La teoría de la gloria súbita: Thomas Hobbes

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La teoría del humor Thomas Hobbes sobre la «gloria súbita» es uno de los criterios mejor conocidos sobre la risa y uno de los que más se preocupan del problema psicológico.

Hobbes sostuvo que la risa es el resultado directo de la percepción de que la otra persona es inferior a uno mismo. Por ejemplo, un amigo choca contra una farola, un músico falla una nota o un actor cómico hace el papel de tonto o incompetente.

Entonces, la pasión de la risa proviene de la visión instantánea de nuestra grandeza. Nuestro propio espíritu se siente superior, comparándonos con las debilidades de los otros hombres.

Existe una pasión que no tiene nombre, cuya expresión exterior es la risa, que siempre es alegría. Esta alegría no se debe a la mera percepción de un chiste, porque los hombres ríen por infortunios e indecencias, donde no existe ingenio ni broma alguna (Thomas Hobbes: Human Nature, cap. ix).

Sea lo que fuere que cause risa debe ser inesperado; este elemento es una «gloria súbita»: El entusiasmo repentino es la pasión que mueve a aquellos gestos que constituyen la risa; la causa o bien algún acto repentino que a nosotros mismos nos agrada o la aprensión de algo deforme en otras personas, en comparación con las cuales uno se ensalza a sí mismo. (Leviatán, pp. 87-88.)

Es evidente que esta alegría implica un claro sentimiento de superioridad. Reír mucho ante los defectos de los demás es signo de pusilanimidad, porque al hacerlo adquirimos superioridad sólo por virtud de la inferioridad de los otros. (Ibíd., p. 163.) Esta postura encontró bastantes seguidores.

El moralista y ensayista inglés Joseph Addison, un siglo antes, ya había apuntado la teoría de Hobbes con ejemplos que trataban de demostrar que siempre podemos atribuir la risa a un súbito sentimiento de superioridad. Alexander Bain amplió en parte la teoría de la «gloria súbita».

El triunfo sobre un enemigo constituye una de las causas de la risa, siendo el origen de aquella que «bajo un arrebato de actividad, cuando nuestro trabajo está hecho, necesitamos dejar escapar el vapor, y esto se consigue mediante espasmódicos estallidos de risa.» (The Emotions and the Will, cap. x.)

Existen argumentos en contra. No consideramos adecuada la teoría de la risa de Hobbes para explicar todos los hechos cómicos, por varias razones. Su planteamiento presenta dos defectos: No intenta explicar la risa por puro deleite, cuando no incluye superioridad, y, además, no da razón de la risa que surge frecuentemente en situaciones en las que no está involucrado ningún sentimiento humano.

Como argumento opuesto a la teoría, el poeta escocés James Beattie ya había comentado el hecho de que los que se ríen no son necesariamente orgullosos ni personas serias que humillan a otros.

También Voltaire había antes refutado esta supuesta relación causa-efecto: Como sólo reímos por lo que nos divierte, algunos autores han supuesto que la risa nace del orgullo, que se juzga superior a aquél de quien se ríe. [...] Sin embargo, no es el orgullo el que nos provoca la risa; el niño que ríe de todo corazón no se entrega a ese placer por creerse superior a los que le hacen reír. (Diccionario filosófico, vol. ii, p. 520.)

Más tarde el historiador holandés Johann Huizinga, en su obra Homo ludens, afirmaría que el verdadero buscador de la verdad no se enorgullece de triunfar sobre un rival.

También cabe aducir que, en el caso de que riamos ante un cantante que falla una nota que nosotros no podemos dar, no interviene ahí la propia superioridad. Además, si sólo la superioridad fuera causa de risa, el hombre adulto reiría constantemente del niño, el civilizado del salvaje, etc.

Enrique Gallud Jardiel

Carlos Rehermann: De las perturbaciones de la visión

espejoNadie habrá dejado de observar que el mundo, dentro de nuestros ojos, está al revés. En efecto, la imagen de los objetos se invierte al atravesar nuestras pupilas, de tal modo que se proyecta contra la retina del mismo modo que, si ponemos una lupa cerca de la pared, se proyecta sobre ella la imagen invertida de la ventana que ilumina la habitación.

Hubo un tal Stratton, hace cien años, al que se le ocurrió ponerle a un sujeto unos lentes que invirtieran las imágenes, de modo que se proyectaran en la retina la revés del revés. El sujeto pasó varios días con esos lentes colocados. Los primeros dos días veía un mundo irreal, con las cosas colocadas patas para arriba, pero al tercer día despertó en un nuevo mundo, en el que el paisaje estaba bien pero su propio cuerpo estaba invertido. Pasados cuatro o cinco días más, también su cuerpo se adaptó, se enderezó. De todas maneras, los sonidos se comportaban de manera extraña. Si veía un vaso caer y romperse con un estallido contra el piso, sonido e imagen iban juntos; pero si no tenía acceso visual al objeto, el sonido parecía provenir del sitio opuesto de la habitación.

Cuando, a los diez días, el sujeto dejaba de usar los anteojos, el mundo no volvía a invertirse, sino que sólo parecía irreal, y su propio cuerpo se adaptaba bien a las cosas. Pero cuando quería tocar sus rodillas, sus manos subían, y para rascarse la cabeza, las manos buscaban los pies. A los pocos días, sin embargo, el sujeto lograba volver a su estado normal anterior a la experiencia.

La exploración motriz del individuo permite su adaptación al nuevo sistema de estímulos que cambian su arriba y abajo. Si los lentes sólo inclinan 45º la imagen que percibe, a los pocos minutos, bruscamente, deja de percibir la inclinación, y su mundo percibido se endereza, sin necesidad de exploración motriz. Es decir, la vertical no se establece por comparación con la dirección de nuestro cuerpo erguido –por unas nociones de arriba y abajo relacionadas con la gravedad- sino por un sistema de campo visual.

Estos cambios se producen, en cierta medida, por actos voluntarios, por acciones de entrenamiento. Pero la mayoría de los cambios procede de esfuerzos de adaptación a los que el sujeto no puede resistirse.

De manera que ver el mundo no es más que experimentar una versión mediatizada por el campo visual que reciben mis ojos y la adaptación que yo hago para entenderlo como un todo coherente.

Pero la percepción nos parece un acto automático, un dato objetivo del mundo, y ni siquiera viendo trucos de magia, donde resulta evidente que se engaña nuestra percepción, o mirando dibujos con ilusiones ópticas, podemos evitar la sensación de que lo que vemos es la realidad.

Y cuando nos enfrentamos a un campo perceptual nuevo, lo rechazamos: rechazamos la nueva pintura, la nueva poesía o el nuevo cine, porque nos exige actos de adaptación, nos solicita una participación que pone en juego nuestra estabilidad perceptual, y eso nos da miedo, porque el arriba y el abajo se intercambian peligrosamente, sentimos que estamos al revés, se nos cuestiona nuestro lugar en el mundo. El arte nuevo desestabiliza, no porque cuestione al mundo, sino porque cuestiona nuestros hábitos de adaptación perceptual. Y es por esa causa que antes de hablar de lo nuevo, conviene mirarse a sí mismo, examinar el propio sistema de referencia, para poder saber si estamos preparados para ver, o si sencillamente no nos damos cuenta de que tenemos puestos los lentes equivocados.

Publicado originalmente en la revista POSDATA. Luego, desarrollé mi novela 180 a partir del artículo de Stratton, y a partir de la novela la obra de teatro Recto/Verso. (Premio IBERESCENA 2010).

Cartas entre Micaela bastidas y Tupac Amaru II

Tupac-Amaru

Y a pesar que en el silencio de sus temores sentían que la derrota era inminente, el Líder del movimiento indigenista bastión fundamental de la rebelión anticolonial, se daba tiempo de escribirle a su esposa Doña Micaela Bastidas. Dispuestos ellos a entregar su vida hacia la libertad de los hermanos oprimidos por el Imperio Español. La historia contaría después la forma de su salvaje ajusticiamiento en manos de sus enemigos:

Carta De Micaela Bastidas A Túpac Amaru:

“Chepe mío, tú me has de acabar de pesadumbres, pues andas muy despacio paseándote en los pueblos y mas en Yauri, tardándote dos grandes días con grandes descuidos, pues los soldados tienen razón de aburrirse irse cada uno a sus pueblos…yo ya no tengo paciencia para aguantar todo esto, pues yo mismo soy capaz de entregarme a los enemigos para que me quiten la vida, porque veo el poco anhelo con que ves este asunto tan grave que corroe con detrimento la vida de todos, y estamos en medio de los enemigos que no tenemos segura la vida y por tu causa a pique de peligrar todos mis hijos, los demás de nuestra parte…” – “bastante advertencia te di, para que inmediatamente fueses al Cuzco pero has dado todo a la barata, dándoles tiempo para que se prevengan como ya lo han hecho”

Carta De Túpac Amaru A Micaela Bastidas:

En algún lugar de la Cordillera de los Andes, Enero de 1782.
Micaela: “Amor Mío. Por primera vez me encuentro rodeado de hombres verdaderos.

Hay muchos hombres: inteligentes, audaces, prudentes, fríos, calculadores, desleales, ignorantes, pero pocos decentes e idealistas.
Pero esos pocos entre los cuales me incluyo, con el tiempo van a ser legiones, a medida que nuestro ejemplo vaya derrotando al inhumano conquistador.
Por todo eso, para dar dignidad y Amor a este mundo, estamos luchando.
Cuando ama, la mujer es vibración que estremece y conduce a un mundo superior.
Desde que te amo, vibro, trato de superarme. Cuando te beso, se agita mi alma, siento la presencia de la vida en plenitud.
La energía secreta de tus ojos siempre me impulsan hacia nuevos objetivos. ¡A vencer!
Quizás para ello se precise una vida, miles de hombres nuevos….
Mientras Tú me ames formare parte de la forja de los hombres que pelean por la libertad de todos los hombres.
Tú eres el comienzo de mi libertad individual. Juntos somos la expresión telúrica de nuestra raza.
Contigo por primera vez he sentido el Amor.
El Hombre sin Amor es Incompleto.
La civilización que nos quieren imponer ha escrito mucho sobre el Amor, pero la nuestra hace posible la experiencia del verdadero Amor.
Todos mis indios, son Hombres Nuevos, hombres silenciosos, pero tremendamente revolucionarios.
Nuestro Amor también comenzó silenciosamente ……. ¡Qué misterio ¡ ¿ verdad? Toda la selva verde y las altas montañas, todo el mar que contemplo en el cual me baño, la tierra que piso, las estrellas que miro ¿de donde vienen? Y Tú, ¿de que mundo vienes?
Porque mujeres de tu condición son raras manifestaciones que de tanto en tanto aparecen en la Tierra para Purificarla y Embellecerla.
Tú eres Amor. Eres para Ser amada.
Juntos somos la vibración profunda que trata de arrancarle el misterio al universo entero.
Pero también sé que si estos hombres son amados por mujeres como tú, harán todo lo posible y los plazos se acortaran. Contigo junto a mi, tengo Fe en Mi Estrella.
En estos momentos me avisan que los conquistadores nos están cercando….
Pronto me uniré a Ti.
Túpac Amaru”

SENTENCIA EXPEDIDA POR EL VISITADOR GENERAL DEL REINO JOSÉ ANTONIO DE ARECHE CONTRA JOSÉ GABRIEL TUPAC AMARU.

En el Cusco, 15 de mayo de 1781.

“…debo condenar y condeno a ]osé Gabriel Túpac Amaro a que sea sacado a la plaza principal y publica de esta ciudad, arrastrado hasta el lugar del suplicio, donde presencie la ejecución de las sentencias que se dieren a su mujer, Micaela Bastidas, sus dos hijos, Hipólito y Fernando Tupac Amaro, a su tío Francisco Tupac Amaro, a su cuñado Antonio Bastidas, y a algunos de los otros principales capitanes y auxiliadores de su inicua y perversa intención o proyecto, los cuales han de morir en el propio día, y concluidas estas sentencias, se le cortará por el verdugo la lengua, y después, amarrado o atado por cada uno de los brazos y pies con cuerdas fuertes, y de modo que cada una de estas se pueda atar o prender con facilidad a otras que pendan de las cinchas de cuatro caballos, para que, puesto de este modo, o de suerte que cada uno de estos tire de su lado mirando a otras cuatro esquinas o puntas de la plaza, marchen, partan o arranquen a una voz los caballos de forma que quede dividido su cuerpo en otras tantas partes, llevándose éste luego que sea hora al cerro o altura llamada de Piccho, a donde tuvo el atrevimiento de venir a intimidar, sitiar y pedir que se le rindiese esta ciudad, para que allí se queme en una hoguera que estará preparada, echando sus cenizas al aire, y en cuyo lugar se pondrá una lápida de punta que exprese sus principales delitos y muerte, para sólo memoria y escarmiento de su execrable acción…”

Pablo Neruda: “No seas perra espérame”

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De todos los amores contemplativos que tuvo Pablo Neruda, el de Matilde Urrutia pudo haber sido quizá el más intenso y extenso en forma y fondo. Una pasión encendida al principio, cotidiana, arriesgada y dura al final, de la que dan cuenta sus Cartas de amor inéditas hasta el momento que luego lazanrá Seix Barral, en una edición. Aquí una muestra de sus más significativas correspondencias de amor:

Señora mía muy amada, gran padecimiento tuve al escribirte estos mal llamados sonetos y harto me dolieron y costaron, pero la alegría de ofrecértelos es mayor que una pradera. Al proponérmelo bien sabía que al costado de cada uno, por aficción electiva y elegancia, los poetas de todo tiempo dispusieron de rimas que sonaron como platería cristal o cañonazo. Yo con mucha humildad hice estos sonetos de madera, les di el sonido de esta opaca y pura substancia y así deben llegar a tus oidos. Tú y yo caminando por bosques y arenales, por lagos perdidos, por cenicientas latitudes, recogimos fragmentos de palo puro, de maderos sometidos al vaivén del agua y la intemperie. De tales suavizadísimos vestigios construí con hacha, cuchillo, cortaplumas, estas madererías de amor y edifiqué pequeñas casas de catorce tablas para que en ellas vivan tus ojos que adoro y canto. Así establecidas mis razones de amor te entrego esta centuria: sonetos de madera que sólo se levantaron porque tú les diste vida.

Octubre de 1959

 

21 de Dic. 11 ¼ de la Noche (manuscrita)
Amor mío, vida mía, es tarde aún, tu única carta en el bolsillo, no quiero romperla, la leo en los momentos mas curiosos. Pero aunque tu corazón sea injusto quiero que funcione tu chasca. No debo escribirte desde aquí. Por eso solo cuando alguien viaja va mi carta. Pero esto sucede a lo lejos. Ahora por ejemplo y aunque la pieza está llena de gente y yo no he comido aun a esta hora de la noche, y estoy enfermo de cansancio te escribo no para consolarte sino para aprovechar el minuto que esperé por días y días. Yo confío en tí, y aunque no tenga sino tu silencio qué me importa, no por eso me iré de gira por el Perú, se que eres mía y que soy tuyo y las cartas y las noticias sobran, nuestro amor llena todo, y cada cosa te hablará de mí a toda hora, y todo me trae noticias tuyas.
Te quiero mi amor, no seas perra, espérame

Tu Tuyo
Pasaremos juntos el 1° de año.

 

Roma 21 Diciembre 1950

Matilde
Supondrás lo que sentí con tu carta. Un sentimiento grande contra ti me ha impedido escribirte hasta ahora. También comprende que no es justo.
Bien, qué vamos a hacerle!
No podrías venir a París?
Nosotros regresaremos allí antes de un mes.

 

Yo (ilegible) ayudar en cuanto pudiera. Sabes que he ganado un premio de varios millones (se refiere al premio Internacional de la Paz, que recibió con Picasso el 22 de noviembre de 1951). Pero no puedo mandarte para tu pasaje, por razones que tú comprenderás. Estuve en la India por diez días. Tu carta la recibí el mismo día en que partí. Me sirvió la India para olvidarla. Luego hemos estado en Varsovia, Praga y Viena… Desde ahora no me escribas más personalmente. Si te fuera muy necesario el dinero para venir y lo hubieras decidido, puedes escribir a Miguel Otero Silva (escritor venezolano, uno de los grandes amigos de Neruda), “El Nacional”, Caracas, diciéndole que le recuerdas la cordial promesa que hiciste a me hizo y que puede enviártelo. Claro que no se trata de lo mismo pero yo me arreglaría con él.

Tu decidirás. Si vienes cuenta conmigo para que se me quite la rabia. En verdad te necesito. Ahora no me escribas mas privadamente. Contestame en forma general sobre tu vida y proyectos, y así me dices tu decisión para que se sepa y tome yo con Delia las medidas necesarias.

Hasta luego
Pablo

ANÁLISIS CLÍNICO PSIQUIÁTRICO DEL REALITY SHOW ‘NADA MÁS QUE LA VERDAD’

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Desde mayo de 2007 hasta principios de octubre, el canal Caracol TV presentó el programa ‘Nada más que la verdad’, el cual recibió contundentes críticas. Este trabajo esboza algunas de la dificultades que presenta este programa en los campos ético, jurídico y educativo, así como en salud mental, al igual que muestra los cuestionamientos sobre la medición por parte del polígrafo y del poligrafista.

Se realizó 18 entrevistas con expertos en diferentes áreas según una investigación previa y temáticas que se plantearon. Las entrevistas esbozan dificultades de tipo ético respecto a la compra del derecho a la intimidad y al cuidado de terceras personas. Por otra parte, se muestran los posibles problemas jurídicos, los posibles daño a la salud mental de los concursantes y de terceros y los inconvenientes sobre la educación, la imitación y el alto índice de falsos positivos y negativos de la técnica utilizada.

Desde su lanzamiento, el programa ha suscitado gran controversia. La revista Total TV publica: “El programa ha probado ser una catarsis para algunos concursantes plagados de remordimientos”. María Cristina Palacio, vicepresidenta de Desarrollo de Caracol, afirma en el mismo texto: “Mi trabajo es producir entretenimiento, no ser fiscal”, y añade: “Le enseñamos a la gente a valorar la verdad, porque en nuestra sociedad la mentira se convirtió en una realidad aceptada. Lo que pasa es que la gente se fi ja más en las preguntas sexuales”. Por su parte, Germán Yances, crítico de televisión, considera que en ‘Nada más que la verdad’ las miserias humanas se ven convertidas, una vez más, en show.

En este artículo, basado en una metodología de tipo cualitativo, se condensan, mediante entrevistas con expertos, algunos de los problemas de índole ética, jurídica y para la salud mental que plantea el “concurso” y que deben evaluados, preguntándonos si este programa de “entretenimiento” podría atentar contra derechos fundamentales.

Existen algunas preguntas aún sin responder por las autoridades respectivas y que llevarían a pensar acerca de la conveniencia de este tipo de programas:

  1. ¿El programa es útil para la sociedad? En este sentido, ¿cuál es la misión y la responsabilidad social del canal?
  2. ¿Puede el programa inducir daños en la salud mental? Desde el sustento social de la salud mental, ¿qué efectos puede tener este programa sobre los niños, los jóvenes y sus familias?
  3. ¿Es antiético y cuestionable comprar la intimidad? ¿Qué inconvenientes éticos existen cuando se ofrece una suma de dinero mayor a la que puede hacer predecir correctamente el riesgo? ¿Es válido que al descubrir mi intimidad se destape la intimidad de terceros? ¿Podrían estos terceros ejercer alguna acción legal?
  4. ¿Es infalible el polígrafo? ¿Qué difi cultades existen si no lo es? ¿Lo sabe el común de la gente?
  5. ¿Se puede utilizar una confesión en el programa como prueba para establecer alguna demanda civil, penal o de otro tipo?
  6. ¿Qué problemas mentales han tenido las familias después del programa? ¿Es verdad que los familiares están enterados de todo lo que surgirá en el programa? ¿Puede alguien memorizar aproximadamente 100 preguntas para advertirles a sus familiares antes de que el programa salga al aire?
  7. ¿Por qué el programa ha cambiado de formato y ya sólo se aplaude al fi nal de cada sección? ¿Por qué el presentador tiene que decir repetitivamente “Usted es libre de estar acá”?
  8. ¿Es deseable la catarsis de la forma como se propone? ¿Existe realmente catarsis? ¿Es saludable lo que se denomina catarsis? Y si lo es, ¿para quién?
  9. ¿Podría el Estado suspender este programa mientras se dan respuestas a estas importantes preguntas? ¿Primará la salud mental, o la economía?

Alrededor de la ética del programa

En medicina se ha evidenciado que pagar más de lo que puede ser razonable para una persona hace que ésta acepte participar en experimentos sin poder valorar correctamente los riesgos en que incurre. En este sentido, el Consejo de Organizaciones Internacionales y la Organización Mundial de la Salud (2002), describen en el documento “Pautas Éticas Internacionales para la Investigación Biomédica en Seres Humanos” lo siguiente: “Los pagos en dinero o en especie a los sujetos de investigación no debieran ser tan elevados como para persuadirles de correr riesgos innecesarios o de ofrecerse como voluntarios en forma poco racional”. Por ejemplo, si yo le ofrezco a una persona un millón de pesos por cada respuesta, este millón será evaluado de forma distinta por una persona de estrato bajo, medio o alto.

Entonces, ¿las personas pueden escoger libremente y tienen claridad total sobre los riesgos personales, familiares y sociales en que se incurre cuando se devela su intimidad?

1. Everaldo Lamprea, abogado, magíster, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Los Andes: El programa llega a profundizar la preocupante desvalorización y monetización de derechos humanos, tales como la intimidad o la dignidad, que se vive en Colombia. Lo que me parece más alarmante de este programa es la posibilidad de “conmensurar” en términos de millones de pesos aspectos de la vida humana que deben permanecer ajenos a la monetización. ¿Vuelve a tener sentido para los participantes del programa hablar de derechos fundamentales como la dignidad o la intimidad una vez los han “vendido” por varios millones ante las cámaras?

2. Jorge Humberto Peláez S.J., vicerrector académico de la Universidad Javeriana de Cali: Soy profundamente respetuoso de la vida privada de las personas. Este valor, que considero esencial para la convivencia social, es atropellado por todos los que se dan cita en este programa: los participantes, el presentador, los televidentes. ¿Qué lleva a los participantes a desnudar sus intimidades?, ¿participan por dinero y por un afán exhibicionista? ¿Qué buscan los televidentes? Son voyeuristas que morbosamente quieren incursionar en las vidas ajenas.

3. Carlos Novoa S.J., doctor en ética teológica, profesor de la Universidad Javeriana: El convertir en pública tal intimidad la desvirtúa y lleva a las más infelices interpretaciones de la intención y moralidad de sus protagonistas, precisamente porque todo esto sólo acaece y es comprensible en lo más profundo de lo doméstico. Toda esta desvirtuación genera grandes presiones que necesariamente trastornan la bella pero compleja dinámica de la intimidad, lo que no se puede arriesgar simplemente por ganar unos denarios (y muchos más el respectivo canal), de los cuales seguramente los participantes del programa se hallan necesitados y, por ende, hacen que su decisión de participar no sea libre, ya que se encuentran coaccionados por su necesidad económica. El conjunto de estas constataciones ha llevado a proclamar en el artículo No. 12 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, de 1948, que la privacidad es un derecho inalienable que se debe proteger de toda injerencia indebida.

Alrededor de la ética y el derecho: ¿tienen precio los derechos fundamentales?

Es importante precisar si los derechos se pueden o no comprar. Tal parece que el programa asume que sí, por el hecho de que el concursante va libremente y firma un documento en el que podría estar “avisado” de todos los riesgos.

Pero, por las necesidades de obtener dinero, de expiar una culpa o por otro motivo, ¿es libre para entenderlos? Además, ¿los familiares y terceros implicados han dado autorización? ¿Puede la sociedad ponerle precio a un derecho?, y más tristemente, ¿puede hacerlo un programa de televisión? Dada la defensa de la cultura que ha expresado Caracol Televisión, me pregunto: ¿qué validación transcultural se hizo de este programa? Ante estos cuestionamientos los expertos respondieron:

4. Esteban Restrepo Saldarriaga, abogado, candidato a doctor, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Los Andes:

Desde la expedición de la Constitución de 1991, los activistas, los gobiernos y algunas instituciones educativas han tratado de consolidar una cultura de los derechos humanos. Parte del discurso que sustenta estos intentos señala que los derechos son “inalienables”; no se pueden comprar ni vender porque no tienen precio. Ni siquiera su titular puede desposeerse de ellos. No puedo dejar de pensar que la venta del derecho fundamental a la intimidad —uno de los derechos más significativos del triunfo del Estado de derecho sobre el totalitarismo— a través de un medio masivo de comunicación es un golpe mortal a los endebles cimientos de la embrionaria cultura de los derechos humanos en Colombia.

5. Luis Suárez Cavelier, abogado, egresado de la Universidad Javeriana: Los concursantes dan testimonios sobre hechos propios y ajenos. Las grabaciones fonópticas o videos de estas declaraciones constituyen pruebas documentales. Para efectos judiciales, estos videos contienen testimonios que se presumen auténticos(certeza de que provienen de quienes lo han elaborado). Estas grabaciones tienen un gran valor probatorio por las siguientes circunstancias: (a) corresponden a testimonios (preguntas y respuestas) muy elaboradas y premeditadas, (b) son divulgados por un medio masivo de comunicación a una vasta audiencia, (c)esta divulgación les da el carácter de hechos notorios y públicos a las declaraciones, (d) se hace ante una audiencia de personas interesadas (familiares y/o amigos) y de un público, (e) se utiliza un polígrafo para detectar la verdad y rechazar lo que no es cierto y (f) existe la intención del concursante de decir la verdad para poder ganar dinero.

Alrededor de la salud mental: opinión desde la psiquiatría, el psicoanálisis y la salud mental

Muchas personas han expresado su rechazo a la crudeza de lo que se expresa, a lo inconveniente de develar la intimidad, a los problemas que personal, familiar y socialmente se pueden suscitar. Todos los expertos entrevistados expresaron su total desacuerdo con el programa y podemos deducir que éste atenta contra el marco social de la salud mental y, en muchos casos, contra la salud mental de las personas.

En un programa una persona expresó que conocía que su sobrino mantenía relaciones sexuales con la esposa de su hermano. ¿Será que esta intimidad no está dañando, por lo menos, a tres personas? Por otra parte, en un noticiero y en otros documentos de farándula se comenta que el presentador, Jorge Alfredo Vargas, ha requerido asistencia psicológica. ¿Fue una estrategia para aumentar la audiencia, o es verdad?

6. Gloria Restrepo Restrepo, médica psiquiatra y psicoterapeuta: Es un programa para escandalizar, para atrapar mentes morbosas y curiosas. Comentan algunos que lo hacen por desahogarse. ¿Por qué no van adonde un confesor o consultan a un psiquiatra o un psicólogo? Lo peor y lo nocivo del espectáculo es la autorización tácita que se les da a los jóvenes para transgredir las normas y el daño que se les hace a los allegados de los protagonistas.

7. Cástulo Cisneros, médico psiquiatra, presidente de la Asociación Colombiana de Psiquiatría (2006- 2007):

Se evidencia un irrespeto a la intimidad del concursante, dejando un mensaje perverso al público: que el dinero puede comprar y descubrir a través de una aparente verdad.

8. Eduardo Laverde Rubio, médico psiquiatra, psicoanalista, profesor de la Universidad Nacional y profesor invitado de la Universidad Javeriana: Una consideración inicial es el factor económico: parecería que los asistentes, participantes o audiencia (estos últimos por identificación con los participantes) están dispuestos a cualquier cosa (hacer el ridículo, ser derrotados, humillados, expuestos, perder la intimidad, la autoestima, etc.) con tal de ganar dinero. Esta situación afecta valores fundamentales que deberían ser puntal de nuestra sociedad. En este tipo de programas, donde supuestamente se encuentra la verdad —verdad que no debería interesar al público—, se sacrifica la intimidad o la privacidad, que es un valor de un sujeto, de una pareja o de una familia. La verdad interesa al público cuando se trata de hechos que afectan la comunidad.

9. Miguel Uribe Restrepo, médico psiquiatra, psicoanalista, director científico de la Clínica La Inmaculada, profesor del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Javeriana: El ser humano aprende a mentir y aprende también que los demás mienten; esto tiene vastas consecuencias para el desarrollo de la mente humana, tanto individual como socialmente. Ambas capacidades son imperfectas y fallan a menudo. Otro aspecto tiene que ver con la verdad en las relaciones humanas. Un famoso psicoanalista, Bion, decía que el ser humano no puede tolerar demasiada realidad. La transparencia total en las relaciones no es más que otra ilusión; para empezar, el individuo es también opaco para sí mismo. Y finalmente, la modalidad del programa lleva a unas respuestas que son sólo sí o no. Con ello se simplifican y se trivializan muchas de la situaciones que se indagan, ya que deja por fuera la narración, la verdad narrativa.

10. Guillermo Sánchez Medina, médico psiquiatra, psicoanalista, miembro de la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis y de la Academia Nacional de Medicina:

Verdad y mentira pertenecen a la conciencia moral. El juego y el dinero se instauraron para compensar y sustituir algo por algo; ambos para producir satisfacción o placer. Cuando el placer se convierte en algo morboso, por querer satisfacer la curiosidad malsana del prójimo y pagar la verdad, el juego puede convertirse en algo corrupto, más cuando se realiza masivamente por la televisión que vende la morbosidad descubriendo las falencias del jugador. Curiosidad malsana respecto a ver y oír sobre la vida sexual y los hechos que conducen a la muerte; así se cae en lo malsano cuando se explota o se vende explorando con insistencia el tema en que se esconde el morbo. ¿Se hace bien y da buena educación con este juego, o por lo contrario se prohíja lo enfermizo; tanto en jugadores como espectadores? La respuesta es negativa; la moral no debe pagarse.

11. César A. Arango-Dávila, médico psiquiatra, MSc y PhD, director médico de la Clínica San José O.H., director del Grupo de Investigación en Salud Mental y Psiquiatría de la Universidad Libre de Cali:

La conducta psicopática tiene dentro de una de sus vertientes la posibilidad de comprar cosas que no tienen precio. ¿Tiene precio la vida de una persona? Los sicarios tienen tarifas definidas. ¿Tiene precio la honestidad? El soborno es una práctica usual y hace parte de las tácticas de corrupción en nuestro medio. ¿Tiene precio la intimidad? En Colombia existe un programa televisivo en el cual se paga para que las personas necesitadas revelen sus más íntimos secretos; cada secreto tiene un precio.

El argumento de la programadora es que el show “genera catarsis para algunos concursantes plagados de remordimientos”. Freud describió el método catártico como una estrategia exclusivamente terapéutica en el ámbito de una relación entre un paciente y un psicoterapeuta; la catarsis nunca se puede concebir como el relato de las intimidades a un gran público, especialmente cuando por esto se está pagando. Decir la Verdad no es revelar las intimidades en grupo, y menos de la forma masiva como lo hace el programa; la posibilidad social y relacional del ser humano está fundamentada en la capacidad que se tiene de modifi car la realidad, y dentro de esta posibilidad se encuentra lo oculto, que funciona como componente de nuestro psiquismo, el cual lo modifica en el proceso de sublimación; proceso mental en el que se transforma el confl icto en algo sano, que genera crecimiento y tranquilidad. Expresar lo oculto por dinero, “decir la verdad”, es romper la posibilidad de sanación,es regresar lo que ya se ha sanado al estado previo de incertidumbre y pena, con las consecuencias destructivas para la persona, su familia y la cultura. Muchas personas no toleran ver este programa, porque se ven vulneradas en su propia intimidad. El método equivale a un homicidio por dinero o a un soborno.

Salud mental: niños, adolescentes y familia

El programa, además de atentar contra el marco social donde se desarrolla la salud mental, puede suscitar grandes problemáticas individuales y familiares. En cuanto al desarrollo, es claro que psicológicamente requerimos un espacio en el cual se respete la intimidad, en el que haya valores y se tengan figuras que sirvan como modelo para ir formando estructuras psíquicas básicas.

¿Qué tipo de mensaje se envía en esta clase de programas a los niños, a los adolescentes y a sus familias? Se conoce que para el desarrollo normal es necesario un clima de intimidad y seguridad. Hay requerimientos mínimos de pudor y vergüenza para el desarrollo de estructuras psíquicas básicas; se requiere tener adultos con fronteras bien definidas, que no renuncien a sus valores ni a su intimidad, para el desarrollo adecuado durante la niñez y la adolescencia. Por otra parte, ¿qué tanto puede inducir este tipo de programas a transgresiones? Estas preguntas nos llevan a cuestionarnos: ¿podría el programa atentar contra el derecho a la salud mental que tenemos los colombianos, en especial los niños, los adolescentes y las familias?

12. Martha Isabel Jordán Quintero, médica psiquiatra, subespecialista en niños y adolescentes, profesora del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Javeriana: Resulta inadmisible que se considere posible promover que la intimidad se puede comprar o vender, que un padre de familia esté dispuesto a vender no sólo su intimidad, sino la de los suyos, y a pensar que la compra de un bien material o la supuesta utilización con fines altruistas del dinero obtenido en el programa legitiman el prestarse a un juego perverso. El desarrollo y la apropiación de los conceptos morales —lo que está bien o mal, cómo me siento después de hacer o dejar de hacer algo, qué repercusiones tienen mis acciones sobre la vida de otro individuo— toman tiempo. Mientras se vive este proceso, un niño “toma prestada” la escala de valores —la que escucha y, sobre todo, la que vivencia— de sus padres y otras fi guras de identifi cación. Para un sujeto en pleno desarrollo, el resultado de ver cómo “los ideales” tienen precio, un precio en dinero que legitima la exposición de transgresiones de todo orden, con el pretexto de divertir o enriquecerse, sólo puede ser deletéreo.

13. Alejandro Rojas-Urrego, médico psiquiatra, subespecialista en niños y adolescentes, psicoanalista, profesor y coordinador de la Subespecialidad de Niños y Adolescentes, del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Javeriana, miembro de la Sociedad Colombiana de Psicoanálisis:

Durante la adolescencia se realiza toda una serie de cambios esenciales para la definición y diferenciación de la identidad propia. Esto supone, fundamentalmente, la posibilidad de establecer fronteras cada vez más claras entre sí mismo y el otro, con las nociones consecuentes de lo íntimo y lo público, lo secreto y lo que es susceptible de ser exteriorizado, lo inviolable y lo que, al contrario, puede ser comunicado. Todas éstas son adquisiciones vulnerables, en razón de factores provenientes tanto del individuo como de su entorno, desde el más familiar hasta el más ampliamente social. Los valores derivados de esta etapa central en la vida de toda persona tienen por eje el respeto y la consideración por un Otro, dotado a su vez de intimidad, inviolabilidad y derecho al secreto. Resulta obvio afi rmar que conquistas semejantes del desarrollo no tienen precio —literal y metafóricamente— y que el adolescente requiere adultos con fronteras bien de- fi nidas, que no renuncien a los principios más fundamentales y no den tampoco el lamentable ejemplo de cómo todo, incluso la privacidad más íntima, podría ser vendido al mejor postor, en apariencia sin consecuencias.

14. José Antonio Garciandía, médico psiquiatra, terapeuta de familia, profesor del Departamento de Psiquiatría y del Departamento de Medicina Preventiva de la Universidad Javeriana:

El programa es la expresión más perversa de la sociedad de consumo. Ya no es suficiente con adquirir objetos de toda índole, ahora la búsqueda de benefi cio a como dé lugar se centra en una falacia: la venta de la verdad. No se deja ningún resquicio de lo íntimo y secreto de las personas. De una forma lamentable, que no resulta siendo sino pura pornografía psicológica, se enaltece lo psicopático en la medida en que se premia la revelación de actos que no ensalzan a nadie y más bien son vergonzantes. La ausencia de pudor promovida a través del programa, descalifi ca tácitamente un precursor superyoico (normatividad) y, por tanto, un organizador de la estructura del yo que dirige la construcción de valores morales y éticos.

Desde una perspectiva de familia, no deja de ser patético cómo se rompen límites de intimidad, siendo que ésta es un elemento de construcción de la subjetividad, de la autonomía y de la madurez mental. La ausencia de intimidad que se promueve en el programa rompe límites esenciales para la convivencia: no todo debe ser sabido y conocido, de hecho, a nadie le agrada saber ni conocer cómo hacen el amor sus padres ni cómo defeca su hermano.

Desde la salud mental y la educación

Es importante esbozar que así como la prevención en salud se puede hacer, entre otros medios, desde la televisión, el daño se puede provocar desde el mismo medio. Uno de los aprendizajes más efectivos es el imitativo. ¿Se han medido las consecuencias que este programa tiene sobre los comportamientos de los niños, los jóvenes y sus familias? Se dice que se protegen ante todo los derechos de los niños, y que por ello se trasmite en la franja de adultos. ¿Será que cuando un padre confiesa que tiene, por ejemplo,infidelidades o relaciones homosexuales protege el derecho de los niños, de los jóvenes? ¿Será que no se enteran, o nos estamos tapando los ojos? Lo llamativo es que después de este programa hubo durante un tiempo otro programa que era anunciado por Caracol como “Franja para toda la Familia “. Qué paradoja: ¿Se podía despertar los niños después del programa “de la verdad”?

15. Juliana Jaramillo Pabón, psicóloga, magíster en educación, coordinadora académica del Programa de Formación de Docentes Universitarios, de la Facultad de Educación de la Universidad Javeriana:

La función educadora es aquella en la que resaltamos cada vez más el valor de la verdad, la honestidad, la no complicidad con actos denigrantes, delictivos o inmorales, y donde enfatizamos desde nuestras aulas los principios que orientan una “buena” práctica docente y cómo impedir en las acciones de los estudiantes agresiones, transgresiones, mentiras e inmoralidad. Este tipo de programas, deteriora y debilita el trabajo formativo que adelantamos, pues se presenta ante la sociedad la deshonestidad, la mentira y la inmoralidad como condiciones para acceder al éxito, la popularidad o la fama.

16. Gerardo Campo, médico psiquiatra, MSc en educación, director del Departamento de Psiquiatría de Universidad del Valle: ¿Cuánta licencia es dado permitir a una producción que en procura de alcanzar altos niveles de audiencia sólo logra transmitir antivalores? Entre los mensajes enviados quiero resaltar aquellos que en mi concepto son los más lamentables: la explotación que de las necesidades económicas de los concursantes hace la productora, las imprevisibles consecuencias sobre terceros y que todo es válido a cambio de dinero. Amistad, lealtad, compromiso, confidencialidad, intimidad, confi anza, entre otros valores, son vulnerados y comprados a expensas supuestamente de conocer la verdad.

17. Ismael Roldán, médico psiquiatra, profesor y ex director del Departamento de Psiquiatría de la Universidad Nacional de Colombia. Ex miembro de la Comisión de Vigilancia de la Televisión: Este programa atenta contra la dignidad de las personas. Hay momentos en la vida del ser humano que pertenecen a la intimidad. Dar carácter público a esas experiencias equivale a deshumanizarlas, a robarles su valor más íntimo. La exposición pública en esas condiciones rebaja a la persona a la condición de objeto.

Se expone la vida de las personas a la mirada cosifi cante de la multitud curiosa e irrespetuosa. La persona se ve expuesta a la mirada inmisericorde de una opinión pública ávida de escándalo. El resultado de este proceso tiene un impacto en el surgimiento de individuos alienados, sin defensas intelectuales, fácilmente manipulables. El lenguaje al que se apela va más al sentimiento que a la razón, nos bombardea con sensaciones más que con ideas. La acción del Estado a través de los órganos reguladores debe de estar orientada a la educación y a la mejor comprensión del lenguaje televisivo en los programas institucionales que tienen. Los canales de televisión deben tratar de realizar una autorregulación profesional, como lo hace la BBC de Londres, que publicó hace varios años una guía ética con el interés de proteger la intimidad de las personas.

Y ¿desde la cultura?

18. Carlos Alberto Uribe, antropólogo, profesor del Departamento de Antropología de la Universidad de Los Andes:

¿De qué verdad está hablando Caracol en su programa de la “verdad” por la tele comercial? ¿De una verdad comercial, de eso que llaman el rating que se traduce en ganancias? ¿De la verdad en la vida de los protagonistas, que quieren sincerarse, como algunos dicen? Y ¿qué es sincerarse? ¿Es una palabra que cura, o es una palabra morbosa que escandaliza? ¿Es sincerarse el contar enfrente de una audiencia millonaria los pecados mortales de un sujeto puesto en un banquillo de acusado, cual juicio que el periodista se empeña en negar? ¿Periodista? ¿Periodismo? ¿Dónde está la noticia, la revelación? ¿En la infidelidad, en el robo, en el pequeño crimen cometido por el acusado, en su sexualidad? Y ¿es que el “periodista” es el único justo? ¿Es él el “puro”, o es él un impostor? ¿El representante de la moral y las buenas costumbres, como dice el dicho de aquellos que se empeñan de la defensa de los valores tradicionales? Y ¿qué son, por ventura, los valores tradicionales? ¿No son acaso esos valores tradicionales los responsables de la sin salida presente? En fin, preguntas, sólo preguntas, enfrente de esta pieza magistral de pornomiseria —copiada, cómo no, de la pornomiseria que surge de otras latitudes—. La condición humana en todo lo que ella tiene de frágil y de perversa.

¿Es infalible el polígrafo? Por lo menos 3 de cada 21 preguntas son interpretadas falsamente por el polígrafo, ¿es esta “la verdad”?

El polígrafo es un aparato que mide cambios mínimos e involuntarios de tipo fisiológico de una persona, los cuales son detectados, amplifi cados e interpretados por un tercero como verdad o mentira.

Este aparato, en manos expertas y aplicando los protocolos estandarizados, puede tener una tasa de falsos positivos del 10% o más; esto es, de cada 100 personas inocentes, puede decir que 10 son culpables, o en términos del programa, 2 de cada 21 preguntas son erróneamente detectadas. Esto, sin tener en cuenta el 5% de falsos negativos, es decir, de cada 100 culpables, 5 pueden ser declarados inocentes.

Entonces, tenemos que de cada 21 preguntas, habrá fallas por lo menos en 3. Si alguien gana los 100 millones —como ocurrirá en esta semana— y es totalmente franco, lo haría por azar o porque a pesar de decir la verdad en dos preguntas o por mentir en una, el aparato (y el poligrafi sta) no lo detectaron.

Esto, en el mejor de los escenarios, pues otros estudios muestran que el índice de precisión puede ser tan malo como que el 70% de los estimativos sean incorrectos. Todo lo cual nos lleva a pensar, en palabras de algún concursante, que además de perder la dignidad y el dinero, perdió ¡cuando el polígrafo (o el poligrafi sta) dijo mentiras!

Preguntas finales

Pensamos que todos estos interrogantes merecen respuesta e intervención. Qué bueno sería que Caracol Televisión abriera una discusión sobre la conveniencia para la salud mental, la ética, lo cultural y lo social de este tipo de programas, y que mientras no existan respuestas, se suspendiera el programa. Son muchos los cuestionamientos como para poder seguir tranquilos y no dar un espacio de discusión.

Convendría saber qué hace la Comisión Nacional de Televisión con todos estos cuestionamientos cuando entre sus funciones se encuentran:

  •  “Investigar y sancionar a los operadores de televisión, concesionarios de espacios y contratistas de televisión regional por violación de la Constitución, la ley y los acuerdos que regulan el servicio”.
  • • “Clasificar y regular las distintas modalidades del servicio, teniendo en cuenta las condiciones de explotación establecidas, las condiciones técnicas en lo referente a la utilización del espectro, franjas de la programación y contenido de éstas”
  • “Suspender temporalmente o de manera definitiva la emisión de programas que violen la ley”. Así mismo, es paradójico que en su página web la Comisión, en la sección “Quiénes somos”, diga que una de sus funciones es “dirigir la política que en materia de televisión determine la ley sin menoscabo de las libertades consagradas en la Constitución Nacional” (resaltado añadido).

La pregunta final es: dado lo anteriormente descrito, ¿este programa atenta o no contra parágrafos básicos de la Constitución y los mandatos básicos en pro de la salud mental de los colombianos?Ojalá podamos tener respuestas satisfactorias de las entidades mencionadas y del Canal Caracol.

Además, este programa hace recordar la frase de Benito P. Juárez: “El respeto al derecho ajeno es la paz”, o el mito de Narciso, cuando el adivino Tiresias le predijo a su madre, la bella ninfa Liríope, que su hijo, Narciso, viviría mientras no pudiese verse a sí mismo. Esto es, mientras no conociera la verdad.

Conclusiones

  1. El programa tiene aspectos críticos en materia ética. La intimidad no se puede ni se debe vender o negociar. Por otra parte, las personas que “concursan” podrían, a pesar de firmar un consentimiento, no medir los riesgos de develar su intimidad, debido a la suma de dinero que les ofrecen, la cual en algunos casos hace opacar su juicio.
  2. El programa podría atentar contra el marco social y familiar en el cual se desarrolla la salud mental. Develar la intimidad en algunas situaciones podría atentar contra la estabilidad mental de terceros y aun contra la del concursante (por ejemplo, hijos, cónyuges, parejas). No en vano se dice que el presentador ha requerido atención.
  3. Las personas que participan en el programa no deberían ser incitadas a comentar la intimidad de terceros. El “concursante” podría estar preparado para develar su intimidad, pero no los implicados, y esto podría afectarlos.
  4. Existen aspectos del desarrollo de los niños y los adolescentes en los cuales es fundamental la apropiación de principios morales, preservar la intimidad, tener secretos, delimitar claramente lo privado y lo público, tener adecuadas fi guras de identificación y velar por un adecuado ambiente para la estructuración del aparato psíquico, entre otras. Estos aspectos podrían vulnerarse con este programa y llevar a consecuencias en la esfera mental.
  5. El programa plantea una serie de aspectos jurídicos que requieren una investigación más profunda.
  6. El polígrafo es un aparato que requiere una adecuada lectura. Y aún en las mejores manos y con los mejores instrumentos podría tener una tasa de falsos positivos y falsos negativos que llevaría a pensar que 2 o 3 de cada 21 preguntas pueden ser detectadas erróneamente. No es claro que este aspecto sea conocido por la opinión pública.
  7. No es clara la función social ni recreativa de un programa de este tipo y más bien parece haber excesivos interrogantes que harían cuestionar seriamente la responsabilidad social del programa y su continuidad.
  8. Se esperaría que el programa y los entes de vigilancia tuvieran respuestas satisfactorias a los múltiples interrogantes que surgen en este artículo.

Nota: Este artículo ha tenido reseñas por parte de la Revista Cambio y los periódicos El Tiempo, La Patria (de Manizales) y El Diario del Huila. El programa fue retirado del aire en octubre del 2007.

Recibido para evaluación: 15 de agosto de 2007 Aprobado para publicación: 18 de septiembre de 2007

Juan Carlos Onetti: Reflexiones de un perdedor…

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Cuando la gente habla de la obra genial de Proust, sin el requisito de haberla leído, claro, está pensando que el título En busca del tiempo perdido significa -como es verdad- que el autor quiso rescatar las horas desperdigadas en celar a Albertina o divagar por los salones del fauburg St. Germain. También las horas de su infancia, pubertad y adolescencia: cuando amaba con forzoso y empecinado platonismo la palabra Guermantes, toda la riqueza poética y heráldica que le daba belleza y erotismo y que sustituía con buen éxito a la misma duquesa, compendio enteramente satisfactorio de un estrato social.

Pero Proust, probablemente, no pensaba que su trabajo anhelante, entre vaharadas de vapor y medicinas, encarnado y sudoroso, era también tiempo perdido. Por lo menos para él. Porque si no es cierto que todo tiempo pasado fue mejor, es irrefutable que siempre fue perdido. Perdido y para siempre para el que lo vivió o lo está viviendo, pues ya todos sabemos que la división entre pasado y presente y futuro sólo es una línea sin espesor.

La última palabra que acabo de escribir ya está en el pasado irrecuperable; como lo estará de inmediato para quien la lea.

Claro es que si todo tiempo es principio de pasado, diversas son las formas de perderlo. Las hay, en su gran mayoría, perfectamente egoístas, simples maneras de distraerse, de estar «haciendo tiempo», como es común decir, aunque se trate en realidad de acelerar su paso por medio del olvido.

El motivo de este artículo es indigno del prólogo que hasta aquí se arrastra. Porque quiero hablar y quejarme en vano de pérdidas personales, semimateriales, que he ido sufriendo a medida que practicaba -con entusiasmo o inercia- este oficio, esta absurda aventura humana que se llama vivir.

Tendría muchas quejas que presentar, muchos reproches que hacerme, larga y melancólica enumeración de tantas cosas perdidas. Pero veo que estoy rodeado de libros -en estantes, sillas, alféizares, parqués y camas-. Por eso recuerdo las cuatro bibliotecas que perdí para siempre; porque cada vez que tuve que irme dejé todo atrás; y hoy, aparte de personas que fueron así y ya son de otra manera, lo que más lamento es la ausencia definitiva de los libros que fui juntando por diversos medios, incluyendo los comprados al contado o a créditos generosos y confiados.

Y no es que haya perdido en mis forzosos desplazamientos libros valiosos, joyas de bibliómanos. En realidad, los que más extraño son aquellos ya sin tapas ni lomos, descuajeringados a fuerza de releerlos y prestarlos. Obras completas de Balzac, Cervantes, Shakespeare, Dostoievski, Proust. Pongo en primer lugar los que me acicateaban con envidia por su extensión y calidad. Después -last but not least- los volúmenes de menor importancia, pero muy queridos por razones difíciles de explicar. Ternura, afinidad, simpatía. Recuerdo -adecuada tarde de invierno y lluvia para rememorar- unos cuantos Faulkner, Cendrars, Hammett, Caspary, Céline, Bradbury (el único cienciaficcionista que me interesa), Saki, Dunsany. Y termino, sin los adecuados puntos suspensivos que detesto, porque a medida que voy agregando nombres surgen otros, tan dignos de ser recordados como aquéllos.

(Un paréntesis: antes de instalarme en Madrid visité varios pisos; muchos tenían su aparato de televisión o, por lo menos, la antena correspondiente; en ninguno vi un mueble biblioteca. Lo que coincide con los resultados de los sondeos sobre lectores y televidentes.)

También se perdieron libros dedicados por autores amigos y desconocidos. Pero me están llegando otros y sus autores se van convirtiendo, poco a poco, página a página, en nuevos amigos.

Fui durante años director de las bibliotecas municipales de Montevideo. Como todas las tareas culturales en los países de Hispanoamérica, la mía fue frenada en gran parte por el universal e invencible argumento: falta de rubros. Comprendo que la misión principal de un Municipio o Ayuntamiento es mantener limpia la ciudad. Pero si dentro del organismo se presupuesta una Dirección de Bibliotecas es lógico que todo ciudadano de buena fe piense que las bibliotecas se fundan para atender con dignidad las necesidades del público. Se requieren locales adecuados -he visitado con asombro y amargura las bibliotecas populares de Washington, personal especializado y, oh, Perogrullo, libros. Es imprescindible que el acervo de una biblioteca se mantenga al día en sus distintas secciones; también lo es, en el continente mencionado, que se conozcan los libros de los paises vecinos, a los que se acostumbra a llamar hermanos y de los que se ignora casi todo, con excepción de su historia -casi común en la mayoría de los aspectos- y de la actualidad que publican (o no) los periódicos.

Ahora, a cambio de las perdidas, hallo consuelo en numerosas bibliotecas populares de esta ciudad. Lástima que se practique el sistema de biblioteca «cerrada», sistema que impide el gozo de revolver libros y seleccionarlos no sólo por títulos y autores, sino por un par de páginas abiertas al azar y conteniendo promesas de horas placenteras que muchas veces se cumplen.

Con respecto a los bibliotecarios, algunos conocí que, en cuanto lograban dominar un método de clasificación -Sistema Decimal, Vaticano, Washington, o cócteles de los mismos-, se otorgaban patentes de intelectuales y eruditos en todas las ramas del saber humano. Pero esta graciosa y leve megalomanía ocurre además en muy diversas actividades, aunque muy poco tengan que ver con la cultura.

En cambio, conocí, ejemplo inmortal, a una chica de trece o catorce años que se ofreció para disponer por nombres de autores varios centenares de libros que acababan de llegar, nueva mudanza, al último domicilio que tuve en Montevideo.Ella sabia leer y escribir, recitaba de memoria el alfabeto. ¿Para qué más? Le di las gracias y le dije que se pusiera al trabajo. Unos días después me anunció que la biblioteca ya estaba ordenada. Para darle gusto fui a pasar revista, y me encontré que la letra J reunía amorosamente, tal como estarán algunos años en el Olimpo, a Joyce, Rulfo, Cocteau, Jiménez, Edwards, Le Carré, Swift, Cortázar, Borges, etcétera.

No pude molestarme, sólo agradecer. Porque aquella niña habla hollado un terreno que los ángeles vacilan en pisar. Desenfadada, segura y orgullosa casi se tuteaba con el ancho mundo literario, usando los familiares nombres de pila en su trato con, para ella, desconocidos autores, viejos y jóvenes mandarines de las letras.

Pero creo que ya es tiempo de volver al tiempo, como ya dije, siempre perdido. ¿Quién no tuvo -él también- el impulso de gritar detente al dichoso momento fugaz?

Y perdido sin remedio porque la reconquista del momento que se hunde en la pérdida, apenas vivido, por medio de la reiteración de hechos y circunstancias, no puede ser más que una segunda experiencia. Se trata, en suma, de otro momento. El cual ya se está hundiendo en el pasado.

La única tímida y tramposa esperanza de salvación la veo en el lema del escudo que creo fue de los San Martín:

Vive tu vida de tal suerte

que viva quede en la muerte.

Y en cuanto a mis libros perdidos me pregunto con frecuencia, nerudianamente:

¿Dónde estarán

entre qué manos

mostrando qué palabras?

(Enero de 1979)

Lo que somos como peruanos…

BLANCA VARELA

Me parece que debemos tratar muy esforzadamente de aprender a pensar como peruanos. Es cierto que no todos podemos reflexionar en el mismo nivel de información y cultura, pero existe, debe y tiene que existir, un plano básico, estructural, de identidad que es imprescindible que todos los peruanos alcancemos. Sin este punto de partida casi elemental, jamás podremos organizarnos como un grupo humano capaz de compartir una memoria, por oscura y compleja que sea, y menos un futuro. De qué futuro podemos hablar si no sabemos quiénes somos ni de dónde venimos. Tenemos que aprender, entre muchísimas cosas, que toda ayuda o idea que venga de fuera, por noble y probada que nos parezca, por sí sola jamás será capaz de sacarnos del subdesarrollo ni de la crisis moral y material que estamos viviendo.

Aquí nadie es y hay que aprender a ser. La bastardía histórica que arrastramos nos ha convertido en una masa amorfa y desinformada, o lo que es peor, manejada por una información interesada que nos trata como a menores de edad, en el peor sentido.

En el Perú casi nunca se ha hecho política ni se ha gobernado. Se ha engañado, mentido, despojado, despreciado y odiado. Y sabemos que esto no es sólo asunto del presente. Se ha hablado y escrito sesudamente sbre ello, pero no lo suficiente. No es posible ocultar que la triste circunstancia que vivimos es el más tenebroso y corrompido fruto que nos da el pasado.

No quiero pensar que no existen perspectivas de cambio y mejoría. No me lo permito. Hay demasiada energía detrás de la violencia, hay demasiados jóvenes, demasiados peruanos por nacer y entre ellos, a pesar de mi años, quiero y necesito contarme.

Para concluir diré que no hay peruanos que son, hay muchos que lo parecen. Aprender a ver y sentir detrás de la máscara que lucen podría encarcelarla y convertirla, poco a poco, en un rostro legítimo.”

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Blanca Leonor Varela Gonzáles  – Poeta Peruana (1926 –  2009 )

¿NO TE GUSTA QUE HAYA GANADO HUGO CHÁVEZ?

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No te gusta que haya Ganado Chávez? A quien le gusta que haya Ganado Chávez, a Chávez no le gusta tener que haber ganando en estas condiciones… Chávez es y será durante los siguientes seis años el “daily remainder” para el porcentaje restante que ahora se queja, de que una vez ellos tuvieron la oportunidad de hacer algo y no lo hicieron.

Ellos guardan como recuerdos los días en que los “Tierrudos” no bajaban de los cerros, esos cerros que se ven cuando uno viene del aeropuerto después de largas caminatas de compras en Miami, muerto de risa por lo de los indios “TABARATO”. Chávez es el representante del problema social que se formaba justo ahí. Pero por supuesto a quien le gusta que Chávez les haya dado caminos sin tierra para salir de ese hacinamiento para vivir en las zonas urbanas. Donde por supuesto construyo viviendas populares con los inmuebles sin uso que expropio a la mala.

Tampoco por supuesto, nos gusta que los que hoy eligen al presidente Chavez hayan vivido ajenos a políticas poblacionales al punto de reproducirse como animales y ser el grupo poblacional ignorante mayoritario que ama al que les devolvió la dignidad.

A quien le gusta que Chávez haya obligado a los empresarios venezolanos a ofrecerle comida durante la jornada laboral a los trabajadores (y con presa). Algo que no se les ocurrió nunca, porque las ganancias no son para distribuirlas sino para comprar casas en Weston o el Doral.

A quien le gusta esa ridiculez de la diaria lonchera popular con galletas con cara de Chavez. (Cuando uno tiene hambre como cualquier cosa). Pero por favor, galletas con su cara.

A quien le gustan esos controles estatales que obligan a los empresarios a pagar impuestos, quieran o no. Y encima tener que hacer cola como un tierrudo cualquiera sin que funcione el “No sabes con quien estás hablando”. Sometiéndose al escrutinio de un tierrudo al que hay que llamarle señor con riesgo de no ser atendido por llegar sin los documentos necesarios, o a deshora y sin posibilidad de dar coima.

A quien le gusta un gordo gritón que vocifera, se burla de los gringos, habla ordinariamente, tiene una verruga, le llegan altamente los cacones sociales y es la viva imagen de esa gente que detestamos, los cholos en Perú, los Redneck en USA, los tierrudos en Venezuela, los rotos en Chile…

Chávez no puede gustarse a sí mismo, el hubiera querido ser educado en una universidad promedio para poder vivir en el extranjero y estar criticando a los demás a través de su Facebook o su blog. Pero otra fue su historia y le toco estar ahí, tragándose la mierda de la política venezolana, porque nadie más lo va a hacer.

No hubo trampa, no puede haberla porque son demasiados los olvidados que ahora quieren ganar. Las metáforas son divertidas pero la realidad es otra. Son hordas inmensas de gente “horrible” pidiendo ser reconocida como gente.

SON MAYORIA PERO NO NOS GUSTA… of course.

Fuente: http://www.facebook.com/greta.vigil

El agrado por las neuróticas que se suicidan

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Para mi hermano, que un mal día decidió quitarse la vida

Nos gustan las neuróticas que se suicidan porque son muñecas de trapo que se ahogan entre la indiferencia de todos.

Se hunden tan rápido como el choche de Bonnie Parker y Clyde Barrow, un Ford V8 acribillado a balazos. Bonnie Parker no era una chica neurótica, sino una chica dura, enamorada de las armas y la poesía. Apenas lograba sostener un fusil automático, capaz de disparar 550 balas por minuto, pero hizo historia con sus atracos y sus poemas. “Nos lanzamos por carreteras ciegas / sabemos que el precio del pecado es la muerte”. Bonnie comparó su historia con la de Jesse James, pero no hubo un Robert Ford que la abatiera de un tiro en la nuca, sino cuatro agentes de Texas y dos de Louisiana que no dejaron de disparar hasta vaciar sus cargadores. 167 agujeros de bala en el Ford V8. Al contemplar el cuerpo de Bonnie, los agentes pensaron que habían matado a una niña desnutrida.

El plomo casi pesaba más que un cuerpo de 41 kilos. 41 kilos para 24 años de vida. Un cuerpo que se transformó en reliquia apenas acudió la muerte para exigir su tributo. Los policías que custodiaban el lugar permitieron a los cazadores de mitos utilizar sus tijeras y cuchillos. El pelo de Bonnie sufrió la pasión de los fetichistas y la avidez de los que pretendían comerciar con sus restos. Una oreja y un dedo de Clyde forcejearon con una navaja que sólo se rindió cuando apareció un forense y espantó a los curiosos con un bisturí de cirujano. Bonnie y Clyde fueron abatidos el 23 de mayo de 1934. En esas fechas, Pasolini sólo tenía doce años y jugaba entre fascistas de camisas negras.

Hay una pequeña película de los momentos posteriores a la matanza, pero es tan inexpresiva como un informe burocrático. Sólo un poeta como Pasolini podía capturar la obscena belleza de la muerte violenta, sin precipitarse al pozo infecto de “lo morboso sin grandeza”. El cadáver de Bonnie recuerda al de una abeja reina que muere sin descendencia.

Lo “morboso sin grandeza” es una categoría estética que trasciende lo sublime y que sólo aparece en Sade, Genet, Burroughs, Genet, Weegee (el fotógrafo del Nueva York sucio y canalla que nos legó una inolvidable imagen de Marilyn Monroe) o Pasolini. El pie inerte de Marilyn Monroe en el depósito de cadáveres es tan hermoso como un pájaro dormido.

Pasolini es el poeta de las pasiones abyectas, de lo sucio y degradante, de lo anal y el bondage. ¡Cuánto te echamos de menos, Pasolini! Asesinado por un chapero de diecisiete años que le hizo sexo oral en el asiento trasero de un coche, el fétido Giulio Andreotti afirmó que “se lo había buscado”. Pasolini murió de una paliza brutal. Se habían retirado a un descampado, con la aridez de un matadero y no se entendieron al acordar los honorarios. Después surgieron las teorías conspirativas que apuntan a la Mafia o a un crimen de Estado. Pasolini es uno de los héroes de este blog.

Pasolini es de los pocos artistas que se atreven a mirar en el subsuelo, levantando la alfombra que oculta nuestros miedos. No baja a las cloacas con ojos de moralista, sino de poeta que santifica todas las debilidades. No es una casualidad que filmara la mejor película sobre Jesús de Nazaret (El Evangelio según San Mateo, 1964). El joven Rabí es otro de los ídolos del blog. Pasolini captó su mensaje porque conocía la execración y el menosprecio. El joven Rabí no subió a los cielos entre liras celestiales.

El joven Rabí murió con la garganta estragada, la lengua a punto de explotar y los ojos quemados por el sol de Palestina. El polvo, el calor y la sed fueron tan implacables como los clavos que le taladraban las muñecas. Murió como mueren los hombres: amedrentado, perplejo, escéptico, con los esfínteres relajados y la podredumbre del cuerpo al desnudo. La prostituta que le ungió los pies era una chica neurótica que acudió a su sepulcro y lo encontró vacío. El miedo a que el joven Rabí no volviera le hizo abrirse las venas. Los que la encontraron, arrojaron su cuerpo a una fosa sin nombre.

Los cadáveres de las chicas neuróticas suelen incomodar a los falsos poetas, que jamás entenderán por qué Luchino Visconti es un director mediocre y su versión cinematográfica de La muerte en Venecia un ultraje a uno de los libros más hermosos y valientes que brotaron del oscuro Thomas Mann, hermano y padre de neuróticos suicidas. Hay dos cosas que salvan la película: la interpretación de Dirk Bogarde y la belleza andrógina de Tadzio, el objeto de su pasión senil.

Las chicas neuróticas no suelen suicidarse con armas de fuego. Se internan en el mar (Alfonsina Storni), se arrojan a un río con los bolsillos llenos de piedras (Virginia Woolf), se envenenan con Senocal (Alejandra Pizarnik), se abren las venas (Diane Arbus) o inhalan monóxido de carbono (Anne Sexton, Sylvia Plath). Violeta Parra se pegó un tiro en la sien, tal vez porque el dolor le pesaba demasiado y necesitaba hacer algo definitivo, sin posibilidad de rescate o marcha atrás. Marilyn Monroe comenzó su romance con el suicido a los dieciocho años o tal vez antes. Fue un idilio precoz, que se prolongó hasta el final. En Vidas rebeldes (1961), John Huston –un bastardo con ácido negro en las venas- le dijo a Marilyn Monroe que odiaba a las neuróticas y que no la querría más por que se quitara la vida. Arthur Miller, otro bastardo de pluma infecta, le aclaró que el personaje de Roslyn no reflejaba su personalidad, pues Roslyn era una mujer trágica y hermosa y Marilyn sólo era una ramera que había transitado por infinidad de lechos, una niña lasciva entre sábanas incestuosas, que sueña con un padre ausente, mientras hace el amor con un desconocido. Las mujeres neuróticas son promiscuas porque odian dormir solas, pero sus amantes les hacen sentir que son tabaco para masticar y escupir. Clark Gable nunca trató de ese modo a Marilyn. Fue un padre tardío, pero con la perfección irreal de los mitos. El padre largamente soñado por una niña neurótica acostumbrada a evadirse de la realidad en la primera fila de un cine de barrio, fantaseando con ser Jean Harlow.

Arthur Miller escribió que el nombre de Marilyn “circulaba por la fetidez de los vestuarios y de los vagones para fumadores”. Miller no entendía a las chicas neuróticas, pues su narcisismo le impedía prestar atención a una esposa en caída libre hacia una muerte previsible. Sabemos que te engañó con Yves Montand, pero las chicas neuróticas nunca son fieles. No te traicionan por deslealtad, sino por miedo. “Todos tenemos miedo”. Lo dijo Marilyn poco antes de mezclar Nembutal e hidrato de cloral, una combinación tan letal como los 18 vasos consecutivos de whisky que provocaron en Dylan Thomas una hemorragia cerebral. Sus últimas palabras: “Creo que he batido un récord”. Dylan Thomas murió con estilo. Cayó en un coma etílico en el Hotel Chelsea de Nueva York, sin otra compañía que los 18 vasos vacíos.

Las chicas neuróticas que se suicidan son las chicas que olvidamos en una esquina. Son las novias plantadas por sus novios en la puerta de un cine. Son las niñas que se despiertan a mitad de noche, soñando que el futuro es un nicho vacío. Las chicas neuróticas son antenas de televisión que ofrecen sus brazos a los pájaros rezagados. Sienten lástima por su infortunio. Su bandada partió hacia el Sur sin avisarles. Los pájaros mueren de frío y las antenas acaban en una chatarrería. Nos gustan las chicas neuróticas que se suicidan porque nos consideramos responsables de su muerte. Nos hubiera gustado rescatarlas, evitar que se marcharan y nos dejaran tan solos. Algunas de las chicas neuróticas que se quitaron la vida nos dejaron sus poesías, sus canciones, sus fotografías. Marilyn Monroe nos llamó por teléfono, pero estábamos en la ducha y no lo escuchamos. No pudo dejarnos un mensaje. Ni siquiera pudo hablar con un contestador, pues aún no existían, pero si hubiera podido grabar su voz, nos habría anunciado que su alma subía al cielo para preparar la fiesta de bienvenida de Pier Angeli, otra chica neurótica. Pier Angeli estaba enamoradísima de James Dean, pero su madre no aprobaba la relación y logró que lo dejara para casarse con un mediocre aprendiz de Frank Sinatra. James Dean se quedó destrozado y al poco tiempo se mató en su Porsche; Pier Angeli transitó por dos matrimonios desgraciados y se suicidó con una sobredosis de barbitúricos. No hemos conseguido averiguar qué sucedió con su madre, pero nos tememos que pertenece a la categoría de las neuróticas que no se suicidan, pero contribuyen a propiciar los suicidios ajenos. Esa clase de neuróticas no nos gustan y jamás escribiremos sobre ellas. Sin pretenderlo, ya se han encargado de escribir su propia página en el libro de las desgracias humanas.

RAFAEL NARBONA

Carta de Ryunosuke Akutagawa a un amigo escrita antes de suicidarse

Probablemente nadie que intente el suicidio, como Reigner muestra en uno de sus cuentos, tiene clara conciencia de todos sus motivos. Los cuales generalmente son muy complejos. Por lo menos en mi caso está impulsado por una vaga sensación de ansiedad, una vaga sensación de ansiedad sobre mi propio futuro.

Aproximadamente en los últimos dos años, he pensado solo en la muerte, y con especial interés he leido un relato que trata sobre este proceso. Mientras el autor se refiere a ésto en términos abstractos, yo seré lo mas concreto que pueda, incluso hasta el punto de sonar inhumano. En este punto yo estoy moralmente obligado a ser honesto. En cuanto al vago sentido de ansiedad respecto de mi futuro, creo que lo he analizado por completo en mi relato, “La vida de un loco”, excepto por el factor social, llamemoslo la sombra del feudalismo, proyectada sobre mi vida. Esto lo omití a propósito, al no tener la certeza de poder clarificar realmente el contexto social en el cual viví.

Una vez tomada la decisión de suicidarme (yo no lo veo en la forma en que lo ven los occidentales, es decir como un pecado) me resolví por la forma menos dolorosa de llevarlo a cabo. Excluí, por razones prácticas y estéticas, la posibilidad de ahorcarme, dispararme un tiro, saltar al vacio u otras formas de suicidio. El uso de drogas me pareció el camino mas satisfactorio. Y por el lugar, tendría que ser mi propia casa, cualquiera sean los inconvenientes para mi familia. Como una suerte de trampolín, al igual que Kleist y Racine, pensé en la compañia de una amante o un amigo, pero habiendo elevado la autoconfianza, decidí seguir adelante solo. Y la última cosa a considerar, fue asegurarme una perfecta ejecución, sin el conocimiento de mi familia. Después de unos meses de preparación me convencí de la posibilidad de realizarlo.

Nosotros los humanos, siendo animales humanos, tenemos un miedo animal a la muerte, la así llamada vitalidad no es otra cosa que fuerza animal. Yo mismo soy uno de esos animales humanos. Mi sistema parece gradualmente haberse liberado de esa fuerza animal, teniendo en cuenta el poco interés que me queda por el alimento y las mujeres. El mundo en el que estoy ahora es uno de enfermedades nerviosas, lúcido y frío. La muerte voluntaria debe darnos paz, si no felicidad. Ahora que estoy listo, encuentro la naturaleza mas hermosa que nunca, paradójico como suene. Yo he visto, amado, entendido mas que otros, en ésto tengo cierto grado de satisfacción, a pesar de todo el dolor que hasta aquí he soportado.

P.S: Leyendo la vida de Empédocles, me dí cuenta de cuán antiguo es el deseo de uno de convertirse en Dios. Esta carta, en cuanto a mi concierne, no intenta esto. Por el contrario, yo me considero uno de los hombres mas comunes. Vos debés recordar esos días, veinte años atrás, cuando discutimos “Empédocles sobre el Etna” bajo los árboles de tilo. En esos tiempos yo era uno de los que deseaba convertirse en Dios.

Fuente:

En 1927, antes de suicidarse ingiriendo veronal, Akutagawa le escribió esta carta a un amigo. Akutagawa es uno de los máximos exponentes de la literatura japonesa. A los pocos años de su nacimiento (1892) muere su madre por un cuadro de psicosis. Hacia 1926 el escritor enfermó gravemente y padecería continuas crisis nerviosas, alucinaciones y depresión.

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