En los tiempos de Fujimori las izquierdas peruanas discutían por ideologías pero marchan firmes y unidas contra los abusos de una dictadura rastrera que luego se manifestó en la multitudinaria “Marcha de los 4 Suyos” que unió a los sectores democráticos saliendo a las calles para mostrar su indignación y hacerle frente al usurpador. Estos eran los tiempos difíciles, las tendencias ideológicas, los argumentos políticos y los intereses individuales no asomaban su cabeza por ninguna parte.
Los jóvenes de ayer, los románticos, los contestatarios ya han crecido y de ellos solo queda el recuerdo de sus viejas luchas.
Tras el olvido de J. C. Mariátegui, la muerte Alfonso Barrantes y la caída de Fujimori, las izquierdas peruanas han concentrado su fuerza en buscarle problemas a las soluciones para así argumentar la renuncia a sus partidos base. Las fuerzas democráticas de antaño ahora corren detrás de algún cargo público que les permita administrar el dinero del Estado. Sus cuadros se dividieron y armaron sus propias carpas, sin entender el daño que esta le hacía a su matriz principal.
Los movimientos políticos con tendencia Izquierdista en el Perú, están más divididos que nunca.
El Partido Nacionalista Peruano (PNP)
A pesar de contar con un importante grupo parlamentario en el Congreso de la República, existen notorias diferencias entre sus facciones. Una impulsa una economía socialmente conservadora y la otra tendencia, a la que parece más cercano el propio Humala junto con dirigentes como Daniel Abugattás y Carlos Tapia, plantea un acercamiento con grupos de izquierda. A Carlos Tapia se le acusa de ideologizar el partido con ideas ultrarradicales.
Movimiento político Tierra y Libertad
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Movimiento Político Indígena “Perú Plurinacional”
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Partido Humanista Peruano conocido como Movimiento Humanista Peruano, fundado por el ex Presidente Regional de Lambayeque Yehude Simon Munaro.
Acusado de terrorismo por el Organismo de Seguridad y condenado a veinte años de cárcel. Fue indultado en el 2000 tras la caída del gobierno fujimorista. Sus políticas económicas se basan en una economía empresarial.
Confederación General de Trabajadores del Perú (CGTP)
Indicó que el frente no permitirá el ingreso de sectores derechistas que defienden el modelo económico neoliberal ni aquellos relacionados con la corrupción y con el tráfico de los intereses de los trabajadores y del patrimonio nacional.
Valentín Paniagua:
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“Las instituciones no se improvisan. El problema de los partidos se ubica dentro del gran problema social del Perú, un país desintegrado, invertebrado, sin instituciones. No es sólo un problema actual; el Perú jamás ha sido capaz de crear un régimen constitucional; nos ha faltado siempre un sentimiento constitucional. Hemos vivido apenas 49 años de vida democrática contra 129 de regímenes militares o sujetos a vigilancia militar, dentro de los cuales tiene que considerarse al fujimorismo a partir de 1992.Hay que recordar la historia, y la historia de los partidos en particular, y no criticarlos sin conocerla realmente. Fue el militarismo en el siglo pasado, que pretendía imponer orden contra libertad, el que impidió repetidas veces el desarrollo constitucional del Perú. Mientras que en el siglo pasado se oponía orden, tesis de los conservadores, y libertad, tesis de los liberales, en el XX se opusieron las mismas tesis pero bajo diferente embozo, combatiendo ambas a los partidos políticos: la derecha a través de su alianza con el militarismo, y la izquierda, que ya no era liberal, de inspiración marxista, que recusaba la democracia representativa. Estos dos intereses se unieron para destruir todo intento de institucionalización democrática. Sendero Luminoso y el militarismo que le sucedió son expresión, renovada, de esa misma tesis.
En la estructura política y en la tradición histórica está el antipartido. Por estas razones, tenemos partidos débiles, sindicatos débiles, organizaciones sociales débiles.
Los partidos tienen tres funciones básicas. En primer lugar, la representativa; acá no la han podido cumplir, porque en el Perú sólo hemos tenido 49 años de vida democrática y 129 de militarismos puros o de regímenes civiles bajo vigilancia militar con leyes de excepción que persiguieron a los partidos y no permitieron la consolidación de ninguno.
En segundo lugar, los partidos tienen una función de intermediación entre el ciudadano y el Estado; en el Perú tampoco pudieron cumplir esa función, sencillamente porque los congresos, donde había una ficción o simulación democrática, no podían intermediar ni articular a la sociedad, ya que eran fruto del fraude o de la imposición y no respondían a la base social del país. Posteriormente, los modernos medios de comunicación han hecho que los partidos pierdan vigencia.
En tercer lugar, tienen una función de organización de la sociedad que no han podido realizar por la sencilla razón de que la persecución de los partidos políticos de todo tipo (de derecha o de izquierda) por los regímenes militares impidió la organización de la sociedad, o la permitió sólo en etapas muy breves.
Creo, sin embargo, que ahora estamos entrando a un nuevo trance en el que me animaría a decir que, en el mediano y en el largo plazo –no en el corto–, se iniciará la reconstrucción de un sistema de partidos políticos. Pero ese proceso debe estar acompañado necesariamente de la reconstrucción de un sistema político y democrático.














