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	<title>MULADAR NEWS &#187; Artículos</title>
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		<title>¿Qué le está pasando al mundo? - Por: Umberto Eco</title>
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		<pubDate>Tue, 22 May 2012 21:54:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Muladar News</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-medium wp-image-5227 alignright" title="Qué le está pasando al mundo" src="http://muladarnews.com/wp-content/uploads/2012/05/Qué-le-está-pasando-al-mundo-300x199.jpg" alt="Qué le está pasando al mundo 300x199 ¿Qué le está pasando al mundo?" width="300" height="199" />Dejemos de lado por un momento las interpretaciones alarmistas del calendario maya y todas esas profecías del día del juicio final. Lo que sabemos con seguridad es que, día tras día, los diarios están anunciando un futuro que se ve cada vez más deprimente: océanos desbordantes, estaciones del año que desaparecen (dentro de muy poco, al parecer) e impagos económicos –tanto así que el hijo de mis amigos, de 10 años, después de escuchar a sus padres hablar del destino del mundo, rompió a llorar y preguntó: “<strong>¿Es que no hay nada agradable en el futuro?”</strong></p>
<p>Para consolarlo, podría citar numerosas profecías catastróficas a lo largo de la historia, dado que en siglos pasados era bastante común hacer tales predicciones terribles. He aquí un pasaje del teólogo francés Vincent de Beauvais, en el siglo XIII: <span style="color: #993300;">“Después de la muerte del Anticristo…el juicio final será precedido por múltiples señales reveladas en el Evangelio…. En el primer día, el océano aumentará 40 cúbitos sobre las montañas y su superficie se elevará como un muro.</span></p>
<p><span style="color: #993300;">En el segundo día, se hundirá tan profundamente que será difícil verlo. En el tercer día, monstruos marinos aparecerán la superficie del océano y su rugidos se elevarán hasta el firmamento. En el cuarto día, el mar y todas las aguas se incendiarán. En el quinto día, el pasto y los árboles exudarán un rocío de sangre. En el sexto día, los edificios se desplomarán. En el séptimo día, las rocas se estrellarán unas contra otras. En el octavo día, habrá un terremoto universal. En el noveno día, la Tierra se aplanará. En el décimo día, los hombres emergerán de las cuevas y vagarán, sordos y mudos. En el undécimo día, los huesos de los muertos emergerán nuevamente. En el duodécimo día, las estrellas caerán. En el décimotercer día, los sobrevivientes morirán y resucitarán con los muertos. En décimocuarto día, los cielos y la tierra arderán. En el décimoquinto día, habrá un nuevo Cielo y una nueva Tierra, y todos resucitarán”.</span></p>
<p>Como puede verse, incluso en fecha tan remota como el siglo XIII, la gente ya estaba pronosticando tsunamis y otros efectos del cambio climático que nos amenaza hoy en día.</p>
<p>Si se me permite pasar por alto los siguientes seis siglos de proclamaciones fatales, he aquí a Honorato de Balzac en 1839: “La industria moderna, trabajando para las masas, continúa destruyendo las creaciones del arte antiguo, las obras del cual eran tan personales para el consumidor como para el artesano. En la actualidad tenemos productos; ya no tenemos obras”.</p>
<p>Según la advertencia de Balzac, la gente creadora de esos “productos” carentes de cualquier valor artístico hubieran incluido al poeta Giacomo Leopardi, quien escribió <em>La Ginestra (La escoba</em>) en 1836, y Alessandro Manzoni, quien, más o menos por esa época, estaba trabajando en una segunda edición de <em>Los novios</em>. En 1839, Chopin estaba componiendo su <em>Sonata para piano No.2 en B-flat Menor, Opera 35</em>. Cerca de 20 años después, Flaubert publicó <em>Madame Bovary</em>. En la década de 1860 hicieron su aparición los Impresionistas, y en 1879 ocurrió la publicación de <em>Los hermanos Karamosov</em> de Fyodor Dostoyevsky. Evidentemente, es parte de nuestra naturaleza sentir un gran temor por el futuro.</p>
<p>Pero quizá, por otra parte, los malos tiempos están llegando ahora –particularmente si, como lo señala la tradición, una de las señales más reveladoras del fin de los días es que el mundo estará de cabeza.</p>
<p>En el pasado, por ejemplo, los pobres viajaban en tren y sólo los ricos podían darse el lujo de volar: ahora, viajar en avión es más barato (y los asientos más baratos hacen pensar en los vagones de ganado durante la guerra), en tanto que los viajes en tren ofrecen tipos de servicio más caros, exclusivos y lujosos que nunca antes. En la misma forma, hubo un tiempo que los acaudalados vacacionaban en la Riviera Adriática, en Riccione – o, en el peor de los casos, en Rimini -mientras que las islas del océano Indico estaban habitadas por poblaciones profundamente pobres o eran destinadas a albergar colonias penales. Hoy, los políticos de alto rango van a Las Malvidas, y Rimini queda reservada para los ”muzhiks’’ rusos que sólo recientemente fueron liberados de su servidumbre.</p>
<p>¿Qué es lo que está ocurriendo con el mundo?</p>
<p>FUENTE: <strong>Prodavinci.com</strong></p>
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		<title>Arjona, ¿es héroe musical? - Un interesante golpe crítico hacia un cantante para las multitudes</title>
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		<pubDate>Fri, 18 May 2012 15:21:10 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Muladar News</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Música]]></category>
		<category><![CDATA[Efraín Recinos]]></category>
		<category><![CDATA[Fito Páez]]></category>
		<category><![CDATA[Guatemala]]></category>
		<category><![CDATA[Ricardo Arjona]]></category>

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		<description><![CDATA[Si las disqueras, la televisión y los espacios radiales abrieron con fuerza sus puertas desde los noventa no fue por el supuesto talento de Arjona, sino por el negocio que representa para estas....]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-medium wp-image-5195 alignright" title="arjona_ricardo" src="http://muladarnews.com/wp-content/uploads/2012/05/arjona_ricardo-211x300.jpg" alt="arjona ricardo 211x300 Arjona, ¿es héroe musical?" width="211" height="300" />Si las disqueras, la televisión y los espacios radiales abrieron con fuerza sus puertas desde los noventa no fue por el supuesto talento de Arjona, sino por el negocio que representa para estas. La definitiva alianza matrimonial a conveniencia entre capital e industria musical.</p>
<p>Gaby Moreno tiene un talento extraordinario. Su tierna timidez habla de un alma limpia. Hace unos días al escucharla cantando fui testigo de eso indecible que su voz, desde un suave jazz y blues, es capaz de levantar en la atmósfera.</p>
<p>Cosa que no veo en su dúo con Arjona. Produce bastante  risa que desde radios y blogs se le defina a Arjona como “héroe musical”. Da pena ver esa puesta en escena que él mismo hace en el video clip Fuiste tú, rindiendo homenaje a una Guatemala inexistente en su corazón y en su cabeza. Lo telenovelesco, cursi, provincial y pomposo no se lo ha logrado quitar la fama.</p>
<p>Lejos de ser héroe nacional, Arjona es un verdadero actor que no sabe serle fiel sino a su bajo deseo de ser famoso a costa de inventar letras cutres para un nicho de mercado que supo identificar muy bien. Un fantoche que se las da de “poeta maldito”, activista y comprometido. Un cantante con letras risibles que se contradicen y se caen por sí mismas. Una vida musicalizada dedicada a la imagen, la superficialidad y el hedonismo. Por lo menos lo cursi en El Puma cantando “dueño de ti, dueño de qué, dueño de nada…” es genuino.</p>
<p>Un escritor chileno describe a Arjona como un “bufón de circo de segunda”.</p>
<p>Cuando a Arjona se le invitó a celebrar el Recital de la Paz para la celebración de la Firma de los Acuerdos de Paz el 29 de diciembre de 1996, se negó dando la respuesta de que “los guatemaltecos no apreciamos su arte”. ¿Cuál arte?, se pregunta uno, cuando en su reciente video clip aparece como actor de su cuna Televisa entre la selva petenera cual mochilero buscando una identidad perdida y con sonrisa falsa jugando con niños pobres y contemplando los atardeceres de una región mágica que no siente suya.</p>
<p>Dice el cantante argentino Fito Páez que su país vive un “aniquilamiento cultural y vaciamiento de las ideas” al aplaudir y asistir a los conciertos de Ricardo Arjona. No creo que Arjona haya contribuido a que Guatemala se busque a sí misma. Mucho menos que ilumine y enriquezca el panorama cultural y musical. Lo que ha dado Arjona a Guatemala son malas letras musicalizadas y envueltas en la puesta en escena de un “yo poeta bohemio exilado de mi patria”.</p>
<p>Desde México y Argentina ha arrojado sus displicencias y poco carisma a un pueblo necesitado de cultura y autoestima nacional. Y es tanta nuestra sed y hambre&#8230;</p>
<p>Ricardo Arjona no es sino un artista inventado por los medios de comunicación, la industria musical y la televisión mexicana. Su fama y popularidad habla de la bajeza cultural en la receptividad de un público poco educado auditiva e intelectualmente.</p>
<p>Este fantoche de quien el viernes se dijo en este mismo medio que hacía desplantes a sus seguidores es un teatrero de muy mala calidad. Que si es recíproco con sus seguidores o no, es irrelevante. La pobreza está en sus poses e inventos dizque musicales y dizque artísticos.</p>
<p>Música para la imagen. Consumos masivos y enlatados de un tipo verdaderamente insoportable, endiosado por los medios de comunicación convirtiéndole en personaje mediático.</p>
<p>El mejor artista es el que logra no solo conectar su vida con su obra. Sino el que se convierte en su obra misma, el que logra con su arte hacernos más humanos, algo como lo supo hacer el mago y maestro Efraín Recinos, quien decía que “si uno se enamora del arte se ha enamorado del alma de las colectividades”.</p>
<p>La esencia del amor al arte es el amor a la vida. Y en las letras de Arjona no se siente un enamorado de la vida. No hay en ellas ni humor ni nada trascendente. Llamarlo “héroe nacional” es desconocer lo que hemos sido, es sumarnos a lo que sucede en Argentina y en el globo: ampliar el espectro de vaciamiento de las ideas y la definitiva aniquilación cultural. Si tuviéramos tan solo una esquirla de lucidez y de instinto de sobrevivencia, sabríamos reconocer quiénes y dónde están nuestros verdaderos héroes. “Héroe musical”, me dice. Para mí que las radios quiten a Arjona y pasen al Ratón Vaquero, de Cri-Cri, él nos hace confiar más en asuntos como alegría y heroísmos.</p>
<p>Fuente: <a href="http://www.elperiodico.com.gt/es/20120227/opinion/208633/">http://www.elperiodico.com.gt/es/20120227/opinion/208633/</a></p>
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		<title>La miseria del tiempo libre - &quot;...No nos divertimos mucho. Nuestra vida ya no tiene sentido. De ese modo, el tedio deposita en la playa los restos del ocio destruido...&quot;</title>
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		<pubDate>Wed, 22 Feb 2012 01:18:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Muladar News</dc:creator>
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		<category><![CDATA[Michel Houellebecq]]></category>
		<category><![CDATA[Vivian Abenshushan]]></category>

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		<description><![CDATA[Por Vivian Abenshushan Fue a la playa para pensar en la nada. No es que fuera esa su intención (en realidad, buscaba lo contrario), pero el destino dispuso todo para que, echada sobre la...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h2><img class="size-full wp-image-4786 alignright" title="abuelo" src="http://muladarnews.com/wp-content/uploads/2012/02/abuelo1.jpg" alt="abuelo1 La miseria del tiempo libre" width="250" height="400" />Por Vivian Abenshushan</h2>
<p>Fue a la playa para pensar en la nada. No es que fuera esa su intención (en realidad, buscaba lo contrario), pero el destino dispuso todo para que, echada sobre la tumbona y ante el majestuoso paisaje de la bahía, acabara teniendo la impresión de que había ido hasta ahí para sentirse miserable.</p>
<p>Imagino esta escena mientras leo un artículo sobre la depresión de la tumbona, una rara amenaza psicológica que acecha a los vacacionistas del nuevo milenio, el síndrome irónico de un mundo que ha perdido su capacidad para refocilar. Ahí está la jefa de recursos financieros en bikini, lejos del memorándum de último minuto y liberada al fin del apremio y las llamadas telefónicas. Pero ella se siente desfallecer. Intenta leer y no puede, quisiera contemplar la puesta de sol pero no tiene ánimo, un vodka apenas aminora sus incomprensibles ganas de llorar. Añoraba esas vacaciones, tantas veces postergadas, pero ahora que han llegado no las puede disfrutar. El ocio le causa un incomprensible dolor. Y así, inquieta, se revuelca sin parar en su tumbona, fustigada por un insecto invisible, menos prosaico que las pulgas de arena, más lacerante, metafísico incluso: el mosquito del vacío. <strong>“Nada tan insoportable para un hombre como estar en reposo absoluto”</strong>, escribió Pascal. Entonces siente su nada, su insuficiencia, su dependencia, su impotencia. Lo único que desea la jefa en vacaciones es volver a trabajar. Porque así, inmóvil y puesta a contemplar su paisaje interior, le ha llegado de pronto la sensación recalcitrante de haber desperdiciado una vida, la certeza de que, lejos de la oficina, ya no es nadie. La insatisfacción se adueña de ella mientras se aplica el bronceador y no puede dejar de pensar en lo que habría llegado a ser si hubiera sido fiel a sus impulsos de juventud. Se trata del Angst, sobre el que tanto escribió Cyril Connolly en La tumba sin sosiego, el remordimiento por haber aceptado hábitos convencionales de existencia, debido a un conocimiento superficial de nosotros mismos.</p>
<p>Los psicólogos austriacos que acuñaron el término “depresión de la tumbona” lo atribuyen a la incapacidad de los trabajadores para liberarse del estrés acumulado durante el año, la fatiga como causa de angustia. Pero esta experiencia de sinsentido súbito podría asociarse también a lo que sucede con los jubilados que mueren de tristeza lejos del trabajo, hombres y mujeres en la última recta del camino para quienes la vida se revela, descargada de pronto de su mecánica estéril, como una habitación inabarcable y vacía, una estancia tan larga que ni el arquero más diestro sería capaz de clavar su flecha en la pared del fondo. Los jubilados podrían convertirse en los artistas organizadores de ese vacío, esculpir al fin su propia existencia, pero no tienen ánimo para hacerlo. Después de tomar el coche cada mañana, después de entrar en la oficina, clasificar archivos, almorzar rápido y mal, volver a clasificar archivos, dejar el trabajo, beber una cerveza, regresar acasa, encontrar al cónyuge, besar a los niños, comer un sándwich con la televisión de fondo, acostarse y dormir, desempeñando el mismo papel durante cuarenta años, sin salidas de tono ni variaciones reales, al jubilado se le expulsa de la escena laboral para que sea, finalmente, él mismo. Pero ignora cuál es su parlamento auténtico, pues ha vivido bajo una lastimosa continuidad de clichés. Además, tiene poco tiempo, apenas lo que queda entre la salida del público y el inicio de la nueva función. Poco tiempo y el cuerpo gastado y la memoria roída para amueblar de nuevo la habitación vacía, para comenzar de cero. ¿Tiene eso sentido?</p>
<p><strong>Al trabajo se le ha concedido en todas partes el lugar de la identidad, nos atareamos para ser alguien a la vista de los demás.</strong> Y si el trabajo es la única forma de realización personal, entonces la jubilación se convierte en una repentina supresión del rostro, la entrada en la existencia sin mérito. Por eso, para muchos jubilados, que nunca fueron educados en el uso fecundo de su tiempo, el retiro es como un arribo anticipado a la fosa común. El asunto empeora cuando son despojados de sus fondos de retiro, hoy expuestos a las veleidades de Wall Street, también llamadas fluctuaciones financieras. La economía de mercado desprecia a la vejez, torpe, maniaca e improductiva, tanto como la despreciaban los jóvenes del Diario de la guerra del cerdo, la perturbadora novela de Bioy Casares donde un batallón de muchachos se empeña en exterminar de una vez por todas a los ancianos. No veo diferencia alguna entre el cinismo soslayado de este sistema de locura y fraude en el que vivimos, su crueldad implícita, y aquella cacería sin cuartel de viejos lentos y encorvados por las calles de Buenos Aires: después de haberle exprimido hasta el último centavo, la sociedad despacha al jubilado hacia la muerte por la puerta de atrás, desnudo.<strong> Ha dejado de ser empleado y consumidor, ahora es un ocioso, y de él lo único que interesa al banco es especular con su pensión.</strong> ¿Y si lo pierde todo en un revés bursátil? Qué más da, el viejo estaba a un paso de la tumba.</p>
<p><strong>Me he quedado pensando todo el día en la tristeza de los jubilados y la depresión de los vacacionistas, dos mundos que solo pueden tener un final siniestro cuando se funden inevitablemente</strong>, como intuyó Michel Houellebecq en una crónica sobre un contingente de jubilados en vacaciones que aparece hacia el final de El mundo como supermercado. Lo escalofriante es que ese grupo de hombres y mujeres retirados de la vida activa alguna vez fueron jóvenes animadores destinados a entretener vacacionistas de todo tipo, pero sobre todo jubilados, en el Holiday Inn Resort de Safaga, en la costa del Mar Rojo, un hotel inmenso con más de trescientas habitaciones y discoteca y coffee-shop y terraza de espectáculos y hasta centro comercial, una ciudad con todo a la mano, incluido un clima de ensueño y animadores infatigables que un día, sin embargo, se convierten en animadores retirados, es decir, en viejos de apenas cincuenta años reemplazados por jóvenes atléticos destinados a entretener vacacionistas de todo tipo pero, también, animadores jubilados. Como en las familias circenses, en la ronda generacional de los animadores parece que no hay variación posible; ni pasado ni presente ni futuro: cada día vuelve a empezar, idéntico a sí mismo, el círculo perverso donde el pseudoocio de nuestra época se ha convertido en una extensión del trabajo. <strong>Hace tiempo, éramos animadores de los lugares de vacaciones; nos pagaban para entretener a la gente, para intentar entretener a la gente.</strong></p>
<p>Después, ya casados (o más a menudo divorciados), volvemos a esos lugares de vacaciones, esta vez como clientes. Los jóvenes, otros jóvenes, intentan divertirnos. Por nuestra parte, intentamos tener relaciones sexuales con algunos miembros del lugar de vacaciones (a veces exanimadores y a veces no). A veces lo conseguimos; la mayoría de las veces fracasamos. No nos divertimos mucho. Nuestra vida ya no tiene sentido. De ese modo, el tedio deposita en la playa los restos del ocio destruido. Y nadie se sorprende cuando alguien encuentra el cadáver de un exanimador entre dos aguas en la piscina que miraba al mar.</p>
<p>En fin. Miro por mi ventana que no da al mar y no puedo dejar de pensar en la jubilación y las vacaciones (yo que no tengo cuenta de retiro y vivo en mis vacaciones permanentes, que para eso me hice escritora), dos rostros desoladores y mórbidos del falso ocio de nuestra época, la forma en que los tiempos cada vez más estrechos que la sociedad concede al hombre para el auténtico disfrute de sí se transforman en su reverso: una temporada en el infierno. ~</p>
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		<title>No confíes en nadie menor de 30 - En Estados Unidos ha levantado polémica el libro La generación idiota: Cómo la Era digital vuelve estúpidos a los jóvenes americanos y pone en riesgo nuestro futuro.</title>
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		<pubDate>Sun, 08 Jan 2012 15:29:12 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Muladar News</dc:creator>
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			<content:encoded><![CDATA[<p><img class="size-medium wp-image-4295 alignright" title="dumbest_generation" src="http://muladarnews.com/wp-content/uploads/2012/01/dumbest_generation-204x300.jpg" alt="dumbest generation 204x300 No confíes en nadie menor de 30" width="204" height="300" /> <strong>Richard Bernstein</strong><br />
<strong> International Herald Tribune</strong></p>
<p><strong>NUEVA YORK.-</strong> Facebook es el sitio web de redes sociales que afirma tener más de 150 millones de usuarios activos. Recientemente me convertí en uno de esos 150 millones, así que ahora puedo ver las <strong>&#8220;actualizaciones&#8221;</strong> que mis amigos cuelgan en el espacio ofrecido en la parte superior de cada perfil y que plantea la pregunta:<strong> &#8220;¿qué estás haciendo en este momento?&#8221;</strong></p>
<p>Es interesante que nadie escriba: <strong>&#8220;Estoy viendo mi página de Facebook&#8221;.</strong> Escriben, en cambio, cosas tales como <strong>&#8220;desarmando el arbolito de Navidad&#8221;,</strong> o <strong>&#8220;deseando que ya fuera mayo&#8221;,</strong> o diciendo si no es formidable que Mickey Rourke le haya agradecido a su perro en su discurso de aceptación del Globo de Oro.</p>
<p>Ahora bien, me alegra decir que aquellos que me han hecho el honor de aceptar ser mis amigos de Facebook son personas de grandes logros que no necesitan que yo les dé lecciones acerca de cómo invertir su tiempo. Sin embargo, me resulta un poco extraño que tantos de ellos se tomen el tiempo de anunciar a su círculo social hechos cotidianos casi siempre sin importancia, algo que impulsó a un crítico de las comunicaciones electrónicas a expresar este comentario: <strong>&#8220;Lo mejor de Internet es que le permite a todo el mundo tener opinión y un lugar donde expresarla&#8221;</strong>, dijo Mark Bauerlein, profesor de inglés en la Universidad Emory de Atlanta, durante una reciente conversación telefónica.<strong> &#8220;Lo malo es que también le da un lugar a cualquiera que tenga una opinión. Pero uno de los signos de madurez es darse cuenta de que el 99 por ciento de las cosas que nos ocurren cada día no tienen ninguna importancia en absoluto para los demás.&#8221;</strong></p>
<p>Bauerlein es autor de un nuevo libro<strong>: The Dumbest Generation: How the Digital Age Stupefies Young Americans and Jeopardizes Our future (Or, Don´t Trust Anyone under 30)</strong> (La generación más idiota: cómo la era digital estupidiza a los jóvenes estadounidenses y pone en riesgo nuestro futuro. O no confíes en nadie menor de 30) y, tal como lo indica ese largo subtítulo, la preocupación no está referida a personas entre los 30 y los 60 años que se toman unos minutos de sus atareados días para escribir grafitos en las blancas paredes del ciberespacio.</p>
<p>La preocupación de Bauerlein está referida a los adolescentes, estudiantes de secundaria y de la universidad que, según argumenta, pasan tanto tiempo dedicados a actividades electrónicas digitales que<strong> están perdiendo la capacidad de quedarse tranquilamente sentados en una habitación, solos, leyendo un libro.</strong></p>
<p><strong>&#8220;Estamos a punto de entregar nuestro país a una generación que no lee gran cosa y que tampoco piensa demasiado&#8221;,</strong> dijo durante una charla en el Manhattan Institute.<br />
<a href="http://muladarnews.com/wp-content/uploads/2012/01/estupidos.jpg"><img class="alignright size-full wp-image-4293" title="estupidos" src="http://muladarnews.com/wp-content/uploads/2012/01/estupidos.jpg" alt="estupidos No confíes en nadie menor de 30" width="288" height="245" /></a><br />
Siempre han existido críticos sociales que se lamentan de las carencias de la generación más joven, y Bauerlein, quien tiene tanto sentido del humor como de la perspectiva, está más que dispuesto a reconocer que podría parecer <strong>&#8220;otro tipo viejo que se queja de los jóvenes&#8221;.</strong></p>
<h2>Salto exponencial</h2>
<p>Por cierto, admite que los jóvenes siempre han hablado por teléfono, mirado televisión y permanecido durante horas en la pizzería antes que dedicarse a leer los papeles federales o Moby Dick , y una consecuencia de eso es que el conocimiento cívico e histórico jamás ha alcanzado niveles muy altos en los EE.UU.</p>
<p>Pero Bauerlein alega que la era digital marca un salto exponencial respecto de los días en que las principales distracciones eran la televisión y el teléfono, por más preocupantes que puedan haber sido, y ser aún, para padres y educadores.</p>
<p><strong>&#8220;La tendencia a agruparse con sus pares y no con los adultos es vieja, pero lo que han hecho las redes digitales es darles todo un nuevo arsenal para lograr ese propósito&#8221;,</strong> dijo Bauerlein<strong>. &#8220;Antes era habitual que, a las 18, los chicos volvieran a casa y la vida social terminara. Y, cuando se iban a su cuarto, no había allí BlackBerry ni consola de videojuegos ni Facebook.&#8221;</strong></p>
<p>Una encuesta realizada por la Asociación Nacional de Juntas Escolares indica que <strong>un gran número de estudiantes pasan alrededor de nueve horas semanales dedicados a la actividad social en Internet y otras diez horas viendo televisión.</strong> Otras encuestas revelan que la mayoría de los estudiantes secundarios dedican apenas una hora o menos por día a hacer tareas por escrito.</p>
<p>Y lo más importante, arguye Bauerlein, es que la tecnología digital ha borrado los límites del tiempo y del espacio. La vida social prosigue constantemente, incluso cuando su hijo adolescente está durmiendo. Así, aunque antes los padres podían mandar a su cuarto a los hijos adolescentes, ahora, como lo expresa Bauerlein, &#8220;su cuarto es el centro de acción. No hay más espacio privado&#8221;.</p>
<p>Uno de los puntos salvadores de este sombrío cuadro es que formar parte de esta red social implica leer y escribir, por lo que debería tener algún valor educativo, ¿no es cierto? Pero no es así, según Bauerlein.<strong> Los mensajes de texto no implican la redacción de párrafos elegantes y coherentes en los que se sostengan argumentaciones o se presenten pruebas. Simplemente, son otra manera en que los chicos se contagian de malos hábitos.</strong></p>
<p><strong>¿Las cosas verdaderamente están tan mal como lo indica el subtítulo de Bauerlein, o su argumentación -tal como ha escrito uno de sus críticos en Los Angeles Times &#8211; es &#8220;exagerada&#8221;?</strong> No lo sé, pero sin duda si los chicos están desperdiciando mucho tiempo en actividades digitales frívolas, sus padres no están ofreciéndoles un ejemplo brillante. Tal como lo expresó uno de los asistentes a la charla del Manhattan Institute, hay mucha gente adulta que tiene su BlackBerry en la falda mientras almuerza.</p>
<p>Y también es cierto que Facebook y otros sitios de redes sociales fueron creados para gente joven -especialmente en las universidades, como medio para que los estudiantes nuevos pudieran presentarse a la comunidad-, pero han sido adoptados por los adultos para hacer exactamente eso mismo a lo que sus hijos dedican demasiado tiempo.</p>
<p>Yo no he aprovechado la opción &#8220;qué estás haciendo en este momento&#8221; de Facebook, para que mis amigos puedan estar al tanto de todos mis movimientos y pensamientos. Pero una vez que termine esta columna y la cuelguen en iht.com, pueden estar seguros de que la pondré en mi página de Facebook para que todos mis amigos puedan verla.</p>
<p><strong>Traducción de Muladar News</strong></p>
<p>Fuente:  <a href="http://www.nytimes.com/2009/01/14/world/americas/14iht-letter.1.19344224.html">NYTimes</a></p>
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		<title>Mistura: el Perú que deseamos desterrar</title>
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		<pubDate>Fri, 16 Sep 2011 07:50:32 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Johan Espinal</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Blog Muladar News]]></category>
		<category><![CDATA[Alfredo Vanini]]></category>
		<category><![CDATA[Casa de la Lite­ra­tura]]></category>
		<category><![CDATA[Gastón Acurio]]></category>
		<category><![CDATA[gastronomía]]></category>
		<category><![CDATA[mistura]]></category>

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		<description><![CDATA[Mien­tras tanto yo me voy a Misiura, es mi derecho. Cuen­tan las malas len­guas lime­ñas –y acaso per­ver­sas– de que Gas­tón Acu­rio es un racista aso­la­pado, un mer­ca­chi­fle del gusto popu­lar, un siba­rita...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<h3><img class="size-full wp-image-4663 alignright" title="misiura" src="http://muladarnews.com/wp-content/uploads/2011/09/misiura.jpg" alt="misiura Mistura: el Perú que deseamos desterrar" width="180" height="500" />Mien­tras tanto yo me voy a Misiura, es mi derecho.</h3>
<div>
<p>Cuen­tan las malas len­guas lime­ñas –y acaso per­ver­sas– de que Gas­tón Acu­rio es un racista aso­la­pado, un mer­ca­chi­fle del gusto popu­lar, un siba­rita de alto vuelo que uti­liza sus ofi­cios solo para esca­lar en su posi­ción social.</p>
<p><strong>!Inju­rio­sas!</strong> repito al uni­sonó al escu­char su voz y pre­sen­cia en cuanto canal de tele­vi­sión se apa­rece por delante para con­tar­nos que jamás será can­di­dato a la pre­si­den­cia de nin­guna enti­dad pública del estado. Amén.</p>
<p>De aquel delan­tal de coci­nero que no se casa con nin­gún gobierno y que sin embargo apoya a todos, de aquel hom­bre que se la jugó por nadie en las pasa­das elec­cio­nes, se arman los hue­sos de un per­so­naje que se sabe mover en los nego­cios de la buena sazón, gas­tro­no­mía de expor­ta­ción que le dicen.</p>
<p>Atri­buirle ver­gon­zo­sas cua­li­da­des a un tenaz mili­tante del sabor demo­crá­tico es caer en el lum­pen bajo golpe de insul­tar por la pura y legen­da­ria envi­dia peruana (como escri­bi­ría mi ex admi­rado C. <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with Hildebrandt" href="http://www.muladarnews.com/tag/hildebrandt/" rel="tag nofollow">Hil­de­brandt</a>).</p>
<p>Por un lado Mis­tura es un ejem­plo de lo que la demo­cra­cia sig­ni­fica para los Gas­to­nes Acu­rios de nues­tros tiem­pos: Si quie­res comer tie­nes que pagar, si quie­res pagar tie­nes que hacer cola, si quie­res hacer cola pri­mero tie­nes que entrar, si quie­res entrar tie­nes que pagar y así se cie­rra ese círculo empa­la­goso del nego­cio redondo en clave gastronómica.</p>
<p>Gas­tón Acu­rio tiene todo el dere­cho de ven­der sus pota­jes al pre­cio que mejor le bene­fi­cie, y la gente tiene todo el dere­cho de pagar el pre­cio que pueda, pero qué culpa tiene la ciu­dad Cen­tro His­tó­rico de Lima con­ver­tida ahora en un mer­ca­di­llo de los pla­tos desecha­bles, qué culpa la urbe Patri­mo­nio Cul­tu­ral para con­ver­tirla en res­tau­rante sin tene­do­res, que cul­pan tie­nen los <a href="http://www.limagris.com/?p=5086" target="_blank">árbo­les deca­pi­ta­dos sin bri­llo</a> para que los tol­dos del cevi­che pue­dan ubi­carse en un mejor lugar. (Ver­sión de Alfredo Vanini)</p>
<p>Existe un con­glo­me­rado en Face­book denun­ciando que Mis­tura <a href="http://www.facebook.com/pages/Mistura-Discrimina-Discapacitados-y-Adulto-Mayor/233257416724675?sk=wall" target="_blank">dis­cri­mina a los Dis­ca­pa­ci­ta­dos </a>y adul­tos mayo­res, enten­diendo que no exis­ten faci­li­da­des para que la mino­ría se movi­lice mejor entre anti­cu­chos y pes­ca­dos. Yo aún no entiendo –y dis­cul­pen la insis­ten­cia– por­qué la gente tiene que pagar dos veces para con­su­mir un plato de comida y que­jarse de que no haya faci­li­da­des para hacerlo.</p>
<p>El tema no está cerrado pues sen­tado en el metro­po­li­tano que me lleva hacia mi casa en el sur, alguien me cuenta en el camino que un reco­no­cido Cheff peruano se pasa la vida dur­miendo sobre la vereda de la Bene­fi­cen­cia Pública, bus­cando algún edi­fi­cio his­tó­rico de Lima para con­ver­tirlo en un res­tau­rante gour­met de gla­mo­roso mal gusto, como algún día lo dijo entre dien­tes el mis­mí­simo Gas­tón Acu­rio que<a href="http://www.youtube.com/watch?v=u4OmuZ-9q_Q&amp;feature=player_embedded" target="_blank"> hubiera pre­fe­rido a la Casa de la Lite­ra­tura con­ver­tida en un “lindo mer­cado”</a>. (min. 8.50)</p>
<p>Mis­tura y sus alre­de­do­res es lo que le pasa a un país con pro­fun­das y arrai­ga­das fisu­ras socia­les, sobre­vi­vien­tes de un modelo neo­li­be­ral y vio­lento. Mis­tura es la ven­de­dora de gela­ti­nas de a 50 cén­ti­mos el vasito y la maza­mo­rra morada que sobre los hom­bros del poder se sabo­rea muy rico casera.</p>
<p>Mis­tura tam­bién podría ser el Perú que algu­nos desea­mos desterrar.</p>
<p>Mien­tras tanto yo me voy a <a href="http://www.facebook.com/pages/Misiura/219600538096792?sk=wall" target="_blank">Misiura</a>, es mi dere­cho.</p>
</div>
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		<title>Eliane Karp: Centenario de Machu Picchu</title>
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		<pubDate>Wed, 13 Jul 2011 20:29:39 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Chinas Klauzz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>

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		<description><![CDATA[En medio de las grandilocuentes celebraciones oficiales organizadas por el gobierno central en honor al llamado “Centenario de Machu Picchu”, siento la necesidad de reflexionar, desde una perspectiva histórica y social, sobre la...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong>En medio de las grandilocuentes celebraciones oficiales organizadas por el gobierno central en honor al llamado “Centenario de Machu Picchu”,</strong> siento la necesidad de reflexionar, desde una perspectiva histórica y social, sobre la creación de un mito llamado el <strong>“Descubrimiento de Machu Picchu”.</strong></p>
<p>Lo primero que debemos aclarar es que Machu Picchu no fue descubierto por Hiram Bingham hace cien años. A la fecha, la hipótesis más aceptada por los arqueólogos es que la construcción de Machu Picchu, cuyo nombre original es probablemente Pata Llaqta, fue encargado por el Inca Pachakuteq luego de su designación como Inca (y probablemente luego de su victoria contra los Chankas). Esto nos sitúa aproximadamente después del año 1430.</p>
<p>Este enorme complejo arquitectónico evidentemente tomó su tiempo de construcción y refleja, por la excelencia en su arquitectura y edificación, síntesis de piedra, montaña y río, la filosofía y mística de los Incas en su apogeo.</p>
<p>A la muerte de Pachakuteq, se convirtió en su mausoleo, donde se cuidaba con prolijidad su momia, la cual se creía continuaba ejerciendo poder y dando consejos a su panaca real descendiente, encargada de su cuidado y de relatar los acontecimientos ciertamente embellecidos de su reino.</p>
<p>Esta historia se puede encontrar en el texto del español Juan de Betanzos, ex soldado de Pizarro quien se casó con la princesa inca Angelina Yupanqui, prometida de Atahualpa, quien no pudo concretar su matrimonio debido al asesinato del Inca. Ella relata a Betanzos, su esposo, sus recuerdos sobre el uso de Machu Picchu, tal como se transmitía en la tradición oral de su panaca.</p>
<p>En cuanto a Hiram Bingham, investigador y viajero de espíritu más bien aventurero que científico, él recorre el Perú desde por lo menos 1909 buscando El Dorado; no estaba buscando Machu Picchu porque desconocía de su existencia.</p>
<p>Bingham es llevado primero a Choquekirao, de donde extrae material arqueológico al parecer nunca devuelto (de acuerdo a sus propias cartas), y recién en 1911 es llevado a Machu Picchu. Él no lo descubre; es llevado allí por científicos peruanos y campesinos, quienes siempre estuvieron en esa zona y conocían de su existencia. En la memoria colectiva de los indígenas locales Machu Picchu y sus historias nunca dejaron de existir.</p>
<p>Existen mapas donde ya se ubica a Pata Llaqta mucho antes de la llegada de Bingham. El propio Antonio Raimondi elabora un mapa –usado por Bingham en su viaje al Perú– donde aparece la referencia geográfica exacta de Machu Picchu.</p>
<p>Creo que su única virtud –en lo que me concierne– es haber conseguido el dinero para la expedición por parte de la National Geographic Society que lo financia, luego de un intenso trabajo de lobbying en Washington. Esta sociedad luego daría a conocer al mundo el complejo arqueológico a través de su revista en una primera e inédita publicación con las fotografías de la expedición que ellos financiaron.</p>
<p>Bingham consigue también a través de sus conexiones en Lima con el gobierno de entonces, unos decretos especiales, que por primera vez autorizan la salida legal de las piezas hacia la Universidad de Yale, solo para su uso científico y solo por un período de 18 meses, los cuales se cumplieron sin que la universidad revelara intenciones reales de devolver las piezas.</p>
<p>Lo triste es que muchas de estas cajas se quedaron sin abrir por mucho tiempo en los sótanos de la universidad, ya que el Sr. Bingham decidió ir a la guerra en Europa y luego se presentó para senador por el Estado de Connecticut. En realidad, poco se obtuvo de este intercambio científico que debía de resultar de la exportación de las piezas entre la Universidad de Yale y el mundo científico peruano.</p>
<p>Tenemos las numerosas cartas escritas entre Bingham y el director de la National Geographic de la época, donde él pide el dinero para su expedición y explica su relación con el gobierno peruano de la época. Su percepción es muy interesante y muy diferente de la que hoy algunos pretenden presentar. En todo caso él, por lo menos, está muy claro sobre el hecho de que las piezas pertenecen a los peruanos y deben ser devueltas, cosa que la Universidad de Yale rehúsa hacer, rompiendo así sus acuerdos contractuales con el gobierno peruano.</p>
<p>En fin, no queda claro qué es lo que el presidente García quiere celebrar: ¿El falso descubrimiento de Machu Picchu? ¿El exagerado reconocimiento a Bingham? ¿El retorno luego de casi un siglo de algunas (pocas) de las piezas que se quedaron en Yale en forma ilegal? ¿O el Centenario de un mal entendimiento que no ha terminado?</p>
<p>Cabe recordar aquí que la mayoría de las piezas siguen secuestradas por la Universidad de Yale con la promesa de regresarlas dentro de dos años y el compromiso, por parte de este gobierno, de seguir involucrando a la Universidad de Yale a través de un contrato de asistencia técnica. ¿Serán estas grandilocuentes celebraciones otra concesión hecha a la Universidad de Yale?<br />
En este caso, mi sentimiento se orienta más bien a rendir homenaje a los pueblos indígenas de la región quienes son sus descendientes directos y a la ciudad y ciudadanos del Cusco, que desde esa época se opusieron a la salida de las piezas de su monumento histórico. Pienso que es importante desmitificar en algo lo que está pasando ahora en el Cusco, lo cual no rinde homenaje a los verdaderos hechos, separar la pompa organizada por este gobierno del sentido real e histórico de las cosas y restablecer estas celebraciones de Machu Picchu en su justa dimensión.</p>
<p>Karp es profesora del Instituto de Iberoamérica de la Universidad de Salamanca, Cátedra Indígena José María Arguedas, y del Centro de Estudios Avanzados para las Ciencias del Comportamiento, Universidad Stanford, California (CASBS).</p>
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		<title>Santiago Roncagliolo: Los perros de Deng Xiao Ping</title>
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		<pubDate>Thu, 08 Jul 2010 06:32:14 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Chinas Klauzz</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad & Política]]></category>
		<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Escritores]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Uncategorized]]></category>

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		<description><![CDATA[Ahora que se toca el tema de una posi­ble renun­cia a la CIDH no debe­mos olvi­dar­nos que el ver­da­dero y único cul­pa­ble de este enfren­ta­miento con los orga­nis­mos inter­na­cio­na­les es el reo Alberto...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p>Ahora que se toca el tema de una posi­ble renun­cia a la CIDH no debe­mos olvi­dar­nos que el ver­da­dero y único cul­pa­ble de este enfren­ta­miento con los orga­nis­mos inter­na­cio­na­les es el reo Alberto <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with Fujimori" href="http://www.muladarnews.com/tag/fujimori/" rel="tag nofollow">Fuji­mori</a> alias ‘pre­si­dente de la repú­blica’ y que purga con­dena en las cel­das de la DIROES.</p>
<p>Gra­cias a él y su sinies­tro grupo de ‘jue­ces sin ros­tro’ el Perú se encuen­tra aco­rra­lado por las denun­cias de aque­llos ciu­da­da­nos INOCENTES que vie­ron vio­lado su liber­tad por muchos años, y que ahora le piden cuen­tas país. Por otro lado están los terro­ris­tas ahora ‘arre­pen­ti­dos’ que tam­bién se están apro­ve­chán­dose de estas sentencias.</p>
<p>Al res­pecto quiero hacer un acer­ca­miento al recor­dado Padre Hubert Lans­siers quien fue parte de la CVR y que por su labor sacer­do­tal estuvo cerca de los con­de­na­dos por terro­rismo y vivió en carne pro­pia sus pesadillas.</p>
<blockquote><p><strong>Los perros de Deng Xiao Ping</strong></p>
<p><a href="http://www.barcelonareview.com/53/s_sr.htm" target="_blank"> San­tiago Roncagliolo</a></p>
<div class="img alignleft size-full wp-image-8826" style="width:249px;"><a class="highslide" href="http://www.muladarnews.com/wp-content/uploads/2010/07/Hubert-Lanssiers.jpg"><img src="http://www.muladarnews.com/wp-content/uploads/2010/07/Hubert-Lanssiers.jpg" alt="Hubert Lanssiers Santiago Roncagliolo: Los perros de Deng Xiao Ping" width="249" height="285" title="Santiago Roncagliolo: Los perros de Deng Xiao Ping" /></a></div>
</blockquote>
<div>Hubert Lans­siers</div>
<p>Conocí al padre Hubert Lans­siers en la cár­cel de Picsi, en Chi­clayo, un día de mayo de 1999. Aun­que estaba dise­ñada para tres­cien­tos <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with presos" href="http://www.muladarnews.com/tag/presos/" rel="tag nofollow">pre­sos</a>, Picsi alber­gaba a 974 reos, 252 de los cua­les cum­plían con­de­nas por “trai­ción a la Patria”, la figura legal que incluía los deli­tos de terro­rismo. Para mí, en ese momento, Sen­dero Lumi­noso era his­to­ria pasada. Lle­vá­ba­mos siete años sin bom­bas, ya no había apa­go­nes, el líder Abi­mael Guz­mán estaba preso. Punto. Aparte de eso, yo sabía muy pocas cosas de la his­to­ria del movi­miento y nunca, hasta enton­ces, había visto per­so­nal­mente a un terrorista.</p>
<p>Tam­bién era la pri­mera vez que entraba en una pri­sión de alta segu­ri­dad. En el regis­tro de la puerta, un poli­cía me quitó la cámara de fotos. Y dos pasos más allá, el aire pesaba el doble que en el exte­rior. Entre los reclu­sos de Picsi y la liber­tad se inter­po­nían dos muros de ocho metros de altura, rema­ta­dos por alam­bre de púas y sepa­ra­dos entre sí por la lla­mada Tie­rra de Nadie, una zona gris y árida de diez metros de ancho que sólo se cru­zaba para entrar o salir de los pabe­llo­nes.</p>
<p>Para quien entraba en la pri­sión, la Tie­rra de Nadie era un pri­mer aviso del infierno. Los poli­cías que juga­ban car­tas y se seca­ban el sudor del cue­llo con sus galo­nes sabían que ése no era el mejor lugar para un ascenso y even­tual­mente des­car­ga­ban su frus­tra­ción a escu­pi­ta­jos con­tra los barro­tes. Muchos de los <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with presos" href="http://www.muladarnews.com/tag/presos/" rel="tag nofollow">pre­sos</a> pren­di­dos de las rejas de los pabe­llo­nes no habían visto más que esos muros durante diez años. Para die­ci­séis reclu­sos del pabe­llón E, con­de­na­dos a cadena per­pe­tua, el can­chón desér­tico repre­sen­taba el último hori­zonte que su mirada alcan­za­ría de por vida.</p>
<p>El padre Hubert Lans­siers y el Defen­sor del Pue­blo Jorge San­tis­te­van diri­gían la comi­sión para el indulto de inocen­tes con­de­na­dos por terro­rismo. Su tra­bajo con­sis­tía en entre­vis­tar a los con­de­na­dos que lo soli­ci­ta­sen, revi­sar sus casos y reco­men­dar su excar­ce­la­ción si con­si­de­ra­ban que los habían ence­rrado sin prue­bas o en jui­cios suma­rios. No era un tra­bajo popu­lar entre las auto­ri­da­des, ni siquiera entre la opi­nión pública. En pri­mer lugar, por­que todo el país con­si­de­raba que más valían diez inocen­tes <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with presos" href="http://www.muladarnews.com/tag/presos/" rel="tag nofollow">pre­sos</a> que un terro­rista libre. En segundo lugar, por­que nadie que­ría hur­gar en la herida aún abierta del terrorismo.</p>
<p>Entra­mos al pabe­llón E acom­pa­ña­dos por dos abo­ga­dos más. Lans­siers iba a la cabeza, paseando con reso­lu­ción su 1.86 de esta­tura entre los <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with presos" href="http://www.muladarnews.com/tag/presos/" rel="tag nofollow">pre­sos</a> que, con­forme avan­zá­ba­mos, se apar­ta­ban en silen­cio para dejar­nos pasar. Noté con preo­cu­pa­ción que no lle­vá­ba­mos escolta. Pero cuando lle­ga­mos al patio cen­tral del pabe­llón, entre las mesas de los talle­res de cerá­mica y las pesas con que se ejer­ci­ta­ban, com­prendí que no la necesitábamos.</p>
<p>Los sen­de­ris­tas no tenían ahí la mirada desa­fiante y orgu­llosa que exhi­bían ante las cáma­ras cuando eran arres­ta­dos. Tam­poco osten­ta­ban el dis­curso incen­dia­rio de sus pro­cla­mas. Algu­nos se mos­tra­ban alti­vos, pero Lans­siers tenía una mirada aún más firme y hablaba con una segu­ri­dad que impo­nía res­peto. Yo nunca había sabido que un terro­rista res­pe­tase a un sacerdote.</p>
<p>–Llevo aquí ocho años –dijo uno de los reclusos-, y estoy con­de­nado a veinte más. Me metie­ron por­que me acusó fal­sa­mente un vecino terro­rista que que­ría ven­garse por­que lo denun­cié. Mi fami­lia está afuera, pero son tres <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with MUJERES" href="http://www.muladarnews.com/tag/mujeres/" rel="tag nofollow">muje­res</a> y un niño. No pue­den cul­ti­var mi par­cela, así que la vamos a per­der. Mi hija se está dedi­cando a la pros­ti­tu­ción para sobre­vi­vir. ¿Qué sen­tido tiene tenerme aquí? Si mi caso no se revisa rápido. ¿Qué van a hacer mis hijos? ¿Cómo quie­ren que no se vuel­van delin­cuen­tes?</p>
<p>Le susu­rré al abo­gado que me acom­pa­ñaba:</p>
<p>–A éste lo han jodido. Tiene razón.</p>
<p>Él son­rió y me susu­rró de vuelta:</p>
<p>-¿Ése? Es el cama­rada Ramiro. Ha ase­si­nado a vein­ti­séis per­so­nas a san­gre fría. Su caso ya ha sido revisado.</p>
<p>Lans­siers escu­chó a todos los que habla­ron y ase­guró que todos los casos serían exa­mi­na­dos, pero que no serían libe­ra­dos los que hubie­ran come­tido hechos de san­gre. No lo dijo como un desa­fío. Sim­ple­mente, era ver­dad. Pero lo dijo mirando a los ojos del cama­rada Ramiro y de otros <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with presos" href="http://www.muladarnews.com/tag/presos/" rel="tag nofollow">pre­sos</a> cuyos deli­tos tam­bién cono­cía. Me llamó la aten­ción el res­peto que exhi­bía incluso por ellos, los ase­si­nos, mien­tras cla­vaba la vista en sus pupi­las. Des­pués des­cu­brí que esa mirada era la misma que dedi­caba a los poli­cías, a los fun­cio­na­rios y a los abo­ga­dos. Era una mirada azul y pétrea que reco­no­cía seres huma­nos. Ni más ni menos.</p>
<p>Para mí era difí­cil enten­der esa mirada, y el hecho de que no odiase. Aparte de sus crí­me­nes com­pro­ba­dos, algu­nos de los reclu­sos de Picsi eran sos­pe­cho­sos de haber par­ti­ci­pado en el aten­tado de Tarata, un coche bomba lleno del explo­sivo plás­tico Anfo que había volado en 1992 una de las prin­ci­pa­les calles comer­cia­les de Lima en hora punta. El saldo fue­ron dece­nas de muer­tos y tres calles ente­ras inha­bi­ta­bles a sólo un kiló­me­tro de mi casa. Esa noche, un com­pa­ñero de tra­bajo de mi padre llamó a decir que no iría a la ofi­cina al día siguiente por­que su apar­ta­mento aca­baba de con­ver­tirse en escom­bros. Y podría haber sido el nuestro.</p>
<p>Siete años des­pués, en el pabe­llón E, de pie ante los res­pon­sa­bles, me resul­taba difí­cil no ya <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with sentir" href="http://www.muladarnews.com/tag/sentir/" rel="tag nofollow">sen­tir</a> pie­dad, sino cual­quier asomo de res­peto. Sin embargo, con­forme se suce­dían las decla­ra­cio­nes, fui per­ci­biendo que la dife­ren­cia entre un inocente y un cul­pa­ble es una línea más borrosa y tenue de lo que sole­mos creer. Uno de los con­de­na­dos por repar­tir infor­ma­ción y pro­pa­ganda de Sen­dero Lumi­noso era anal­fa­beto. ¿Era inocente o cul­pa­ble? Otro, acu­sado de colo­car tres bom­bas en ayun­ta­mien­tos y dele­ga­cio­nes poli­cia­les, pade­cía Sín­drome de Down. Pero podía poner bom­bas. ¿Cuál era el vere­dicto más justo? ¿Y quién podía darlo?</p>
<p>Sali­mos de la cár­cel cuando ya oscu­re­cía y fui­mos a tomar una copa con los abo­ga­dos de <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with Derechos Humanos" href="http://www.muladarnews.com/tag/derechos-humanos/" rel="tag nofollow">Dere­chos Huma­nos</a>. En la barra del hotel, Lans­siers pidió un vaso de leche y habló más dis­ten­di­da­mente, pero con el mismo espa­ñol directo y sin vaci­la­cio­nes con que se diri­gía a los sen­de­ris­tas, ape­nas con­ta­mi­nado por las erres que dela­ta­ban su ori­gen fran­có­fono. Fumaba Inca negros, los más bara­tos y apes­to­sos del mer­cado, y los iba encen­diendo con las coli­llas que ter­mi­naba. En un momento, me atreví a comen­tarle:</p>
<p>–Usted parece muy acos­tum­brado a los asesinos.</p>
<p>–Lo impor­tante es que ellos se acos­tum­bren a mí –res­pon­dió seca­mente.</p>
<p>–Ya. Se nota que usted no vivió lo que noso­tros.</p>
<p>A gran­des ras­gos, mien­tras los abo­ga­dos pla­nea­ban su siguiente jor­nada, le conté mi historia.</p>
<p>Mi pri­mer recuerdo de mi país es la ima­gen de varios perros muer­tos col­gando de los pos­tes del cen­tro de Lima en 1980. Sus cuer­pos iner­tes esta­ban envuel­tos en car­te­les que decían: “Deng Xiao Ping, hijo de perra”. Por enton­ces, yo vivía en México y tenía cinco años. Vi la foto en una revista que mi padre había traído a casa. Evi­den­te­mente, yo no sabía quién era Deng Xiao Ping, y se me hacía difí­cil pro­nun­ciar entero el nom­bre de Sen­dero Lumi­noso. Lo olvidé rápido. Pero pocos años des­pués, cuando mi padre me anun­ció son­riente que vol­ve­ría­mos al Perú, me acordé de los perros, y dije que yo no que­ría regre­sar ahí.</p>
<p>Vol­vi­mos de todos modos. Era difí­cil por enton­ces saber hasta dónde lle­ga­ría Sen­dero Lumi­noso, a cuya vio­len­cia se suma­rían con los años el Movi­miento Revo­lu­cio­na­rio Tupac Amaru y, final­mente, el comando para­mi­li­tar Rodrigo Franco. Para cuando pudi­mos enten­der lo que ocu­rría, no sólo era tarde, sino que está­ba­mos acostumbrados.</p>
<p>Para la <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with clase media" href="http://www.muladarnews.com/tag/clase-media/" rel="tag nofollow">clase media</a> de Lima, más que víc­ti­mas cer­ca­nas, el terro­rismo repre­sen­taba un con­junto de incon­ve­nien­tes coti­dia­nos: lle­var velas a las fies­tas de Navi­dad por­que Sen­dero volaba las torres eléc­tri­cas pun­tual­mente a media­no­che; sellar las ven­ta­nas con cinta adhe­siva por si la onda expan­siva de una bomba las hacía esta­llar; saber que al oír una explo­sión hay que tirarse al piso con la boca abierta para que los tím­pa­nos no revien­ten; salir de copas tem­prano para vol­ver a casa antes del toque de queda; reac­cio­nar con calma ante los fusi­les que te apun­ta­ban a la cabeza si tenías que acer­carte dema­siado a ins­ta­la­cio­nes mili­ta­res. Con la prác­tica, los actos más maca­bros se con­vier­ten en ruti­nas que eje­cu­tas mecá­ni­ca­mente, sin pararte a pen­sar.</p>
<p>Quizá por eso, tres meses des­pués de la bomba en Tarata, cuando cap­tu­ra­ron a Abi­mael Guz­mán, decidí –como casi todos, supongo– borrar de mi memo­ria los últi­mos diez años. Y acep­tar lo que hiciese falta. Tras la cap­tura, el golpe de Estado de Alberto <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with Fujimori" href="http://www.muladarnews.com/tag/fujimori/" rel="tag nofollow">Fuji­mori</a> incre­mentó su apoyo popu­lar. Pro­gre­si­va­mente se fue­ron endu­re­ciendo las leyes con­tra el terro­rismo y el nar­co­trá­fico. Se ins­ti­tu­ye­ron tri­bu­na­les mili­ta­res sin ros­tro para juz­gar los deli­tos de trai­ción a la patria. Casi 500 inocen­tes fue­ron encar­ce­la­dos sin que nadie pro­tes­tase fuera de las ONG de <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with Derechos Humanos" href="http://www.muladarnews.com/tag/derechos-humanos/" rel="tag nofollow">dere­chos huma­nos</a> que el gobierno des­acre­di­taba sis­te­má­ti­ca­mente. Era el costo de la paz. Una madru­gada, cinco ami­gos míos que salían de una fiesta fue­ron arres­ta­dos por tomarse fotos borra­chos dema­siado cerca de un cuar­tel mili­tar. Dur­mie­ron cua­tro noches en una celda de la Direc­ción Nacio­nal con­tra el Terro­rismo, en con­di­ción de sos­pe­cho­sos. Al salir, ni siquiera esta­ban moles­tos. Les pare­cía lo nor­mal.</p>
<p>Ni siquiera los inte­lec­tua­les ni los <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with Escritores" href="http://www.muladarnews.com/tag/escritores/" rel="tag nofollow">escri­to­res</a> pro­tes­ta­ron mien­tras el Ser­vi­cio de Inte­li­gen­cia ampliaba sus facul­ta­des y la Super­in­ten­den­cia Tri­bu­ta­ria se con­ver­tía en un órgano polí­tico de chan­taje. De hecho, las reac­cio­nes indig­na­das espe­ra­ron al último ter­cio de la década, cuando se disol­vió el Tri­bu­nal Cons­ti­tu­cio­nal y el Perú aban­donó la juris­dic­ción de la Corte Inter­ame­ri­cana de <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with Derechos Humanos" href="http://www.muladarnews.com/tag/derechos-humanos/" rel="tag nofollow">Dere­chos Huma­nos</a>. Y aún así, ante el <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with miedo" href="http://www.muladarnews.com/tag/miedo/" rel="tag nofollow">miedo</a> al resur­gi­miento del terro­rismo, esas cosas resul­ta­ban dema­siado abs­trac­tas para la opi­nión pública: reso­lu­cio­nes, decre­tos, pape­les. De hecho, muchos aún creía­mos –como yo traté de sos­te­ner ante Lans­siers– que para demo­cra­ti­zar al régi­men había que reti­rar del <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with debate" href="http://www.muladarnews.com/tag/debate/" rel="tag nofollow">debate</a> público todos los temas vin­cu­la­dos al terro­rismo, que sólo nos des­acre­di­ta­ban a los demó­cra­tas.</p>
<p>Des­pués de escu­char mi relato, que yo supo­nía con­mo­ve­dor, el padre Lans­siers son­rió y pidió otro vaso de leche. Luego me dijo:</p>
<p>–Cuando yo era niño, vivía en una pequeña ciu­dad cerca de Bru­se­las. Me acuerdo de ale­gría inmensa del 10 de mayo de 1940, cuando lle­ga­mos a la escuela y encon­tra­mos las puer­tas cerra­das. Ni siquiera sabía­mos por qué. Es ver­dad que ya se res­pi­raba un clima de gue­rra. Los dis­cur­sos de Hitler se trans­mi­tían por la radio y mis padres, que habla­ban ale­mán, sabían lo que estaba pasando. Pero noso­tros tenía­mos once años y todo eso nos pare­cía un poco pin­to­resco. Así que vol­vi­mos a casa corre­teando y jugando. A los cinco minu­tos, una flo­ti­lla apa­re­ció en el cielo y la gente salió de sus casas a gri­tar­nos que nos arro­je­mos al suelo mien­tras empe­za­ban a caer las bom­bas. El juego se nos acabó muy rápido.</p>
<p>Lo más extraño de la voz de Lans­siers era que pare­cía tener sólo un tono, en nin­gún momento se exal­taba ni se con­mo­vía. Narraba un fusi­la­miento como si fuese una receta de cocina. Ni siquiera se alte­raba para hablar de su fami­lia:</p>
<p>–Mi abuela la pasó mucho peor que noso­tros ése mismo día. Vivía en la tri­ple fron­tera con Holanda y Ale­ma­nia, donde exis­tía una for­ta­leza muy moderna. No me acuerdo el nom­bre, pero era una gran for­ta­leza. Los ale­ma­nes la ata­ca­ron con un cuerpo de para­cai­dis­tas. Las SS inva­die­ron el poblado y fusi­la­ron a mi abuela. Mi tía, en cam­bio, murió sepul­tada bajo los escom­bros de su casa. Cuando la encon­tra­ron supie­ron que su muerte no había sido inme­diata por­que en el suelo habían que­dando las mar­cas de sus uñas tra­tando de escar­bar una salida. En ese pue­blo no quedó ni una sola casa.</p>
<p>A par­tir de enton­ces, según el relato del sacer­dote, la fami­lia Lans­siers empezó a dor­mir y tra­tar de vivir en el sótano, donde los bom­bar­deos eran menos peli­gro­sos. Los mayo­res tenían cierta expe­rien­cia. La madre había sido pri­sio­nera de los ale­ma­nes varias veces en Lieja, durante la Pri­mera Gue­rra, en la que había ser­vido como correo desde la Holanda libre. El padre era un socia­lista rabioso que había ser­vido en la Legión Extran­jera. En la casa, se levan­ta­ban desde siem­pre con la trom­peta y se dor­mían con la Inter­na­cio­nal como can­ción de cuna. Le pre­gunté a Lans­siers si ser socia­lista no era prác­ti­ca­mente un delito para los nazis. Él me ofre­ció una humeante son­risa:</p>
<p>–Daba igual. El sim­ple hecho de exis­tir era un delito para los nazis.</p>
<p>En esos años, Ale­ma­nia peleaba la plaza con­tra Bél­gica e Ingla­te­rra, que cada vez ofre­cían menor resis­ten­cia. Las fami­lias debían dor­mir con las male­tas lis­tas para cuando los SS entra­sen a los pue­blos y nece­si­ta­sen las casas. Si al prin­ci­pio los pobla­do­res derro­ta­dos eran obli­ga­dos a con­se­guir pro­vi­sio­nes y aten­der las nece­si­da­des de todo tipo de los inva­so­res, pronto se reve­la­ron como des­ga­na­dos y hasta peli­gro­sos. El avance de Hitler empezó a rea­li­zarse sobre tie­rra que­mada y eva­cuada, el único des­tino de los derro­ta­dos era el pare­dón o la huida. Hasta que, como recuerda Lans­siers, patea­ron su puerta con una orden: -¡Bum, bum, bum, tie­nen que irse!</p>
<p>El pue­blo entero tomó lo que pudo –este tipo de avi­sos se daba con vein­ti­cinco minu­tos de anticipación-, aban­donó sus casas y empezó a cami­nar en direc­ción a Fran­cia. Parte de la Blitz­krieg con­sis­tía en cor­tar los cana­les de comu­ni­ca­ción a su paso para que el enemigo no pudiese rear­ti­cu­larse, de manera que la fuga debía ser rápida y con­cluir antes de que todos los puen­tes fue­sen vola­dos. Pero otra parte de la estra­te­gia de ocu­pa­ción era ase­gu­rar el pánico de los inva­di­dos y eli­mi­nar a los que fuese posi­ble, y eso se cum­plía dis­pa­rando ráfa­gas inter­mi­ten­tes sobre las vías de migración.</p>
<p>–Sí, lo recuerdo. Nunca había visto una carre­tera tan llena vaciarse tan rápido.</p>
<p>En esas con­di­cio­nes, la fami­lia Lans­siers llegó a la costa fran­cesa de Bou­logne. Por enton­ces, ya la gue­rra echaba un manto rojo y negro sobre Holanda y Fran­cia. Para los bel­gas no había escape posi­ble. Y sin embargo, tal vez cual­quier des­tino habría sido mejor que el que les tocó: Dun­kerke.</p>
<p>–La pri­mera vez que vi el mar no fue pre­ci­sa­mente en con­di­cio­nes muy poé­ti­cas. Los ingle­ses esta­ban tra­tando de reem­bar­car a sus hom­bres y los ale­ma­nes habían lle­gado a la carre­tera de la playa. Mi fami­lia pre­ten­día embar­carse hacia Ingla­te­rra, pero nues­tro buque fue hun­dido antes de tocar la ori­lla. El com­bate nos cercó bajo un camión entre las bate­rías de los navíos y el arma­mento pesado de tie­rra. Ade­más, esta­ban los Mes­sers­ch­midts, que lle­va­ban bajo las alas sire­nas que hela­ban la san­gre cuando se acer­ca­ban a tie­rra. Entre los res­tos de unos tan­ques ingle­ses y las cabe­zas rotas de todos los orí­ge­nes, mi madre nos abrazó a todos y nos dijo “ven­gan, hijos, al menos vamos a morir todos juntos”.Habían sal­tado de la sar­tén al fuego, lite­ral­mente. Tras la bata­lla, la fami­lia Lans­siers con­ti­nuó migrando pero en un estado de fata­lismo y resig­na­ción, con la calma que impone saber que la única salida es la muerte y que puede venir en cual­quier momento. El depar­ta­mento Norte de Fran­cia, zona estra­té­gica para des­em­bar­cos y para dete­ner a los nazis, era bom­bar­deado hasta cien veces al día por uno y otro bando.</p>
<p>Acos­tum­bra­dos al sil­bido de las balas y a las sor­das explo­sio­nes de las gra­na­das, era real­mente difí­cil alte­rar a los refu­gia­dos, pero no con­mo­ver­los. El pequeño Hubert cono­ció la soli­da­ri­dad obli­gada de los sóta­nos con­ver­ti­dos en refu­gios anti­bom­bas y las sopas impro­vi­sa­das con cás­ca­ras de patata que los fran­ce­ses ofre­cían a los migran­tes en el camino. Tam­bién vio las peleas e inclu­sive las deten­cio­nes de sol­da­dos SS con­tra per­so­nas que, a pesar de todo, salían a ofre­cer comida a los pri­sio­ne­ros cuando mar­cha­ban por las calles.</p>
<p>–Pero las vis­lum­bres de huma­ni­dad, aun­que ilu­mi­nan el espí­ritu, no lle­nan el estómago.</p>
<p>Lans­siers recor­daba el ham­bre como una pro­yec­ción a futuro, no como el ape­tito coti­diano que uno sabe que satis­fará en un rato sino como el vacío que uno tiene con­cien­cia de que no se lle­nará en una semana, ni en dos, tal vez ni en un mes. Sus pri­me­ras fan­ta­sías eró­ti­cas tenían forma de pla­tos de sopa de cebo­lla, y cuando en la escuela estu­diaba la Edad Media sólo le intere­saba saber qué se ser­vi­ría en la mesa de los seño­res feu­da­les, “creo que por eso era muy malo en mate­má­ti­cas”. Pronto apren­dió a robar la remo­la­cha que se sem­braba para las vacas y el poco car­bón que podía encon­trar, cuya impor­tan­cia podía ser la dife­ren­cia entre la vida y la muerte. Con tem­pe­ra­tu­ras de –14º en invierno, si uno se mojaba debía que­darse en la cama hasta secarse. Cual­quier res­frío podía resul­tar mor­tal.</p>
<p>–Sin embargo, creo que a los chi­cos nos tem­plaba el ánimo todo eso. Cuando bajá­ba­mos al sótano durante los bom­bar­deos, yo lo hacía paso a paso, majes­tuo­sa­mente. Mi madre odiaba eso.</p>
<p>Al ter­mi­nar la gue­rra, el joven Lans­siers se enroló en el ejér­cito de ocu­pa­ción aliado en una ciu­dad de Colo­nia des­truida, rodeado de ale­ma­nas que se ven­dían por tres ciga­rri­llos y casas par­ti­das por la mitad con bom­bas de aire com­pri­mido.</p>
<p>–No sentí nin­gún remor­di­miento, por­que nos com­por­ta­mos de un modo infi­ni­ta­mente más civi­li­zado que ellos con noso­tros. Pero ya para enton­ces, sabía bien que el lado blanco de las cosas no era tan blanco pero el negro sí era tan negro.</p>
<p>Ahí cono­ció las com­po­nen­das polí­ti­cas que no tenían sen­tido para él antes de los die­ci­séis, el trá­fico de armas entre alia­dos, y el sufri­miento de los pro­pios ale­ma­nes. Ya había visto des­fi­lar a los alia­dos que des­em­bar­ca­ron en Nor­man­día tan ago­ta­dos que ape­nas podían com­po­ner una son­risa. Y tam­bién había oído escu­pir dis­cre­ta­mente el estri­bi­llo “Hitler Scheisse” a los cam­pe­si­nos de Baviera y a los obre­ros de Sajo­nia que ocu­pa­ron su casa vio­len­ta­mente durante los últi­mos combates.</p>
<p>Al ter­mi­nar su his­to­ria –que des­pe­da­zaba a la mía– me quedé espe­rando la mora­leja acerca de la tole­ran­cia y el per­dón. Pero no llegó. Lans­siers no soltó una lec­ción de toda esa época. No pon­ti­ficó ni filo­sofó al res­pecto más allá de unas fra­ses car­ga­das de humor negro. Sus sen­ti­mien­tos al res­pecto pare­cían estar fabri­ca­dos de un escép­tico silen­cio. Tuve que pre­gun­tar:</p>
<p>-¿Es por eso que esco­gió venir acá?</p>
<p>Lans­siers dio el último trago de su leche y apagó un ciga­rro en un rebo­sante ceni­cero.</p>
<p>–Yo no he podido esco­ger muchas cosas en mi vida.</p>
<p>Luego se des­pi­dió y subió a su habi­ta­ción. Al día siguiente, todos vol­vi­mos a Lima.</p>
<p>Sema­nas des­pués de la visita a la cár­cel de Picsi, llegó a mi ofi­cina un caso ocu­rrido en el penal de Máxima Segu­ri­dad de Yana­mayo, Puno, donde cum­plían con­dena varios de los cabe­ci­llas sen­de­ris­tas. Las con­di­cio­nes de vida en Yana­mayo ya habían moti­vado varios moti­nes: la tem­pe­ra­tura por las noches des­cen­día hasta a –10 ºC y no había cale­fac­ción. La dis­tan­cia de cual­quier cen­tro poblado y las órde­nes mili­ta­res –en el Perú, la Poli­cía Nacio­nal tra­ba­jaba bajo con­trol militar-, no per­mi­tían, salvo esca­sas excep­cio­nes, visi­tas ni fis­ca­li­za­ción civil.</p>
<p>El último motín había ocu­rrido cuando las auto­ri­da­des del penal tra­ta­ron de deco­mi­sar los apa­ra­tos de radio, prohi­bi­dos en el inte­rior del recinto, al igual que los libros, las revis­tas y los perió­di­cos. En esa oca­sión, los terro­ris­tas se nega­ron a entre­gar los apa­ra­tos. La poli­cía llamó enton­ces a una fis­cal pro­vin­cial, que siguiendo el pro­ce­di­miento, hizo un reque­ri­miento ofi­cial. Los <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with presos" href="http://www.muladarnews.com/tag/presos/" rel="tag nofollow">pre­sos</a> se vol­vie­ron a negar. Sin insis­tir, la fis­cal pro­vin­cial aban­donó el lugar deján­dolo en manos de un bata­llón de la Direc­ción de Ope­ra­ti­vos Espe­cia­les. No hay infor­mes sobre lo que ocu­rrió en el inte­rior, pero al día siguiente, tres diri­gen­tes terro­ris­tas fue­ron eva­cua­das con hema­to­mas que mos­tra­ban que habían sido vio­la­das con garro­tes poli­cia­les, a los que las auto­ri­da­des lla­man “las varas de la ley”. A nin­gún otro reo se le per­mi­tió salir.</p>
<p><a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with la prensa" href="http://www.muladarnews.com/tag/la-prensa/" rel="tag nofollow">La prensa</a> no cubrió el caso. Nadie lo men­cionó. Muchos perió­di­cos esta­ban dedi­ca­dos por enton­ces a la cam­paña para demos­trar la homo­se­xua­li­dad de los can­di­da­tos opo­si­to­res al gobierno. Uno de ellos, “El Chino”, había lle­gado a publi­car una foto de dos cabe­zas de cerdo cor­ta­das. En el pie de foto figu­ra­ban los nom­bres de los can­di­da­tos. Ni siquiera la Defen­so­ría podía fil­trar el caso de Yana­mayo a riesgo de per­der la escasa con­fianza que los mili­ta­res le con­ce­dían y, con ella, cual­quier posi­bi­li­dad de intervenir.</p>
<p>Empecé a intere­sarme enton­ces por el otro lado de la his­to­ria, el lado del que los <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with Escritores" href="http://www.muladarnews.com/tag/escritores/" rel="tag nofollow">escri­to­res</a> no escri­bían y los perio­dis­tas no habla­ban, el de las matan­zas que habían sido come­ti­das “por nues­tro bien”. No había una cen­sura explí­cita en torno a esos temas. Se sabía de matan­zas como la de Uchu­rac­cay, en la que murie­ron ocho perio­dis­tas en el año 83, aun­que para la comi­sión inves­ti­ga­dora había sido difí­cil de deter­mi­nar con exac­ti­tud el grado res­pon­sa­bi­li­dad de los mili­ta­res de la zona. Se sabía de las fosas comu­nes en <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with la sierra" href="http://www.muladarnews.com/tag/la-sierra/" rel="tag nofollow">la sie­rra</a> y de los estu­dian­tes y pro­fe­so­res ase­si­na­dos en la Uni­ver­si­dad de la Can­tuta o de la masa­cre que come­tió el Ser­vi­cio de Inte­li­gen­cia en Barrios Altos, ya durante el gobierno de <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with Fujimori" href="http://www.muladarnews.com/tag/fujimori/" rel="tag nofollow">Fuji­mori</a>. Ofi­cial­mente nadie impe­día hablar de ello. Pero nadie que­ría hacerlo tampoco.</p>
<p>Durante un viaje de tra­bajo a Aya­cu­cho, la cuna de Sen­dero Lumi­noso, entré en con­tacto con Angé­lica Men­doza, una cam­pe­sina que­chuaha­blante que diri­gía la Aso­cia­ción Nacio­nal de Fami­lia­res de Secues­tra­dos, Dete­ni­dos y Des­a­pa­re­ci­dos en Zonas Bajo Estado de Emer­gen­cia en el Perú (ANFASEP).</p>
<p>Al hijo de Angé­lica, Arquí­me­des Ascarza, se lo habían lle­vado durante la madru­gada del 2 de julio de 1983. Doña Angé­lica recor­daba que fue­ron unos treinta hom­bres arma­dos con fusi­les y ame­tra­lla­do­ras, algu­nos ves­ti­dos de uni­forme, otros de civil. Baja­ron de dos camio­nes mili­ta­res y casi tum­ban la puerta a gol­pes. A la fami­lia tam­bién la gol­pea­ron y ame­na­za­ron mien­tras regis­tra­ban la casa –mien­tras des­truían la casa– en busca de algo, nunca supie­ron de qué. Sólo encon­tra­ron a Arquí­me­des des­calzo y en ropa de dor­mir. Lo saca­ron a ras­tras y carajos.</p>
<p>Sobre­po­nién­dose a los caño­nes que le apun­ta­ban a la cara, su madre se pren­dió de Arquí­me­des con uñas y dien­tes. A ella tam­bién la arras­tra­ron hasta el camión y luego la patea­ron para que lo sol­tase. Doña Angé­lica llamó a gri­tos a su vecino Eute­mio, que era poli­cía, pero él no salió de su casa. Desde el camión, Arquí­me­des le pidió a su madre que lo reco­giese a la mañana siguiente en el cuar­tel. Esa fue la última vez que doña Angé­lica vio a su hijo. El chico tenía 19 años y que­ría ser poli­cía.</p>
<p>Horas des­pués del secues­tro empe­za­ría la trá­gica odi­sea de doña Angé­lica por los cuar­te­les y comi­sa­rías de Hua­manga. El Ejér­cito dijo que no sabía nada, que tal vez la Guar­dia Repu­bli­cana, pero los repu­bli­ca­nos la envia­ron a la Guar­dia Civil, que sugi­rie­ron que tal vez la Poli­cía de Inves­ti­ga­cio­nes. En todas par­tes, la res­puesta fue siem­pre igual, “no sabe­mos, mamita, no sabe­mos nada”.</p>
<p>Nada.</p>
<p>Dos sema­nas des­pués, un sos­pe­choso de terro­rismo libe­rado de la base mili­tar de Los Cabi­tos le llevó a doña Angé­lica una <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with carta" href="http://www.muladarnews.com/tag/carta/" rel="tag nofollow">carta</a> de su hijo. La letra era tem­blo­rosa pero alcan­zaba para saber que estaba vivo. Arquí­me­des le con­taba que lo tor­tu­ra­ban, y que si se que­jaba, lo calla­ban y lo tor­tu­ra­ban más. Su com­pa­ñero de celda dijo que una mujer, harta del tor­mento, ase­guró que Arquí­me­des era terro­rista. Lo último que supo su com­pa­ñero fue que se lo lle­va­ron en un helicóptero.</p>
<p>Enlo­que­cida por la deses­pe­ra­ción, Doña Angé­lica empezó a cono­cer las que­bra­das donde echa­ban a los muer­tos: Pura­cuti, Pay­co­cha­llocc, Huas­cahura. Algu­nas de ellas esta­ban vigi­la­das. Reci­bió ame­na­zas de muerte pero ya no le impor­taba. Res­pon­día “Si me quie­res matar, mátame, pero pri­mero dime dónde está mi hijo”. Ner­vio­sos, los sol­da­dos la insul­ta­ban, la empu­ja­ban, la saca­ban de las que­bra­das, ella los insul­taba de vuelta y se dispu­taba los cadá­ve­res con los perros y los cer­dos. Sólo que­ría saber si estaba ahí Arquí­me­des, lo único que nece­si­taba era la prueba final. Nin­gún sol­dado pudo dis­pa­rarle nunca. Muchas veces ni siquiera hallaba resis­ten­cia. En una oca­sión, en el cemen­te­rio de Qui­nua, la Poli­cía des­en­te­rró quince cuer­pos para que ella los reco­no­ciese. “Nin­guno es tu hijo”, le dije­ron, “a estos los ha traído la Marina de Esc­cana.” Uno por uno, Doña Angé­lica reco­no­ció a un pro­fe­sor de San Miguel y a toda su clase. En efecto, nin­guno de ellos era su hijo. Antes de irse, los poli­cías le dije­ron, “tú eres madre, todos tene­mos madre. Ruega por noso­tros por favor, para que no nos pase nada”.</p>
<p>Durante su tra­ve­sía, doña Angé­lica des­cu­brió que otras per­so­nas tam­bién bus­ca­ban a sus hijos, a sus padres, a sus her­ma­nos o pare­jas. Casi espon­tá­nea­mente, una agru­pa­ción civil fue sur­giendo de esas cami­na­tas angus­tio­sas. Cuando ya eran alre­de­dor de treinta, empe­za­ron a reci­bir ame­na­zas. La mayo­ría aban­donó el grupo. Doña Angé­lica no cejó. Viajó a Lima con un pequeño grupo a dor­mir bajo los árbo­les frente al Minis­te­rio de <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with justicia" href="http://www.muladarnews.com/tag/justicia/" rel="tag nofollow">Jus­ti­cia</a>. Final­mente con­si­guie­ron que un fis­cal las acom­pa­ñase a algu­nas de las fosas comu­nes. Pero cuando lle­ga­ron, los cadá­ve­res ya no tenían cabe­zas o tenían el ros­tro pintado.</p>
<p>Ante la pre­sión de las fami­lias, los fis­ca­les se ofre­cie­ron a par­ti­ci­par en las bús­que­das, pero usual­mente pos­po­nían las inter­ven­cio­nes hasta que los cuer­pos des­a­pa­re­cían. En res­puesta, los fami­lia­res, ya orga­ni­za­dos bajo el nom­bre de ANFASEP, deci­die­ron levan­tar los cadá­ve­res y lle­var­los al hos­pi­tal antes de denun­ciar sus hallaz­gos. Tam­bién empe­za­ron a cui­dar a los huér­fa­nos de los des­a­pa­re­ci­dos. Pidie­ron un terreno rega­lado, soli­ci­ta­ron apoyo de diver­sas aso­cia­cio­nes de <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with Derechos Humanos" href="http://www.muladarnews.com/tag/derechos-humanos/" rel="tag nofollow">dere­chos huma­nos</a> y de la Igle­sia para cons­truir un techo de cala­mina, com­pra­ron la comida que pudie­ron, enfren­ta­ron las acu­sa­cio­nes de terro­rismo. Entre la cari­dad de algu­nas per­so­nas y sus inter­mi­na­bles ges­tio­nes, saca­ron ade­lante un pequeño local.</p>
<p>360 <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with niños" href="http://www.muladarnews.com/tag/ninos/" rel="tag nofollow">niños</a> habían sido cui­da­dos y ali­men­ta­dos en ANFASEP hasta el momento en que hablé con Angé­lica. La aso­cia­ción había lle­gado a tener 800 miem­bros. Pero los años pasan y los muer­tos, como dice Mac­beth, no son sino pin­tu­ras, retra­tos, pla­tos vacíos en las mesas. El des­aliento de no lograr una res­puesta fue minando la moral de la aso­cia­ción y la redujo a cien per­so­nas. Doña Angé­lica, huér­fana de hijo, con­ti­nuó, sin embargo, en la pre­si­den­cia. Habían pasado die­ci­siete años desde la oscura noche en que empezó su bús­queda, y aún enton­ces, cada vez que sonaba la puerta, en su mente bri­llaba la ins­tan­tá­nea ilu­sión de que fuese Arquí­me­des. Lo único que había guiado su vida era saber dónde estaba y qué se había hecho con él, aun cuando en ese momento, casi cua­tro­cien­tos <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with niños" href="http://www.muladarnews.com/tag/ninos/" rel="tag nofollow">niños</a> y jóve­nes de Aya­cu­cho, cada vez que la veían, le decían “mamá”.</p>
<p>Mien­tras doña Angé­lica me con­taba su his­to­ria, pensé que ella y yo pare­cía­mos venir de dos paí­ses dis­tin­tos, o de una gue­rra civil entre esos dos paí­ses, una gue­rra para la cual a mí me había bas­tado pro­te­germe con cinta adhe­siva en las ven­ta­nas. Y a ella no le había bas­tado con nada.</p>
<p>Poco des­pués de esa entre­vista, volví a toparme con Hubert Lans­siers. En reali­dad, con un libro de artícu­los que aca­baba de publi­car. A él en per­sona lo veía apa­re­cer por la Defen­so­ría con cierta fre­cuen­cia, pero no se acor­daba de mí ni de nues­tra con­ver­sa­ción y, aun­que lo hubiera hecho, no era de los que para­ban a salu­dar. Iba direc­ta­mente a sus asun­tos.</p>
<p>El libro en cues­tión, del que yo debía hacer una reseña, reco­pi­laba artícu­los escri­tos a lo largo de años sobre situa­cio­nes de emer­gen­cia huma­ni­ta­ria que él había pre­sen­ciado en Asia. Su redac­ción era tan ácida y cor­tante como su manera de hablar, y aña­día una gran dosis de sen­tido común ante la bru­ta­li­dad. Una vez más, me hizo <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with sentir" href="http://www.muladarnews.com/tag/sentir/" rel="tag nofollow">sen­tir</a> como un imbécil.</p>
<p>Por lo que con­ta­ban los artícu­los y lo que fui ave­ri­guando para la reseña, a media­dos de la década del 50, Hubert Lans­siers tomó los hábi­tos de los Sagra­dos Cora­zo­nes de la Reco­leta y par­tió en misión de evan­ge­li­za­ción a <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with oriente" href="http://www.muladarnews.com/tag/oriente/" rel="tag nofollow">Oriente</a>. El archi­pié­lago al que llegó a estu­diar teo­lo­gía el joven semi­na­rista era prác­ti­ca­mente un país del cuarto mundo para cuyos habi­tan­tes todos los extran­je­ros eran ame­ri­ca­nos. Sin embargo, Lans­siers no encon­tró la resis­ten­cia a los extran­je­ros que sí había visto en Ale­ma­nia. La filo­so­fía nipona con­si­deró con <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with justicia" href="http://www.muladarnews.com/tag/justicia/" rel="tag nofollow">jus­ti­cia</a> y sim­pleza que el empe­ra­dor había per­dido el man­dato del cielo y que había venido a reem­pla­zarlo otro sho­gun lla­mado McArt­hur.</p>
<p>El pri­mer tra­bajo de Lans­siers fue en el Hok­kaido, el país de la nieve, la isla más sep­ten­trio­nal del Japón, donde las capas de hielo pue­den alcan­zar los seis metros. Los habi­tan­tes de esa zona son cau­ca­sia­nos de raza, “las <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with MUJERES" href="http://www.muladarnews.com/tag/mujeres/" rel="tag nofollow">muje­res</a> tie­nen hasta bigote”. Se trata de la zona con menos extran­je­ros. Cuando Lans­siers salía a com­prar, los <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with niños" href="http://www.muladarnews.com/tag/ninos/" rel="tag nofollow">niños</a> lo rodea­ban sor­pren­di­dos por sus ojos redon­dos, su color y su esta­tura. Y susu­rra­ban a coro “es ame­ri­cano”, “es ame­ri­cano”. Cuando el padre supo sufi­ciente japo­nés, pudo res­pon­der “no, no soy ame­ri­cano”. Más sor­pren­di­dos aún, los <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with niños" href="http://www.muladarnews.com/tag/ninos/" rel="tag nofollow">niños</a> no le res­pon­die­ron. Sólo con­ti­nua­ron mur­mu­rando “es mes­tizo, es mes­tizo”. Curio­sa­mente, el Hok­kaido es una de las zonas más cató­li­cas del país por­que fue cate­qui­zada hace cua­tro­cien­tos años, durante la época de los Toku­na­was. Tal grado de cato­li­cismo, por supuesto, no repre­senta más del 2% de la pobla­ción.</p>
<p>A tem­pe­ra­tu­ras impo­si­bles y con la habi­ta­ción forrada de ideo­gra­mas para apren­der una len­gua que le pare­cía hui­diza como el mer­cu­rio, Hubert Lans­siers ase­gura haber sido feliz durante muchos años. Hasta que tuvo que movi­li­zarse a Indo­china, pre­ci­sa­mente cuando cre­cía al máximo el <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with poder" href="http://www.muladarnews.com/tag/poder/" rel="tag nofollow">poder</a> de un movi­miento comu­nista que ame­na­zaba con revo­lu­cio­nar el con­cepto de revo­lu­ción: el khmer rouge entraba en escena.</p>
<p>Lans­siers trató de entrar a Sai­gón antes de que lo tomase el Viet­nam, pero llegó tres días tarde y tuvo que bajar a Cam­boya con las fuer­zas fran­ce­sas que habían luchado con­tra los comu­nis­tas y se reti­ra­ban hacia el Mekong. Se pasó una década entre la reti­rada fran­cesa, la lle­gada de los ame­ri­ca­nos y el avance de los Viet­cong por un lado y Pol Pot por el otro. Viajó con los ran­gers sur­viet­na­mi­tas que inva­die­ron Cam­boya. Fas­ci­nado con la gue­rra, ase­gura haberse sen­tido como un pez en <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with El Agua" href="http://www.muladarnews.com/tag/el-agua/" rel="tag nofollow">el agua</a> entre los com­ba­tes: “hasta los males­ta­res esto­ma­ca­les que había tenido mucho tiempo, des­a­pa­re­cie­ron en cuanto lle­gué”. Lejos de har­tarse, cuando se ente­raba de un con­flicto en el que no podía par­ti­ci­par, se sen­tía frus­trado. Algún tiempo des­pués, tuve oca­sión de pre­gun­tarle sobre esa época:</p>
<p>–Usted venía de una fami­lia socia­lista. ¿Nunca se iden­ti­ficó con los comu­nis­tas?</p>
<p>–Yo aprendí desde muy chi­quito a escu­char y no tomar el par­tido de nadie. Y los comu­nis­tas ahí fue­ron reci­bi­dos con feli­ci­dad por su gente pero empe­za­ron a por­tarse como unos sal­va­jes inme­dia­ta­mente. Ni qué decir de los gooks, unos monos.</p>
<p>-¿Estaba usted del lado de los ame­ri­ca­nos, entonces?</p>
<p>–Los ame­ri­ca­nos eran una banda de idio­tas. No sabían ni dónde esta­ban para­dos. A un tipo que conocí, un sica­rio que los ayudó a come­ter muchos ase­si­na­tos, yo le pre­gun­taba “¿Cómo le va con sus ami­gos ame­ri­ca­nos?” y él res­pon­día, “nada, fuera de una exce­siva cor­dia­li­dad exte­rior, no hay nada. Al menos con los fran­ce­ses, esto era una que­re­lla de amor”. Cuando entré a Cam­boya con los sur­viet­na­mi­tas, sus socios de Esta­dos Uni­dos se reti­ra­ron a los tres días que­mando toda la comida y la pro­vi­sión que habían traído. Y a noso­tros nos habría venido tan bien, ahí muer­tos de ham­bre en medio de la jun­gla. Unas bes­tias.</p>
<p>La vida coti­diana en ese con­texto era poco menos que una ruleta rusa. Lans­siers recor­daba entre risas que si ibas al cine, había un doble sus­penso: el de la pelí­cula y el de no saber si ibas a regre­sar vivo a casa. Las salas tenían una malla en la entrada para con­te­ner las gra­na­das, mien­tras hubo salas. Cada grupo tenía su comité de ase­si­na­tos, y todos tra­ta­ban de enve­ne­narse mutua­mente. Inclu­sive los cató­li­cos anti­co­lo­nia­lis­tas y las sec­tas extra­va­gan­tes como los hoa-hoa, que ado­ra­ban a Víc­tor Hugo. Comer una sopa china era casi un <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with suicidio" href="http://www.muladarnews.com/tag/suicidio/" rel="tag nofollow">sui­ci­dio</a>. Solían echar pelos de tigre en el caldo, para cor­tar los intes­ti­nos de las víc­ti­mas. Y a eso se suma­ban las cos­tum­bres más pecu­lia­res. En algu­nos salo­nes de baile, el espec­táculo incluía mala­ba­res con tigres. Pero des­pués del show, nadie ama­rraba las fie­ras, que se pasea­ban entre las mesas, “recuerdo a varias seño­ras que gri­ta­ban de repente por­que un mons­truo les estaba mor­dis­queando los pies. Real­mente, era muy divertido”.</p>
<p>El con­flicto, los con­flic­tos, aún no tenían ni visos de extin­guirse cuando Lans­siers fue tras­la­dado y tuvo que tomar un bana­nero en Tokio rumbo a una Amé­rica Latina que nunca había cono­cido. Lans­siers ya pare­cía mucho más un aven­tu­rero o un refu­giado que un sacer­dote. En un bar pana­meño, una noche de tor­menta, le pre­guntó a un amigo:</p>
<p>-¿Quié­nes son esos idio­tas que bai­lan bajo la llu­via allá en la calle?.</p>
<p>El hom­bre les echó una expe­ri­men­tada mirada de mari­nero viejo y res­pon­dió:</p>
<p>–Son de Lima, ahí nunca llueve. ¿Tú a dónde vas?.</p>
<p>–Justo ahí — res­pon­dió Lans­siers.</p>
<p>Y luego, ter­mi­nando su copa, mas­cu­lló:</p>
<p>–Mierda.</p>
<p>Del mismo país al que él no que­ría lle­gar en los años setenta, yo me que­ría lar­gar mien­tras leía su libro, unos veinte años des­pués. Pero lo malo de saber de gente que ha estado en situa­cio­nes tan gra­ves –como Lans­siers, como Angé­lica– es que dejan en ridículo las situa­cio­nes de uno.</p>
<p>Yo estaba harto del Perú, y supongo que con razón. Antes de la Defen­so­ría del Pue­blo había tra­ba­jado como guio­nista de una tele­no­vela. Pero el canal –que tenía una línea infor­ma­tiva de opo­si­ción– fue expro­piado de su dueño y entre­gado a los socios mino­ri­ta­rios, así que la pro­gra­ma­ción cam­bió. Des­pués estuve a punto de escri­bir los guio­nes de un pro­grama cómico, hasta que el actor prin­ci­pal fue con­tra­tado por el canal del Estado con guio­nis­tas asig­na­dos por la junta direc­tiva. De inme­diato, el humor polí­tico –al menos el humor de opo­si­ción– des­a­pa­re­ció de sus guio­nes. Y el tra­bajo en tele­vi­sión des­a­pa­re­ció de mi futuro.</p>
<p>Más ade­lante, entré como perio­dista en un dia­rio ofi­cia­lista, una empresa casi fic­ti­cia, por­que el dia­rio no se ven­día en reali­dad. Su única uti­li­dad era publi­car <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with portadas" href="http://www.muladarnews.com/tag/portadas/" rel="tag nofollow">por­ta­das</a> ama­bles que el gobierno agra­de­cía con su apoyo a otras empre­sas del dueño. Muchos colum­nis­tas polí­ti­cos no creían en lo que escri­bían, pero tenían fami­lias que man­te­ner y no se que­ja­ban. Los edi­to­ria­lis­tas habían inven­tado un con­curso: quién escribe el artículo más rápido a favor del gobierno. El récord estaba en cinco minu­tos con veinte segundos.</p>
<p>Las pers­pec­ti­vas de vida, pues, eran paté­ti­cas. Y sin embargo, ante las his­to­rias que iba des­cu­briendo, mis pro­ble­mas me pare­cían cada vez más un capri­cho de niño rico. Supongo que los que hemos tenido edu­ca­ción reli­giosa y fami­lias de izquier­das tene­mos dos estig­mas: la famosa culpa y esa cosa que lla­ma­mos “cons­cien­cia social”. Aun­que nos las tra­te­mos de qui­tar de encima, siem­pre nos que­dan reza­gos de esas taras. En este caso, ambas me hacían <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with sentir" href="http://www.muladarnews.com/tag/sentir/" rel="tag nofollow">sen­tir</a> como una cuca­ra­cha bur­guesa.</p>
<p>En un esfuerzo por hacer al menos mi pequeña gesta heroica per­so­nal, decidí sumer­girme en el tema de los des­a­pa­re­ci­dos para escri­bir un repor­taje, en el que inclui­ría decla­ra­cio­nes de Lans­siers, con la espe­ranza de ven­dér­selo a alguno de los pocos dia­rios de opo­si­ción. Lans­siers lle­vaba vin­cu­lado a los temas huma­ni­ta­rios y de terro­rismo desde que esos temas exis­tían en el Perú y, por lo gene­ral, rehuía las entre­vis­tas, las decla­ra­cio­nes polí­ti­cas y las tomas de posi­ción, lo cual aumen­taba su valor. Yo pen­saba que, con lo que sabía de él, podría sacarle algu­nos comen­ta­rios bas­tante con­tun­den­tes. Para la infor­ma­ción gene­ral sobre el tema de las desa­pa­ri­cio­nes en el Perú con­taba con la pro­pia ins­ti­tu­ción en que tra­ba­jaba y sus archivos.</p>
<p>Sería sufi­ciente, al menos para comen­zar. Entre 1980 y 1996, más de 10,000 expe­dien­tes sobre desa­pa­ri­cio­nes y eje­cu­cio­nes extra­ju­di­cia­les se acu­mu­la­ron en las ofi­ci­nas del Minis­te­rio Público sin con­se­cuen­cias para los ase­si­nos. Los pocos pro­ce­sos judi­cia­les que se lle­ga­ron a abrir se inte­rrum­pie­ron en 1995 con una ley de amnis­tía. En 1996, cuando el Minis­te­rio Público tras­ladó algu­nas de sus fun­cio­nes a la recien­te­mente creada Defen­so­ría del Pue­blo, la ins­ti­tu­ción reci­bió tam­bién el acervo docu­men­ta­rio sobre temas de <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with Derechos Humanos" href="http://www.muladarnews.com/tag/derechos-humanos/" rel="tag nofollow">dere­chos huma­nos</a>. Durante cua­tro años, un equipo espe­cial estuvo revi­sando el archivo. El resul­tado fue el hallazgo de 7762 casos de des­a­pa­re­ci­dos, de los cua­les 1674 habían reapa­re­cido vivos, 514 muer­tos, y 4,022 con­ti­nua­ban hasta ese momento sumi­dos en el mis­te­rio.</p>
<p>Según la infor­ma­ción dis­po­ni­ble, una cons­tante en los cuer­pos eran las seña­les de tor­tura. A veces, la muerte no había sido deli­be­rada, había sobre­ve­nido a con­se­cuen­cia de los mal­tra­tos físi­cos. Otras veces sí, los cadá­ve­res habían sido encon­tra­dos con las manos ata­das, de rodi­llas y con dis­pa­ros en la nuca o en la sien. Por lo gene­ral, los tiros de gra­cia se alo­ja­ban en la cabeza. En nin­gún caso, el eje­cu­tor miraba a los ojos de su víctima.</p>
<p>Las téc­ni­cas para ocul­tar la iden­ti­dad de los cuer­pos eran casi una repe­ti­ción de lo que se había hecho con ellos cuando esta­ban vivos: entre los res­tos encon­tra­dos, muchos habían sido des­pe­da­za­dos con explo­si­vos o les habían arran­cado los ojos.</p>
<p>La cifra de des­a­pa­re­ci­dos en el Perú supe­raba la de Chile y se acer­caba a la de Argen­tina durante los gobier­nos mili­ta­res de los años setenta. Sin embargo, sus fami­lia­res nunca habían sido reco­no­ci­dos, no habían pin­tado en la Plaza Mayor las silue­tas de la gente que per­die­ron, nin­gún escri­tor les había dedi­cado un libro y, por supuesto, no habían subido a un esce­na­rio con Sting o U2. Sus fami­lia­res tam­bién fue­ron des­a­pa­re­ci­dos de la memo­ria del país.</p>
<p>El manto de silen­cio que cubría todos esos casos sólo se explica por el <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with miedo" href="http://www.muladarnews.com/tag/miedo/" rel="tag nofollow">miedo</a> vis­ce­ral al terro­rismo y por una razón más triste aún: mien­tras que entre las víc­ti­mas del Cono Sur se con­ta­ban inte­lec­tua­les, artis­tas, perio­dis­tas y miem­bros de la <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with clase media" href="http://www.muladarnews.com/tag/clase-media/" rel="tag nofollow">clase media</a> urbana, en el Perú todos fue­ron cam­pe­si­nos, muchos de ellos anal­fa­be­tos sin nin­gún con­tacto efec­tivo con el Estado, sin nin­gún repre­sen­tante. Nadie habló por ellos por­que ellos no eran nadie.</p>
<p>De hecho, la única carac­te­rís­tica común a todas las víc­ti­mas era jus­ta­mente su mise­ria: 2326 de ellas, el 58% del total, fue­ron repor­ta­das en uno de los depar­ta­men­tos más pobres del país, Aya­cu­cho. Huá­nuco, cen­tro de ope­ra­cio­nes del nar­co­trá­fico y de los dos prin­ci­pa­les gru­pos terro­ris­tas –el MRTA y Sen­dero Lumi­noso– ocu­paba el segundo lugar con ape­nas el 11%.</p>
<p>Lo más sor­pren­dente era que, a dife­ren­cia a la cos­tum­bre lati­noa­me­ri­cana, en el Perú de los que ya no están no hubo dife­ren­cia entre demo­cra­cia y dic­ta­dura. El regreso a la demo­cra­cia con el pre­si­dente Fer­nando Belaunde pro­dujo 1229 desa­pa­ri­cio­nes, casi 800 más que los cua­tro años pos­te­rio­res al golpe de 1992. El semes­tre de más desa­pa­ri­cio­nes –351– fue el último del gobierno demo­crá­tico de <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with Alan" href="http://www.muladarnews.com/tag/alan/" rel="tag nofollow">Alan</a> Gar­cía. Sin embargo, durante la cam­paña con­tra <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with Fujimori" href="http://www.muladarnews.com/tag/fujimori/" rel="tag nofollow">Fuji­mori</a>, Belaunde fue exal­tado como un pala­dín de la demo­cra­cia. Y a Gar­cía, sus enemi­gos polí­ti­cos lo ata­ca­ron siem­pre por su pésima ges­tión eco­nó­mica y nunca por las matan­zas que ocu­rrie­ron durante su gestión.</p>
<p>En mi opi­nión, toda esa infor­ma­ción podía bas­tar para arran­carle al imper­té­rrito Lans­siers una decla­ra­ción con­tun­dente. Ade­más, un nuevo hecho ali­mentó mis espe­ran­zas. Por enton­ces, tam­bién se acabó el tra­bajo de la comi­sión para el indulto de inocen­tes. La Defen­so­ría había anun­ciado su deci­sión de colo­car obser­va­do­res en las elec­cio­nes del 2000. En cas­tigo, el gobierno trans­fi­rió los casos pen­dien­tes de la comi­sión al Minis­te­rio de <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with justicia" href="http://www.muladarnews.com/tag/justicia/" rel="tag nofollow">Jus­ti­cia</a>. Era una oca­sión pro­pi­cia para que Lans­siers tuviese ganas de alzar la voz con­tra el régi­men.</p>
<p>Pasé dos sema­nas insis­tién­dole a su secre­ta­ria antes de lograr hablar con él. Le insistí a esa mujer en que tenía que hablar con Lans­siers per­so­nal­mente sin admi­tir que se tra­taba de una entre­vista, que con toda pro­ba­bi­li­dad recha­za­ría. Repetí en todas las lla­ma­das que tra­ba­jaba en la Defen­so­ría, tra­tando de ganarme su con­fianza. Final­mente, con­se­guí hablar con el sacer­dote y pedirle la entre­vista:</p>
<p>-¿Vamos a hablar de <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with política" href="http://www.muladarnews.com/tag/politica/" rel="tag nofollow">polí­tica</a>? –preguntó-. No hablo de <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with política" href="http://www.muladarnews.com/tag/politica/" rel="tag nofollow">polí­tica</a>. Hay cosas que no vale la pena ni comen­tar.</p>
<p>–Vamos a hablar de su memo­ria, padre Lans­siers, de su his­to­ria.</p>
<p>–Fran­ca­mente, no sé a quién le pueda intere­sar mi his­to­ria.</p>
<p>Pero me con­ce­dió la entre­vista, aun­que toda­vía no se acor­daba de mí. Creo que lo hizo sólo por cor­te­sía y por­que hacía tiempo que no des­em­pol­vaba algu­nos recuer­dos.</p>
<p>La noche ante­rior a nues­tro encuen­tro, soñé con los perros de Deng Xiao Ping col­ga­dos de los pos­tes.</p>
<p>En la entre­vista, dedi­qué mis pre­gun­tas sólo a la expe­rien­cia de Lans­siers en el Perú. El sacer­dote había lle­gado en la segunda mitad de los setenta, vía Gua­ya­quil. En esa ciu­dad cono­ció dos cosas que des­pués ten­dría que aguan­tar hasta el can­san­cio: la cos­tum­bre de los vigi­lan­tes de sonar sus sil­ba­tos toda la noche sin nece­si­dad y la leva, el reclu­ta­miento for­zoso de jóve­nes car­ga­dos a gol­pes en camio­nes mili­ta­res para ser­vir a la Patria como Dios manda.</p>
<p>Pero, aun­que venía cur­tido de enfren­ta­mien­tos mili­ta­res, la pri­mera ima­gen del Perú la pare­ció más cho­cante que la peor de las gue­rras: Chim­bote, una ciu­dad por­tua­ria cons­truida para extraer ancho­veta y fabri­car harina de pes­cado, pro­ducto en el cual el Perú ocu­paba durante los años setenta el pri­mer lugar de pro­duc­ción en el mundo. Habi­tada sólo por los colo­nos que lle­ga­ron para vivir del boom, rodeada de dunas secas, sucia y carente en abso­luto de áreas ver­des, Chim­bote es con­si­de­rada con <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with justicia" href="http://www.muladarnews.com/tag/justicia/" rel="tag nofollow">jus­ti­cia</a> la ciu­dad más fea del país, opi­nión que su per­ma­nente olor a pes­cado no ayuda a des­men­tir.</p>
<p>–Y las <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with MUJERES" href="http://www.muladarnews.com/tag/mujeres/" rel="tag nofollow">muje­res</a>, su modo de cami­nar, sus chis­mes, pare­cían yeguas. Yo nunca había viso eso en <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with oriente" href="http://www.muladarnews.com/tag/oriente/" rel="tag nofollow">Oriente</a>.</p>
<p>Lans­siers, el día que ama­ne­ció frente al puerto, quiso morir y no pudo.</p>
<p>Tam­poco pudo huir. Empezó a tra­ba­jar con los comer­cian­tes infor­ma­les japo­ne­ses en el mer­cado negro de La Parada y dedicó un tiempo a sus cla­ses en la escuela. Pero bastó que su currí­cu­lum cir­cu­lase un poco entre los obis­pos para que su vida repo­sada diese un vuelco más. En 1979, un año antes del comienzo de la gue­rra interna, Lans­siers fue desig­nado cape­llán de la super­po­blada y caó­tica cár­cel de Luri­gan­cho. Casi inme­dia­ta­mente des­pués, y casi con­tra su volun­tad, se sumó a sus fun­cio­nes la cape­lla­nía de El Fron­tón, una mítica pri­sión en la isla de San Lorenzo que albergó a los más impor­tan­tes <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with presos" href="http://www.muladarnews.com/tag/presos/" rel="tag nofollow">pre­sos</a> polí­ti­cos durante déca­das de his­to­ria peruana.</p>
<p>Si Luri­gan­cho estaba dedi­cada sobre todo a delin­cuen­tes comu­nes, la his­to­ria del Fron­tón la con­vir­tió en el último des­tino de los sen­de­ris­tas desde que sus aten­ta­dos empe­za­ron a cobrar vidas, en el año ochenta, cuando la demo­cra­cia regresó al país bañada en sangre.</p>
<p>Los sen­de­ris­tas no eran como los demás <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with presos" href="http://www.muladarnews.com/tag/presos/" rel="tag nofollow">pre­sos</a>. Tenían un sen­tido de colec­ti­vi­dad inque­bran­ta­ble que pasaba por des­fi­lar y orga­ni­zar cere­mo­nias con ban­de­ras rojas e imá­ge­nes de Mao. Usa­ban uni­for­mes caqui estilo chino y mar­cha­ban ento­nando him­nos con bas­tante más dis­ci­plina de la que los mis­mos poli­cías podían mos­trar. Pronto, su patio de la cár­cel fue para­dó­ji­ca­mente decla­rado “zona libe­rada”. Al Pabe­llón Azul, cual­quier mili­tar o civil, cual­quiera que no fuese miem­bro del par­tido, tenía el ingreso prohi­bido. Sólo entra­ban las balas. Y el padre Lans­siers.</p>
<p>–La pri­mera vez que entré, la recep­ción fue gélida. Pedí hablar con el dele­gado del pabe­llón. Un tipo me llevó a otro tipo, que me llevó donde otro, y éste donde otro… hasta que dije “esto parece el Vati­cano, cuando uno quiere hablar con el <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with papa" href="http://www.muladarnews.com/tag/papa/" rel="tag nofollow">Papa</a>: pri­mero hay que hablar con el obispo y luego con el otro obispo, que te lle­van donde el Mon­se­ñor, que te lleva donde otro…” Pero no sur­tió efecto el comen­ta­rio. Care­cían abso­lu­ta­mente de sen­tido del humor. Cuando al fin logré hablar con el dele­gado, trató de adoc­tri­narme. Al final les pro­puse un acuerdo: “yo no voy a cate­qui­zar­los a uste­des; y uste­des, no vale la pena ni que tra­ten con­migo”. Enton­ces empe­za­mos a lle­var­nos bien.</p>
<p>El tra­bajo de cape­llán, en estos casos, no tuvo nada que ver con abs­trac­cio­nes teo­ló­gi­cas. La pri­mera labor de Lans­siers fue bus­car col­cho­nes, que no había. Y la pri­mera idea que se le ocu­rrió fue lla­mar al fla­mante pre­si­dente de la Repú­blica Fer­nando Belaúnde a Pala­cio de Gobierno. No tenía nin­gún con­tacto ni hizo nin­guna ges­tión, “yo no cal­cu­laba mucho mis fuer­zas por enton­ces”, pero lo increí­ble es que su lla­mada acabó lle­gando sema­nas des­pués a oídos del pre­si­dente quien, furioso, ordenó que man­da­sen col­cho­nes al Fron­tón, “que es una ver­güenza que ten­gan que venir los extran­je­ros a preo­cu­parse por nues­tros pro­pios <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with presos" href="http://www.muladarnews.com/tag/presos/" rel="tag nofollow">pre­sos</a>”.</p>
<p>Sin embargo, no todas las auto­ri­da­des lo tra­ta­ron tan ama­ble­mente. Su incon­ce­bi­ble preo­cu­pa­ción por los terro­ris­tas y su insis­ten­cia en adver­tir con sus artícu­los perio­dís­ti­cos sobre los inocen­tes con­de­na­dos lo con­vir­tie­ron en sos­pe­choso de sub­ver­sión. La Marina de Gue­rra le puso todas las tra­bas que pudo, y la Direc­ción Nacio­nal con­tra el Terro­rismo lo man­tuvo vigi­lado por años. Si con­ti­nua­ban per­mi­tién­dole asis­tir a las cár­ce­les, la única razón era que nadie más podía entrar a los pabe­llo­nes de terroristas.</p>
<p>-¿Así que su rela­ción con las fuer­zas arma­das ha sido siem­pre tensa?</p>
<p>–La rela­ción con la gente que lleva armas de fuego suele ser tensa. Y en esa época, los poli­cías usual­mente dis­pa­ra­ban, casi por hobby. Mata­ban perros, pája­ros y a veces, gente. Un día mata­ron a dos inter­nos. Cuando el fis­cal y el juez entra­ron por los cadá­ve­res, fue­ron secues­tra­dos. Enton­ces me lla­ma­ron. Yo lle­gué preo­cu­pado por­que había dejado el auto esta­cio­nado en una zona en que se lo iban a robar, así que que­ría resol­ver ese asunto rápido. Les dije a los del pabe­llón “por una mal­dita vez el fis­cal y el juez expli­can a los poli­cías que no se mata a la gente, los rega­ñan al menos, y uste­des ¿Qué hacen? Van y los secues­tran ¿Se han vuelto locos?”. Pero ellos que­rían hacer su litur­gia a los cadá­ve­res, que es mucho más com­pli­cada que la cató­lica: “cama­rada Fulano, muerto por el perro Belaúnde, te ven­gará el Ejér­cito Revo­lu­cio­na­rio…”, cada frase repe­tida nueve veces por los cama­ra­das, con pasa­mon­ta­ñas y dis­cur­sos con­tra cada uno de los fun­cio­na­rios, y si alguno de ellos que­ría hablar lo calla­ban. Tuve que pasarme toda la noche ahí para que no les hicie­ran nada. Como a las cinco de la mañana, empe­za­ron a deli­be­rar si devol­ve­rían los cuer­pos. Dos horas más. Al final vino uno y me dijo: “com­pa­ñero, hemos deci­dido que no le vamos a devol­ver los cuer­pos a la reac­ción ven­de­pa­tria… Se los vamos a dar a usted”. Lo único que atiné a pen­sar fue “qué suerte que son más bien del­ga­dos”. Los car­gué hasta afuera y se los devolví a la reac­ción. No me roba­ron el auto pero, por supuesto, nadie fue cas­ti­gado por los ase­si­na­tos. En otra oca­sión, toma­ron de rehén a toda la plana mayor del Ins­ti­tuto Nacio­nal Peni­ten­cia­rio, en fin, todas las noches había una llamada.</p>
<p>Eso fue en 1985. Al año siguiente, en julio, un motín con­junto de terro­ris­tas en los prin­ci­pa­les pena­les del país fue repri­mido con una nueva ver­sión de solu­ción final: cen­te­na­res de <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with presos" href="http://www.muladarnews.com/tag/presos/" rel="tag nofollow">pre­sos</a> fue­ron ase­si­na­dos en un día bajo órde­nes direc­tas del gobierno de <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with Alan" href="http://www.muladarnews.com/tag/alan/" rel="tag nofollow">Alan</a> Gar­cía. Lans­siers los cono­cía a todos. Desde enton­ces, el padre se dedicó a tra­ba­jar por una recon­ci­lia­ción cuyo pri­mer paso, segu­ra­mente for­zado, se dio recién más de una década des­pués con el acuerdo de paz pro­puesto por el líder Abi­mael Guz­mán desde la pri­sión.</p>
<p>–Hasta ahora, ni los sen­de­ris­tas ni el gobierno saben de qué se trata ese acuerdo, pero ellos han cam­biado. Ya no cele­bran los aten­ta­dos, al con­tra­rio, los deplo­ran. Y lo más impor­tante: ahora tie­nen sen­tido del humor.</p>
<p>El segundo paso se dio cuando el padre Lans­siers logró que el gobierno crease la comi­sión ad hoc para el indulto de inocen­tes acu­sa­dos de terro­rismo, que durante tres años con­si­guió cinco mile­nios de liber­tad si se suman las con­de­nas aho­rra­das a cua­tro­cien­ta­se­tenta per­so­nas. Y sin embargo, el camino por reco­rrer es bas­tante más largo:</p>
<p>–Muchos de los faná­ti­cos son sim­ple­mente per­so­nas que quie­ren que todos los cam­bios socia­les se hagan ya. Por eso no les gusta la demo­cra­cia, por­que es fruto de muchos acuer­dos y con­sen­sos, por­que toma mucho tiempo.</p>
<p>-¿Nunca ha sen­tido <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with miedo" href="http://www.muladarnews.com/tag/miedo/" rel="tag nofollow">miedo</a>, padre?</p>
<p>–En reali­dad, no.</p>
<p>-¿Por qué?</p>
<p>–No sé por qué, creo que me falta ima­gi­na­ción. En algu­nas situa­cio­nes, habría sido más inte­li­gente tener <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with miedo" href="http://www.muladarnews.com/tag/miedo/" rel="tag nofollow">miedo</a>.</p>
<p>-¿Cuál es el movi­miento más letal que ha cono­cido?</p>
<p>–El khmer rouge. Esos eran irra­cio­na­les. Los sen­de­ris­tas tam­bién, pero han cam­biado.</p>
<p>-¿Y si un khmer rouge tomase el <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with poder" href="http://www.muladarnews.com/tag/poder/" rel="tag nofollow">poder</a> en el Perú, <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with sentir" href="http://www.muladarnews.com/tag/sentir/" rel="tag nofollow">sen­tir</a>ía <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with miedo" href="http://www.muladarnews.com/tag/miedo/" rel="tag nofollow">miedo</a>?</p>
<p>Lans­siers apagó el último ciga­rri­llo casi rebal­sando el ceni­cero. Tras tres horas de lucha, todo pare­cía indi­car que final­mente expre­sa­ría un sen­ti­miento, quizá hasta hiciera una decla­ra­ción de valo­res por­que, por pri­mera vez, se tomó unos segun­dos casi imper­cep­ti­bles para pen­sar su res­puesta.</p>
<p>–Sí, <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with sentir" href="http://www.muladarnews.com/tag/sentir/" rel="tag nofollow">sen­tir</a>ía <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with miedo" href="http://www.muladarnews.com/tag/miedo/" rel="tag nofollow">miedo</a>. Pero no me iría. Es una cues­tión de prin­ci­pios. Sim­ple­mente, uno tiene que hacer algo para que no se maten entre todos. Y a menudo, lo único que hace falta es que los enemi­gos se conoz­can.</p>
<p>Durante nues­tras tres horas de con­ver­sa­ción, no sacó con­clu­sio­nes, ni me dio res­pues­tas, ni me resol­vió nin­guna duda. Elu­dió cual­quier pre­gunta que impli­case una opi­nión y se negó a decir nada que no fuese una narra­ción pura y directa, sin emo­ción visi­ble, sobre las cosas que había visto. Salí de su ofi­cina con un repor­taje dema­siado largo para publi­carlo en nin­guna parte y la cabeza llena de cosas que nadie que­rría saber.</p>
<p>La parte nove­dosa del repor­taje, la infor­ma­ción sobre los des­a­pa­re­ci­dos, fue recha­zada hasta por los perió­di­cos de opo­si­ción, con el argu­mento de que la noti­cia no tenía ángulo ni entraba en la coyun­tura. Uno de los edi­to­res me sugi­rió que mejor escri­biese un repor­taje sobre chi­cas en la playa. Algo con fotos más agra­da­bles.</p>
<p>Meses des­pués, el 11 de octu­bre del 2000, aban­doné el Perú.</p>
<p>Muchas cosas han ocu­rrido desde enton­ces en el país. La dic­ta­dura ter­minó, y curio­sa­mente, estuvo a punto de ser ele­gido pre­si­dente <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with Alan" href="http://www.muladarnews.com/tag/alan/" rel="tag nofollow">Alan</a> Gar­cía, el de las matan­zas. A lo mejor lo logra en las pró­xi­mas elec­cio­nes. Ade­más, una Comi­sión de la Ver­dad inves­tigó la ver­da­dera can­ti­dad de muer­tos y des­a­pa­re­ci­dos entre los años 80 y los noventa. Su diag­nós­tico señala alre­de­dor de 70,000 víc­ti­mas, casi la mitad por acción de las fuer­zas arma­das y poli­cia­les. Aún no se ha juz­gado a nadie por esos crí­me­nes. Y tras la des­ac­ti­va­ción de la comi­sión de indul­tos, tam­poco ha sido libe­rado un solo inocente más.</p>
<p>Fuera del país, tam­bién el terro­rismo ha dejado de ser lo que fue. Ahora pro­duce gue­rras y deter­mina la <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with política" href="http://www.muladarnews.com/tag/politica/" rel="tag nofollow">polí­tica</a> exte­rior de los paí­ses más gran­des. Quizá por eso, cada vez com­prendo mejor la neu­tra­li­dad escép­tica del padre Hubert Lans­siers. Cuando se enfren­tan dos gru­pos, uno que defiende el orden aun­que cueste la muerte y otro que defiende la <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with justicia" href="http://www.muladarnews.com/tag/justicia/" rel="tag nofollow">jus­ti­cia</a> aun­que cueste la muerte, al final no queda orden ni <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with justicia" href="http://www.muladarnews.com/tag/justicia/" rel="tag nofollow">jus­ti­cia</a>. Sólo mucha muerte. De un modo u otro, siem­pre es igual: son los mis­mos perros de Deng Xiao Ping que siguen col­gando de los pos­tes del mundo, y lo único que cam­bia es el pelaje frío de sus cuerpos.</p>
<p>© San­tiago Ron­ca­gliolo 2006</p>
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		<title>Arthur Koestler y los libros descatalogados</title>
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		<pubDate>Mon, 21 Jun 2010 00:16:27 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Muladar News</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Escritores]]></category>
		<category><![CDATA[Literatura]]></category>
		<category><![CDATA[Arthur Koestler]]></category>

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		<description><![CDATA[“La timi­dez es el peor cas­tigo, no miti­gado por el hecho de que sólo apa­re­ciera en ata­ques inter­mi­ten­tes. El tímido puede com­pa­rarse con un cable de alta ten­sión, rodeado de espe­sas capas ais­lan­tes,...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><em><img class="alignright size-full wp-image-5064" title="ARTHUR_KOESTLER" src="http://muladarnews.com/wp-content/uploads/2010/06/ARTHUR_KOESTLER1.jpg" alt="ARTHUR KOESTLER1 Arthur Koestler y los libros descatalogados" width="216" height="280" />“La timi­dez es el peor cas­tigo, no miti­gado por el hecho de que sólo apa­re­ciera en ata­ques inter­mi­ten­tes. El tímido puede com­pa­rarse con un cable de alta ten­sión, rodeado de espe­sas capas ais­lan­tes, que le pro­te­gen, pero al mismo tiempo le impi­den todo con­tacto con el mundo exte­rior. Hay varios tipos de tímido. En algu­nos la ten­sión dis­mi­nuye a medida que pasa el tiempo, la capa ais­lante se vuelve más fle­xi­ble, la timi­dez ter­mina por con­ver­tirse en cor­tés reserva una acti­tud tan ade­cuada al tem­pe­ra­mento anglo­sa­jón, que hasta la cul­tiva por ama­ne­ra­miento. En otros ocu­rre lo opuesto; la capa pro­tec­tora se con­vierte en un capa­ra­zón rígido e impe­ne­tra­ble, que ahoga a su por­ta­dor y aleja ate­mo­ri­za­dos a todos los que se acercan.</em></p>
<p><em>Hay un ter­cer tipo, al cual per­te­nezco, que podría lla­marse el tímido inter­mi­tente. En el caso del tímido inter­mi­tente, los perio­dos de madu­rez y de rigi­dez, alter­nan con otros de extrema garru­li­dad y con­ducta desatada. Cual de las dos acti­tu­des emer­gerá en una oca­sión dada, depende de las cir­cuns­tan­cias, que están fuera del domi­nio del sujeto. Si las cir­cuns­tan­cias son tales que se esta­blece el con­tacto entre el núcleo vivo del cable y el medio ambiente, la corriente fluirá libre­mente y lo más pro­ba­ble es que ocu­rra un cor­to­cir­cuito, con gran des­plie­gue de chis­pas, mien­tras sal­tan todos los tapo­nes. Otras cir­cuns­tan­cias, en cam­bio, sólo con­se­gui­rán que el medio ambiente frote y raspe la capa ais­lante, donde el tímido per­siste enca­jo­nado, forrado, aho­gado, sordo, mudo. ”</em></p>
<p><em>“Los con­ti­nuos desas­tres de la his­to­ria humana se deben, ante todo, a esta faci­li­dad y pro­pen­sión exce­si­vas a iden­ti­fi­carse con una tribu, nación, igle­sia o causa, y a abra­zar su credo sin asomo de crí­tica y con entu­siasmo ciego, incluso si sus artícu­los de fe son opues­tos a la razón, van con­tra el pro­pio inte­rés o nie­gan las jus­tas pre­ten­sio­nes de la pro­pia conservación.</em></p>
<p><em> Nos vemos así empu­ja­dos a la con­clu­sión, a con­tra­pelo de la moda actual, de que el pro­blema de nues­tra espe­cie radica no en el exceso de agre­si­vi­dad, sino en una capa­ci­dad sobre­abun­dante para la devo­ción faná­tica. Incluso un vis­tazo rápido a la his­to­ria nos con­ven­cerá de que los crí­me­nes indi­vi­dua­les come­ti­dos por moti­vos egoís­tas repre­sen­tan un por­cen­taje insig­ni­fi­cante en la tra­ge­dia humana, si se les com­para a las muche­dum­bres sacri­fi­ca­das en las orgías de leal­tad des­pren­dida para con la pro­pia tribu, nación, dinas­tía, igle­sia o ideo­lo­gía polí­tica; todo ello ad maio­rem glo­riam dei (…) El homi­ci­dio per­pe­trado por razo­nes egoís­tas cons­ti­tuye una rareza esta­dís­tica en todas las cul­tu­ras, incluida la nues­tra. En cam­bio el homi­ci­dio por razo­nes altruis­tas, (patrió­ti­cas, ideo­ló­gi­cas) con riesgo de la pro­pia vida incluso, se des­taca como fenó­meno predominante.” </em></p>
<p><em>“En pri­mer lugar, cuando Freud pro­clamó ex cat­he­dra que las gue­rras tenían su causa en los ins­tin­tos agre­si­vos repri­mi­dos que bus­ca­ban una vál­vula de escape, la gente mos­tró incli­na­ción a creerlo por­que tal cosa les ayu­daba a sen­tirse cul­pa­bles, aun­que aquél no sumi­nis­traba ni un solo dato his­tó­rico o psi­co­ló­gico en apoyo de su afir­ma­ción: cual­quiera que haya ser­vido en las filas del ejer­cito puede ates­ti­guar que los sen­ti­mien­tos de agre­si­vi­dad hacia el enemigo ape­nas desem­pe­ñan un papel en la abu­rrida rutina de hacer la gue­rra. Los sol­da­dos expe­ri­men­tan miedo, has­tío, ham­bre sexual, nos­tal­gia del hogar; luchan con resig­na­ción, por­que no les queda más reme­dio, o con entu­siasmo por su patria y su rey, por la ver­da­dera reli­gión o la causa justa, ins­pi­ra­dos no por el odio, sino por la leal­tad: la tra­ge­dia del hom­bre estriba no en un exceso de agre­si­vi­dad, sino en la sobre­abun­dan­cia de devoción”.</em></p>
<p><em>- </em></p>
<p><strong><span style="color: #800000;">Art­hur Koestler (Buda­pest, 1905 — 1983)</span></strong><span style="color: #800000;">, nove­lista, ensa­yista, his­to­ria­dor, perio­dista, acti­vista polí­tico y filó­sofo social hún­garo de ori­gen judío. Su nom­bre de naci­miento fue Kösztler Artúr, que cam­bió pos­te­rior­mente a Art­hur Koestler al nacio­na­li­zarse bri­tá­nico.</span></p>
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		<title>Dos ladys de la cultura en el Perú</title>
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		<pubDate>Mon, 19 Apr 2010 21:57:47 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Johan Espinal</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Controversias]]></category>
		<category><![CDATA[ferias del libro]]></category>
		<category><![CDATA[peru21]]></category>

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		<description><![CDATA[Para los que no viví­mos ape­ga­dos a los medios infor­ma­ti­vos loca­les, a esa prensa ras­trera e idio­ti­zante, se nos hace bas­tante cho­cante leer artícu­los que van mas allá del ima­gi­na­rio popu­lar peruano, enten­diendo...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><a href="http://muladarnews.com/wp-content/uploads/2010/04/ladys_de_la_cultura1.jpg"><img class="aligncenter size-full wp-image-5075" title="ladys_de_la_cultura" src="http://muladarnews.com/wp-content/uploads/2010/04/ladys_de_la_cultura1.jpg" alt="ladys de la cultura1 Dos ladys de la cultura en el Perú" width="450" height="300" /></a></p>
<p>Para los que no viví­mos ape­ga­dos a los medios infor­ma­ti­vos loca­les, a esa prensa ras­trera e idio­ti­zante, se nos hace bas­tante cho­cante leer artícu­los que van mas allá del ima­gi­na­rio popu­lar peruano, enten­diendo que el requi­sito fun­da­men­tal para escri­bir en un medio escrito sea el de vivir en Marte.</p>
<p>Esto nos lleva a <a href="http://rodolfoybarra.blogspot.com/2010/04/dos-en-uno.html" target="_blank">Rodol­foY­ba­rra Blog, </a>enton­ces uno se topa con un post que informa sobre dos artícu­los de dos damas, que escri­ben para dife­ren­tes medios:</p>
<p>1. La Sra. Patri­cia del Río Artículo Peru21. Nunca ajena a los medios vir­tua­les (he visto su gua­pura en algu­nos blogs, pin­tada como una her­mosa y mimada comu­ni­ca­dora y de un talento nada des­pre­cia­ble) escribe lo siguiente “<em>Lle­gué a mi casa fas­ci­nada con la apuesta del peruano de a pie por expe­ri­men­tar emo­cio­nes que lo conec­ta­rán más con la capa­ci­dad humana de crear belleza y lo ale­ja­rán de la coti­dia­ni­dad que a veces resulta tan chata y vio­lenta. Curio­sa­mente, mien­tras la mayo­ría de los cana­les de tele­vi­sión insiste en lle­nar la pan­ta­lla con pro­pues­tas <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with basura" href="http://www.muladarnews.com/tag/basura/" rel="tag nofollow">basura</a> que limi­tan el entre­te­ni­miento a chis­mo­gra­fía barata, poca ropa, mucha sili­cona y esca­sas ideas, los lime­ños escu­chan Mi novela, asis­ten masi­va­mente a las ferias del libro y par­ti­ci­pan en los fes­ti­va­les de tea­tro. Yo ofrezco <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with basura" href="http://www.muladarnews.com/tag/basura/" rel="tag nofollow">basura</a> por­que eso es lo que le gusta a la gente” se evi­den­cia como abso­lu­ta­mente falaz, por­que resulta que a la gente nos gus­tan un mon­tón de cosas que pro­ba­ble­mente ni había­mos ima­gi­nado. Lo que pasa es que la cali­dad exige, no más pre­su­puesto, sino tener un res­peto espe­cial por el otro. Asu­mir que el público, el con­su­mi­dor (llá­menle como quie­ran), es un par con el cual se dia­loga y no un débil men­tal al que se le impo­nen gus­tos y se le enca­jan bodrios</em>…”</p>
<p>Para los que des­co­no­cen la tra­yec­to­ria de Patri­cia debo men­cio­nar que es con­duc­tora de un pro­grama de radio pro­gra­mas del Perú, un impre­sen­ta­ble medio de comu­ni­ca­ción que con­tri­buye<em> “a su modo” </em>como dice Patri­cia con cier­tos tele­di­ri­gi­dos psi­co­so­cia­les que van desde el <a href="http://www.rpp.com.pe/buscar.php?sitesearch=www.rpp.com.pe&amp;client=pub-3981130901563259&amp;forid=1&amp;ie=ISO-8859-1&amp;oe=ISO-8859-1&amp;flav=0000&amp;sig=N5vY91RiMuc0U0ZY&amp;cof=GALT:%23008000;GL:1;DIV:%23336699;VLC:663399;AH:center;BGC:FFFFFF;LBGC:336699;ALC:0000FF;LC:0000FF;T:000000;GFNT:0000FF;GIMP:0000FF;FORID:11&amp;hl=es&amp;domains=www.rpp.com.pe&amp;q=taxista+del+desarmador" target="_blank">“taxista del des­ar­ma­dor”</a> hasta la <a href="http://www.rpp.com.pe/buscar.php?sitesearch=www.rpp.com.pe&amp;client=pub-3981130901563259&amp;forid=1&amp;ie=ISO-8859-1&amp;oe=ISO-8859-1&amp;flav=0000&amp;sig=N5vY91RiMuc0U0ZY&amp;cof=GALT:%23008000;GL:1;DIV:%23336699;VLC:663399;AH:center;BGC:FFFFFF;LBGC:336699;ALC:0000FF;LC:0000FF;T:000000;GFNT:0000FF;GIMP:0000FF;FORID:11&amp;hl=es&amp;domains=www.rpp.com.pe&amp;q=los+pishtacos" target="_blank">“banda de ven­de­do­res de grasa humana”</a>. Tam­poco puedo esti­mar que toda su pro­gra­ma­ción es ano­dina, pero pre­ten­der men­cio­nar que “mi novela favo­rita ” es un cálculo al inte­rés cul­tu­ral peruano es de una teme­ri­dad afie­brada y un aco­modo embus­tero. A lo único que puede con­tri­buir a sus radio­yen­tes este espa­cio es a la indis­po­si­ción frente a los libros o a que los edu­can­dos se sien­tan alen­ta­dos por la flo­jera y pre­fie­ran escu­char la narra­ción breve de una obra lite­ra­ria. Bah.<br />
Gran esfuerzo de Patri­cia denun­ciando a los medios para los cua­les trabaja.</p>
<p>Enton­ces salta como una lie­bre, por­que se da cuenta que el res­pe­ta­ble se interesa por la <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with cultura" href="http://www.muladarnews.com/tag/cultura/" rel="tag nofollow">cul­tura</a> peruana, que las <a href="http://www.muladarnews.com/2010/04/la-educacion-peruana-y-sus-ensayos-populistas/" target="_blank">esta­dís­ti­cas de que el Perú esta miles de años atrás de Chile en com­pren­sió</a>n de lec­tura no cuen­tan, se siente fas­ci­nada por el peruano de a pie que expe­ri­menta emo­cio­nes y que lo conec­ta­rán más con la capa­ci­dad humana de crear belleza y lo ale­ja­rán de la coti­dia­ni­dad que a veces resulta tan chata y violenta.</p>
<p>(Nue­va­mente: a Ud. le pagan para con­tri­buir con esa <strong>co-ti-dia-ni-dad</strong>)</p>
<p>Pero la <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with cultura" href="http://www.muladarnews.com/tag/cultura/" rel="tag nofollow">cul­tura</a> Sra. Patri­cia va más allá de sus nari­ces, es un esfuerzo dia­rio de los arte­sa­nos de Cata­caos, un dia­rio tra­ji­nar de los <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with Escritores" href="http://www.muladarnews.com/tag/escritores/" rel="tag nofollow">escri­to­res</a> del cen­tro de Lima, una pelea de tita­nes para nues­tros cam­peo­nes de aje­drez, casi un <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with suicidio" href="http://www.muladarnews.com/tag/suicidio/" rel="tag nofollow">sui­ci­dio</a> para los pin­to­res, músi­cos y difu­so­res cul­tu­ra­les. Se equi­voca en su inte­li­gen­cia si entiende que la <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with cultura" href="http://www.muladarnews.com/tag/cultura/" rel="tag nofollow">cul­tura</a> es meterse a oler ollas de barro o apre­ciar dibu­jos indi­ge­nis­tas; la <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with cultura" href="http://www.muladarnews.com/tag/cultura/" rel="tag nofollow">cul­tura</a> va mas allá de las fun­cio­nes de tea­tro en barranco o de sus ami­gos cul­tu­ro­sos de la Cató­lica y jus­ta­mente eso jamás, digo jamás lo enten­derá. No maqui­lle la actua­li­dad cul­tu­ral del país como se maqui­lla la boca.</p>
<p>2. En el otro puente qui­zás con más gra­cia pero tam­bién con menos talento apa­rece la joven con­gre­sista aprista<a href="http://www.correoperu.com.pe/correo/columnistas.php?txtEdi_id=&amp;txtRedac_id=LLEON" target="_blank"> Luciana León escri­biendo en Correo</a> “<em>Den­tro de Lati­noa­mé­rica somos uno de los paí­ses más pri­vi­le­gia­dos en lo que a riqueza cul­tu­ral se refiere. Nues­tras múl­ti­ples regio­nes, razas, usos y cos­tum­bres nos dan un gran poten­cial para desa­rro­llar una indus­tria cul­tu­ral de impor­tan­cia en el mundo.</em></p>
<p><em>La <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with cultura" href="http://www.muladarnews.com/tag/cultura/" rel="tag nofollow">cul­tura</a> no es sólo his­to­ria y arqueo­lo­gía, es tam­bién el huayno, el ton­dero, la mari­nera, el vals, nues­tro cine nacio­nal, la arte­sa­nía, nues­tros pla­tos típi­cos, la pin­tura, la lite­ra­tura, la danza y el tea­tro, entre otras <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with manifestaciones" href="http://www.muladarnews.com/tag/manifestaciones/" rel="tag nofollow">mani­fes­ta­cio­nes</a> artís­ti­cas, en las que el peruano demues­tra una gran crea­ti­vi­dad y ori­gi­na­li­dad y es reco­no­cido inter­na­cio­nal­mente.<br />
Hace unas sema­nas, por invi­ta­ción de la Red Lati­noa­me­ri­cana de <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with arte" href="http://www.muladarnews.com/tag/arte/" rel="tag nofollow">Arte</a> para la Trans­for­ma­ción Social (RLATS), que en el Perú está com­puesta por La Tarumba, Bola Roja, entre otras agru­pa­cio­nes cul­tu­ra­les, par­ti­cipé en el evento TEIA 2010, en la ciu­dad de For­ta­leza (Bra­sil). Allí vi la tras­cen­den­cia nacio­nal de los Pun­tos de <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with cultura" href="http://www.muladarnews.com/tag/cultura/" rel="tag nofollow">Cul­tura</a>, eje cen­tral de la rela­ción Estado-ciudadanía.</em></p>
<p><em>Los Pun­tos de <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with cultura" href="http://www.muladarnews.com/tag/cultura/" rel="tag nofollow">Cul­tura</a> son una red de 2,500 orga­ni­za­cio­nes socio­cul­tu­ra­les que reci­ben apoyo eco­nó­mico del Estado a tra­vés de un con­curso público de pro­yec­tos culturales. </em></p>
<p><em>Mi plan­tea­miento es muy con­creto: DEMOCRATICEMOS LA <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with cultura" href="http://www.muladarnews.com/tag/cultura/" rel="tag nofollow">CULTURA</a>! Inte­gre­mos nues­tra nación a tra­vés de la valo­ri­za­ción de su acervo cul­tu­ral, pro­mo­viendo opor­tu­ni­da­des de desa­rro­llo por medio de nue­vas capa­ci­da­des, gene­rando riqueza y afian­zando la iden­ti­dad nacional.”</em></p>
<p>Dejando de lado sus lemas par­ti­dis­tas y sus rocas inte­lec­tua­les me llamó mucho la aten­ción que su caba­llito de bata­lla cul­tu­ral sea “<em>pudi­mos lograr la apro­ba­ción de la Ley de Espec­tácu­los, que mul­ti­plicó los mega­even­tos de 10 a 100? </em></p>
<p>Enten­diendo que sus pun­tos de cam­peo­nato para demo­cra­ti­zar la <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with cultura" href="http://www.muladarnews.com/tag/cultura/" rel="tag nofollow">cul­tura</a> es la apro­ba­ción de una Ley de espec­tácu­los para vaci­lar­nos con el grupo 5 con el aus­pi­cio del estado. Repre­sen­ta­dos en los pies de La Tarumba, bola roja, en Bra­sil. Luciana León, que solo apren­dió a escri­bir y a veces lo hace mal, solo demues­tra su radiante igno­ran­cia de este Perú pro­fundo res­pecto a su nece­si­dad cul­tu­ral, des­co­noce la lucha dia­ria de las madres de Puno auto­edu­can­dose en su <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with pobreza" href="http://www.muladarnews.com/tag/pobreza/" rel="tag nofollow">pobreza</a> para libe­rarse de los abu­sos de un estado que vive siem­pre de espal­das o de los <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with niños" href="http://www.muladarnews.com/tag/ninos/" rel="tag nofollow">niños</a> del cen­tro de Perú que en comu­ni­dad fami­liar tie­nen que salir a tra­ba­jar doce horas dia­rias para tener un plato de comida, ya sea en los soca­vo­nes del Sur o los valles agrí­co­las como única alter­na­tiva real de vida. Cero Escue­las cercanas.</p>
<p>Enton­ces viene esta con­gre­sista con todo su per­fume fran­cés a hablar­nos de la <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with cultura" href="http://www.muladarnews.com/tag/cultura/" rel="tag nofollow">cul­tura</a> de un país que desconoce.</p>
<p>Para estas damas la <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with cultura" href="http://www.muladarnews.com/tag/cultura/" rel="tag nofollow">cul­tura</a> duerme bajo sus saba­nas. Encan­ta­do­ras como deben ser, pero sin enten­der aún que más allá de la reto­rica, los títu­los peda­gó­gi­cos, sus car­gos públi­cos, sus fas­tuo­sos even­tos, existe una <a class="st_tag internal_tag" title="Posts tagged with cultura" href="http://www.muladarnews.com/tag/cultura/" rel="tag nofollow">cul­tura</a> de razas, hege­mó­nica es cierto, pero tam­bién pla­gada de acci­den­tes y abu­sos y des­nuda frente a lo contemporáneo.</p>
<p>Yba­rra dice:</p>
<blockquote><p>Ape­lar al sin­cre­tismo para mos­trar una ver­dad a medias (o media men­tira) no es ético, más bien es ten­den­cioso y mani­queo y, en este caso, busca con­gra­ciarse con un gobierno igno­rante que inau­gura de mala gana museos cevee­rrei­cos y casas de la lite­ra­tura, y aus­pi­cia esqui­zo­fré­ni­ca­mente la con­ver­sión <em>ipso facto</em> de ins­ti­tu­tos y aca­de­mias en uni­ver­si­da­des de nom­bre pom­po­sos, pero paga mal a sus pro­fe­so­res, olvida a sus artis­tas, apa­lea a sus jubi­la­dos y hace estu­diar a sus alum­nos des­nu­tri­dos sobre ladri­llos y bajo este­ras (¿por qué nadie se anima a denun­ciar esta reali­dad? Aquí una mues­tra:<a href="http://rodolfoybarra.blogspot.com/search?q=colegios+en+barranca">http://rodolfoybarra.blogspot.com/search?q=colegios+en+barranca</a>). Y esto último que podría ser una metá­fora, un tropo lite­ra­rio, es la reali­dad pal­pa­ble y visi­ble sin lupas de aumento en los cole­gios en pro­vin­cias, en las zonas ale­ja­das a donde no irán jamás las auto­ri­da­des (mas que a pedir votos) mucho menos Lucia­nita León ni la Patri­cia del Río.</p></blockquote>
<p style="text-align: right;">Johan Espi­nal C.</p>
<p>&nbsp;</p>
]]></content:encoded>
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		<title>Étienne de La Boétie: Sobre la Servidumbre Voluntaria - Por Étienne de La Boétie (*)</title>
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		<pubDate>Mon, 07 Dec 2009 22:25:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>Muladar News</dc:creator>
				<category><![CDATA[Artículos]]></category>
		<category><![CDATA[Controversias]]></category>
		<category><![CDATA[Étienne de La Boé]]></category>
		<category><![CDATA[Étienne de La Boétie]]></category>

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		<description><![CDATA[1. El valor de la liber­tad. “No veo un bien en la sobe­ra­nía de muchos; uno solo sea amo, un solo sea rey”. Así hablaba en público Uli­ses, según Homero. Si hubiera dicho sim­ple­mente: “No...]]></description>
			<content:encoded><![CDATA[<p><strong><img class="alignright size-full wp-image-5069" title="etienne-de-la-boetie" src="http://muladarnews.com/wp-content/uploads/2009/12/etienne-de-la-boetie1.jpg" alt="etienne de la boetie1 Étienne de La Boétie: Sobre la Servidumbre Voluntaria" width="229" height="344" />1. El valor de la liber­tad.</strong></p>
<p>“<em>No veo un bien en la sobe­ra­nía de muchos; uno solo sea amo, un solo sea <a title="Posts tagged with rey" href="http://www.muladarnews.com/tag/rey/" rel="tag nofollow">rey</a></em>”. Así hablaba en público Uli­ses, según Homero. Si hubiera dicho sim­ple­mente: “No veo bien alguno en tener a varios amos”, habría sido mucho mejor. Pero, en lugar de decir, con más razón, que la domi­na­ción de muchos no puede ser buena y que la de uno solo, en cuanto asume su natu­ra­leza de amo, ya suele ser dura e indig­nante, aña­dió todo lo con­tra­rio: “Uno solo sea amo, uno solo sea <a title="Posts tagged with rey" href="http://www.muladarnews.com/tag/rey/" rel="tag nofollow">rey</a>”.</p>
<p>No obs­tante, debe­mos per­do­nar a Uli­ses quien, enton­ces, se vio obli­gado a uti­li­zar este len­guaje para apla­car la suble­va­ción del ejer­cito, adap­tando, según creo, su dis­curso a las cir­cuns­tan­cias más que a la ver­dad. Pero, en con­cien­cia, ¿acaso no es una des­gra­cia extrema la de estar some­tido a un amo del que jamás podrá ase­gu­rarse que es bueno por­que dis­pone del <a title="Posts tagged with poder" href="http://www.muladarnews.com/tag/poder/" rel="tag nofollow">po</a>d<a title="Posts tagged with poder" href="http://www.muladarnews.com/tag/poder/" rel="tag nofollow">er</a> de ser malo cuando quiere? Y, obe­de­ciendo a varios amos, ¿no es tan­tas veces más des­gra­ciado? No quiero, de momento, deba­tir tan tri­llada cues­tión: a saber, si las otras for­mas de repú­blica son meno­res que la monar­quía. De deba­tir­las, antes de saber que ligar debe ocu­par la monar­quía entre las dis­tin­tas mane­ras de gober­nar la cosa pública, habría que saber si hay incluso que con­ce­derle un lugar, ya que resulta difí­cil creer que haya algo público en su gobierno en el que todo es de uno.</p>
<p>De momento, qui­siera tan sólo enten­der como pue­den tan­tos hom­bres, tan­tos pue­blos, tan­tas ciu­da­des, tan­tas nacio­nes sopor­tar a veces un solo tirano, que no dis­pone de más poder que el que se le otorga, que no tie­nen más poder para cau­sar per­jui­cios que el que se quiera sopor­tar y que no podría hacer daño alguno de no ser que se pre­fiera sufrir a con­tra­de­cirlo. Es real­mente sor­pren­dente –y, sin embargo, tan corriente que debe­ría­mos más bien deplo­rarlo que sor­pren­der­nos– ver como millo­nes y millo­nes de hom­bres son mise­ra­ble­mente some­ti­dos y sojuz­ga­dos, la cabeza gacha, a un deplo­ra­ble yugo, no por­que se vean obli­ga­dos por una fuerza mayor, sino, por el con­tra­rio, por­que están fas­ci­na­dos y, por decirlo así, embru­ja­dos por el nom­bre de uno, al que no debe­ría ni temer (puesto que está solo), ni apre­ciar (puesto que se mues­tra para con ellos inhu­mano y salvaje).</p>
<p>¡Grande es, no obs­tante, la <a title="Posts tagged with debilidad" href="http://www.muladarnews.com/tag/debilidad/" rel="tag nofollow">debi­li­dad</a> de los hom­bres! Obli­ga­dos a obe­de­cer y a con­tem­po­ri­zar, divi­di­dos y humi­lla­dos, no siem­pre pue­den ser los más fuer­tes. Así pues, su una nación, enca­de­nada por la fuerza de las armas, es some­tida al <a title="Posts tagged with poder" href="http://www.muladarnews.com/tag/poder/" rel="tag nofollow">poder</a> de un solo (como la ciu­dad de Ate­nas a la domi­na­ción de los treinta tira­nos), no debe­ría­mos extra­ñar­nos de que sirva, debe­mos tan solo lamen­tar su ser­vi­dum­bre; mejor dicho, no debe­ría­mos no extra­ñar­nos ni lamen­tar­nos, sino más bien lle­var el mal con resig­na­ción y reser­var­nos para un futuro mejor.</p>
<p>Nues­tra natu­ra­leza es tal que los debe­res coti­dia­nos de la amis­tad absor­ben buena parte de nues­tras vidas. Es natu­ral amar la vir­tud, esti­mar las bue­nas accio­nes, agra­de­cer el bien reci­bido e incluso, con fre­cuen­cia, redu­cir nues­tro bie­nes­tar para mejo­rar el de aque­llos a quie­nes ama­mos y que mere­cen ser ama­dos. Así pues, si los habi­tan­tes de un país encuen­tran entre ellos a uno de esos pocos hom­bres capa­ces de dar­les reite­ra­das prue­bas de su pre­dis­po­si­ción a ins­pi­rar­les segu­ri­dad, gran valen­tía en defen­der­los y gran pru­den­cia en guiar­los; si se acos­tum­bra­ran pau­la­ti­na­mente a obe­de­cerle y a con­fiar tanto en él como para con­ce­derle cierta supre­ma­cía, creo que sería pre­fe­ri­ble devol­verle al lugar donde hacia el bien que colo­carlo allí donde es muy pro­ba­ble que haga el mal. Empero, es al pare­cer muy nor­mal y muy razo­na­ble mos­trarse bue­nos con aquel que tanto bien nos ha hecho y no temer que el mal nos venga pre­ci­sa­mente de él.</p>
<p align="left"><strong>“…<em>Son los que, al tener de por si la mente bien estruc­tu­rada, se han cui­dado de pulirla mediante el estu­dio y el saber. Esto, aun cuando la liber­tad se hubiese per­dido irre­me­dia­ble­mente, la ima­gi­na­rían, la sen­tirían en su espí­ritu, hasta goza­rían de ella y segui­rían odiando la ser­vi­dum­bre por más y mejor que se le encu­briera</em>…”</strong></p>
<p>Pero, ¡oh, Dios mío!, ¿qué ocu­rre? ¿Cómo lla­mar ese vicio, ese vicio tan horri­ble? ¿Acaso no es ver­gon­zoso ver a tan­tas y tan­tas per­so­nas, no tan sólo obe­de­cer sino arras­trarse? No ser gober­na­dos, sino tira­ni­za­dos, sin bie­nes, ni parien­tes, ni muje­res, ni hijos, ni vida pro­pia. Sopor­tar saqueos, asal­tos y cruel­da­des, no de un ejér­cito, no de una horda des­con­tro­lada de bár­ba­ros con­tra la que cada uno podría defen­der su vida a costa de su san­gre, sino única­mente de uno solo. No de un Hér­cu­les o de un San­són, sino de un único hom­bre­ci­llo, las más de las veces el más cobarde y afe­mi­nado de la nación, que ni siquiera hus­meado una sola vez la pól­vora de los cam­pos de bata­lla, sino a pen­sar la arena de los tor­neos, y que es inca­paz no solo de man­dar a los hom­bres, sino tam­bién de satis­fa­cer a la más mise­ra­ble mujer­zuela. ¿Lla­ma­re­mos eso cobar­día? ¿Dire­mos que los que se some­ten a seme­jante yugo son viles y cobar­des? Si dos, tres y hasta cua­tro hom­bres ceden, uno, nos parece extraño, pero es posi­ble; en este caso, y con razón, podría­mos decir que les falta valor. Pero si cien, miles de hom­bres se dejan some­ter por uno solo, ¿segui­re­mos diciendo que se trata de falta de valor, que no se atre­ven a ata­carlo, o mas bien que, por des­pre­cio o des­dén, no quie­ren ofre­cerle resis­ten­cia? En fin, si vié­ra­mos, ya no a cien ni a mil hom­bres, sino cien paí­ses, mil ciu­da­des, a un millón de hom­bres negarse a ata­car, a ani­qui­lar al que, sin repa­ros, los trata a todos como a sier­vos y escla­vos, ¿cómo lla­ma­ría­mos a eso? ¿Cobar­día? Es sabido que hay un límite para todos los vicios que no se pue­den tras­pa­sar. Dos hom­bres, y qui­zás diez, pue­den temer a uno. ¡Pero que mil, un millón, mil ciu­da­des no se defien­dan de uno, no es ni siquiera cobar­día! Asi­mismo, el valor no exige que un solo hom­bre tome de asalto una for­ta­leza, o se enfrente a un ejér­cito, o con­quiste un reino. Así pues, ¿qué es ese mons­truoso vicio que no merece siquiera el nom­bre de cobar­día, que carece de toda expre­sión hablada o escrita, del que reniega la natu­ra­leza y que la len­gua se niega a nombrar?</p>
<p>Que se pon­gan a un lado y a otro a mil hom­bres arma­dos, que se les pre­pare para ata­car, que entren en com­bate, unos luchando por su liber­tad, los otros para qui­tár­sela: ¿que de quie­nes creéis que será la vic­to­ria? ¿Cuá­les se lan­za­rán con más gallar­día al campo de bata­lla: los que espe­ran como recom­pensa el man­te­ni­miento de su liber­tad, o los que no pue­den espe­rar otro pre­mio a los gol­pes que ases­tan o reci­ben que la ser­vi­dum­bre del adver­sa­rio? Unos lle­van siem­pre como ban­dera la feli­ci­dad simi­lar en el por­ve­nir; no pien­san tanto en las pena­li­da­des y en los sufri­mien­tos momen­tá­neos de la bata­lla como en todo aque­llo que, si fue­ran ven­ci­dos, debe­rían sopor­tar para siem­pre, ellos, sus hijos y toda la pos­te­ri­dad. Los otros, en cam­bio, no tie­nen mayor incen­tivo que la codi­cia, que, con fre­cuen­cia, se mitiga ante el peli­gro y cuyo fic­ti­cio ardor se des­va­nece con la pri­mera herida. En bata­llas tan famo­sas como las de Mil­cía­des, Leó­ni­das y Temis­to­cles que tuvie­ron lugar hace dos mil años y que están tan fres­cas en la memo­ria de los libros y de los hom­bres como si aca­ba­ran de cele­brarse, ¿qué dio –para mayor glo­ria de Gre­cia y ejem­plo del mundo entero– a tan redu­cido número de grie­gos, no el <a title="Posts tagged with poder" href="http://www.muladarnews.com/tag/poder/" rel="tag nofollow">poder</a>, sino el valor de con­te­ner aque­llas for­mi­da­bles flo­tas que el mar ape­nas podía sos­te­ner, de luchar y ven­cer a tan­tas nacio­nes, cuyos capi­ta­nes enemi­gos todos los sol­da­dos grie­gos jun­tos no habrían podido riva­li­zar en número? En aque­llas glo­rio­sas jor­na­das, no se tra­taba tanto de una bata­lla entre grie­gos y per­sas como de la vic­to­ria de la <a title="Posts tagged with libertad" href="http://www.muladarnews.com/tag/libertad/" rel="tag nofollow">liber­tad</a> sobre la domi­na­ción, de la gene­ro­si­dad sobre la codicia” (*).</p>
<p><strong>2. El some­ti­miento es consentido.</strong></p>
<p>…Para obte­ner el bien que desea, el hom­bre empren­de­dor no teme el peli­gro, ni el tra­ba­ja­dor sus penas. Sólo los cobar­des, y los que ya están embru­te­ci­dos, no saben sopor­tar el mal, ni obte­ner el bien con el que se limi­tan a soñar. La ener­gía de ambi­cio­nara ese bien les es arre­ba­tada por su pro­pia cobar­día; no les queda más que soñar con poseerlo. Ese deseo, esa volun­tad innata, pro­pia de cuer­dos y locos, de valien­tes y cobar­des, les hace ansiar todo aque­llo cuya pose­sión les hará sen­tirse feli­ces y satis­fe­chos. Hay, no obs­tante, una cosa, una sola, que los hom­bres, no sé por qué, no tiene siquiera la fuerza de desear: la <a title="Posts tagged with libertad" href="http://www.muladarnews.com/tag/libertad/" rel="tag nofollow">liber­tad</a>, ese bien tan grande y pla­cen­tero cuya caren­cia causa todos los males; sin la <a title="Posts tagged with libertad" href="http://www.muladarnews.com/tag/libertad/" rel="tag nofollow">liber­tad</a> todos los demás bie­nes corrom­pi­dos por la prác­tica coti­diana de la ser­vi­dum­bre pier­den por com­pleto su gusto y su sabor. Los hom­bres sólo des­de­ñan, al pare­cer, la <a title="Posts tagged with libertad" href="http://www.muladarnews.com/tag/libertad/" rel="tag nofollow">liber­tad</a>, por­que, de lo con­tra­rio, si la desea­ran real­mente, la ten­drían. Actúan como si se negara a con­quis­tar tan pre­cioso bien única­mente por­que se trata de una empresa dema­siado fácil.</p>
<p>¡Pobres mise­ra­bles gen­tes, pue­blos insen­sa­tos, nacio­nes obs­ti­na­das en vues­tro pro­pio mal y a cie­gas a vues­tro bien! Dejáis que os arre­ba­ten, ante vues­tras mis­mas nari­ces, la mejor y mas clara de vues­tras ren­tas, que saqueen vues­tros cam­pos, que inva­dan vues­tras casas, que las des­po­jen de los vie­jos mue­bles de vues­tros ante­pa­sa­dos. Vivís de tal suerte que ya no podéis vana­glo­ria­ros de que lo vues­tro os per­te­nece. Es como si con­si­de­rá­rais ya una gran suerte el que os dejen tan solo la mitad de vues­tros bie­nes, de vues­tras fami­lias y de vues­tras vidas. Y tanto desas­tre, tanta des­gra­cia, tanta ruina ni pro­viene de muchos enemi­gos, sino de un único enemigo, aquél a quien voso­tros mis­mos habéis con­ver­tido en lo que es, por quien hacéis con tanto valor la gue­rra y por cuya gran­deza os jugáis cons­tan­te­mente la vida en ella. No obs­tante, ese amo no tiene más que dos ojos, dos manos, un cuerpo, nada que no tenga el último de los hom­bres que habi­tan e nues­tras ciu­da­des. De lo único que dis­pone ade­más de los seres huma­nos es de un cora­zón des­leal y de los medios que voso­tros mis­mos le brin­dáis para des­trui­ros. ¿De dónde ha sacado tan­tos ojos para espia­ros si no de voso­tros mis­mos? Los pies con los que reco­rre vues­tras ciu­da­des, ¿acaso no son tam­bién los vues­tros? ¿Cómo se atre­ve­ría a impo­nerse a voso­tros si no gra­cias a voso­tros? ¿Qué mal podría cau­sa­ros si no con­tara con vues­tro acuerdo? ¿Qué daño podría hace­ros si voso­tros mis­mos no encu­brié­rais al ladrón que os roba, cóm­pli­ces del ase­sino que os exter­mina y trai­do­res de vues­tra con­di­ción? Sem­bráis vues­tros cam­pos para que él los arrase, amue­bláis y lle­náis vues­tras casas de ador­nos para abas­te­cer sus saqueos, edu­cáis a vues­tras hijas para él tenga con quien saciar su luju­ria, ali­men­táis a vues­tros hijos para que él los con­vierta en sol­da­dos (y aún debe­rán ale­grarse de ello) des­ti­na­dos a la car­ni­ce­ría de la gue­rra, o bien para con­ver­tir­los en minis­tros de su codi­cia o en eje­cu­to­res de sus ven­gan­zas. Os matáis de fatiga para que él pueda remil­garse en sus rique­zas y arre­na­llarse en sus sucios y viles pla­ce­res. Os debi­li­táis para que él sea más fuerte y más duro, así como para que os man­tenga a raya más fácil­mente.. Podrías libe­ra­ros de seme­jan­tes humi­lla­cio­nes –que ni los ani­ma­les sopor­ta­rían– sin siquiera inten­tar hacerlo, única­mente que­riendo hacerlo. Deci­díos, pues, a dejar de ser­vir, y seréis hom­bres libres. No pre­tendo que os enfren­téis a él, o que lo tam­ba­leéis, sino sim­ple­mente que dejéis de sos­te­nerlo. Enton­ces vereéis cómo, cual un gran coloso pri­vado de la base que lo sos­tiene, se des­plo­mará y se rom­perá por sí solo. (*)</p>
<p><strong>3. La ser­vi­dum­bre por el impe­rio de la edu­ca­ción y la astu­cia de la tiranía.</strong></p>
<p>…Nadie se lamenta de no tener lo que jamás tuvo, y el pesar no viene jamás sino des­pués del pla­cer y con­siste siem­pre en el cono­ci­miento del mal opuesto al recuerdo de la ale­gría pasada. La natu­ra­leza del hom­bre es ser libre y que­rer serlo. Pero tam­bién su natu­ra­leza es tal que, de una forma natu­ral, se inclina hacia donde le lleva su educación.</p>
<p>Diga­mos, pues, que en el hom­bre, todas las cosas son natu­ra­les, tanto si se cría con ellas como si acos­tum­bra a ellas. Pero solo le es innato aque­llo a lo que su natu­ra­leza, en estado puro y no alte­rada, le con­duce. Así pues, la pri­mera razón de la ser­vi­dum­bre volun­ta­ria es la cos­tum­bre, al igual que las mas bra­vos caba­llos rabo­nes (caba­llos de crín y ore­jas cor­ta­das) que, al prin­ci­pio, muer­den el freno que, luego, deja de moles­tar­los y que, si antes cocea­ban al notar la silla de mon­tar, des­pués hacen alarde los arne­ses y, orgu­llo­sos, se pavo­nean bajo la arma­dura. Se dice que cier­tos hom­bres han estado siem­pre some­ti­dos y que sus padres ya vivie­ron así. Pues bien, estos pien­san que les corres­ponde sopor­tar el mal, se dejan embau­car y, con el tiempo, eran ellos mis­mos las bases de quie­nes les tira­ni­zan. Pero el tiempo jamás otorga el dere­cho de hacer el mal, aumenta por el con­tra­rio la ofensa. Siem­pre apa­re­cen algu­nos, más orgu­llo­sos y más ins­pi­ra­dos que otros, quie­nes sos­tie­nen el peso del yugo y no pue­den evi­tar sacu­dír­selo, quie­nes jamás se dejan domes­ti­car, ante la sumi­sión y quie­nes, al igual que Uli­ses, a quien nadie ni nada detuvo hasta vol­ver a su casa, no pue­den dejar de pen­sar en sus pri­vi­le­gios natu­ra­les y recor­dar a sus pre­de­ce­so­res y su estado ori­gi­nal. Son estos los que, al tener la mente des­pe­jada y el espí­ritu cla­ri­vi­dente, no se con­tenta, como el popu­la­cho, con ver la tie­rra que pisan, sin mirar hacia ade­lante ni hacia atrás. Recuer­dan tam­bién las cosas pasa­das para juz­gar las del por­ve­nir y pon­de­rar las pre­sen­tes. Son los que, al tener de por si la mente bien estruc­tu­rada, se han cui­dado de pulirla mediante el estu­dio y el saber. Esto, aun cuando la <a title="Posts tagged with libertad" href="http://www.muladarnews.com/tag/libertad/" rel="tag nofollow">liber­tad</a> se hubiese per­dido irre­me­dia­ble­mente, la ima­gi­na­rían, la <a title="Posts tagged with sentir" href="http://www.muladarnews.com/tag/sentir/" rel="tag nofollow">sen­tir</a>ían en su espí­ritu, hasta goza­rían de ella y segui­rían odiando la ser­vi­dum­bre por más y mejor que se le encubriera.</p>
<p>El Gran Turco se dio cuenta de que los libros y la sana doc­trina pro­por­ciona a los hom­bres más que cual­quier otra cosa, el sen­tido de su dig­ni­dad como per­so­nas y el odio por la tira­nía, de modo que no tiene en sus tie­rras a muchos sabios, ni tam­poco los soli­cita. Y, en cual­quier otro lugar, por ele­vado que sea el número de fie­les a la <a title="Posts tagged with libertad" href="http://www.muladarnews.com/tag/libertad/" rel="tag nofollow">liber­tad</a>, su celo y el amor que le pro­di­gan per­ma­nece pese a todo su efecto por­que no logran enten­derse entre ellos. Las <a title="Posts tagged with libertad" href="http://www.muladarnews.com/tag/libertad/" rel="tag nofollow">liber­tad</a> de actuar, hablar y de pen­sar les está casi total­mente vetada con el tirano y per­ma­ne­cen ais­la­dos por com­pleto en sus fantasías.</p>
<p>(…) Pero esa astu­cia de los tira­nos, que con­siste en embru­te­cer a sus súb­di­tos, jamás quedó tan evi­dente como en lo que Ciro hizo a los lidios, tras apo­de­rarse de Sar­des, capi­tal de Lidia, al apre­sar a Creso, el rico monarca y hacerlo pri­sio­nero. Le lle­va­ron la noti­cia de que los habi­tan­tes de Sar­des se habían suble­vado. Los habría aplas­tado sin difi­cul­tad inme­dia­ta­mente; sin embargo, al no que­rer saquear tan bella ciu­dad, ni verse obli­gado a man­te­ner un ejér­cito para impo­ner el orden, se le ocu­rrió una gran idea para apo­de­rarse de ella: montó bur­de­les, taber­nas y jue­gos públi­cos, y ordenó que los ciu­da­da­nos de Sar­des hicie­ran uso libre­mente de ellos. Esta ini­cia­tiva dio tan buen resul­tado que jamás hubo ya que ata­car a los lidios por la fuerza de la espada. Estas pobres y mise­ra­bles gen­tes se dis­tra­je­ron de su obje­tivo, entre­gán­dose a todo tipo de jue­gos; tanto es así que de ahí pro­viene la pala­bra latina (para los que noso­tros lla­ma­mos pasa­tiem­pos). Ludi que, a su vez, pro­viene de Lydi. No todos los tira­nos han expre­sado con tal énfa­sis, su deseo de corrom­per a sus súb­di­tos. Pero lo cierto es que lo que éste ordenó tan for­mal­mente, la mayo­ría de los otros han hecho ocul­ta­mente. Y hay que reco­no­cer que esta es la ten­den­cia natu­ral del pue­blo, que suele ser más nume­roso en las ciu­da­des; des­con­fía de quien le ama y con­fía en quien lo engaña. No creáis que nin­gún pájaro cae con mayor faci­li­dad en la trampa, ni pez alguno muerde tan rápi­da­mente el anzuelo como esos pue­blos que se dejan atraer con tanta faci­li­dad y lle­var a la ser­vi­dum­bre por un sim­ple halago, o una pequeña golo­sina. Es real­mente sor­pren­dente ver cómo se dejan ir tan aprisa por poco que se les dé coba. Los tra­gos, los jue­gos, las far­sas, los espec­tácu­los, los gla­dia­do­res, los ani­ma­les exó­ti­cos, las meda­llas, las gran­des exhi­bi­cio­nes y otras dro­gas eran para los pue­blos anti­guos los cebos de la ser­vi­dum­bre, el pre­cio de su <a title="Posts tagged with libertad" href="http://www.muladarnews.com/tag/libertad/" rel="tag nofollow">liber­tad</a>, los ins­tru­men­tos de la tiranía.(*)</p>
<p>(*) <a href="http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%89tienne_de_La_Bo%C3%A9tie" target="_blank">Étienne de La Boé­tie</a>:  Escri­tor y polí­tico 1 de noviem­bre de 1530 — 18 de agosto de 1563</p>
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