APRA: Historia de corrupción, crímenes y mafia

apra corrupta APRA: Historia de corrupción, crímenes y mafia

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Javier Diez Can­seco
”…¿Nos gobierna un caído del palto? Cual Fuji­mori dice de Mon­te­si­nos, ¿sor­pren­den a Gar­cía los arre­glos entre su círculo más cer­cano de cola­bo­ra­do­res? ¿Esta­mos ante un sonso? Si fue el gene­ral PNP Hidalgo quien, por órde­nes suyas, inves­tigó el caso BTR, ¿cómo es que no sabía nada de los con­te­ni­dos de los audios y no ha tomado medi­das frente a sus ínti­mos y diri­gen­tes de su par­tido? ¿Todos sabían menos él? ¿Dema­siada inge­nui­dad la de Gar­cía o tenía su alita? La inca­pa­ci­dad de Gar­cía sería dis­cu­ti­ble: ¿moral o inte­lec­tual? Lo indis­cu­ti­ble es su inca­pa­ci­dad de gober­nar honestamente…”


El esco­pe­tero de dos caño­nes. Haya de la Torre fue el crea­dor de ese doble dis­curso aprista, que lo inau­guró voci­fe­rando que era anti impe­ria­lista, cuando nunca lo había sido

Artículo del 2007
En Amé­rica Latina pocos son los casos de par­ti­dos polí­ti­cos que regis­tran una his­to­ria tan ver­gon­zosa, corrom­pida y cri­mi­nal como el Par­tido Aprista Peruano (APRA) (1). Si el pri­mer gobierno de este par­tido (1985–1990) mos­tró su amal­gama lum­pe­nesca y reac­cio­na­ria, el segundo que se ha ini­ciado en julio del 2006, viene a ser la con­fir­ma­ción de que el APRA de Alan Gar­cía Pérez, es el par­tido de la cachi­po­rra, el balazo por la espalda, el robo, la coima y la mafia enquis­tada en el Estado. Ahora mismo se acaba de des­cu­brir que el gobierno de Alan Gar­cía está pre­sio­nando al gobierno de Chile para no extra­di­tar al mafioso Alberto Fuji­mori quien como se sabe está en ese país a la espera de una sen­ten­cia que lo envia­ría directo a una pri­sión peruana. Este pacto secreto entre el APRA y Fuji­mori, es la con­ti­nua­ción de una alianza que ya se dio en la década del 90 cuando Gar­cía, acu­sado de robos y crí­me­nes, fue pro­te­gido por el fuji­mo­rismo en el poder.

Hace una semana tam­bién se ha des­cu­bierto que el minis­te­rio del Inte­rior diri­gido por Pilar Elena Maz­zetti Soler, quien antes de ser­vir al APRA fue minis­tra de Salud del régi­men corrupto de Ale­jan­dro Toledo, ha tra­fi­cado con la com­pra de 469 camio­ne­tas des­ti­na­das a la poli­cía. En la com­pra de los vehícu­los se fra­guo el pre­cio ini­cial y de 14,988 dóla­res por camio­neta en el mer­cado actual, se elevó a 29,000 dóla­res por uni­dad. Otro reciente escán­dalo ha sig­ni­fi­cado la reve­la­ción que aca­ban de hacer algu­nos medios perua­nos (16 de febrero), de que el abo­gado Fran­cisco Pei­xoto, jefe de los ase­so­res del Minis­te­rio de Jus­ti­cia es un cono­cido defen­sor de nar­co­tra­fi­can­tes. Uno de sus clien­tes fue el nar­co­tra­fi­cante Enri­que Cár­de­nas, alias “mos­quita loca”, hijo “mosca loca”, un narco de talla inter­na­cio­nal que estuvo ligado a Vla­di­miro Mon­te­si­nos. Lo curioso del caso es que este “súper ase­sor” (acaba de renun­ciar por la pre­sión publica) estaba encar­gado de dise­ñar los pla­nes polí­ti­cos, la estra­te­gia y las leyes, para luchar con­tra el cri­men y el nar­co­trá­fico.

Otras per­las del gobierno y del APRA.¿Saben quién es el actual vice­pre­si­dente de la Repu­blica, es decir el que suce­de­ría a Gar­cía, en el caso de ausen­cia pre­si­den­cial?.

Nada menos que Luis Giam­pie­tri Rojas un ex almi­rante de la marina de gue­rra del Perú (his­tó­ri­ca­mente los diri­gen­tes del APRA siem­pre han sen­tido atrac­ción por los uni­for­ma­dos). Este marino, cali­fi­cado por algu­nos con el ape­la­tivo de la “hiena” diri­gió en junio de 1986 el geno­ci­dio de pri­sio­ne­ros en el penal de El Fron­tón. Por este grave motivo está incurso en un jui­cio penal que se sigue en los tri­bu­na­les perua­nos así como en la Corte Inter­ame­ri­cana de Dere­chos Huma­nos de Costa Rica. Al caso del vice­pre­si­dente hay que agre­gar una reciente perla de este par­tido. Resulta que cua­tro anti­guos miem­bros del comando “Rodrigo Franco”, ese grupo cri­mi­nal que fun­cionó en el pri­mer gobierno de Gar­cía, tra­ba­jan actual­mente en el par­la­mento peruano. Daniel Abu­gat­tás y Aldo Estrada, son dos con­gre­sis­tas que aca­ban de hacer la denun­cia, y exi­gen que se inves­ti­gue el caso. Son cua­tro ex para­mi­li­ta­res, acu­sa­dos de secues­tros, tor­tu­ras y ase­si­na­tos, pero sin embargo ahora son “ase­so­res” de par­la­men­ta­rios apris­tas, y es el Estado el que cubre los hono­ra­rios de estos mata­ri­fes.

Agus­tín Man­ti­lla, ex secre­ta­rio gene­ral del APRA y brazo dere­cho de Alan Gar­cía Pérez, a pesar de los deli­tos y crí­me­nes come­ti­dos se pre­para a ingre­sar triun­fante a la banda que ahora gobierna el Perú. Man­ti­lla, fue minis­tro del inte­rior en el pri­mer gobierno de Gar­cía, y ahora esta libre como el viento. Nadie se acuerda de que este per­so­naje tiene cuen­tas pen­dien­tes con la jus­ti­cia penal del Perú. Sus deu­das con la jus­ti­cia son volu­mi­no­sas, pero tres son las prin­ci­pa­les: Cri­men masivo de pri­sio­ne­ros de gue­rra en 1986: orga­ni­za­ción de gru­pos para­mi­li­ta­res para ase­si­nar opo­si­to­res polí­ti­cos: y rela­ción secreta y mafiosa con Vla­di­miro Mon­te­si­nos.

En junio de 1986 Man­ti­lla, se vis­tió en ropa de comando y per­so­nal­mente diri­gió el cri­men masivo de cerca de una cen­tena de pri­sio­ne­ros en El Fron­tón. Man­ti­lla se encargó de dar el tiro de gra­cia en la cabeza a los pri­sio­ne­ros gra­ve­mente heri­dos. Entre 1985 y 1990, fue el orga­ni­za­dor y cabe­ci­lla del cri­mi­nal comando “Rodrigo Franco” cau­sante de varias dece­nas de ase­si­na­tos selec­ti­vos. El “Rodrigo Franco”, tenía su cuar­tel gene­ral en el minis­te­rio del Inte­rior, y sus inte­gran­tes pro­ve­nían de la mili­tan­cia aprista y de la Direc­ción Nacio­nal Con­tra el Terro­rismo (DINCOTE). En la época del apo­geo de Fuji­mori Mon­te­si­nos, por encargo de Alan Gar­cía fue nexo entre el APRA y Ser­vi­cio de Inte­li­gen­cia Nacio­nal (SIN) que diri­gía Vla­di­miro Mon­te­si­nos, y en razón de esta rela­ción el par­tido de Alan Gar­cía Pérez, reci­bió dinero de la mafia fuji­mo­rista para sos­te­ner la cam­paña elec­to­ral aprista de 1995.

La vena san­grienta del APRA.

Este par­tido fun­dado en 1924 por Víc­tor Raúl Haya de la Torres, un diri­gente polí­tico que se hizo cono­cido por sus posi­cio­nes anti­co­mu­nis­tas y sus arre­glos polí­ti­cos con los regí­me­nes mas reac­cio­na­rio y bru­ta­les de la his­to­ria peruana. Haya de la Torre, escri­bió en 1928 su “idea­rio polí­tico”, un ade­fe­sio titu­lado “El Antim­pe­ria­lismo y el APRA” en cuyo texto expresa toda su esen­cia reac­cio­na­ria, anti­po­pu­lar y su pro impe­ria­lismo. En ese texto cata­lo­gado por los apris­tas de “doc­trina”, enga­ño­sa­mente se lla­maba a la lucha anti­im­pe­ria­lista, pero al mismo tiempo se abo­gaba para no “abo­lir radi­cal­mente el sis­tema capi­ta­lista”. Bajo el pre­textó de que los paí­ses pobres esta­ban obli­ga­dos, antes de hacer la revo­lu­ción, seguir un camino capi­ta­lista, se elo­giaba la pene­tra­ción impe­ria­lista, que según la “doc­trina aprista”, traía pro­greso a los paí­ses del ter­cer mundo. Bajo el obje­tivo de sos­te­ner el sis­tema de opre­sión el APRA redon­deó su ridí­cula “tesis” plan­teando que la lucha en los “paí­ses sub­de­sa­rro­lla­dos”, no era una lucha de cla­ses sino de pue­blos, y que eran “los tra­ba­ja­do­res “manua­les e inte­lec­tua­les”, lo que deben diri­gir esta lucha. Para Haya de la Torre, el pro­le­ta­riado y el cam­pe­si­nado eran ape­nas masas amor­fas que ser­vían sola­mente para los pro­ce­sos elec­to­ra­les y nada más.

Pero el APRA por su carác­ter de clase (no por el ori­gen de su mili­tan­cia), con­fi­gura desde su naci­miento una orga­ni­za­ción polí­tica de la bur­gue­sía peruana y del impe­ria­lismo. De ahí pro­viene su esen­cia deca­dente que todo lo copia bur­da­mente de las metró­po­lis impe­ria­lis­tas. Su corte popu­lista reac­cio­na­rio es una copia del fas­cismo ita­liano y del nazismo ale­mán. Haya de la Torre estuvo en Europa en los años 20 en pleno auge de Mus­so­line y Hitler, y de ellos importó hasta la ves­ti­menta que usa­ban los mili­tan­tes apris­tas. Esta gro­sera repe­ti­ción polí­tica se expresó en la orga­ni­za­ción de los cha­pis­tas (orga­ni­za­ción par­ti­da­ria de niños de 10 y 11 años de edad) y la Juven­tud aprista (JAP). En el caso de los pri­me­ros, por su edad sir­ven para la mani­pu­la­ción y el adoc­tri­na­miento en la sumi­sión de los “jefes”, y en el caso de la JAP, estos son entre­na­dos para vio­len­tar van­dá­li­ca­mente cole­gios y uni­ver­si­da­des. Tan­tos los pobres niños cha­pis­tas como los de la JAP des­fi­lan cada año ves­ti­dos de mili­ta­res con boi­nas negras y rojas. La cos­tum­bre desde los años 50 es que estos mar­cha­ban con paso de ganso, y con el brazo izquierdo en alto salu­da­ban al jefe aprista (Haya de la Torre) quien tam­bién con el brazo izquierdo en alto desde el estrado prin­ci­pal veía pasar sus hues­tes par­ti­da­rias mili­ta­ri­za­das. Como ya no esta el jefe (murió de vejez el 2 de agosto 1979), ahora el saludo mili­ta­ri­zado es para Alan Gar­cía Pérez, digno suce­sor del mega­ló­mano, reac­cio­na­rio, y men­ti­roso Víc­tor Raúl Haya de la Torre. En los años 30 en Ita­lia y Ale­ma­nia, los fas­cis­tas y nazis obli­ga­ban a los niños a par­ti­ci­par en mar­chas y accio­nes polí­ti­cas. Fue el mismo Haya de la Torre el que ins­tauró la fan­fa­rria aprista en el “día de la fra­ter­ni­dad” (ono­más­tico del “jefe”).

Desde los años 20 dife­ren­tes polí­ti­cos y ana­lis­tas han acu­sado con razón al APRA de ser una orga­ni­za­ción que se viste de “demo­crá­tica”, pero que en el fondo es un par­tido fas­cista. Julio Anto­nio Mella, comu­nista cubano (murió ase­si­nado en 1928), en su momento acusó al APRA de ser una ver­sión del fas­cismo en Amé­rica Latina. Mella con­tri­buyo a des­en­mas­ca­rar la esen­cia reac­cio­na­ria de este par­tido que des­pués de la II Gue­rra Mun­dial, se des­cu­brió como una orga­ni­za­ción al ser­vi­cio del impe­ria­lismo yan­qui. Luis de la Puente Uceda, quien enca­bezó la lucha gue­rri­llera del Movi­miento de Izquierda Revo­lu­cio­na­ria (MIR), denun­ció que el APRA era una orga­ni­za­ción de la oli­gar­quía peruana y que reci­bía las con­sig­nas de las trans­na­cio­na­les. Luis de la Puente Uceda, militó en el APRA hasta media­dos de la década del 50 y desde el inte­rior de este par­tido denun­cia la trai­ción de los diri­gen­tes incluido Haya de la Torre. El “jefe” del APRA lo con­denó a muerte y envió un grupo de sica­rios para ase­si­narlo. De la Puente Uceda eje­cutó a uno de sus ata­can­tes, y así pudo sal­varse del com­plot orga­ni­zado desde las altu­ras del APRA. Uceda pasó varios años en pri­sión por haber liqui­dado a un esbi­rro de Haya de la Torre. Cuando reco­bró su liber­tad orga­nizo el MIR, y en 1965 inicio la lucha armada con­tra el gobierno de Fer­nando Belaúnde y sus alia­dos del APRA. En esta oca­sión el Par­tido de Haya de la Torre pidió la pena de muerte para los sub­ver­si­vos del MIR y de otras orga­ni­za­cio­nes en gue­rra.

El APRA y su atrac­ción por los uniformados.La rebe­lión de Tru­ji­llo de 1931, de la que tanto rédi­tos polí­ti­cos saco el APRA, fue en reali­dad una rebe­lión diri­gido no por los diri­gen­tes apris­tas, sino mas bien el Búfalo Barreto que fue el ver­da­dero héroe de este movi­miento que se desa­rro­llo al mar­gen de Víc­tor Raúl Haya de la Torres quien en los momen­tos de los pre­pa­ra­ti­vos y eje­cu­ción de la rebe­lión se encon­traba en una pri­sión de Lima. En esta rebe­lión el APRA estuvo en busca de un mili­tar que lidere la rebe­lión. Este mili­tar fue el coman­dante Gus­tavo Jimé­nez. Como lo anota Gui­llermo Thorn­dike (El Año de la Bar­ba­rie), la direc­ción del APRA no había sido par­ti­da­ria de la revuelta orga­ni­zada por cuenta del Búfalo Barreto, quien ade­más estaba en con­tra de la deci­sión de la direc­ción aprista que que­ría entre­gar la jefa­tura de la revuelta a un mili­tar de carrera (Gus­tavo Jimé­nez).

En 1945 el APRA se alió a José Luis Bus­ta­mante y Rivero, un repre­sen­tante de la gran bur­gue­sía peruana, y mediante esta alianza el APRA cose­cho parte de la torta del poder del Estado. En 1948 el par­tido aprista rom­pió su alianza con Bus­ta­mante y Rivero y junto a los mili­ta­res com­plotó con­tra su anti­guo aliado. La accion del APRA pro­pi­cio el golpe mili­tar del gene­ral Manuel Odría, con quien el APRA hizo alianza en años pos­te­rio­res. En 1956 fue aliado del gobierno con­ser­va­dor de Manuel Prado Ugar­te­che. Ahí nue­va­mente el APRA se coló en las altas esfe­ras del poder y pudo colo­car varios minis­tros. En 1960 el APRA se une a la Unión Nacio­nal Odriísta (UNO), del reac­cio­na­rio gene­ral Manuel Odría, el mismo mili­tar que los había repri­mido durante el golpe con­tra Bus­ta­mante y Rivero.

En 1968, el APRA con Haya de la Torre a la cabeza se pre­sen­ta­ron como “opo­si­to­res” del régi­men mili­tar del gene­ral Juan Velasco Alva­rado, pero como era su cos­tum­bre (la esco­peta de dos caño­nes) hicie­ron un doble juego polí­tico. Por un lado ata­ca­ban a Velasco, pero por otro lado lo apo­ya­ban. Así por ejem­plo Car­los Del­gado Oli­vera, un ex aprista y anti­co­mu­nista, se con­vir­tió en el ideó­logo del régi­men velas­quista. Este ex aprista y del­fín de Víc­tor Raúl Haya de la Torre fue el que orga­nizo el Sis­tema Nacio­nal de Apoyo a la Movi­li­za­ción Social (SINAMOS), un orga­nismo ambi­cioso que fue uti­li­zado por la dic­ta­dura mili­tar para mani­pu­lar la con­cien­cia del pue­blo peruano. Del­gado Oli­vera fue el inven­tor de la supuesta “socie­dad ni capi­ta­lista ni comu­nista” que los mili­ta­res repe­tían sin enten­der que esto era sim­ple­mente una estu­pi­dez polí­tica. Otro de los hom­bres del APRA en el gobierno de Velasco fue el gene­ral Tan­ta­leán Vanini, minis­tro de Pes­que­ría. En este minis­te­rio se orga­nizó en alianza con el APRA, el grupo para­mi­li­tar deno­mi­nado Movi­miento Labo­ral Revo­lu­cio­na­rio (MLR). Este grupo estaba inte­grado por ván­da­los de las filas del APRA y delin­cuen­tes comu­nes. Su accion estaba diri­gida a tomar por asal­tos sin­di­ca­tos cla­sis­tas, orga­nis­mos popu­la­res, a vio­len­tar huel­gas y movi­li­za­cio­nes de tra­ba­ja­do­res. Pero el más cono­cido de los apris­tas en el velas­quismo ha sido Agus­tín Man­ti­lla, quien ha sido hom­bre de con­fianza abso­luta de Alan Gar­cía, orga­ni­za­dor de gru­pos para­mi­li­ta­res, minis­tro del inte­rior y secre­ta­rio gene­ral del APRA. Man­ti­lla, como el mismo lo recuerda, tra­bajó en el sec­tor pes­quero, ahí donde reinaba el gene­ral Tan­ta­leán y donde fun­cio­naba el MLR con­si­de­rado el “brazo armado de la revo­lu­ción peruana”. Según Man­ti­lla: “Tra­bajé para el Con­sor­cio Pes­quero, dedi­cado a la comer­cia­li­za­ción de la harina de pes­cado, el año 1970 y luego de la expro­pia­ción de la indus­tria pes­quera, en la Empresa Comer­cia­li­za­dora de Harina y Aceite de Pes­cado (EPCHAP). (2). Como se ha visto bre­ve­mente, el APRA se aco­moda a todos los rit­mos de la his­to­ria, y tiene muchas razo­nes para decir como slo­gan: “el APRA nunca muere”.

Samuel Valera Yépez


Notas:
(1). APRA: Alianza Popu­lar Revo­lu­cio­na­ria Americana.

Ima­gen de Mula­dar News

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