
El solo hecho de admitir resignado que en muchos puntos coincido con aldito Mariátegui en cuanto a su crítica “satírica” de la ya famosa película “La Teta Asustada”, tanto es ese temor, que desearía hacerme ahora mismo una lobotomía, pero vaya, debemos aceptar que ante todo están nuestros principios, así que me tragaré este sapo.
Este sapo ocurrió ayer cuando terminé de leer la columna que este director escribió en su periodiquito fachistoide (en diminutivo nomás) llamado “correo”, donde esta vez aldito se disfraza de crítico de cine que además se ubica en la posición de espectador con canchita y gaseosa helada incluida.
Lo cierto es que la película ya está en cartelera y ya la vio una cantidad importante de peruanos, entre los que por supuesto no me incluyo (detesto el rigor de la oscuridad grupal y sus susurros anexos).
En muchos blogs se juzga diciendo que aquel que no haya visto esta película en un cinematógrafo o no se haya comprado el video (y original), no debería opinar y menos aún lanzar su crítica, en cierto modo estoy de acuerdo. Pero yo no juzgo la calidad de la misma, quizás fue lo mejor que se ha hecho hasta ahora o mejor de lo que de ella se esperaba, eso es debatible, pero lo cierto es que solo requerí verla unos minutos para entender por donde se venían los tiros y me reafirmo ahora en mi posición: Una película que se da el lujo de estereotiparnos –esta vez- a nivel internacional.
Dejo sentado que tampoco critico a Magaly Solier que lejos de su calidad actoral la considero una mujer inteligente y acentuada por una dulzura infantil que solo la timidez puede brindarnos. No, mas bien apunto a su directora, Claudia Llosa que con su propia visión cosmopolita (y quizás por eso equivocada) retrata una aparente realidad peruana.
Un buen día se levanto de la cama y dijo “quiero ganarme este trofeo” he invento un mundo ridículo y deprimente que por momentos se asemeja al Perú, y que vaya, tenía todos los ingredientes que para los ávidos ojos europeos siempre se hará atractiva, un mundo que se parece al Perú, pero que no lo es, un mundo exótico y nuevo, lleno de mitos y ceremonias extrañas de violencia, crueldad y misticismo escatológico. Pero este mundo –hermanos del extranjero — solo es una visión subjetiva y puramente fantástica de su directora, y la única realidad y que por eso reprocho a esta película, es la de caer en el mismo sonsonete de siempre: teñir al cholo como un personaje ignorante, cochino, asustado, sin merito alguno más que su sola necesidad de sobrevivir en una sociedad que la margina cotidianamente.
Y este no es un tema antiguo para los peruanos, lo vivimos desde siempre y de diversas formas y el arte no se excluye a esto: un país fragmentado por la intolerancia y el racismo, por la desigualdad social, violentada por su realidad, un país de tercera clase, gobernada por gente de quinta que sin embargo vive en un mundo de primera, que se puede esperar de todo este conjunto.
Esta película es un retrato disforzado de nuestra sociedad y como escribí anteriormente: los peruanos somos consientes de este drama y disfrazar esta realidad seria como negarnos a nosotros mismos y a nuestro país, pero tampoco nunca espere que esta situación se ventilara globalmente en cierto sentido ordinario, exagerado y carente de objetividad al nivel de un Oso de Oro.
Y Yo, para mi sufrimiento, estoy de acuerdo con tu crítica aldito.
Debo suponer que después de esto, no recibiré ni el saludo en el Facebook de Magaly Solier, y tampoco seré admitido como miembro de su fans club que por ahora lo preside sin desmayo Ocram, y tiene como delegados ad honorem a “el Malapalabrero” y “Heduardo”, y demás colaboradores, (con algunos de los cuales es mejor no pelearse porque tu blog termina cayendo en el tacho de su indiferencia) ello no me quita el sueño. Estoy convencido que Magaly –con o sin su comparsa del momento– será una gran artista.
¿Debería ver la película? Puede ser, pero no es mi prioridad en este momento, quizá más adelante me anime a comprarle una copia a mi distribuidor pirata y entonces automáticamente me convertiré en un inconsecuente y poco patriota, pero es una culpa que ya superé hace mucho tiempo como la de ser peruano.
Chinasklauzz
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