Confesiones de J. D. Salinger

salinger Confesiones de J. D. Salinger

salin­ger

A pesar de la brus­que­dad hacia los medios de comu­ni­ca­ción solo Lacey Fos­burgh del New York Times logró arran­carle algu­nas palabras:

J. D. Salin­ger
(N.Y. 1919 – Cor­nish 2010)

Habla de su silen­cio
De Lacey FOSBURGH

San Fran­cisco, 2 nov - Aco­sa­dos por la publi­ca­ción de edi­cio­nes no auto­ri­za­das de sus comien­zos, las obras pre­via­mente no per­ci­bi­dos, el soli­ta­rio autor JD Salin­ger rom­pió el silen­cio público de más de 20 años la semana pasada, la emi­sión de una denun­cia y que revela que está tra­ba­jando duro en escri­tos que nunca podrán ser publi­ca­dos en su vida.

Hablando por telé­fono desde Cor­nish, New Ham­ps­hire, donde hace su casa, la de 55 años de edad, cuyo autor obra publi­cada más reciente, “Aumen­tar la viga del tejado, Car­pen­ters” y “Sey­mour, una intro­duc­ción,” apa­re­ció en 1962, dijo:

“Hay una paz mara­vi­llosa en que no publi­can. Es pací­fico. Still. Publis­hing es una terri­ble inva­sión de mi pri­va­ci­dad. Me gusta escri­bir. Me encanta escri­bir. Pero yo escribo sólo para mí y para mi pro­pio placer”.

Durante casi media hora des­pués de decir que la inten­ción de hablar “sólo por un minuto”, dijo el autor, quien alcanzó la fama lite­ra­ria y la devo­ción secta, real­zado por su inac­ce­si­bi­li­dad tras la publi­ca­ción de “El guar­dián entre el cen­teno”, en 1951, habló de su tra­bajo, su obse­sión con la pri­va­ci­dad de sus pen­sa­mien­tos y dudas acerca de la publicación.

La entre­vista con el Sr. Salin­ger, que era a veces cálida y aco­ge­dora, a veces, pre­ca­vido y asus­ta­dizo, se cree que es la pri­mera desde 1953, cuando se les con­ceda a un joven de 16 años de edad repre­sen­tante del perió­dico de la escuela secun­da­ria en Cornualles.

¿Qué motivó a Salin­ger hablar ahora sobre lo que dijo era un frío y llu­vioso, la noche barrida por el viento en Cor­nua­lles era lo que él con­si­dera como la publi­ca­ción más reciente y más grave de todas las inva­sio­nes de su mundo pri­vado: el de “The Com­plete Short Sto­ries recau­da­dos de JD Salin­ger, Vols. 1 y 2. ”

Durante los últi­mos dos meses, alre­de­dor de 25.000 copias de estos libros, a un pre­cio de $ 3 a $ 5 para cada volu­men, se han ven­dido — en pri­mer lugar aquí en San Fran­cisco, a con­ti­nua­ción, en Nueva York, Chicago y otros luga­res, según el Sr. Salin­ger, sus abo­ga­dos y los ven­de­do­res de libros en todo el país.

“Algu­nas his­to­rias, mi pro­pie­dad, han sido roba­dos”, dijo Salin­ger. “Alguien se apro­pia­ron de ellos. Es un acto ilí­cito. Es injusto. Supon­ga­mos que tene­mos un abrigo que le gus­taba y alguien estaba en el arma­rio y se lo robó.

Así es como me siento. ”

Salin­ger escri­bió las his­to­rias, entre ellos dos sobre Hol­den Caul­field, el dolor, sen­si­ble héroe de “El guar­dián entre el cen­teno”, entre 1940 y 1948 para revis­tas como The Satur­day Eve­ning Post, Colliers y Esquire.

Que pre­fi­gura su forma de escri­bir, que se refie­ren a sí mis­mos con solo sol­da­dos, jóve­nes y niños que comen las yemas de huevo, las niñas con “encan­ta­dor, torpe”, son­ríe y los niños que nunca reci­bir cartas.

‘Ven­diendo como pan caliente ”

“Están ven­diendo como pan caliente”, dijo un librero de San Fran­cisco. “Todo el mundo quiere uno.”

Mien­tras que “El guar­dián entre el cen­teno” toda­vía se vende a razón de 250.000 ejem­pla­res al año, el con­te­nido de los libros de bol­si­llo no auto­ri­za­dos han estado dis­po­ni­bles hasta ahora sólo en los archi­vos de la revista de las gran­des bibliotecas.

“Yo las escribí hace mucho tiempo”, dijo Salin­ger de las his­to­rias “, y nunca tuvo la inten­ción de publi­car­los. Yo que­ría tener una muerte muy natural.

“No estoy tra­tando de ocul­tar la gau­che­ries de mi juven­tud. Yo no creo que sean dig­nas de publicación”.

Desde abril pasado, las copias de “The Com­plete Short Sto­ries recau­da­dos de JD Salin­ger, vols. 1 y 2?, habrían sido pre­go­nado en per­sona a las libre­rías a $ 1.50 cada uno de los hom­bres que siem­pre se lla­man John Green­berg y dicen que vie­nen de Ber­ke­ley, Cali­for­nia Sus des­crip­cio­nes han variado de una ciu­dad a otra.

Un ven­de­dor ambu­lante como dijo Andreas Brown, gerente de la Got­ham Book Mart en Nueva York, que él y sus aso­cia­dos no espe­raba tener pro­ble­mas para su empresa no auto­ri­zada, ya que, como el Sr. Brown rela­cio­na­dos “, siem­pre se puede nego­ciar con los abo­ga­dos de Salin­ger y pro­meto no hacerlo más “.

El Sr. Brown, quien des­cri­bió al joven como “un hip­pie, tipo inte­lec­tual, un estu­diante de Ber­ke­ley típica”, dijo, “le pre­gunté por qué lo esta­ban haciendo, y me dijo que era fan de Salin­ger y el pen­sa­miento de estas his­to­rias deben ser a dis­po­si­ción del público.

“Le pre­gunté qué pen­saba Salin­ger se sen­tiría, y dijo:” Pen­sa­mos que si toma­mos los libros lo sufi­cien­te­mente atrac­ti­vos como que no le importaría “.”

Got­ham se negó a ven­der los libros de Salin­ger y alertó a las publi­ca­cio­nes no autorizadas.

“Es irri­tante,” dijo el Sr. Salin­ger, quien dijo que toda­vía posee los dere­chos de autor sobre las his­to­rias. “Es real­mente muy irri­tante. Estoy muy molesto.”

Según Neil L. Sha­piro, uno de los abo­ga­dos del autor de aquí, la publi­ca­ción o la venta de las his­to­rias sin auto­ri­za­ción Salin­ger viola las leyes de dere­chos de autor Federal.

Una demanda civil en nom­bre del Sr. Salin­ger fue pre­sen­tada el mes pasado en el Tri­bu­nal de Dis­trito Fede­ral aquí en con­tra de “John Green­berg” y 17 de las prin­ci­pa­les libre­rías loca­les, inclui­das las de Bren­tano, basado en la vio­la­ción de las leyes de dere­chos de autor.

El autor está bus­cando un mínimo de 250.000 dóla­res en daños puni­ti­vos y des­agra­vio por man­dato judicial.

Las his­to­rias han sido orde­nado de todas las nue­vas ven­tas de los libros no auto­ri­za­dos, y, según el Sr. Sha­piro, toda­vía se enfren­tan a los pagos de los posi­bles daños que van desde $ 4.500 a $ 90.000 por cada libro ven­dido. Acción legal adi­cio­nal, dijo, se estaba pla­neando en con­tra de las libre­rías en otros lugares.

El edi­tor mis­te­rioso y sus aso­cia­dos siguen en libertad.

Es sor­pren­dente algún tipo de ley y orden de la agen­cia no puede hacer algo al res­pecto “, dijo Salin­ger.” ¿Por qué, si un col­chón viejo y sucio es robado de su ático, lo encon­tra­rán. Pero ni siquiera están bus­cando a este hombre. ”

Dis­cute la oposición

Hablar de su opo­si­ción a la reedi­ción de sus pri­me­ras obras, Salin­ger dijo que eran el fruto de un momento en que por pri­mera vez comien­zan a com­pro­me­terse a ser un escri­tor. Habló de la escri­tura febril, de ser “la inten­ción de colo­car [su obra] en las revistas”.

De repente se interrumpió.

“Esto no tiene nada que ver con este hom­bre Green­berg,” dijo. “Toda­vía estoy tra­tando de pro­te­ger la pri­va­ci­dad de lo que me queda.”

Con los años muchos perió­di­cos y revis­tas nacio­na­les han enviado a sus repre­sen­tan­tes a su granja en Cor­nua­lles, pero el autor a su vez, y si se acercó a pie en la calle y se informó a aban­do­nar sus ami­gos si ellos lo dis­cu­tido con los perio­dis­tas. Ha habido infor­mes de artícu­los en su buzón de correo, sus com­pras y su vida soli­ta­ria, pero no entrevistas.

Pero la semana pasada, res­pon­dió a una soli­ci­tud de una entre­vista que se le trans­mi­tió al prin­ci­pio del día, por Dorothy Olding, su agente en Nueva York literaria.

¿Se espera publi­car otro tra­bajo pronto?

Hubo una pausa.

“Yo real­mente no sé qué tan pronto”, dijo. Hubo otra pausa y, a con­ti­nua­ción Salin­ger comenzó a hablar rápi­da­mente de lo mucho que estaba escri­biendo, lar­gas horas, cada día, y dijo que estaba bajo con­trato con nadie para otro libro.

“No nece­sa­ria­mente la inten­ción de publi­car pós­tu­ma­mente,” dijo, “pero me gusta escri­bir para mí mismo.

“Yo pago para este tipo de acti­tud. Soy cono­cido como un tipo extraño, al mar­gen del hom­bre. Pero todo lo que estoy haciendo es tra­tar de pro­te­germe a mí ya mi trabajo”.

“Sólo quiero que todo esto se detenga. Es inva­sivo. He sobre­vi­vido a un mon­tón de cosas”, dijo en lo que iba a ser el final de la con­ver­sa­ción “, y pro­ba­ble­mente va a sobre­vi­vir esto”.

Tra­duc­ción Mula­dar News

Fuente: New Yorks Times

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