Rupert Murdoch: el hombre del escándalo

 

“Mur­doch publica lo que quiere, inde­pen­dien­te­mente de cómo se obtenga la infor­ma­ción y haciendo caso omiso de la res­pon­sa­bi­li­dad aso­ciada al poder que ejerce.”

Larry Flynt — Edi­tor de Revista Hustler

Por Larry Flynt

Uno de los pocos valo­res que com­parto con Rupert Mur­doch es la impor­tan­cia de la liber­tad de prensa.

Estoy seguro de que los dos esta­mos de acuerdo en que es un dere­cho incues­tio­na­ble, espe­cial­mente en una época en la que exis­ten muy pocas liber­ta­des puras en Esta­dos Uni­dos. Esta­mos cons­cien­tes de que, si per­de­mos la liber­tad de expre­sión en los medios, habre­mos per­dido todo. Y quizá lo más impor­tante es que enten­de­mos que cuando se busca pro­te­ger esta liber­tad, se tiene que lle­gar a los límites.

Sin embargo, dife­ri­mos en la manera de for­zar esos lími­tes. Yo pongo a prueba esos lími­tes al publi­car mate­rial con­tro­ver­sial y al pagar a per­so­nas que están dis­pues­tas a expo­ner la hipo­cre­sía polí­tica. Mur­doch, por su parte, pre­sun­ta­mente lo hace al incu­rrir en acti­vi­da­des poco éticas o cri­mi­na­les: inter­ven­ción tele­fó­nica, sobor­nos, coac­ción con com­por­ta­miento cri­mi­nal y trai­ción a la con­fianza de sus lectores.

Si los hechos que se repor­tan acerca de News Corp. son ver­da­de­ros, la com­pa­ñía de Mur­doch no sólo ha rozado los lími­tes, sino que los ha rebasado.

Uno no puede vivir de la liber­tad y de los bene­fi­cios de una prensa libre sin tener en cuenta la pri­va­ci­dad de las per­so­nas. Per­so­nas como Mur­doch y como yo, como cabe­zas de con­glo­me­ra­dos de medios, tene­mos la res­pon­sa­bi­li­dad de man­te­ner y res­pe­tar esos lími­tes. Aun­que Mur­doch puede enten­der el sig­ni­fi­cado de lo que hace­mos bajo el para­guas de la liber­tad de expre­sión, fra­casa al no reco­no­cer la res­pon­sa­bi­li­dad que con­lleva la publi­ca­ción de un medio.

En pocas pala­bras, parece que Mur­doch publica lo que quiere, inde­pen­dien­te­mente de cómo se obtenga la infor­ma­ción y haciendo caso omiso de la res­pon­sa­bi­li­dad aso­ciada al poder que ejerce.

Las empre­sas de Mur­doch con­sis­ten­te­mente han publi­cado his­to­rias sobre per­so­nas que no die­ron per­miso para que sus vidas pri­va­das fue­ran dise­ca­das en los medios, y esto es sólo la punta del iceberg.

Los emplea­dos de News Corp. supues­ta­mente con­tra­ta­ron a cono­ci­dos cri­mi­na­les para obte­ner infor­ma­ción pri­vada sobre el ex pri­mer minis­tro Gor­don Brown cuando a su hijo menor le diag­nos­ti­ca­ron fibro­sis quística.

Ade­más, se pre­sume que los emplea­dos de News Corp. con­tra­ta­ron inves­ti­ga­do­res para inter­ve­nir los telé­fo­nos de víc­ti­mas de los ata­ques terro­ris­tas del 9/11 en Esta­dos Uni­dos y del aten­tado con bom­bas per­pe­trado en el metro de Lon­dres el 7 de julio de 2005. Se supone que los emplea­dos de News Corp. le paga­ron a poli­cías para obte­ner de manera ile­gal infor­ma­ción sobre la reina Isabel.

Mien­tras tanto, Roger Ailes, de Fox News (tam­bién pro­pie­dad de Mur­doch), dirige una máquina de pro­pa­ganda bien engrasada.

Así las cosas, parece justo que Mur­doch se haya visto obli­gado a cerrar el tabloide News of the World, que haya tenido que aban­do­nar su apuesta por Bri­tish Sky Broad­cas­ting y que su repu­tación, que nunca fue ejem­plar, haya sido man­chada para siempre.

No importa qué tan ofen­siva o de mal gusto les parez­can a algu­nas per­so­nas la revista Hustler y el resto de mis publi­ca­cio­nes, lo impor­tante es que nadie ha apa­re­cido en esas pági­nas en con­tra de su voluntad.

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Larry Clax­ton Flynt, Jr. Edi­tor esta­dou­ni­dense de la Revista para adul­tos Hustler con una fac­tu­ra­ción anual que ronda los 150 millo­nes de dóla­res. A lo largo de su vida Larry Flynt ha tomado parte en varias bata­llas lega­les rela­cio­na­das con la pri­mera enmienda de la cons­ti­tu­ción de los Esta­dos Uni­dos y se ha pre­sen­tado a la pre­si­den­cia varias veces. Sufre de un tras­torno bipo­lar y está para­li­zado de cin­tura para abajo debido a un intento de asesinato.

Rupert Mur­doch: Mag­nate aus­tra­liano direc­tor accio­nista de News Cor­po­ra­tion y Medios de comu­ni­ca­ción en el mundo recien­te­mente acu­sado de espio­naje tele­fó­nico para obte­ner pri­mi­cias perio­dís­ti­cas.

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Fuente: Washing­ton Post

1 comment on this postSubmit yours
  1. Las interceptaciones y la prensa.
    El escándalo de las escuchas ilegales de Rupert Murdoch, y sobre los estándares del periodismo vender, robar, fabricar historias, acosar y difamar.

    La prensa es muy poderosa. tienen intereses comunes y unas prioridades que les benefician… Se trata de supervivencia”.

    Las interceptaciones telefónicas de las víctimas del 9/11 y de otras más, tienen que ver con el negocio de los seguros. Nos exigen pagar puntualmente los seguros obligatorios, pero cuando uno intenta cobrar algún beneficio es cuando la información es lo que más vale.

    Yo aun intento cobrar un seguro de estudios que después de 30 años ya no me sirve.
    Como dice el “Padrino” les voy hacer una oferta que no podrán rechazar.

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