Manuel Gonzáles Prada: actitud intelectual

Filed under: Uncategorized |

 

gonzalez_prada
gonzalez_prada

La Natu­ra­leza no parece injusta ni justa, sino crea­dora. No da seña­les de cono­cer la sen­si­bi­li­dad humana, el odio ni el amor: infi­nito vaso de con­cep­ción; divi­ni­dad en inter­mi­na­ble alum­bra­miento; madre toda seno y nada cora­zón: crea y crea para des­truir y vol­ver a crear y vol­ver a des­truir. En soplo des­ba­rata la obra de mil y mil años, no aho­rra siglos ni vidas, por­que cuenta con dos cosas inago­ta­bles: el tiempo y la fecun­di­dad. Con tanta indi­fe­ren­cia mira el naci­miento de un micro­bio como la desa­pa­ri­ción de un astro, y relle­narla un abismo con el cadá­ver de la Huma­ni­dad para que sir­viera de puente a una hor­miga.

(De «La muerte y de la vida» Pag. libre.)

El filó­sofo no ama la vida como un bien, ni la odia como un mal: la acepta como un hecho, la estu­dia como un fenó­meno. Tra­te­mos, pues, de vivir como filó­so­fos, reti­rán­do­nos resig­na­da­mente de la escena cuando el dedo de la muerte nos indi­que la hora de par­tir. Pen­se­mos que a la inmor­ta­li­dad poseen tanto dere­cho como noso­tros el ani­mal y la planta, que la Natu­ra­leza no ajusta sus leyes a nues­tras con­cep­cio­nes umbra­les, que el Uni­verso no fui creado para la Tie­rra ni la Tie­rra para el hom­bre, que la Huma­ni­dad y el pla­neta des­a­pa­re­ce­rán un día sin que el Uni­verso se resienta de la desa­pa­ri­ción. Millo­nes de años giró la tie­rra sin que en ella res­pi­ran un hom­bre, millo­nes de años seguirá girando des­pués que toda voz humana haya enmu­de­cido eter­na­mente: no obsta para dis­fru­tar como nues­tro el aire que nos pres­tan por unas

vararse mañana.

(Iné­dito. De Qué hacer en Nue­vas pági­nas libres, en prensa.)

Escep­ti­cismo no sig­ni­fica abso­luta sino, más bien, una tri­ple serie dea­fir­ma­cio­nes: afir­ma­ción del pro, afir­ma­ción del con­tra y afir­ma­ción de la igual­dad entre las razo­nes con­tra­rias. Para evi­tar el engaño nada mis cuerdo que man­te­ner el jui­cio en sus­penso. Donde fal­tan las prue­bas irre­fra­ga­bles, la pru­den­cia estriba en dudar: la duda repre­senta la situa­ción más lumi­nosa del alma, el estado en que de todos ladro recibe dife­ren­tes luces, no deján­dose des­lum­brarpo nin­guna. Sin embargo, para el vulgo de los inte­lec­tua­les, el hom­bre que no niega ni afirma en un Aqui­les de ambos talo­nes vul­ne­ra­ble.

(Iné­dito. De «Un rato de filo­so­fía» en Nue­vas pági­nas Ubres, en prensa.)

¡La vida…! , ¡La muerte!, Pla­tón, des­pués de medio siglo de medi­ta­cio­nes y des­ve­los, supo tanto sobre la vida y la muerte, como sabe hoy el labra­dor que mece la cuna de sus hijos o se reclina en la pie­dra que marca la fosa de sus abue­los. Pasa­ron siglos de siglos,pasarán nue­vos siglos de siglos y los hom­bres que­da­re­mos siem­pre mudos y ate­rra­dos ante el secreto invio­la­ble de la cuna y del sepul­cro. ¡Filo­so­fías! ¡Reli­gio­nes! ¡Son­das arro­ja­das a pro­fun­di­zar lo inson­da­ble! ¡Torres de Babel levan­ta­das para ascen­der a lo inac­ce­si­ble, Al hom­bre, a este puñado de polvo que la casua­li­dad reúne y la casua­li­dad dis­persa, no le que­dan más que dos ver­da­des; la pesa­di­lla amarga de la exis­ten­cia y el hecho bru­tal de la muerte.

(En «Dis­curso en el entie­rro de L.s Már­quez» en Pági­nas libres.

Manuel Gon­za­les Prada (Poeta y pen­sa­dor Peruano)

 

 

Shortlink:

Posted by on febrero 2, 2010. Filed under Uncategorized. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. You can leave a response or trackback to this entry

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>