Aprendiendo de la vida…

Filed under: Uncategorized |

tris­teza

Nada nuevo pode­mos des­cu­brir bajo este cielo de alqui­trán: las muje­res dis­traí­das en los alma­ce­nes de ropa, los hos­pi­ta­les lle­nos de enfer­mos que podrían morir pronto, las vitri­nas a tra­vés del cual los hom­bres apre­cian hechi­za­dos un par­tido de fut­bol, las palo­mas que des­cien­den en busca de su ali­mento y el des­or­den gene­ral del trán­sito, me lleva a com­pren­der por­que la calle no está hecha para mí.

Sucede que los días se hacen eter­nos cuando no estás en casa. Hemos des­cu­bierto fór­mu­las para sobre­vi­vir, para dejar­nos arras­trar por los meca­nis­mos bási­cos de una socie­dad imper­fecta, pero esas tra­ge­dias no fun­cio­nan de ese modo con­migo. No estoy acos­tum­brado a con­vi­vir en comu­ni­dad, algo en mi inte­rior expresa un rechazo mun­dano por lo colo­quial. Con todo esto resulta absurdo man­te­ner el equilibrio.

Nece­sito una excusa que me saque de este dilema: Sabes, No me dio buena espina el aspecto de las tor­tas, no valía la pena el pre­cio pac­tado; la pas­te­le­ría cerró por falta de pago al per­so­nal; sabes Mía, incen­dia­ron la pas­te­le­ría por razo­nes que aun nadie entiende; ¡Mía por Dios tu eres tan irre­ve­rente como yo! No nece­si­tas de una ben­dita torta de matrimonio.

Lle­gado a este punto me arre­pentí de haber salido así de la tienda, espe­cial­mente por­que Mía no tiene la culpa de mi falta de com­pro­miso hacia las per­so­nas, era mi deci­sión fallarle otra vez, pero las situa­cio­nes se hacen a veces ines­pe­ra­das. Di media vuelta y camine de regreso bus­cando el che­que en mi bol­si­llo izquierdo. Ciga­rros, chi­cle, che­que de Mía.

Lo que paso des­pués es inne­ga­ble que no estaba cal­cu­lado. Fue ella quien vino de tras de mí o fui yo quien regreso en busca de ella. A tra­vés del tiempo pode­mos des­cu­brir que el des­tino juega con sus pro­pias reglas, que noso­tros solo somos mario­ne­tas imper­fec­tas en una fun­ción fúne­bre, dis­pues­tos a entre­te­ner a un Dios que tam­poco comprendemos.

Cier­ta­mente ella venia dis­traída, qui­zás con­tando algu­nas mone­das o qui­zás medi­tando sobre futu­ros pro­yec­tos, alguna que le empuje a ocu­par el lugar que anhela. No es eso acaso lo que la mayo­ría busca. Esta­mos com­pro­me­ti­dos con nues­tra pros­pe­ri­dad, es el oxi­geno que nos hace son­reír y por el cual nos juga­mos el alma sin dar­nos cuenta.

–Seño­rita la está lla­mando el dueño… seño­rita no se vaya aún, la llaman!!!

Con­ti­nuará…

Shortlink:

Posted by on julio 31, 2010. Filed under Uncategorized. You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0. You can leave a response or trackback to this entry

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>