de comunicación, inició una campaña destinada a lavar su imagen y justificar este “pequeño” error de juventud.

Lo cierto es que el joven Ratzinger formó parte de los denominados cachorros fascistas, y que jamás (cuando ya era Papa) se lo escuchó disculparse por tan grueso error. Sobre todo teniendo en cuenta que el horror nazi le costó la vida a más de seis millones de judíos.

Está bien, imaginemos que sus delirios fascistas fueron un “error” de juventud como sus defensores lo señalan. Lo que no puede se considerado un error de juventud fue su apoyo decidido (de la mano de Juan Pablo II) a las ideologías ultraconservadoras que terminaron por imponerse en continentes como América Latina gracias a una serie sucesiva de golpes militares orquestados y financiados por los Estados Unidos.

El comunismo, en su lógica, avanzaba en nuestro continente promoviendo el ateísmo, en ese escenario era urgente acabar con los gobiernos de izquierda, aunque estos hayan sido elegidos democráticamente por sus pueblos. Aunque eso suponga un baño de sangre y le cueste la vida a miles de argentinos, chilenos, uruguayos, etc. No sorprende pues el que hace unos días la justicia argentina haya determinado la complicidad de la Iglesia Católica en la comisión de delitos contra los derechos humanos cometidos durante la dictadura en ese país en el periodo 1976-1983.

Pero su ideología de juventud, tantas veces negada, le terminaría jugando una mala pasada ya en sus años de madurez. Una vez al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, encargo que recibió de las manos del propio Karol Wojtyla, usó todo su poder para sacar del camino a los sacerdotes que no estaban alienados hacia la derecha del pensamiento católico. Fue así que inició una campaña de persecución y descrédito contra los curas que por aquellos años difundían la denominada Teología de la Liberación en América Latina, acusando a esta corriente cristiana de subversiva y marxista por ponerse de lado de los movimientos populares que buscaban acabar con la injusticia en el tercer mundo.

Ratzinger, volviendo tras sus propios pasos, nos dio en 2011 otra muestra de su “coherencia personal” al rendir homenaje al cardenal croata Alojzije Stepinac, sacerdote que durante la Segunda guerra Mundial se puso al servicio de la causa nazi. La pregunta que los católicos debieron hacerse en ese momento fue: ¿Cómo no rendirle homenaje a un hombre al cual Karol Wojtyla beatificó sin mayor explicación?

Pero la historia de Ratzinger, como la de su antecesor Juan Pablo II, tiene todavía otros pasajes oscuros que sería bueno recordar. Hace algunos años, se hizo público un informe elaborado por el sacerdote carmelita Anastasio Ballesteros. En este documento se pone en evidencia la responsabilidad directa de Joseph y Karol en el encubrimiento de curas acusados de cientos de violaciones sexuales contra menores de edad.

Uno de los casos más sonados fue el del fundador de los Legionarios, Marcial Maciel, acusado formalmente por algunos ex Legionarios de Cristo en 1998 de violar a niños en México. La denuncia se presentó ante el mismísimo Ratzinger pero esta nunca prosperó pues como muchos especialistas señalan: la Iglesia Católica tiene una política de encubrimiento e impunidad para casos aberrantes como estos en los cuales lo que se busca es comprobar la responsabilidad penal de sacerdotes malvados.

Ahora sabemos, gracias a la investigación realizada por Fernando Gonzáles, que estos casos comenzaron a ser conocidos por el Vaticano desde el año de 1956. Han pasado más de 50 años y la Iglesia Católica no ha hecho mucho por identificar y sancionar a los responsables de estos crímenes.

¿Existió o no durante el papado de Karol Wojtyla y el de Joseph Ratzinger, respectivamente,  una política oficial para el tratamiento de las denuncias de pederastia?Sí, esa política existió y se encuentra reflejada formalmente en la directiva “Crimen Sollicitationis”, aprobada por otro “santo” como Juan XXIII en 1962. Esta directiva imponía la obligación de guardar silencio sobre estos abusos sexuales bajo pena de excomunión a todos los sacerdotes que tomaran conocimiento de estas denuncias y las hiciesen públicas.

Cierto es que Ratzinger derogó este documento (cosa que Karol Wojtyla jamás hizo), lo preocupante es que a pesar de sus presentaciones públicas en las cuales condenó estos delitos y pidió perdón a las víctimas, y a la humanidad entera, por los “pecados” cometidos por estos criminales vestidos con sotana, se sabe que esa convicción y vigor no necesariamente eran los mismos al momento de tomar acciones al interior del clero, a pesar de haber denunciado estos actos con mayor firmeza que su antecesor.

Sobre este punto, el semanario “The Observer”, publicó una carta del puño de Benedicto XVI en la cual daba instrucciones a todos los obispos para encubrir a los curas acusados de estas prácticas. Cabe apuntar que la veracidad de esta publicación no fue jamás cuestionada por el Papa. En todo caso, no recuerdo a ningún vocero vaticano negando este informe periodístico.

Como uno puede apreciar, numerosos son los cuestionamientos que se le hacen a Ratzinger. Lo mismo podríamos decir del mandato de Karol Wojtyla. Juan Pablo II, uno de los más grandes encubridores y protectores de pedófilos (acá no importa si son curas o no) de la historia recibió como reconocimiento a tan “insigne gestión”, la beatificación de manos de Benedicto XVI. El Papa renunciante, quien durante años se encargó de justificar atrocidades y de guardar silencio cómplice ante crímenes y atropellos cometidos en nombre de la fe, es hoy en día elevado a las alturas y reconocido como ejemplo para la humanidad por los católicos.

¿Pueden los católicos llamar “Santo Padre”a Wojtyla y a Ratzinger sin sentir acaso un poquito de remordimiento? ¿Estos son los hombres que conducen los destinos de la Iglesia Católica? QuizáCésar Hildebrandt tenga razón al decir que la Biblia no es otra cosa que una crónica policial y racista plagada de enfrentamientos y venganzas. Quizá sea cierto eso de que Dios y sus presentantes toleran la muerte de los inocentes, el sufrimiento de los pobres, la impunidad de los criminales, cuando se trata de salvar el honor de su Iglesia Católica.

Emil Cioran: A Modo de Confesión

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Sólo tengo ganas de escribir cuando me encuentro en un estado explosivo, enfebrecido o crispado, en un estupor metamorfoseado en frenesí, en un clima de ajuste de cuentas en el que las invectivas sustituyen a las bofetadas y a los golpes. De ordinario, la cosa comienza así: un ligero temblor que se hace cada vez más fuerte, como tras un insulto que se ha soportado sin responder. Expresión equivale a réplica tardía o a agresión diferida: yo escribo para no pasar al acto, para evitar una crisis. La expresión es alivio, venganza indirecta del que no puede digerir una afrenta y se rebela con palabras contra sus semejantes y contra sí mismo. La indignación es menos un estado moral que un estado literario, es incluso el resorte de la inspiración. ¿Y la sabiduría? Es precisamente lo contrario. El sabio que hay en nosotros arruina todos nuestros ímpetus, es el saboteador que nos disminuye y paraliza, que acecha al loco que hay en nosotros para calmarle y comprometerle, para deshonrarle. ¿La inspiración? Un desequilibrio repentino, voluptuosidad irresistible de armarse o destruirse. Yo nunca he escrito una sola línea a mi temperatura normal. Y sin embargo, durante largos años, me consideré como el único individuo sin defectos. Ese orgullo me resultó benéfico: me permitió emborronar papel. He dejado prácticamente de escribir en el momento en que, al sosegarse mi delirio, me he convertido en la víctima de una modestia perniciosa, nefasta para esa febrilidad de la que emanan las intuiciones y las verdades. Sólo puedo escribir cuando, habiéndome repentinamente abandonado el sentido del ridículo, me considero el comienzo y el fin de todo.

Escribir es una provocación, una visión afortunadamente falsa de la realidad que nos coloca por encima de lo que existe y de lo que nos parece existir. Rivalizar con Dios, superarlo incluso mediante la sola virtud del lenguaje: ésa es la hazaña del escritor, espécimen ambiguo, desgarrado y engreído que, liberado de su condición natural, se ha abandonado a un vértigo magnífico, desconcertante siempre, a veces odioso. Nada más miserable que la palabra y sin embargo a través de ella uno se eleva a sensaciones de dicha, a una dilatación última en la que uno se halla totalmente solo, sin el menor sentimiento de opresión. ¡Lo supremo alcanzado mediante el vocablo, mediante el símbolo mismo de la fragilidad! Pero lo supremo se puede también alcanzar, curiosamente, a través de la ironía, a condición de que ésta, llegando hasta el extremo de su obra de demolición, dispense escalofríos de un dios autodestructor. Las palabras como agentes de un éxtasis al revés… Todo lo que es verdaderamente intenso participa del paraíso y del infierno, con la diferencia de que el primero sólo podemos entreverlo, mientras que el segundo tenemos la suerte de percibirlo y, más aún, de sentirlo. Existe una ventaja más notable aún, de la que el escritor posee el monopolio, la de poder desembarazarse de sus peligros. Sin la facultad de emborronar páginas, me pregunto qué hubiera sido de mí. Escribir es deshacerse de nuestros remordimientos y de nuestros rencores, es vomitar nuestros secretos. El escritor es un desequilibrado que utiliza esas ficciones que son las palabras para curarse. ¡Cuántos malestares, cuántos arrebatos siniestros no he superado yo gracias a ese remedio insustancial! Escribir es un vicio del que puede uno cansarse. A decir verdad, yo escribo cada vez menos, y acabaré sin duda por dejar de escribir totalmente, pues he dejado de encontrar el menor encanto a ese combate con los demás y conmigo mismo.

Cuando se aborda un tema, sea cual sea, se experimenta un sentimiento de plenitud, acompañado de una pizca de altivez. Fenómeno más extraño aún: esa sensación de superioridad cuando se evoca una figura que se admira. En medio de una frase, ¡con qué facilidad se cree uno el centro del mundo! Escribir y venerar se dan juntos: quiérase o no, hablar de Dios es mirarle desde arriba. La escritura es la revancha de la criatura y su respuesta a una Creación chapucera.

Emil Mihai Cioran

VIDA Y NOSTALGIA DE FEDERICO MOURA

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Hermoso, elegante, ambiguo, sarcástico, vanguardista; Federico Moura fue todo eso y más: una estrella de rock que se maquillaba para salir a escena; un frontman capaz de poner al público a bailar cuando el resto de las bandas se plegaban al patrioterismo vacuo de la dictadura; un rebelde que se reía cuando pretendían insultarlo llamándolo puto pero que dejó en las letras de sus canciones esos guiños cómplices con la comunidad gay. El hombre que cumplió con la trágica paradoja de haber bautizado a su hija artística –la banda de rock que cambiaría la escena local en los años ’80– como Virus, para años después convertirse en la primera persona pública que murió a causa del virus del sida.

Federico Moura: Hermoso, elegante, ambiguo, sarcástico, vanguardista

La figura de Federico Moura tendrá por siempre los elementos característicos de una estrella de rock. Hermoso, ambiguo, irónico, influencia innegable del llamado rock nacional, y por supuesto una muerte trágica que también es paradigma de la historia: la primera persona pública que muere de sida en Argentina. Todos elementos que juntos y perfectamente entrelazados hacen pensar más en una película que en algo que ocurrió de verdad. A 21 años de su muerte el legado de Federico no sólo es importante en cuanto a las innovaciones en el plano musical, sino también porque su figura se ha convertido en uno de los primeros iconos gays de importancia fundacional.

Así como la ciudad cuadrada que los vio nacer está atravesada por numerosas diagonales, la historia de Virus atraviesa décadas que marcaron al país y al mundo: dictadura, rock, desaparecidos, pop, la guerra de Malvinas, arte, homofobia, libertad, prejuicios, desprejuicios, discriminación y sida.

La aparición de este grupo dentro de la escena del rock nacional provocó toda una revolución. Nunca antes en la música vernácula se habían escuchado sonidos como los de la banda (con influencias de básicos pop como B52’s o Devo): se trataba de la primera banda moderna que sintonizaba el mismo canal de lo que estaba sucediendo fuera de la Argentina. Eran además los primeros en introducir el humor en el rock: se reían de sí mismos y del discurso del rockero. “Virus introduce la posibilidad de que el rockero no se tome en serio, no en esa situación de ‘rockero que se ríe de sí mismo’, sino que salía naturalmente, porque parecía que tenías que tener una canción pelotuda para reírte de vos mismo. Para mí es fundacional: cambió la manera de hacer rock”, dice Oscar Jalil, periodista e ideólogo de Tomo lo que encuentro. 19 versiones de Virus (2004), un disco donde bandas platenses grabaron versiones propias de canciones del grupo que los marcó. Fueron los primeros en llegar a las discotecas. Virus se podía bailar. Pero por sobre todo ninguna banda presentaba la estética ambigua de un frontman que no dudaba en jugar con la sexualidad desde sus letras, sus movimientos y su aspecto. Virus ponía en evidencia el sexo del rock: el rock era macho… y homofóbico. El ambiente del rock, en algún punto conservador, se vio sacudido de pronto por estos pibes de pelo corto, maquillados y con ropas extrañas. Ante la incomprensión de lo que veían, los rockers atacaron: son todos putos, decían.

El rock no estaba acostumbrado a estas canciones donde había cierta autoflagelación pero que a su vez manejaban la elegancia: eso era algo de Federico, algo que había en su forma de cantar, en su forma de moverse: una forma teatral, nerviosa, y una dicción muy marcada, exagerada. La relación del público con Virus y en particular con Federico, era de amor-odio: la gente los quería o los rechazaba con mucha fuerza. A la clásica dicotomía rockera duros-blandos, frívolos-de verdad se le agregaba esta arista sexual en la cual tácitamente se unía a la debilidad y a la supuesta falta de contenido (el no cantar sobre cosas “serias y comprometidas”) con la cuestión gay.

El aspecto y el despliegue escénico de Federico provocaba prejuicios no solo por parte de la prensa especializada, sino también del público y de algunos músicos. Se los atacaba por ser gays en obvia referencia a la homosexualidad de Federico. El era el líder, el que tenía más exposición, al que le hacían más entrevistas y el que aparecía más en la tele. Su imagen sexualizada pasó a ser la de la banda completa. Ojos delineados, hombreras, pantalones a cuadros, remeras ajustadas cortas, bien a la cintura, de terciopelo de cuadriculado blanco y negro. Muy a lo David Bowie circa Let’s Dance, el Bowie siempre ambiguo y juguetón con su sexualidad que ahora, además, se entregaba de lleno al pop bailable.¨

Famosa es la anécdota del festival Rock in Bali de 1987: antes de que Virus subiera al escenario Luca Prodan al terminar de tocar gritó: “Ahora viene la banda de los putos”. O el festival Prima Rock en la primavera de 1981 donde les tiraron con piedras y botellas. Los insultos y las escupidas eran frecuentes en los recitales de la banda. “Yo he estado con ellos en shows de la época en los que les han tirado naranjas y entonces Federico las agarraba y hacía jueguitos, se les cagaba de risa. Cuando estaba con ellos decíamos ‘ladran Sancho’, es decir les jodía pero les pasaba algo. Si a vos te jode la envidia del otro, te jode la tuya. Les gritaban putos y nosotros pensábamos y decíamos ¿qué les pasa con el puto que tienen adentro? Háganse cargo”, cuenta Alejandro Jalil, diseñador de la Marca New Order y amigo personal de los Moura. Quizá el rechazo tenía que ver también con eso ¿qué provocaría un hombre elegantemente hermoso y gay como Federico en la masa machistoide del rock local?

Si bien Federico nunca habló de su sexualidad algunos temas generaron una especie de contraseña con el ambiente gay. “Pronta Entrega” (del disco Locura, 1985) embellecía de una manera única el levante callejero: “Recordando tu expresión/ vuelvo a desear/ esas noches de calor/ llenas de ansiedad/ Sofocado por el sueño y la presión/ busco un cuerpo para amar”. Recordemos que en los primeros ‘80 el sexo en lugares públicos (baños, cines x, etc.) formaba parte de la cotidianidad del ser hombre gay y a su vez plasmaba una resistencia subterránea a la opresión brutal que se padecía. “Sin disfraz” (también de Locura) es la oda a la salida del closet a orillas del mar “A veces voy donde reina el mar/ es mi lugar llego sin disfraz/ por un minuto abandono el frac/ y me descubro en lo espiritual para amar…/ en taxi voy hotel Savoy y bailamos”. Estas letras, entre otras, perduran como guiños encantadores que forman parte de la historia. Como la tapa de Superficies de Placer, que con un diseño pop muy al estilo de la época, de colores estridentes, presenta también la imagen (dibujada) de un ambiguo culo azul y por debajo se imprime el sugerente título, toda una provocación. “Virus tenía eso, como una doble vida, y me parece que era muy difícil en los ‘80 reconocerse como gay, más allá de que estaba todo claro, además de introducir en una canción términos como taxi boy: fueron los primeros que hablaron de eso, los primeros en nombrarlo. Virus mostraba algo pero por debajo intentaba decir otro tipo de cosas e ir mucho más allá”, agrega Oscar Jalil.

En una entrevista con Clarín en 1985 Federico se preguntaba: “¿Qué es el gay rock? ¿Bowie? ¿Presley? ¿Jagger? Me parecen muy valiosos los movimientos de lucha con gente que se decide a defender los derechos de sectores aislados por necesidad. Pero Virus no hace una cosa lineal. No hay cotos porque a mí me interesa en la vida la integración. Jamás entraría en los campos del aislamiento, porque pretendo que nadie tenga que decir: ‘este es mi lado bueno, este es mi lado malo’”.

Una familia muy normal

Federico era el cuarto de un grupo de seis hermanos. Hijos de una familia platense de buena posición económica, su padre, Pico Moura, era un reconocido abogado; su madre, Velia Oliva, maestra y pianista aficionada. Todos los hermanos varones, incluido Federico, eran futboleros, hinchas de Estudiantes de La Plata y jugaban al rugby en el tradicional La Plata Rugby Club. Federico Moura formó su primera banda en la adolescencia: se llamó Dulcemenbriyo y arrancó en 1967. La ciudad de La Plata a fines de los ‘60 era un epicentro cultural y artístico, de arte joven, de gente joven. Una ciudad con algo que poco a poco se iba transformando en una tradición y que con el tiempo algunos catalogarían como movimiento. Era y es una ciudad con escuelas de arte, una ciudad universitaria con gente de todas partes del país y el intercambio era increíble. La música era el camino adoptado por cientos de jóvenes. Y cientos de bandas iban a crear un sello característico citadino que iba a hacer explosión con Virus. Se empezaban a formar grupos artísticos cada vez más complejos en los que no solo se trataba de hacer música.

Fiel a esta tradición Federico iba a construir su imagen y la de la banda atendiendo a todos los detalles, como una especie de visión “del todo” a lo Bowie, que armaba un concepto visual estético e ideológico que iba más allá de la música. Pero antes, y una vez disuelto ese primer grupo de juventud, viajó por Europa, Nueva York y Brasil (país que le encantaba y al cual siempre volvería) allí empezó a absorber nuevas ideas, nuevos sonidos, todo un bombardeo que lo marcaría en su camino artístico. Se instaló en Buenos Aires y abrió su primer local de ropa, llamado Limbo, donde diseñaba indumentaria. En 1977 volvió a viajar por el mundo y se instaló otra vez en Río de Janeiro. De regreso fundó su segundo local, Mambo. Al mismo tiempo, formó otro grupo, Las Violetas. Estaba instalado en Capital, y solamente volvía a La Plata por el grupo. Al vivir en Capital ese chico fino y elegante conquistó en seguida a ese mundo de “locos del tomate” que era el under porteño: Renata Schussheim, quien lo haría participar de sus performances, Jean François Casanova, quien actuaría en sus primeros shows, y Lorenzo Quinteros, que dirigió los videos Loco Coco y Soy moderno, no fumo.

En esa misma época, pleno 1977, su hermano Jorge, militante político, fue secuestrado y se encuentra desaparecido. Los Moura nunca hablaron públicamente sobre su hermano mayor y la noticia se dio a conocer poco tiempo después de la muerte de Federico.

La ciudad cuadrada

Todo ese movimiento cultural que había florecido en la ciudad de las diagonales fue serruchado por la dictadura. De la noche a la mañana todo quedó en la nada. “Eran tiempos nefastos de razzias en bares y boliches, tiroteos en las calles, muerte, paranoia. Vivíamos todo el tiempo en cana. Cada dos por tres te encontrabas con una situación de corte de pelo en la calle o más violentas. Te pegaban, te metían constantemente preso, habremos lavado muchas comisarías”, cuenta Pablo Tapia, actual cantante de 1000 Watts y voz líder de Marabunta, banda que se fusionaría con Las Violetas y daría como resultado a Virus. Continúa: “Entre razzia y razzia te fumabas unos porros y todos vivimos la persecución en Falcon y cuando se metían en tu casa diez monos todos encapuchados y cabeza contra el piso buscando hermanos, amigos, parientes. Fue una época muy densa con mucha muerte. Y de pendejos, muchos pendejos de entre 17 y 25, 30 años”. Los homosexuales de entonces veían cercenado cualquier intento de reivindicación o visibilidad. La solución era el exilio o en el caso de los más arriesgados los encuentros sexuales en lugares públicos. Quizás éste sea el macabro marco desde donde poder decir que más allá de la diversión y el baile Federico Moura representa, con el tiempo, una imagen de valentía al ponerse frente a un micrófono, vistiéndose como se vestía y cantando lo que cantaba. Dentro de la mal juzgada simpleza de sus letras era evidente una manera de ser que estaba ahí para el que la quisiera ver. Todo esto en un contexto que casi obligaba a la exclusión.

“De todo nos salvará este amor hasta del mal que haya en el placer.”

Wadu wadu fue el primer LP de la banda en 1981. Y la historia cambió. Aparecieron estos pibes con el pelo corto, pantalones ajustados y camisas de leopardo (toda una imagen revolucionaria) haciendo temas de dos minutos promedio. Lo seguirían Recrudece de 1982, en medio de ese “empujoncito” que la prohibición de la música en inglés durante la guerra de Malvinas le dio al rock. El tema emblemático era “El banquete” “Nos han invitado/ a un gran banquete…/ …Han sacrificado jóvenes terneros/ para preparar una cena oficial,/ se ha autorizado un montón de dinero/ pero prometen un menú magistral”. Agujero interior (1983) fue el primer disco masivo de la banda y llegó con el fin de la dictadura. Después siguió el éxito con Relax (1984) con sonidos más tecno. Y la consagración fue Locura, de 1985.

No sólo en el rock and roll la historia empezaba a cambiar. Comenzaron los primeros pasos en el camino de la visibilidad; apareció la coordinadora de grupos gay en 1983 y los primeros boliches. Pero la policía seguía con las razzias llevándose a todo el mundo preso. La mentalidad opresiva no había cambiado.

Para grabar Superficies de Placer en 1987 Virus viajó a Río de Janeiro con familiares y amigos. Allí Federico sufrió una extraña neumonía que lo debilitó al extremo de dejarlo en cama durante dos semanas. Ante la insistencia de Marcelo, su hermano, y de su madre que había viajado hasta allí para pasar unas vacaciones con sus hijos, Federico fue al médico. Le aconsejaron hacerse un análisis de sida, una enfermedad descubierta hacía poco.

El resultado de aquel VIH dio positivo. Eran tiempos de discriminación violenta, tiempos de “plaga divina”, de “peste rosa”. La información que se manejaba en Argentina sobre la enfermedad era prácticamente nula. Los homosexuales eran señalados como los principales propagadores del virus. Era la chatura mental producto del desconocimiento y de años de una formación basada en la represión, la Iglesia, la incomunicación y el temor al otro. Y la homofobia que seguía estable sin importar cuál fuera el gobierno. Quizá por esto (quizá no) muchos periodistas que sabían que Federico tenía sida firmaron una especie de pacto de silencio, debido al escándalo que eso generaría en los medios. Pero alguien no cumplió, alguien quebró una promesa y la noticia corrió por todas las agencias del país.

Federico Moura murió de un paro cardiorrespiratorio el 21 de diciembre de 1988 en su casa de San Telmo. Su madre lo acompañó en su agonía.

Pese a lo que podemos imaginar, Federico quiso terminar su último disco con Virus en medio de un clima de desolación y de histeria reprimida por parte de sus familiares y amigos. Pablo Tapia recuerda esos momentos: “El se fue, se fueron a grabar Superficies de Placer si mal no recuerdo a Río. Yo soy arquitecto y me dijo: ‘Me voy por tres meses’. La idea era que le arreglara un departamento que se había comprado. Pero para mí él algo sabía. A mí me tiró un centro al despedirse, viste esas cosas como que ‘por última vez’ o una cosa así. Pero igual quería arreglar el departamento y se lo arreglé y mientras tanto hablábamos por teléfono. A los tres meses volvieron con el disco bajo el brazo a punto de editarse, y un día caminando por la calle eligiendo alfombras me lo dijo. Me lo dijo como quien dice ‘me compré una bicicleta’.
“–Tengo sida.
“–¿Cómo? –dije yo.
“A su vez el tema del sida era nuevo”, continúa. “Cada cosa en Virus es un cacho de historia. Y recién entonces se empezó a hablar del tema del AZT y otras cosas. Después vivió un año en ese departamento que yo le arreglé, y luego falleció. Fue una cosa muy fuerte y triste para todos.”

Todavía cuesta que se hable, no sólo de la homosexualidad de Federico, sino del valor simbólico e histórico que tiene un gay como líder de una banda en los primeros ‘80. Muchos fans de Virus. Muchos de los que reivindican la banda ahora –tanto público como bandas– y muchos historiadores del rock nacional insisten en que lo que importa es la música y el legado artístico, que Federico podía hacer lo que quisiera con su sexualidad ya que lo que trasciende es el arte. De eso no cabe duda. Pero es una mirada parcial, y que delata cierto prejuicio. Como si todavía hubiera un poco de miedo a reconocerse seguidor de “una banda gay”. Pero sucede que esta historia no es sólo rock and roll. Es mucho, mucho más.