Intervención militar Norteamericana en Haití

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EEUU tomó el con­trol mili­tar de Haití: Hay disputa con las potencias

Por Manuel Freytas

En una ope­ra­ción glo­bal, cuyo desa­rro­llo se com­pletó el lunes, el Impe­rio USA cen­tra­liza todos los con­tro­les de deci­sión en Haití, y se erige (de hecho) en auto­ri­dad polí­tica y mili­tar de toda la zona de catás­trofe, incluída la sumi­sión del gobierno hai­tiano y de las orga­ni­za­cio­nes inter­na­cio­na­les (que actúan en el área) a su mandato.

En su faz pla­ni­fi­ca­dora, orga­ni­za­tiva y estra­té­gica, la ope­ra­ción “huma­ni­ta­ria” cuenta con tres acto­res cen­tra­les: El Depar­ta­mento de Estado, el Depar­ta­mento de Defensa y la Agen­cia de EEUU para el Desa­rro­llo Inter­na­cio­nal (USAID, por sus siglas en inglés).

En sus áreas de com­pe­ten­cia, el Depar­ta­mento de Estado diseña y coor­dina la ope­ra­ción a nivel inter­na­cio­nal, el Pen­tá­gono diseña y coor­dina el dis­po­si­tivo de “segu­ri­dad” (léase ocu­pa­ción y con­trol mili­tar de Haití) y las ope­ra­cio­nes de res­cate y dis­tri­bu­ción de ayuda, mien­tras que la USAID cana­liza la ayuda inter­na­cio­nal, incluido el Pro­grama Ali­men­ta­rio Mundial.

Pero el ver­da­dero obje­tivo de la “misión huma­ni­ta­ria” en Haití se define por el eje­cu­tor tác­tico en el tea­tro de ope­ra­cio­nes: El Comando Sur de EEUU (SOUTHCOM), que tiene su base en Miami.

Para no tener nin­guna duda sobre el ver­da­dero pro­pó­sito de la “misión huma­ni­ta­ria” con­viene repa­sar el obje­tivo fun­cio­nal de de la misión asig­nada al SOUTHCOM: “Diri­gir (en Amé­rica Latina y el Caribe) ope­ra­cio­nes mili­ta­res y pro­mo­ver la coope­ra­ción en el terreno de la segu­ri­dad para con­se­guir los obje­ti­vos estra­té­gi­cos de EEUU”.

Sus cua­dros de ofi­cia­li­dad y sol­da­dos están capa­ci­ta­dos (y entre­na­dos) para super­vi­sar y ope­rar en los esce­na­rios de con­flicto mili­tar o de “con­tra­in­sur­gen­cia” (léase “nar­co­te­rro­rismo”) y desem­pe­ñar la fun­ción de poli­cía mili­tar en Amé­rica Latina y el Caribe.

A buen enten­de­dor pocas pala­bras: El SOUTHCOM no es una orga­ni­za­ción de “ayuda huma­ni­ta­ria” sino una fuerza impe­rial de ocu­pa­ción militar.

El por­taa­vio­nes nuclear USS Carl Vin­son, sus bar­cos, sub­ma­ri­nos avio­nes, ya rodean a Haití den­tro de un “ani­llo nuclear”, mien­tras tro­pas espe­cia­les de asalto y de segu­ri­dad ya están des­ple­ga­dos en Puerto Príncipe.

Entre los diez mil efec­ti­vos asig­na­dos hasta ahora: Tanto la Uni­dad Anfi­bia de la Marina (mari­nes), así como los sol­da­dos de la 82 Divi­sión Aero­trans­por­tada del Ejér­cito de EEUU “están entre­na­dos en una amplia varie­dad de misio­nes, entre las que se inclu­yen las de segu­ri­dad y con­trol de dis­tur­bios, ade­más de tareas huma­ni­ta­rias”, según el Pentágono..

De esta manera, en una acción glo­bal, el Impe­rio USA cen­tra­liza todos los con­tro­les de deci­sión y se erige (de hecho) en auto­ri­dad polí­tica y mili­tar de toda el área que incluye la sumi­sión del gobierno hai­tiano y de las orga­ni­za­cio­nes inter­na­cio­na­les (que actúan en el área) a su mandato.

Siguiendo una estra­te­gia, Washing­ton cons­piró y actuó expe­di­ti­va­mente para cons­ti­tuirse como “poder alter­na­tivo” al “vacío de poder” impe­rante tras la catás­trofe sís­mica que devastó Haití.

La ONU y su Con­sejo de Segu­ri­dad (inte­grado por las cinco prin­ci­pa­les poten­cias mun­dia­les), en diver­sas reunio­nes la semana pasada, no con­si­guió acor­dar un plan glo­bal de coor­di­na­ción y dis­tri­bu­ción del res­cate y de la ayuda huma­ni­ta­ria en Haití.

Los gobier­nos y las orga­ni­za­cio­nes inter­na­cio­na­les, ante la ausen­cia de una pla­ni­fi­ca­ción orga­ni­zada, envia­ban ayuda ali­men­ta­ria y medi­ca­men­tos en forma indi­vi­dual que, por ausen­cia de una auto­ri­dad dis­tri­bu­tiva, per­ma­ne­cían en su mayor parte con­cen­tra­dos en el aero­puerto y sin lle­gar a las millo­nes de víc­ti­mas que se encuen­tra­ban sin agua, sin comida y sin elec­tri­ci­dad, en zonas des­vas­ta­das y con prin­ci­pios de epi­de­mia por los cadá­ve­res en des­com­po­si­ción y sin enterrar.

Los Cas­cos Azu­les de la ONU, se veían rebal­sa­dos y no podían con­tro­lar el caos y las peleas (a veces fata­les y san­grien­tas) que se pro­du­cían entre las víc­ti­mas para apro­piarse de la comida y el agua, razón por la cual la mayo­ría de las veces la dis­tri­bu­ción no pue­dán lle­varse a cabo.

El inter­cam­bio de infor­ma­ción y de datos sobre el esce­na­rio de la tra­ge­dia (núme­ros de muer­tos, heri­dos, daños, víc­ti­mas a soco­rrer, etc) se veía a su vez impe­dido por la ausen­cia de un comando cen­tral que reci­biera y pro­ce­sara la infor­ma­ción y la dis­tri­bu­yera entre las orga­ni­za­cio­nes ofi­cia­les y pri­va­das actuantes

De hecho, y en una acción en tres dimen­sio­nes (polí­tica, mili­tar y “huma­ni­ta­ria”) EEUU con­so­lidó su mejor ope­ra­ción de ocu­pa­ción mili­tar sin dis­pa­rar un solo tiro.

La pro­pia incom­pe­ten­cia de sus alia­dos capi­ta­lis­tas cen­tra­les, le posi­bi­litó con­so­li­dar de hecho un sis­tema de domi­nio y con­trol sobre la devas­tada isla haitiana.

Señala el corres­pon­sal de El País de España: “Como estaba pre­visto por el Pen­tá­gono y el Depar­ta­mento de Estado: Ante la inope­ran­cia de Nacio­nes Uni­das, el Ejér­cito nor­te­ame­ri­cano ha comen­zado a repar­tir la ayuda inter­na­cio­nal entre pro­ble­mas de inse­gu­ri­dad e infra­es­truc­tu­ras. Más de 14.000 bol­sas de comida y 15.000 litros de agua han sido dis­tri­bui­dos entre los escom­bros de Puerto Príncipe”.

Y agrega: “El teniente gene­ral Ken Keen, res­pon­sa­ble de la Fuerza Con­junta que opera en Haití, ha hecho hin­ca­pié en los pro­ble­mas de inse­gu­ri­dad que se viven en algu­nas zonas, que si bien no son extre­ma­da­mente supe­rio­res a antes del terre­moto, sí crean pro­ble­mas pun­tua­les para la dis­tri­bu­ción de la ayuda. “Hay inci­den­tes de vio­len­cia que nos impi­den entre­gar la asis­ten­cia huma­ni­ta­ria y debe­mos de hacer frente a estos pro­ble­mas”, ha dicho el mili­tar, quien ha des­ta­cado que la Misión de Paci­fi­ca­ción de la ONU en Haití (MINUSTAH) está haciendo “todo lo que puede” para resol­ver este problema”.

De acuerdo con lo infor­mado en la prensa inter­na­cio­nal, la ope­ra­ción de des­em­barco militar-humanitario fue arre­glada por los pre­si­den­tes Obama y Pré­val por telé­fono, pero –señalan varios medios nor­te­ame­ri­ca­nos– se omi­tió decir que ambos gobier­nos habían con­ve­nido el des­plie­gue de tro­pas esta­dou­ni­den­ses sobre suelo haitiano.

Según el dia­rio espa­ñol, “Washing­ton adoptó e impuso uni­la­te­ral­mente las deci­sio­nes. La ausen­cia total de un gobierno en fun­cio­nes en Haití se uti­lizó para legi­ti­mar, a par­tir de moti­vos huma­ni­ta­rios, el envío de una pode­rosa fuerza mili­tar, que ha asu­mido de facto diver­sas fun­cio­nes gubernamentales”.

Fuer­zas espe­cia­les de EEUU ya toma­ron las fun­cio­nes de con­trol del trá­fico aéreo así como la direc­ción ope­ra­tiva del aero­puerto de Puerto Príncipe.

Desde ese comando, y habiendo remo­vido a los fun­cio­na­rios hai­tia­nos, ordena y con­trola todo el flujo de la ayuda huma­ni­ta­ria y sumi­nis­tros de emer­gen­cia que lle­gan al país devas­tado envia­dos por gobier­nos y orga­ni­za­cio­nes inter­na­cio­na­les de todo el mundo.

Pero, la inter­ven­ción de EEUU (léase ocu­pa­ción mili­tar de Haití) no es nin­gún “estreno”, y entre las varias exis­ten­tes puede citarse el derro­ca­miento del pre­si­dente Arís­tide en el 2004.

Señala el pro­fe­sor y experto Michel Chos­su­dovsky: “Los meses ante­rio­res al golpe de Estado de 2004, las fuer­zas espe­cia­les esta­dou­ni­den­ses y la CIA estu­vie­ron entre­nando a escua­dro­nes de la muerte com­pues­tos por los anti­guos tonton-macoute de la era Duva­lier. El ejér­cito para­mi­li­tar rebelde cruzó la fron­tera desde la Repú­blica Domi­ni­cana a pri­me­ros de febrero de 2004. “Era una uni­dad para­mi­li­tar bien armada, entre­nada y equi­pada inte­grada por anti­guos miem­bros de Le Front pour l’avancement et le pro­grès d’Haiti (FRAP, por sus siglas en fran­cés), los escua­dro­nes de la muerte de “pai­sano”, impli­ca­dos en matan­zas masi­vas de civi­les y ase­si­na­tos polí­ti­cos durante el golpe mili­tar patro­ci­nado por la CIA en 1991, que pro­vo­ca­ron (en febrero de 2004) el derro­ca­miento del gobierno demo­crá­ti­ca­mente ele­gido del Pre­si­dente Jean Ber­trand Aristide”.

La ope­ra­ción se repite, pero no para derro­car al gobierno, sino para con­tro­larlo como un títere den­tro de una estra­te­gia de apo­de­ra­miento de Haití que con­vierte a una flota de des­truc­ción nuclear en herra­mienta de una “misión huma­ni­ta­ria” des­ti­nada a sal­var vidas.

La mejor puesta en escena del Impe­rio yan­qui, con­se­guida por la medio­cri­dad (y la inope­ran­cia estra­té­gica) de sus alia­dos en la depre­da­ción impe­rial del planeta.

Manuel Frey­tas es perio­dista, inves­ti­ga­dor, ana­lista de estruc­tu­ras del poder, espe­cia­lista en inte­li­gen­cia y comu­ni­ca­ción estra­té­gica. Es uno de los auto­res más difun­di­dos y refe­ren­cia­dos en la Web.

manuefreytas@iarnoticias.com

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Posted by on enero 19, 2010. Filed under Uncategorized. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. You can leave a response or trackback to this entry

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