Luego de ver a estos vándalos destruyendo nuestra riqueza cultural se me ocurrió revisar nuevamente el “Diario Educar” de Constantino Carvallo y me veo en esa constante de pensar hacia que rumbos va nuestro país.
Siempre he creído que debemos tener fe en nuestros jóvenes, en esa materia prima que nace desde la pureza y se hace fuerte con el tiempo. Pero ahora, las dudas rondan mi cabeza.
Los dejo con algo interesante de Constantino Carvallo:
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LUTO POR SÍ MISMO
Por Constantino Carvallo
He vuelto a pensar en el modo cómo evito, al entrar en el colegio, acercarme a los más pequeños. Tuve una primera respuesta: no quiero vincularme para no comprometerme si los conozco e intimo con ellos, y como en el 2010 seré su tutor —cuando ellos estén en quinto de media—, pienso que a nadie le gusta tener tan previsto lo que hará en el futuro. Han transcurrido dos días y mi demonio me ha entregado la verdad de esa actitud con los pequeños: siento que es posible que para esa fecha yo esté muerto. En estos años se me ha terminado el sentimiento de inmortalidad que me acompañó hasta antes de pasar los cuarenta, he aceptado no solo que voy a morir, que ya estoy a tiempo, sino que, además, y lo que es peor, que es posible que me espere alguna forma dolorosa de agonía, alguna enfermedad terrible como el cáncer que vi tan cerca, o la estupidización absoluta y lamentable que veo en mi tío X. Evito pensar en ello, pero veo que ahora actúo sabiendo que no estoy libre de un infarto ni de una operación a corazón abierto. Cuando los niños de tres años lleguen al fin de la escolaridad tendré, si vivo, casi sesenta años. A esa edad mi padre ya había sufrido infartos y el cáncer a la próstata lo había acorralado. ¿Es honesto que encariñe a esos niños conmigo, que los acostumbre a mi presencia? ¿Debe uno ir acostumbrando a los demás a su propia ausencia?
Movido por la obsesión por educar me hago estas preguntas. Tengo aquí también una única respuesta: no quiero morirme, es evidente que he estado guardando luto por mi mismo. (7 de junio del 2006, diario Educar: Tribulaciones de un Maestro. Constantino Carvallo Rey. Edición Aguilar 2005)
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