El Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación: una polémica de nunca acabar

El caso Movadef ha vuelto a poner en el centro del debate político las bondades y supuestas inexactitudes del Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR). Defensores y detractores de este trabajo se han embarcado, una vez más, en una polémica, creo yo más política que científica, en torno a la verosimilitud de los datos expuestos en este informe y al sesgo ideológico que llevaban consigo quienes fueron parte de este grupo de trabajo en calidad de comisionados.

La derecha y los sectores más conservadores del país no han perdido oportunidad para culpar a este informe de haber contribuido con el resurgimiento de movimientos pro-terroristas, debido a la indulgencia con la que estos criminales fueron tratados en la redacción del mismo. Para la derecha, las fuerzas armadas, y otros sectores que preferirían olvidar lo pasado sin hacer un análisis crítico e histórico de lo ocurrido durante los años de violencia política desatada por la barbarie terrorista, el informe tiene un marcado sesgo ideológico que ha distorsionado la verdad histórica de lo ocurrido en el Perú de los ochentas y noventas. El informe coloca en una posición de desventaja a las fuerzas del orden, militares y policías, pues las responsabiliza de una serie de delitos contra los derechos humanos, sin tener en cuenta el momento y las circunstancias en las cuales la acción del Estado se llevó a cabo, afirman altos mandos castrenses con el respaldo de este sector político.

Del otro lado, la izquierda, esa izquierda peruana que durante los primeros años de violencia terrorista no supo deslindar tajantemente con los grupos subversivos, condenando su accionar criminal y el uso de la fuerza y el terror como medio para alcanzar el poder, se esfuerza en elevar a la categoría de verdad indiscutible y obra humana perfecta todas y cada una de las reflexiones expuestas en el informe. Que la izquierda tenga esta posición asumida es perfectamente válido, lo que no resulta justificable, es que desde este sector se tilde de reaccionario o cómplice de la barbarie a cuanto peruano se atreve a discrepar de la opinión vertida por los comisionados en este informe.

La izquierda no ha reparado en algo que es elemental, el Informe Final de la Comisión de la Verdad y Reconciliación ha sido y es susceptible de diversas críticas, la mayoría de ellas injustas y carentes de justificación lógica, debido a la poca difusión que este ha tenido entre los peruanos. No debe extrañarnos entonces, que la ciudadanía, sobre todos los jóvenes, que no han tenido oportunidad de acercarse al contenido del mismo, se deje seducir por la interpretación interesada y de parte que los sectores contrapuestos han hecho del mismo. En ese sentido, creo que la izquierda, antes de arremeter contra aquellos que tienen una voz contraria a la suya, debería concentrarse en difundir a escala nacional los más importantes datos, testimonios, e información recogida durante el trabajo de la comisión, con la única finalidad de poner en manos de las gran mayoría de peruanos este documento, que en lo personal, tiene un valor histórico inapreciable.

En buena cuenta, creo que lo peor que nos podría pasar como sociedad, más allá de la posición política e ideológica que cada uno presente, es echar por tierra todo lo avanzado en este tema, borrar de nuestra memoria el horror de lo vivido, sepultar en el olvido a los miles de muertos que la violencia terrorista generó, así como aquellos que fueron víctimas del accionar de los agentes del Estado, los mismos que en muchos lugares de nuestro país incurrieron en prácticas sistemáticas de violación de los derechos humanos. Los peruanos debemos ser capaces de reconocer y señalar a Sendero Luminoso como el principal responsable de los más de 69 mil peruanos muertos durante esta época de oprobio, debemos ser capaces de distinguir y reconocer a los efectivos militares y policías valerosos que pusieron el pecho en defensa de la sociedad y del orden democrático, de aquellos que portando un fusil y vestidos de uniforme incurrieron en actos tan deleznables como los cometidos por los grupos subversivos.

Decir que en nuestro país durante los años violencia política no se cometió ningún crimen contra los derechos humanos, decir que la lucha antiterrorista no supuso, en muchas localidades de nuestra nación, sobre todo en las más alejadas y desprotegidas, la comisión de delitos como la desaparición forzada, la ejecución extrajudicial, la tortura, la violación, no sólo es una mentira, sino una muestra de indolencia con quienes fueron víctimas de estos vejámenes. El futuro se construye mirando hacia adelante, pero la vida se entiende mirando hacia atrás, pues sólo recordando el horror de lo vivido y los errores cometidos, es que podremos dejar atrás ese pasado que hasta el día de hoy parece perseguirnos. Sólo reconstruyendo nuestro pasado podremos construir un mejor mañana, lejos del odio y la violencia que desangró a nuestro país durante más de una década. Sirva entonces este espacio para difundir algunos datos expuestos en este informe que en lo personal me parece deberían ser de difusión nacional, sobre todo entre los más jóvenes, entre nuestros estudiantes.

La CVR fue instituida en un momento en el cual en el Perú se hacían enormes esfuerzos por recobrar la democracia. El Gobierno de Transición del ex Presidente Valentín Paniagua, decidió convocar a un conjunto de hombres y mujeres encargándoles la titánica tarea de investigar y hacer pública la verdad de lo ocurrido durante los años de violencia política iniciados por Sendero Luminoso en la década del ochenta. Podemos decir entonces, que el esfuerzo por instaurar una CVR se dio dentro de un marco de medidas adoptadas por el nuevo gobierno con la finalidad de devolverle al pueblo peruano la democracia años antes perdida. Es importante, en todo caso dejar en claro, que esa democracia no se perdió por arte de magia, que dicha pérdida no fue producto del azar, o fruto de los designios inmodificables de la historia, esa fue una democracia a la cual abandonamos y dejamos languidecer poco a poco, minuto a minuto todos y cada uno de los peruanos, ya que cuando una democracia no se ejerce de manera cotidiana, con vehemencia y convicción, ésta pierde lealtad entre los ciudadanos y cae frente al más mínimo soplido autoritario.

La CVR señaló en su Informe Final que la cifra más probable de víctimas fatales en esas dos décadas de horror supera los 69 mil a manos de las organizaciones subversivas o por obra de los agentes del Estado. Sin lugar a dudas, tan estremecedora cifra nos habla de un escenario en el cual es imposible hablar ya de errores o excesos cometidos por los actores del conflicto, nos habla también de un conflicto que no pudo ser desconocido por autoridad política o ciudadano alguno, nos revela y cuestiona lo más profundo del corazón del Perú, en palabras de su presidente, Salomón Lerner Febres, este informe expone, pues, un doble escándalo: el del asesinato, la desaparición y la tortura masivos, y el de la indolencia, la ineptitud y la indiferencia de quienes pudieron impedir esta catástrofe humana y no lo hicieron.

Pero la importancia del Informe Final de la CVR va más allá del dato exacto en torno al número de víctimas caídas durante el conflicto, el Informe Final da cuenta de una sociedad profundamente escindida, partida por la mitad, una sociedad que discrimina, invisibiliza y olvida a los más pobres y desposeídos. Así, el comportamiento de los actores del conflicto demuestra una falta de identificación humana con el prójimo que resulta escalofriante, una falta de identificación con los otros peruanos a los cuales no se les considera como iguales, a los cuales se los estigmatiza por su origen racial, étnico o por su lengua materna, actitud que explica, en cierto modo, la cifra de víctimas, y la manera brutal como miles de peruanos fueron asesinados, torturados y desaparecidos. Esta es, creo yo, la conclusión más importante a la cual arribó la CVR en su Informe Final, esta es la conclusión que el informe justifica con una serie de datos que detallaremos brevemente.

De cada cuatro víctimas de la violencia, tres fueron campesinos o campesinas cuya lengua materna era el quechua. Se trata pues de un sector de la población históricamente olvidado por el Estado peruano, un sector al cual los servicios básicos de educación, salud, justicia, año tras año y gobierno tras gobierno, le han sido negados, se trata de un sector de nuestra población que no es únicamente víctima del olvido de la autoridad estatal o de la clase dirigente sino víctima de la indiferencia y la desidia del resto de la población urbana que sí goza de aquellos beneficios que al sector campesino aún le son esquivos. Sin lugar a dudas, el informe nos habla de un sector del Perú que clama ser incluido y exige ser parte de un país que parecen sólo conocer aquellas personas que viven en las capitales de departamentos o en ciudades donde la presencia del Estado es mayor.

Por otro lado, fueron las zonas, rurales y campesinas, donde se concentró el mayor número de víctimas, no sólo a escala nacional, sino dentro de los mismos departamentos. Así por ejemplo, Ayacucho es el departamento que concentra la mayor cantidad de muertos y desaparecidos reportados a la CVR (más del 40%). Lo mismo ocurre con los departamentos de Junín, Huánuco, Huancavelica, Apurímac y San Martín, en estos departamentos la CVR ha registrado cerca del 85 % de las víctimas que le fueron reportadas. Podemos afirmar entonces, que a la luz de los resultados obtenidos por la CVR, existe una relación directa entre exclusión social e intensidad de la violencia. No es coincidencia que cuatro de los departamentos más afectados por el conflicto (Huancavelica, Ayacucho, Apurímac y Huánuco) sean considerados en la lista de los cinco departamentos más pobres del Perú.

La CVR llega también a la conclusión de que la violencia no afectó a hombres y mujeres por igual ni estuvo distribuida uniformemente entre todos los grupos. Fueron los hombres entre 20 y 49 años los que engrosaron la lista de víctimas fatales (más del 55%), mientras que las mujeres suman poco menos del 20%, respectivamente.

La CVR también revela que en el caso de las mujeres y niños ellos aparecen como las víctimas fatales con mayor frecuencia en situaciones de violencia indiscriminada, como son las masacres o arrasamientos. Así, conforme aumentaba el tamaño del grupo de asesinados en un mismo operativo o incursión, también aumenta ligeramente la proporción de mujeres y niños menores de 15 años.

Estos son sólo algunos de los datos más saltantes que el informe arroja y que al parecer el grueso de la sociedad peruana parece haber olvidado. Han transcurrido cerca de 9 años desde la entrega del Informe Final de la CVR, y el Estado, los partidos políticos, la clase política parecen no haber hecho una revisión exhaustiva del mismo, una evaluación que les permita entender la complejidad y magnitud del conflicto, revisión que posibilite una real y cabal adopción de una política de reparaciones individuales y colectivas que en alguna medida ayuden a cerrar las heridas aún abiertas en los corazones de miles de peruanos víctimas directas o indirectas de esta barbarie fratricida.

Queda claro que la búsqueda y conocimiento de la verdad abre el camino hacia la reconciliación nacional, pero ella no será posible sino va acompañada de una clara y decidida voluntad política del Estado y de la sociedad por corregir aquello que, so pretexto de una transformación social a gran escala, fue utilizado por los movimientos subversivos para desatar su insana conducta. Son muchas las reformas e iniciativas que el Estado debe emprender para convertir al Perú en un país mucho más inclusivo, democrático y justo, muchas de esas reformas están contempladas en las recomendaciones hechas por la CVR, la pregunta es: ¿Cuántas de ellas han sido tomadas en cuenta por los gobiernos de turno?

Hoy en día, esta pregunta: ¿Cuántas recomendaciones han sido implementadas por los gobiernos? Cobra mayor vigencia. Ello es así, pues en los últimos comicios generales, fue el actual Presidente de la República, Ollanta Humala, el único candidato que respaldó, junto a su agrupación política, la totalidad de las conclusiones y recomendaciones planteadas en el Informe Final de la CVR. Yo me comprometo, señaló el entonces candidato, a implementar una política de reparaciones que materialice las recomendaciones del informe. Por eso, nos ha sorprendido a todos los que tenemos memoria, las declaraciones vertidas hace algunos días por el actual Primer Ministro, Óscar Valdez, cuando al referirse a los testimonios vertidos por las víctimas en las audiencias públicas organizadas por la CVR, señaló que en ellas había una dosis exagerada de “teatralización”.

Cuánta indignación ha generado esta alocución entre las víctimas del horror, y entre los que no lo somos, de cuánta desidia e indolencia puede ser capaz el ser humano, cuánta hipocresía revela esta frase, cuánta falta de memoria y conocimiento histórico revela en la persona del Primer Ministro esta intervención pública. Seguramente, y eso no debe sorprender, esta frase recibirá el apoyo y respaldo de quienes creen que las víctimas, los asesinados, torturados y desaparecidos no son sino el costo humano que toda lucha contra el terror genera. Seguramente, y ahora con el apoyo del Primer Ministro, saldrán a los medios los verdaderos cómplices de la impunidad a decir con el mayor desparpajo que en el Perú no se vulneraron los derechos humanos, que lo que ocurrió en el país fueron simples excesos de algunos militares, y que lo mejor para el país es enterrar el pasado junto a los más de 60 mil muertos, para evitar que las heridas abiertas por la violencia terrorista de Sendero Luminoso y avivadas por la respuesta criminal de algunos agentes del Estado sigan supurando.

Tenemos una vez más la oportunidad de volver tras nuestros pasos para poner en discusión los temas abordados en este documento histórico, tenemos la posibilidad de reencontrarnos con nuestra memoria colectiva, de recordar a aquellos que estuvieron y que hoy ya no están, pero sobre todo, tenemos, seguimos teniendo la oportunidad de volver a mirar como sociedad el rostro de un Perú aún adolescente, que lucha por alcanzar el desarrollo y el progreso y que olvida, muchas veces, en ese duro camino, al sin número de ciudadanos que aún reclaman justicia.

Tener presente aquello que como sociedad nos tocó vivir durante dos décadas, incorporarlo en nuestra memoria histórica para evitar que se vuelvan a repetir los hechos que enlutaron a la familia peruana, es una obligación moral y ética que todos deberíamos asumir. Porque creer en la defensa de los valores democráticos, en la justicia, en los derechos humanos, no nos convierte en izquierdistas, rojos o caviares. Dejemos de lado toda esa retahíla de estupideces con las que los medios de comunicación desinforman día a día. Creer en los derechos humanos no es sino reconocer la importancia de estas libertades fundamentales que forman parte de nuestra propia naturaleza. Podemos estar de acuerdo o en desacuerdo con las afirmaciones hechas en el Informe Final, lo que no podemos hacer es mentir y tergiversar lo dicho, difamar y ofender a los comisionados, descalificar a quien no piensa como uno. El compromiso nacional debe ser con la verdad, pues sin verdad no habrá jamás justicia, y sin justicia es imposible caminar hacia la reconciliación.

Rafael Rodríguez Campos

Escribe en www.agoraabierta.blogspot.com portal de análisis político y constitucional de temas de actualidad.

César Pavese: Preparaciones de un suicidio

COMO dijo Susan Sontag a propósito del Diario de Pavese, II mestiere di vivere, el escritor turinés se nos presenta a lo largo de sus quince últimos años de existencia como la encarnación del sufridor ejemplar, como el hombre que se justifica como hombre gracias a la realización de una tarea dolorosa, de un oficio ingrato: escribir; un oficio del que la vida se venga dejando al escritor vacío, como un fusil descargado, ya que el escritor, al con­vertir la vida en página escrita, no hizo más que incinerada (15 de septiembre de 1935).

Diríamos más: que el último sentido de su oficio literario consistió en escribir para tra­tar de alejar la idea del suicidio, para indagar si podría escribiendo no tener que morir. Lejos de ser esto una exageración ensayística, nos parece que constituye la única posible explicación coherente de su vida y de su muerte, de su poesía y de su obra de novelista, de acuerdo con los elementos de juicio que nos ofrecen su Diario y sus Cartas, éstas últimas aparecidas en castellano en una excelente traducción de Esther Benítez (1).

Cesare Pavese confió a su Diario en dos oca­siones la afirmación taxativa de su destino trágico a causa de su incapacidad sexual. Se­gún escribía el 27 de septiembre de 1937, lo fundamentalmente trágico de la vida consis­tía en que las mujeres cuya comunicación deseaba ardientemente no eran más que unas hambrientas sexuales, y en consecuencia, «el hombre que eyacula demasiado rápidamente haría mejor en no haber nacido. Es un defecto por el que vale la pena matarse». Y el 23 de diciembre, tras de referirse a su revelación infantil del sexo como única realidad: «Era necesaria la impotencia, la convicción de que ninguna mujer goza conmigo, de que nunca go­zará (somos lo que somos), y he aquí esta angus­tia. Por lo menos ahora puedo sufrir sin avergonzarme: mis penas no son ya de amor. Pero éste es verdaderamente el dolor que mata toda energía: si uno no es hombre—, si debemos an­dar entre mujeres sin poder pretenderlas, ¿cómo darse fuerza y resistir? ¿Hay un suicidio mejor justificado?… » Como se ve, es la sensación de aplastamiento producida por su insuficiencia sexual la que se conecta directamente con la idea del suicidio. Y si suponemos a semejante sensación corno proyección consciente y adulta de lo que fue ya en su niñez y adoles­cencia una dificultad creciente de comunica­ción, cuyas raíces se sumían tal vez en la au­sencia de la figura paterna y  el sometimiento a las figuras femeninas —nada perversas, pero sí equivocadas– que presidieron el ámbito familiar, cabe sostener sin exageración que la vocación literaria de Cesare Pavese, su oficio de escritor, fue el quehacer instintivamente hallado para comunicarse su yo, ya que no con sus semejantes, con sus imaginarias criaturas. Conviene no olvidar que hasta su poesía es mucho más narrativa que lírica, se halla más poblada por fisonomías transeúntes que por sentimientos, aunque éstos no dejen de ser recurrentes.

Que Cesare Pavese nos fuera dejando en sus relatos sucesivas imágenes de sí mismo es algo que no parece ofrecer motivo alguno de duda. Si ponemos en relación el texto de su Diario anteriormente citado, la carta a su amigo Enzo Monferini de unos días después y la fi­gura del narrador en La playa, ese «profesor» que sólo superficialmente ha sido capaz de abandonar por unos días su aislamiento, re­querido por un matrimonio amigo, identifica­remos sin mayor dificultad tres figuraciones de la misma persona. La carta a Monferini (enero de 1938) contiene en efecto elementos de confesión idénticos a los del Diario citado: «Me encanta poder vivir algún tiempo con voso­tros, como este verano… Aunque convencido de la insuficiencia de todo comercio humano, tengo una sed terrible de amistad y comunión, como las viejas solteronas. Y vosotros seríais quizá el ideal»: Así concluye, después de aludir a una tentativa de suicidio provocada, sin du­da, «por el azote que tú sabes» y que no pudo ser otro que la desesperación de su impotencia, nuevamente referida con palabras análogas a las del Diario. Par lo demás, en otro lugar de la misma carta a su amigo hallamos resumida con excepcional claridad toda la filosofía de Pavese, la de su intimidad, la de su actitud religiosa y hasta la de su perspectiva histórica: «Es imposible entenderse entre hombre y hom­bre; imagínate entre hombre y mujer» . En cuanto a la caridad, es inútil, sin la confianza en un Dios históricamente encarnado no es más que una patraña. «Si Dios no existe, todo está permi­tido». Y como no existe, el poderío es la única ley. O vivir fuera del mundo (y, ¿cómo es posible, si vivir significa estar en el mundo?), o aceptar, aunque sea civilizada y peinada, la ley del pode­río. Soy pesimista yo también, pero esta vez en serio. No creerás que estoy errado si olvidando por un momento vuestras familias y vuestros hijos, deseo una buena conflagración 1914-18 donde pueda quemarse no sólo ,ni humilde per­sona, sino también toda la clase de los intelec­tuales desplazados ante las sacrosantas revolu­ciones autoritarias. Es mi más caro deseo. Ex­cluyo de él, naturalmente, a los amigos para los cuales me desagradaría; y vivo, en suma, con la mentalidad del suicida, cosa mucho peor que el suicidio consumado, que es sólo una operación sanitaria». Quien escribía esta carta era aquel profesor que después de haber vagado por en­tre las sombrillas de la playa, sus amigos y las mujeres o las amigas de éstos, no era capaz siquiera de sentirse especialmente solo al marcharse todos —como se sentía su joven amiga y alumno Berti– porque en realidad tampoco había roto el cerco de su soledad ni se había podido encontrar acompañado cuanto estaban aún todos allí.

El conjunto de estas Cartas —que abarcan toda la vida de Pavese, desde sus dieciocho años hasta unas horas antes de su muerte—constituyen una parte integrante de la obra misma del escritor, y no sólo de su biografía. Quizás incluso con mayor nitidez que el Diario, las cartas nos desvelan la intimidad de ese narrador que de un modo o de otro interviene en todos los relatos de Pavese, especie de yo lírico que si no es Pavese mismo, es al menos el resultado de la reflexión de Pavese ante el es­pejo de su propia y difícil intimidad.

La colección se abre con dos piezas ejempla­res, arquetípicas: la carta del alumno al profe­sor, cuando ambos han traspuesto el umbral que los convierte en discípulo y maestro res­pectivamente, en la que el primero reclama apasionadamente la atención del segundo con su llamada a la severidad y la crónica de sus lecturas tumultuosas —el profesor no era otro que Augusto Conti, de honda influencia du­rante años en la orientación de Cesare–; y la carta al amigo, a Tullio Pinelli concretamente, escrita con la apariencia de suficiencia y aun de petulancia con que en la comunicación epistolar de unas vacaciones se lanzan recí­procamente los « perros jóvenes» sus descu­brimientos frenéticos, de libros, de ideas o de tentativas de creación: sin que falte siquiera la confesión del « hijo del siglo»: «Soy uno de los muchos hijos empapados del XIX. Demasiado grande, en pensamiento, sentimientos y acción, fue ese siglo; igualmente grande, por ley históri­ca, debe ser el abatimiento de los que ya no pueden creer en sus ideales y que no saben en­contrar resueltamente otros nuevos… (…). Tan­teo así, entre lo sombrío y lo claro, lleno de sen­timientos discordes… No sé lo que quiero. O mejor dicho lo sé, pero no sé alcanzarlo.»

“Necesitaría un alma fuerte, un carácter que se impusiera a toda la anarquía que reina en mi inte­rior…»: Nada, en efecto, que no haya sido es­crito en múltiples ocasiones por aprendices, más o menos aventajados, de futuros escrito­res; aunque ello no implique en absoluto que deban desdeñarse experiencias que son inevi­tables. Pero en cambio, pocos meses después, en sendas cartas de enero y abril de 1927 a otro amigo íntimo, Mario Sturani, nos sale ya al paso un destello inquietante que nos permite ver dibujarse los primeros rasgos de su trágico destino. Acaba de suicidarse un amigo común, y Pavese remite a Sturani un poema en el que divaga en soledad sobre su propia muerte: como un ensayo de suicidio tratando de ima­ginar cómo habría de resonar, el tremendo sobresalto del disparo en la noche en que le hubiese abandonado la úl­tima ilusión… La segunda carta aludida es más explícita. Ante todo, la sorprendente afirmación en el muchacho que aún no ha comenzado a escribir, de que no volverá a hacer­lo: «Así, pues, has de saber que no volveré a escribir. No volveré a escribir, estoy casi seguro. No tengo ya fuerzas y, además, no tengo nada que decir. Una vez llegado a los versos del revól­ver sólo queda dejar la pluma y proceder a los hechos». ¿Qué había ocurri­do? Que se sentía enamorado al mismo tiempo que «incapaz, tímido, perezoso, inseguro, débil, medio loco…»; que no creía poseer energías suficientes para aquella conquista, y, de tenerlas, no se hallaba seguro de que valiera la pena. Mientras tanto, no consigue embrute­cerse y se contenta con las satisfacciones del autoerotismo. Al final, aunque intente vana­mente soslayar el problema, transparece su origen: ninguna mujer le ha aceptado nunca (y el joven Pavese está convencido de que nunca ninguna le aceptará en el futuro), Como ya habrá advertido el lector, estamos ante los primeros síntomas de lo que diez años más tarde expresará Pavese inequívocamente en su Diario en forma de pleno diagnóstico.

También la problemática religiosa de Cesare Pavese tiene en estas Cartas algunas notables clarificaciones. Una larga misiva a Tullio Pi­nelli, 18 de agosto de 1927, entre airada e iró­nica, nos ofrece la crónica, así intelectual como emotiva, de sus actitudes religiosas. Ante todo, viene a decirle a su amigo, no se siente como el tipo de hombre al que las con­clusiones de los pensadores pueden satisfacer; y se define a sí mismo como el «horno logicus et plus que vive a la sombra de las chimeneas de las fábricas y (…) de vez en cuando se retira también a una iglesia, pero más a menudo a un burdel para pensar en sus cosas». Pavese entiende que la religión, el catolicismo en parti­cular, es un vasto sistema cuidadosamente calculado para ofrecer seguridad, y que de he­cho se la comunica a quienes le aceptan; pero él cree haber podido identificar muchas de sus contradicciones. En consecuencia, le parece  inaceptable, así como poco menos que odiosa la seguridad de sus adeptos. Resultado pre­sumible a priori si se advierte que semejante concepción religiosa —y aunque ahora deje­mos a un lado su desvío teológico—, resulta intolerable para quienes, como Pavese, no tie­nen otro destino que asumir su inseguridad como forma de existencia, hasta las heces, o morir. Mientras tanto, la carta concluye con un canto dolorido a la vida: e… tú, con todo tu San Francisco, nunca me has sabido decir nada sobre los sufrimientos de los animales y ni si­quiera los sentías. Yo he temblado por ellos du­rante años, y esta es mi vida, vida entre las cosas vivas, y la aversión a la muerte, y todos los sen­timientos, todas las pasiones, las fábricas y las iglesias, los burdeles y los poetas, los científicos, los hospitales, tos suicidios y las revistas… Yo trato de vivirlo todo con un ardor que se relaja sólo para reanimarse y sufro, sufro divinamente por mis deseos más lancinantes o mis desespe­raciones más viles. Y si amo también los libros es porque en fin de cuentas los libros son parte del mundo, como las mujeres, los árboles, los animales, las flores, los poetas, las fábricas, las estrellas y esta maravillosa carta mía»: Mueca por cierto esta última, como algunas otras en el transcurso de la carta, que difícilmente lo­gra encubrir los rictus del más hondo sufri­miento.

La correspondencia de los años 1928-1935 nos revela sobre todo el concienzudo proceso de profesionalización de Pavese, en especial como traductor. Es evidente que fue la doble disciplina que se impuso —de traductor-escritor— lo que contribuyó a aliviar su ín­tima desolación y le permitió realizarse hasta el punto más alto que alcanzó su frágil perso­nalidad. Las cartas a Antonio Chiuminatto, amigo avecindado en Wisconsin, nos hablan de la seriedad con que Pavese se tomó su tarea, del encarnizamiento de su aprendizaje del idioma americano. Es sabido cómo las tra­ducciones de Pavese, junto con las de su amigo Vittorini, además de la obra literaria de crea­ción de ambos, cambiaron el panorama novelístico italiano en unos pocos años. Otro factor de sostenimiento del amenazado equilibrio de la existencia de Pavese habría sido su gran amor por la «señorita», la enigmática mucha­cha de la que estuvo enamorado por esta misma época, pero semejante extremo biográ­fico carece de documentación en la corres­pondencia del escritor.

El 15 de mayo de 1935 era detenido Pavese en Turín junto con un nutrido grupo de intelec­tuales antifascistas. Como más tarde escribirá a su hermana, nunca se había ocupado de polí­tica, pero la política empezaba a ocuparse de él. Tras varios meses de cárcel en Turín y Ro­ma, se le confina a un pueblecito de Calabria, junto al mar, donde habrá de permanecer hasta la prima vera del año siguiente. A los famosos confinamientos mussolinianos de­bemos más de una obra literaria, y cualquiera puede recordar el espléndido Cristo se detuvo en Eboli, de Carlo Le vi, detenido por cierto y confinado al mismo tiempo que su amigo Pavese. Pero lo que para Levi se convirtió en ocasión de una rica experiencia humana —la forzosa permanencia en Lucania le llevó a sa­lir fuera de sí mismo y convivir con aquellas gentes olvidadas—, no fue para Pavese otra cosa que empujón hacia el fondo de su pozo de soledad. Están las cartas a su hermana María, en las que pide libros o dinero e intenta tranquilizar a su familia; o a los amigos que se ocupan de la impresión de su primer libro de versos. Pero el 17 de septiembre de 1935 es­cribe a una mujer no identificada: «Yo paso los días (los años) en este estado de espera que en casa sentía algunas tardes de dos y media a tres. Siempre, como el primer día, me despierta por la mañana la punzada de la soledad. Es imposible describirte mis ansias. Mi pena no es la escrita, eres tú; y lo sabía muy bien quien así nos alejó. No escribo ternuras; el por qué, ya lo sabemos; pero ten la seguridad de que mi último recuerdo humano es el 13 de mayo. Te agradezco todos los pensamientos que has tenido para mí. Yo para ti sólo tengo uno, que no cesa jamás…». Y en diciembre concluye así sarcástica­mente una carta al profesor Monti: «Este jú­bilo que ilumina mis páginas ya habrá usted comprendido que nace justamente de la enormi­dad de la aflicción, por lo cual uno decide bur­larse de todo. Tenga en cuenta que me despierto unas seis veces cada noche y que cada vez inicio la lucha en busca del espíritu (el aliento). Por lo demás, todo va como un guante (roto)».

La actriz Constance Dowling

 

El colmo del patetismo rezuma en una carta a su hermana de febrero del año siguiente: «De alma estoy muy mal. Mi estado lo podría descri­bir así. Uno que tenga una gran postilla, medio arrancada, sujeta a la carne por filamentos. La herida hace muchísimo daño, cada movimiento (incluso la respiración) sacude los filamentos que sujetan la postilla a la carne y hace llorar de dolor. La solución es, sin duda, arrancar decidi­damente la postilla y eso es lo que hago todos los días. Pero la postilla se regenera y sigue doliendo y colgando a los filamentos y hay que arrancarla de nuevo. Vuelve a regenerarse, y otra vez fiiera. Es un juego que dura ya nueve meses. Todo lo que me ocurre a lizí y lo que me imagino que ocurre en Turín ahonda la llaga. Si pienso en el pasado para consolarme, también en él sólo en­cuentro una dolorida postilla. Y truncar el mal con el antiguo sistema, no puedo hacerlo, por­que uno piensa que, aun después de muerto, la postilla subsiste. Si me estoy quieto me hace daño, y si me muevo también…». Parece un fragmento kafkiano.

A medida que se avecina el final de su confi­namiento —éste concluiría el 15 de marzo—comienza a agudizarse en Pavese la «morde­dura de escualo» de la lejanía y del silencio de…; como si fuese ahora cuando cayera Ce­sare en la cuenta de que ella nunca le había escrito, ni siquiera por su cumpleaños. Se anuncia el tremendo derrumbamiento inte­rior de Pavese al regresar a Turín y averiguar lo sucedido: ella se ha ligado a otro hombre… No parece exagerado afirmar que a partir de este momento, y a pesar de toda su obra realizada precisamente durante los catorce años que va a seguir viviendo, Pavese ya no será más que un superviviente de sí mismo, y su obra precisamente una acongojada indaga­ción del hombre solitario, del hombre deste­rrado de la mujer, aunque no «sin mujeres». La atmósfera de sus mejores relatos estará siempre atravesada por seres distantes e ina­sequibles, muertos incluso antes que logrados. Gisella, la insinuante muchacha de Paesi tuoi, morirá absurdamente en una incomprensible lejanía. La protagonista de La bella estate errabundeará sin remedio lejos de sí misma y del hombre al que no ha podido amar.

Después de la etapa de confinamiento Pavese siguió derramando día tras día su intimidad en sus cartas, al mismo tiempo que proseguía, también hasta su muerte, el Diario iniciado en Calabria. Hoy cabe leer paralelamente cartas y diario y observar hasta qué punto, y sin que dejen de encontrar su expresión en ambos los acontecimientos exteriores, intelectuales o políticos —la guerra mundial, por ejemplo, y el desenlace de la era mussoliniana—, la parte del león se la lleva en diario y cartas la aflic­ción cotidiana, el dolorido sentir de aquel «animal solitario», de aquella «águila enjau­lada» —expresiones suyas literales— que fue el autor de los Diálogos con Leucó.

Entre las páginas más lúcidas de esta corres­pondencia se hallan sin duda las del autoaná­lisis remitido a su amiga Fernanda Pivano —otro amor frustrado—, y en las que Pavese reconoce su soledad deliberada y su necesidad rabiosa de amistad, ambas a la vez, ambas repartiéndose cruelmente las mitades del alma del escritor: «Durante un largo período, P. alcanzó una estoica ataraxia mediante la re­nuncia absoluta a todo lazo humano, salvo el abstracto de escribir… aguantaba, porque sabía que un derrumbamiento hacia las criaturas, ha­cia cualquier criatura, sería sólo una recaída, no un renacimiento… se produjo el derrumbamien­to… Ahora paga cada instante de la ficticia sole­dad que se había creado. La vida se venga con una verdadera soledad. Así sea, como quiere la vida».

Se podría hablar también de un arduo proceso en Pavese de purificación interior que le hace crecer a nuestros ojos en hondura y limpieza de alma. En una carta de 1945 a una amiga, le confiesa: «Bromeando, alguna vez he dicho que soy católico, pues bien, esto es católico (o cris­tiano, si quieres). Creer en las almas ajenas y respetarlas» : El resto es una auténtica confe­sión —incluso en el sentido católico de la pa­labra— una auténtica y humilde confesión de tareas de traducción, que el locus de toda su conciencia es un tormento de origen religioso.

Sólo unos días antes de su muerte, dentro del mismo mes de agosto de 1950, escribe su úl­tima carta esencial, la despedida a su amor postrero, la joven Pierina: Pierina, quisiera ser tu hermano… Si me he enamorado de ti no es sólo porque, como suele decirse, te desease, sino porque tú eres de mi misma pasta… (…)… ¿Puedo decirte, amor, que nunca me he despertado con una mujer a mi lado, que cuando amé nunca me tomaron en serio, y que ignoro la mirada de reconocimiento que una mujer dirige a un hom­bre? ¿Y recordarte que, por culpa del trabajo que he hecho, siempre he tenido los nervios en tensión y la fantasía dispuesta y precisa, y el gusto por las confidencias ajenas? ¿Y qué estoy en el mundo hace cuarenta y dos años? No se puede quemar la vela por los dos cabos, en mi caso la he quemado toda por un solo lado y las cenizas son los libros que he escrito». El destino de Cesare Pavese estaba cumplido. En sus últimas cartas seguirá oscilando entre el descreimiento —no advierte por ninguna parte la bondad divina— y la nostalgia, incré­dula, desde luego, de algún paraíso. Como se supo luego, sus llamadas angustiosas desde la habitación del hotel de Turín quedaron sin respuesta. De responder alguien, fue sin duda aquel Dios cuya acogida no aguardaba.

Carta De Cesare Pavese a Constance Dowling.

Turín, 17 de abril de 1950

No tengo más aliento para escribir poesía. Las poesías llegaron contigo y se fueron contigo. He escrito ésta hace algunas tardes, durante largas horas mientras esperaba, vacilante, poder llamarte. Perdóname la triteza, pero también contigo estaba triste. Observa que he comenzado con una poesía en inglés y la termino con otra cosa. En eso cabe toda la apertura que he experimentado en estos meses: el horror y la maravilla. Querídísima, no tomes a mal que siempre esté hablando de sentimientos que tú no puedes compartir. Por lo menos puedes comprenderlo. Quiero que sepas que te agradezco con toda el alma. Los pocos días de maravilla que he arrancado de tu vida eran casi demasiado para mí; bueno, ya pasaron, ahora comienza el horror, el horror desnudo y estoy preparado para afrontarlo. La puerta de la prisión ha vuelto a cerrarse con estrépito. Querídísima, no volverás nunca a mí, inclusive si regresas a Italia. Ambos tenemos determinadas cosas que hacer en la vida que tornan improbable que podamos encontrarnos de nuevo, excepto si nos casáramos, cosa que he anhelado desesperadamente. Pero la felicidad es algo que se llama Joe, Harry o Johnny; no Cesare. ¿Me creerás si te digo -ahora que no puedes tener sospechas de que estoy recitando para coaccionarte de alguna manera- que esta noche he llorado como una criatura pensando en mi suerte -y en la tuya- pobre mujer, fuerte, hábil, desesperada en la lucha por la vida? Si he dicho o hecho alguna vez cosas que no podías aprobarme, perdóname. Yo te perdono todo este dolor que me carcome el corazón, sí, te aseguro, le doy la bienvenida. Este dolor eres tú, la verdadera maravilla y el verdadero horror de ti. Rostro de primavera, adiós. Te deseo éxito en tus días y un matrimonio feliz, sí. Rostro de primavera, he amado todo de ti, no sólo tu belleza, lo cual sería demasiado fácil, sino tu fealdad, tus momentos desagradables, tu tache noir, tu rostro hermético. No te olvides de eso.

Cesare.

Francisco Pérez Gutiérrez

Se viene el ‘Marzo Negro’ de Anonymous

Estamos ante una protesta de característica mundial, donde los internautas o los usuarios marginales y contemporáneos del Internet se harán sentir, gritarán en silencio, desde sus escritorios (como escuché decir) harán sentir su voz contra el intempestivo cierre de Megaupload.

A propósito del PIPA, el SOPA y toda esas leyes promovidas y alimentadas en el país que inventa guerras mundiales y que ahora hace peligrar nuestra libertad de expresión en la red de redes, podemos advertir que las industrias del cine, la televisión, los videojuegos y la música están en el punto de mira.

La multimillonaria industria del entretenimiento aún no puede cantar victoria pues los “hacktivistas” han decidido emprender una campaña mundial llamado: “Marzo Negro” y tiene como responsable directo al colectivo de piratas informáticos “Anonymous”.

Con el lema: “No descargues ni un disco, no veas una película en el cine o descargues una copia, no compres ni un DVD…Espera 4 semanas para hacerlo en abril (…) y dejaremos un buen agujero en los beneficios de esas compañías en el primer informe del año, un golpe económico que será visto por los gobiernos como una señal de importantes pérdidas de ingresos”.


La nave de los locos ‘Stultifera Navis’

La Stultifera Navis de viaje al País de los Tontos. Grabado en madera de 1549.

La figura del loco es importante en el siglo XV: es amenazador y ridículo, muestra la sinrazón del mundo y la pequeñez humana, recuerda el tema de la muerte, muestra a los humanos una alegoría de su final seguro. La demencia es una señal de que el final del mundo está cerca. El loco, en esta época, está vinculado a un saber oscuro.

Esta concepción va cambiando con el tiempo. En el mundo literario, la locura sirve de sátira moral: la presunción (el loco se da atributos que no posee), el castigo (la sinrazón le sobreviene por los excesos de la pasión), la verdad por la doble mentira… Se la empieza a considerar irónicamente, como un mundo de ilusiones, como una figura conocida y menos temible.

Poco a poco cambia el antiguo panorama amenazador del loco, su fluir un la barca incontrolada. El espacio del Hospital es crucial en este cambio; el loco es ya retenido entre las cosas y el mundo, y encerrado, a comienzos del siglo XVII. La experiencia clásica de la locura se está forjando. La locura está entre nosotros, dócil y visible.

Por María Velasco
Un loco tocado de la maldición del cielo
canta humillado en una esquina.
Sus canciones hablan de ángeles y cosas
que cuestan la vida al ojo humano.
La vida se pudre a sus pies como una rosa
y ya cerca de la tumba, pasa junto a él
una princesa.
(Leopoldo María Panero)

La nave de los locos es el navío donde se transportaba en la antigüedad a posesos y desequilibrados rumbo al exilio. Como Foucault explica en su Historia de la locura en la época clásica, no todos los locos eran expulsados, sólo aquellos particularmente extraños, particularmente molestos. Entregados al mar, “esa gran incertidumbre exterior de todo”, se convertían en “prisioneros en medio de la más libre y abierta de las rutas”.

También en el arte existe un barco ebrio, siempre naufragado, que dejó los umbrales de la razón y permanece ajeno al sistema, los museos y las academias, la crítica y el mercado. Sus tripulantes, cada uno con su mitología individual, han saltado por encima de la ratio de su tiempo, por eso se les llama locos (“nunca hay locura más que por referencia a una razón”, dice Foucault). Se trata de insensatos que, para escándalo de los cartesianos, se imaginan “ser muletas o tener un cuerpo de vidrio” e insultan a la comunidad artística con obras imposibles como “círculos cuadrados”. Con el tiempo, en algunos casos, Historia o Vanguardias los absuelven y mudan su camisa de fuerza por la toga deslucida del genio maldito, si bien serán siempre objeto de censura por haber aplastado a su paso las flores inocentes de la razón.

En la historia de la locura el encierro desplaza al embargo. Cerraduras, candados, barras de hierro… Todo es inútil para contener al genio. El artista enajenado sigue creando desde el aislamiento, la habitación sin vistas del hospital psiquiátrico. Para muchos de ellos el acto artístico tiene el rango de una evacuación corporal, una eyaculación necesaria; si no hubiesen sido artistas, serían asesinos.

Antonin Artaud es el ejemplo perfecto. Gérard Durzoi cuenta que cuando el doctor Toulouse lo vio por primera vez intuyó que se trataba de un ser excepcional, de esa raza que produce a los Baudelaire, los Nerval o los Nietzsche… “Este hombre está en la cuerda floja, a punto de desplomarse pese a su genio. ¿Se podrá evitar?”

Artaud nació el 4 de septiembre de 1896, en Marsella. Sufrió crisis nerviosas desde la infancia que fueron in crescendo. Se sabe que hizo uso del opio y el laúdano a fin de calmar su dolor. Escritor y dibujante, actor y guionista ocasional para el cine, fue ante todo un hombre de teatro. Pasó por largos periplos de internamiento y fue víctima directa de un conjunto de atrocidades en nombre de la ciencia, tales como el electro-choque. A intervalos, se relacionó con el grupo surrealista; como ellos, deseaba una “desvalorización general de los valores, la depreciación del espíritu, la desmineralización de la evidencia, una confusión absoluta y renovada de las lenguas, la desnivelación del pensamiento…” (G. Durzoi). No obstante, Artaud se reconoció a sí mismo “demasiado surrealista” para embarcarse en la “nave surrealista”; claro, la suya era la nave de los locos (en palabras de André Breton, Artaud se había pasado “al otro lado”).

“De lo que se me acusa, y por lo que llevo ocho años internado (…), es de haber intentado encontrar la materia fundamental del alma y devolverla en fluidos sustanciales (…) y no admito que un poeta como yo haya estado encerrado en un asilo de alienados por haber querido realizar en la vida su poesía” (Antonin Artaud)

Desde una demencia que se define “revolucionaria a perpetuidad”, Artaud protesta, rostro gesticulante, contra la razón castradora, el juicio de Dios, la práctica psiquiátrica (“porque hace del individuo otro del que debería ser”) y la elaboración intelectual y/o lingüística que no tiene su raíz en el dolor, que no tiene su raíz en el cuerpo. Su causa conlleva pervertir el lenguaje o secretar, supurar, uno nuevo que retorne al grito. Toma así el relevo de Lautréamont, otro tripulante en la nave de los locos, que da lugar a la primera crisis importante del verbo. En relación a esto, Roy Porter, en su Breve historia de la locura, relata la anécdota de un interno que en un asilo de lunáticos detuvo a los inspectores que hacían la visita de oficio y se quejó de que le habían quitado su lenguaje. Artaud, por su parte, se niega a pensar con la lengua que otros han pensado antes (para él); “todo lenguaje verdadero –llega a decir- es incomprensible”. Las papillas silábicas de sus últimos poemas son, como los garabatos de Strindberg (muchos le conocen como literato, pero no como antecesor del arte abstracto), la caligrafía del “razonamiento que la razón proscribe”. No obstante, el proceso de heroificación por el que, a veces, el poeta terminal se hace con el título nobiliario de “príncipe de las tormentas”, no ha dejado de lado al desgraciado de Artaud, sino todo lo contrario. Foucault confirma que esta figura ha pasado a “pertenecer al suelo de nuestra lengua y no a su quebrantamiento”; su correlato en el mundo pictórico es Van Gogh. Cuando Artaud conoció su obra, en 1947, se solidarizó; sintió, afirma Durzoi, que “el pintor había vivido una aventura y una lucha exactamente análogas”.

En un texto brillante, Van Gogh, le suicidé de la societé, describió sus pinturas como una “especie de música de órgano”, de “fuegos de artificio”, “una sempiterna e intempestiva transmutación”.

Se puede hablar de la buena salud mental de Van Gogh que, durante toda su vida, sólo se ha cocido una mano y no ha hecho otra cosa, por lo demás, que cortarse una vez la oreja izquierda”. (Antonin Artaud)
Después de lo de la oreja, el loco del pelo rojo fue internado en el manicomio de Sain-Rémy, donde se le permitió pintar. Su arte nunca revistió las características consideradas como propias del “art brut”, apelativo de Dubuffet para el arte “a salvo de la cultura” (algunos psiquiatras señalaron la distorsión, la repetición, el absurdo, la obscenidad y el simbolismo cualidades inherentes a las pinturas de los locos… Claro que, por esta norma, expresionistas, surrealistas y todo el pelotón de artistas de vanguardia sufrirían males neurológicos). Mucho antes de su internamiento, Van Gogh, consciente de su situación, se confesaba por carta…

“Me consideran un hombre excéntrico y desagradable y, sin embargo, hay en mí una especie de música serena y pura”. (Van Gogh)

El artista puso fin a su vida con un tiro en el pecho, como es sabido de todos, sin haber vendido nunca ni un solo cuadro. Según Artaud, él no se mató, la sociedad lo hizo: se lo comió, para saciar su decoro.

Van Gogh y Artaud, pero también Rimbaud, Lautréamont, Blake, Baudelaire, Strindberg, Nietzsche y muchos más… Quizá no estuviesen locos. De sí mismo, afirma Leopoldo María Panero: “seré un monstruo, pero no estoy loco”. Monstruos, todos ellos también, por su propia excelencia; porque conocen verdades insoportables que la sociedad no quiere escuchar; porque rechazan el pensamiento medio y se arrojan a lo extremo, o porque una revelación extraordinaria ha resquebrajado su condición humana. Esta revelación, con todos sus “engranajes” de horror, nunca antes se mostró tan vívida como en los textos de Ryunosuke Akutagawa. El escritor japonés había visto morir a su madre loca cuando sólo era un niño. Después de notar las primeras paranoias y los primeros síntomas de esquizofrenia, creyéndose en posesión de una terrible herencia, se suicidó.

Su relato Engranajes es la descripción minutada de una lenta agonía bajo la drogaína de la locura, o del pánico a ella: pasillos de hotel que se transforman en pasillos de prisión; uniformes de color; el infierno de Dante; engranajes que simulan seres humanos, seres humanos que simulan engranajes; el Alegato de un loco; retratos con sonrisa sardónica; “la vida es mas infernal que el infierno mismo”; la humillación; esperar la calma “como un anciano que espera la muerte después del largo sufrimiento de una enfermedad”; insomnio; medicación; un cuento interruptus, como un coito; “si las drogas no te curan, puede que lo haga el cristianismo”; whisky; una carta en mil pedazos; “es natural en el hijo de un loco”; Dostoyevsky, sólo una distracción… “¿Sabes de alguna enfermedad de los aviones?”

Ya no tengo fuerzas para seguir escribiendo. Es inexpresablemente doloroso vivir en este estado mental. ¿No hay nadie que venga y me estrangule en silencio mientras duermo? (Ryunosuke Akutagawa)

Hasta aquí esta travesía con la nave de los locos, hasta aquí este viaje fáustico (Fausto, no consiguiendo saciar su apetito existencial con los saberes fundados, el humanismo, volvió sus ojos al esoterismo, a la magia, a lo irracional). Sí, queda pendiente arrojar por la borda los cadáveres de la razón. No se trata de hacer una apología de la locura, sino de dinamitar el pensamiento ordinario… Un día no muy lejano, no sabremos distinguir bien lo que ha podido ser la locura. A día de hoy, siguiendo la consigna de Lessing, quien no pierda la cabeza es porque no la tiene.


Bibliografía
Akutagawa, R. Vida de un loco. Emece Editores.
Durozoi. G. Artaud, la enajenación y la locura. Guadarrama.
Foucault. M. Historia de la locura en la época clásica (2 volúmenes). Fondo de cultura económica.
Porter. R. Breve historia de la locura. Fondo de cultura económica.

El caso Omar Chehade: la gran desilusión

Todo terminó. Se activó la máquina del tiempo en nuestra negra política y el Perú volvió a sumirse en el estiércol. El discurso de la lucha frontal contra la corrupción, que le sirviera a Ollanta Humala como bandera de campaña en la segunda vuelta electoral; al menos eso es lo que nos ha demostrado el oficialismo, terminó convirtiéndose en una falsa, oportunista y mentirosa prédica, que empleada sutilmente por los publicistas del actual Presidente dela República, inclinó la balanza electoral y le dio la victoria, permitiéndole llegar a Palacio de Gobierno haciendo suya la frase: “honestidad para hacer la diferencia”.

Algunos lo intuimos, suponíamos que esto podía suceder. Lo que no podíamos presagiar, o simplemente no quisimos hacerlo, era que el cambio y la claudicación principista y de espíritu llegaría antes de haberse cumplido el primer año de gobierno. Errores, tropiezos, denuncias por corrupción siempre han de existir, siempre acompañarán el día a día de un gobierno en el Perú, en Latinoamérica, en el mundo entero. Pero a un gobierno no se lo puede tildar de mafioso o corrupto simplemente por el número de denuncias de este tipo que salten a la luz pública. Un gobierno es corrupto cuando a la luz de los acontecimientos y la contundencia de los argumentos, como ocurrió en este caso, decide, maquiavélicamente, blindar desde el Congreso a un personaje siniestro y despreciable como Chehade, amparándose únicamente en la fuerza de la mayoría de sus escaños. Las razones se exponen, los votos se imponen, así ha sido siempre en nuestro país, y así seguirá siendo, al menos durante los próximos 5 años. Esa fue la conducta fujimorista de los noventa, la aprista del segundo alanismo, y la que ya es posible presagiar en el humalismo. Ojalá me equivoque

Si nos asqueó la manera como el fujimorismo y el aprismo unieron esfuerzos al momento de cubrir con un manto de impunidad a los corruptos durante el último quinquenio, qué podemos decir del humalismo luego de ver cómo encarpetaron el caso Chehade, sin mayor argumento jurídico o político que la simple contabilización de votos a favor de la corrupción. Trece fueron los votos que impidieron que el inefable Chehade se sometiese a una investigación ante la justicia ordinaria. Trece fueron los votos que volvieron a matar la esperanza de un país que está cansado de ver cómo la frase: “otorongo, no come otorongo”, alcanza el estatus de verdad bíblica entre nuestros políticos.

La crónica se resume en pocas palabras: “Como los defensores del ex abogado del Presidente dela República sumaban trece votos, no había más que discutir, no importaba si el informe elaborado porla SubComisiónde Acusaciones Constitucionales, trabajado con prolijidad por la congresista Marisol Pérez Tello, daba cuenta del enorme caudal de indicios razonables en torno a la responsabilidad penal de Omar Chehade. Así, gracias a la condescendencia que muchos tienen con la corrupción, me pareció escuchar a los cacacenos reflexionar de esta manera: ¡Nosotros somos el partido de gobierno, Perú Posible juega de nuestro lado, nosotros somos trece y ellos doce, al diablo con el informe, Chehade se queda entre nosotros, Chehade es un digno padre de la patria! Además, quién no ha cometido un error”. Disculpen los que razonan de este modo, pero existe una diferencia semántica sustantiva entre error y delito, entre imprudencia y corrupción, entre torpeza y bribonería, entre defensa y testarudez, entre candidez y pendejada.

Y así terminó la historia del caso Chehade, con la complicidad de la bancada oficialista salvándole su curul congresal, con el cobarde apoyo de los congresistas del partido de Alejandro Toledo, y con la venia y mano salvadora de los otrora paladines de la moralidad Yehude Simon y Javier Diez Canseco. Mención especial merece el señor Jaime Delgado, quien en menos de 6 meses de experiencia parlamentaria ha sido rápidamente amaestrado en el arte del encubrimiento, y al votar por el archivamiento de la acusación contra Chehade, lanzó por la borda años de prestigio ganado como defensor de causas justas.

Ollanta Humala y sus parlamentarios han herido de muerte a la lucha contra la corrupción. Si el barro del caso Omar Chehade los había cubierto hasta la cintura con la denuncia hecha por los medios de comunicación por la supuesta comisión del delito de patrocinio ilegal en el cual habría incurrido el “irrenunciable Chehade”, el blindaje y apoyo brindado por el oficialismo a favor de éste terminó por sepultarlos en el fango de la indecencia y del otoronguismo parlamentario más ramplón. Y pensar que el actual Presidente del Congreso, Daniel Abugattás, o el actual Presidente dela Comisiónde Constitución del Parlamento, Fredy Otárola, se rasgaban las vestiduras durante el segundo alanismo cuando la mayoría aprofujimorista echaba por tierra toda denuncia, toda acusación, todo afán moralizador. ¿Dónde están estos señores tan decentes? ¿Dónde están ahora que el Perú necesita más de ellos? ¿Dónde están cuando lo que les reclama el electorado es coherencia entre lo que se dice y lo que se hace? Muy sencillo. Están viendo la manera de perpetuar y consolidar esta mayoría parlamentaria que por ahora les permite hacer lo que quieran, a ellos, a sus promotores, y por supuesto, a su jefe mayor, su cacique empoderado con cetro y corona sentado en el sillón de Pizarro.

Pero como es sabido en política, los favores gratuitos, así como los votos de conciencia no existen, y si existen son producto de la imaginación afiebrada de quienes dicen defender al Perú un día y se congracian con quienes lo minan desde sus entrañas a la mañana siguiente. Cómo pagará este favor Chehade, cuáles serán las dádivas que los Yehude, los Diez Canseco, los Delgado recibirán de manos del ex cliente de Chehade, el Presidente dela República.Porquehabría que ser muy ingenuo para no estar casi seguro de que detrás de este inmundo blindaje no está la mano de Ollanta Humala. Qué lástima, qué desilusión. Lo dijimos cuando leímos vía twitter la pregunta dela Primera Dama, Nadine Heredia, con respecto a este caso: ¿Tan difícil es caminar derecho? Sí señora Nadine. Caminar derecho es muy difícil, conducirse con honestidad es toda una proeza, casi una hazaña, sobre todo cuando el corrupto sabe que el Presidente dela República, quien personifica a la nación y al Estado, mueve los hilos y hace todo lo posible por convalidar con su silencio primero, y con el apoyo de sus ayayeros congresales después, los irregulares actos de la persona a la cual el propio mandatario le dio el honor de asumir el cargo de Vicepresidente del Perú.

Otra vez nos ganó la cobardía, otra vez se impuso en nuestro país la hediondez de la corrupción, otra vez los faenones descubiertos se convierten en expedientes encarpetados, otra vez el Congreso le hace el juego a quienes no debieron nunca pisar el Hemiciclo, otra vez los cuestionados parlamentarios le cuidan las espaldas a quienes ya perdieron todo tipo de credibilidad, otra vez los peruanos hemos sido timados, otra vez la juventud se desencanta, otra vez la clase política le hace el trabajo a los radicales, a los que creen que al Perú no lo salva nadie, que en el Perú la mierda se exporta, y que para que eso cambie se necesita la llegada de un movimiento mesiánico, violento si es posible,  capaz de acabar de una vez por todas con toda esta imagen de país que alcanza el desarrollo económico pero que va en serio retroceso cuando se trata de principios y valores.

Me quedo con una imagen y una frase para recordar. Esas que pasan a formar parte del álbum de la infamia nacional o del archivo de nuestra  miseria. Veo a Omar Chehade, una vez culminada la sesión de la vergüenza, cruzar de un lado a otro, acercarse a Yehude Simon y estrecharle fuertemente la mano, con una sonrisa que lo dice todo, y con una altivez de quien sabe que gracias a este “hombre de izquierda”, podrá seguir cobrándole al país su jugoso sueldo de parlamentario, más gastos operativos y otras gollerías que sólo Dios sabe tienen estos fanáticos de las películas de gánsters, sobre todo de aquellas en las cuales los delincuentes siempre ganan. Luego, recuerdo las declaraciones de Yehude Simon tratando de justificar su injustificable actuar: “no se puede condenar a una persona en función de meras presunciones”, sentenció el otrora Premier de Alan García.

Obvio señor Simon, en una democracia la inocencia se presume, no se prueba, pero casualmente debido a ello, lo que se estaba solicitando no era la imposición de una sanción penal en contra de Chehade, eso es una locura, el Congreso dela Repúblicano tiene esa prerrogativa, lo que se solicitaba era el levantamiento de la inmunidad de esta persona para que su caso pase a manos del Ministerio Público y del Poder Judicial, respectivamente, pues le corresponde a este último órgano determinar la responsabilidad penal de todo peruano. Bastaba con que se presenten indicios razonables sobre la posible comisión de un delito de corrupción para que el Congreso remitiese el caso a manos de los órganos de justicia. Ahora bien, salvo que el señor Simon sufra de algún tipo de incapacidad mental, súbita y convenientemente adquirida en estos últimos días, o tenga problemas para diferenciar entre lo real y lo maravilloso,  todos tenemos claro que en este caso, razones, indicios, pruebas sobre la posible responsabilidad de Omar Chehade existían y de sobra.

El caso Chehade marcará un antes y un después en este gobierno, el caso Chehade será la piedra en el zapato que acompañará la gestión de Ollanta Humala, se equivocan los que creen que en unas semanas o meses el señor Chehade recuperará posiciones y volverá a aparecer como el gran señor, como el héroe de la lucha contra la corrupción. Cuánto daño se ha hecho el gobierno, cuánto daño se le hace al país con este tipo de conductas, cuánto tiempo hemos perdido en tratar de desentrañar este embrollo para que al final, y como siempre en nuestra patria, el acomodo político le gane la partida a la decencia. Dónde terminará todo ese paquete legislativo que el Poder Ejecutivo pensaba impulsar en materia de lucha contra la corrupción, dónde irá a parar el proyecto de reforma constitucional que pensaba presentar, curiosamente el señor Chehade, para tornar imprescriptibles los delitos de corrupción cometidos por funcionarios públicos. El Ejecutivo ha perdido el norte, y los parlamentarios oficialistas han perdido la autoridad moral para encabezar la gran reforma que el país requiere en materia de justicia. Qué pensará el país cuando el señor Chehade acuse a alguien de corrupto, que pensará la juventud cuando vean al señor Abugattás tildar a todos, menos a los suyos, de delincuentes. Seguro sentiremos cólera, rabia, tristeza de ver cómo el Perú es el país de las eternas oportunidades perdidas.

Celebran los corruptos, celebran los que amasaron fortunas con el erario nacional, celebran los que logran abandonar las cárceles gracias a las ventajas y favores del poder, celebran los malos apristas, celebran los malos fujimoristas, celebran los corruptos del régimen de Toledo. Celebran todos, porque en el Perú ya no es posible diferenciar entre buenos y malos, entre honestos y deshonestos. Porque allá donde todos son percibidos como corruptos, entonces nadie es corrupto. Porque allá dónde todo tiene un precio, y donde todo se vende, los valores son siempre relativos y la decencia es una palabra extraña que los peruanos conocemos pero no sentimos.

Rafael Rodríguez Campos

Escribe en www.agoraabierta.blogspot.com portal de análisis político y constitucional de temas de actualidad

Problemas graves de conexión a Internet en páginas internacionales

La información es reciente y ya que nos sentimos prácticamente incomunicados con el mundo, es importante saber que un accidente en las redes submarinas ha hecho que la conexión a Internet para clientes de Movistar  se haya restringido.

Por cierto este tema no tiene nada que ver con S.O.P.A. ni el hecho de que Megaupload haya sido suspendido y se hayan apresado a sus dueños.

La información actual es esta:

El Observador

La conexión a algunos portales de internet internacionales está caída por una falla técnica en uno de los servicios que opera en la región, explicaron a El Observador fuentes de ANTEL.

El operador internacional que vende los servicios de enlace internacional a ANTEL y a otras compañías de la región trabaja en la solución del problema, pero mientras, los usuarios se ven impedidos de acceder algunos portales del exterior.

El informante aseguró que las instalaciones de ANTEL “están funcionando perfectamente” y subrayó la dificultad se originó en el exterior.

Se desconoce el tiempo que puedan insumir los trabajos de restablecimiento de ese servicio.

Emol

La falla estaría en Telefónica International Wholesale Services (TIWS), empresa proveedora del servicio de datos internacionales, que habría tenido un problema en una de sus redes submarinas.

Consultados al respecto, en Movistar reconocieron a Emol que se trata de una baja de tráfico internacional, y no de un corte de fibra. La empresa está a la espera de un reporte que especifique claramente las razones de la caída.

VTR, en tanto, informó que el servicio estuvo con problemas por espacio de 20 minutos aproximadamente, ya que una vez detectada la falla en TIWS, cambiaron su enlace al proveedor Global Crossing.

Un experto en telecomunicaciones explicó a Emol que este tipo de problemas es poco frecuente, pero cuando ocurre y afecta a más de una compañía, se trata de un problema técnico de alguno de los proveedores internacionales que utilizan las empresas.

El problema de conexión se extiende a la banda ancha móvil, por lo que los servicios que requieren Internet en los celulares tampoco funcionan correctamente.

Comunicado Oficial de The Pirate Bay Respecto a S.O.P.A.

Realmente no tengo la más mínima idea de cuantos sitios se sumaron a esta medida de protesta, pero de lo que si estoy plenamente seguro es que en esta tarea de medir fuerzas contra este grupo que siente que puede también manejar el mundo a través de las redes a sido positivo. Hemos medido fuerzas y podemos ser optimistas y sentir que en esta batalla de censuras informáticas ganaremos la guerra. Porque Internet somos todos, somos todos nosotros juntos que sin quererlo hemos contribuido a que esta libertad se plasme para nuestras futuras generaciones. Seguiremos adelante.

Comunicado Oficial de The Pirate Bay sobre SOPA:

Internets, 18 de enero de 2012.
COMUNICADO DE PRENSA PARA PUBLICACIÓN INMEDIATA.

Hace más de un siglo Thomas Edison obtuvo la patente de un dispositivo que “que hace para los ojos lo que el fonógrafo hace para
el oído “. Él lo llamó el quinestcopio. No solo fue de los primeros en grabar un video, fue también la primera persona propietaria de los derechos de una película.

Por las patentes de Edison sobre las imágenes en movimiento se estaba convirtiendo financieramente imposible crear pelícuas
en el norte de la costa este americana. Los estudios de cines por eso se trasladaron a California, y fundaron lo que hoy llamamos Hollywood. La razón era sobre todo que ahí no había ninguna patente.

Tampoco había ningún derecho de autor que se pudiera nombrar por lo que los estudios podrían copiar las viejas historias y hacer películas a partir de ellos – como Fantasia, uno de los mayores éxitos en la historia de Disney.

Por lo tanto, las bases de esta industria – que hoy está llorando a gritos por la pérdida de control sobre los derechos inmateriales – es que ellos eludieron los derechos inmateriales. Se copiaron (o para usar su terminología: “robaron”) las obras creativas de otras personas, sin pagar por ello. Lo hicieron con el fin de obtener un beneficio enorme. Hoy en día, son muy exitosos y la mayoría de estudios están en la lista Fortune 500 de las empresas más ricas del mundo. Felicitaciones – ¡Todo se trata en ser capaz de re-usar las obras de otros! Y hoy se reservan el derecho de todo lo que los demás crean. Si quieres conseguir algo que ellos han publicado, tienes que acatar sus reglas. Reglas que se crearon después de eludir las reglas de otros.

La razón por la que siempre estan quejándose de los “piratas” de hoy es simple. Hicimos los que ellos hicieron. Eludimos las normas que ellos crearon para crear las nuestras. Aplastamos su monopolio por darle a la gente algo más eficiente.

Permitimos a las personas tener una comunicación directa entre uno al otro, eludiendo el hombre de en medio que hace ganancias, que en algunos casos recibe más de 107% de los beneficios (sí, tu pagas trabajar para ellos).

Todo esto sucede por el hecho de que somos la competencia. Hemos demostrado que su existencia en su forma actual ya no es necesaria. Somos mejores que ellos.

Y la parte divertida es que nuestras normas son muy similares a las ideas de los padres fundadores de los EE.UU.. Luchamos por la libertad de expresión.

Vemos a todas las personas como iguales. Creemos que el público y no la elite, debe gobernar la nación. Creemos que las leyes debe ser creadas para servir al público, no a las corporaciones millonarias.

The Pirate Bay es una verdadera comunidad internacional. Nuestro equipo se extiende por todo el mundo -, pero nos hemos mantenido al margen del EE.UU. Tenemos raíces suecas y un amigo, dijo lo siguiente:

La palabra SOPA significa “basura” en sueco. La palabra PIPA significa “un tubo” en sueco. Esto por supuesto no es una coincidencia. Ellos quieren hacer de todo el Internet un tubo de un solo sentido, con ellos en la parte superior, y empujando la basura a través de la tubería para el resto de nosotros, los consumidores obedientes.

La opinión pública sobre este asunto es clara. Pregunta a cualquier persona en la calle y te enterarás de que nadie quiere ser alimentado con basura. Por qué el gobierno de EE.UU. quiere que el pueblo de Estados Unidos sea alimentado con basura está más allá de nuestra imaginación, pero esperamos que los detengan, antes de que todos se ahoguen.

SOPA no puede hacer nada para detener a The Pirate Bay. En el peor de los casos vamos a cambiar de top domain del actual .Org a uno de los cientos de otros nombres también utilizamos. En los países donde TPB está bloqueado, China y Arabia Saudita vienen a nuestra mente, bloquean centenares de nuestros dominio. ¿Y funciona? En realidad no.

Para solucionar el “problema de la piratería” hay que ir a la fuente del problema. La industria del entretenimiento dicen que crean “cultura”, pero lo que realmente hacen es algo como vender de muñecos de peluche caros y convertir a niñas de 11 en anorexicas. Ya sea por trabajar en las fábricas que crean las muñecas para, básicamente, recibir ningún sueldo o por ver películas y programas de televisión que les hacen pensar que están gordas.

En el gran juego de Civilization de Sid Meiers se pueden construir maravillas del mundo. Una de los más poderosas es Hollywood. Con esto controlas de toda la cultura y los medios de comunicación en el mundo. Rupert Murdoch estaba contento con MySpace y no había problemas con su propia piratería hasta que fracasó. Ahora está quejándose de que Google es la mayor fuente de piratería en el mundo – porque está celoso. Él quiere mantener su control mental sobre la gente y claramente se obtiene una visión honesta de las cosas en Wikipedia y Google que en Fox News.

Algunos datos (años, fechas) probablemente están equivocados en este comunicado de prensa. La razón es que no podemos acceder a esta información Wikipedia cuando se apagó. Debido a la presión de nuestros competidores fallidos. Lo sentimos por ello.

The Pirate Bay, (K) 2012

 

Anne Sexton – La voz poética de una suicida


“Un escritor es alguien que con unos muebles hace un árbol. Todos los poetas mienten.”
Anne Sexton

“Mis admiradores creen que me he curado; pero no, sólo me he hecho poeta”
Anne Sexton

AINIZE SALABERRI

Adicta al alcohol y a los somníferos, con un serio trastorno mental, depresiva, embarcada en el círculo vicioso de hospitales y amantes, y con un serio desprecio suicida por sí misma. Además, amiga de Sylvia Plath. Apasionada, bella. Así la define Diane Wood Middlebrook en su biografía sobre la poeta.

“Culta y delgada como una modelo; una ama de casa que residía en las afueras de la ciudad y que se llamó a sí misma ‘La señora perro’; hija, madre (…) “Un poco chiflada”. ¿Y como poeta? Intimista, dada la confesión, humorística, insistente y desgarradoramente femenina, bruja con las palabras, artista de la representación, mimada del público.”

Anne Sexton y Sylvia Plath. Ambas eran poetas. Las dos se suicidaron con una diferencia de once años. Sylvia era más inteligente, pero a Sexton le fueron mejor las cosas. Cuando se reunían para ir a beber martinis al hotel Ritz, después de sesiones de literatura con Robert Lowell, hablaban de sus intentos de suicidio e imaginaban qué harían si lo volvieran a intentar. Anne Sexton sentía una profunda admiración por Sylvia y siempre sintió que iba detrás de ella. Podía verla, tocarla, pero literaria e intelectualmente no podía alcanzarla. Robert Lowell, quien conoció tanto a Sexton como a Plath dijo de ambas:
“Anne era más auténtica pero sabía menos. Sylvia aprendió de Plath”. A ojos de Anne esto no era cierto. Por el contrario, Viorica Patea, quien escribió “Entre el mito y la realidad. Aproximación a la obra poética de Sylvia Plath”, dijo:

“Sexton ansiaba el éxito, sobre todo el de Plath. Era muy teatrera. Anunciaba sus intentos de suicidio por telegrama. A Plath no le impresionó. Incluso llegó a proclamar, tras el suicidio de Plath, “esa muerte era mía”. En eso, Plath también la había superado.

Anne Sexton era mujer, esposa, amante, madre y poeta. El orden de los factores no altera el producto, dicen, pero el interior de Anne Sexton no soportaba la idea de ceñirse al canon femenino que imperaba en los Estados Unidos de los años 50: ser buena esposa, buena madre y buena ama de casa. Todos esos ideales trastornaban su mente, le creaba inseguridades como mujer y como escritora. De hecho, se considera que nunca hubiese comenzado a escribir de no haber sido porque se lo prescribieron facultativamente.

No tenía estudios superiores y se sentía inferior a aquellos que sí la tenía. A través de la escritura, sin embargo, llegó a ser profesora de universidad, realizó ponencias y cientos de lecturas de sus poemas. Se había convertido en una poeta de éxito, repudiada en la trastienda por la gente que la conocía y es que, aunque era buena poeta, su personalidad no debía de ser atractiva. “Puede gustarte la Anne Sexton poeta, pero no la persona”, se atrevió a decir alguno.

Su biógrafa se preguntaba qué había tenido que ocurrir para que una ama de casa como ella se convirtiera, de la noche a la mañana, en una estrella. ¿Dónde estaba la conexión entre su locura y su arte? ¿Dónde se acababa una y comenzaba el otro? ¿Quizás era precisamente porque no había separación entre los dos que ella se convirtió en quien quería ser?

Lo cierto es que Sexton revolucionó el panorama poético estadounidense con su tratamiento inesperado de cosas tan poco líricas como la masturbación, el adulterio, incesto o masturbación. Y con todo ello, se convirtió en una estrella que sigue brillando en el firmamento de sus letras.

Entre esas letras, como agazapadas, se encuentran sus obras “Al manicomio y regreso en parte”, la obra de teatro que llegó a representarse en Broadway, “Mercy Street”, “El libro de la locura”. Letras que existen gracias a la psicoterapia. Y gracias a eso, a sus intentos de volcar su locura en sus palabras y distanciarse así un poco de ella, consiguió una escritura basada en el análisis del inconsciente. Así habla acerca de esto su biógrafa:

“Acabé viendo su carrera, que cubre un período de 18 años, como una acertada respuesta a un conjunto de condiciones que no pudo modificar demasiado a no ser escribiendo sobre ellas. Sus trastornos no fueron derrotados totalmente por su ingenio, ya que, aunque la psicoterapia le ayudó de forma espectacular, preciso es reconocer que siguió enferma. Con todo, sus poemas le crearon una personalidad que otro supieron valorar, hecho que abrió puertas a su vida.”

Y que le dio alas, añadiría, para ver un poco de luz entre tanta oscuridad que había en su vida.

Por suerte, siempre tendremos sus poemas, su verdad, para volcarnos y tumbarnos en ellas como si de un prado verde con hierba mullida se tratara. Porque así son sus poemas: hierba fresca en una calurosa tarde de verano.

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Anne Sexton (Anne Gray Harvey) (Norton, Massachusetts: 9 de noviembre de 1928-Boston: 4 de octubre de 1974)

Poema:

Deseando morir (Wanting to die)

Ahora que lo preguntas, la mayor parte de los días no puedo recordar.
Camino vestida, sin marcas de ese viaje.
Luego la casi innombrable lascivia regresa.
Ni siquiera entonces tengo nada contra la vida.
Conozco bien las hojas de hierba que mencionas,
los muebles que has puesto al sol.
Pero los suicidas poseen un lenguaje especial.
Al igual que carpinteros, quieren saber con qué herramientas.
Nunca preguntan por qué construir.
En dos ocasiones me he expresado con tanta sencillez,
he poseído al enemigo, comido al enemigo,
he aceptado su destreza, su magia.
De este modo, grave y pensativa,
más tibia que el aceite o el agua,
he descansado, babeando por el agujero de mi boca.
No se me ocurrió exponer mi cuerpo a la aguja.
Hasta la córnea y la orina sobrante se perdieron.
Los suicidas ya han traicionado el cuerpo.
Nacidos sin vida, no siempre mueren,
pero deslumbrados, no pueden olvidar una droga tan dulce
que hasta los niños mirarían con una sonrisa.
¡Empujar toda esa vida bajo tu lengua!
que, por sí misma, se convierte en pasión.
La muerte es un hueso triste, lleno de golpes, dirías,
y a pesar de todo ella me espera, año tras año,
para reparar delicadamente una vieja herida,
para liberar mi aliento de su dañina prisión.
Balanceándose allí, a veces se encuentran los suicidas,
rabiosos ante el fruto, una luna inflada,
Dejando el pan que confundieron con un beso
Dejando la pagina del libro abierto descuidadamente
Algo sin decir, el teléfono descolgado
Y el amor, cualquiera que haya sido, una infección.

Protesta contra la censura mundial en internet y la Ley SOPA

Nuevamente los poderosos; aquellos seres bendecidos por la codicia infinita, que se adueñan de todo lo que tocan y que su apellido tiene el sinónimo de una propiedad privada regresan con más fuerza con sus leyes y sus abogados para prohibirnos difundir información a través del internet mediante su nueva ley-basura inventada en los Estados Unidos pero aplaudida por esta legión de hipócritas y puritanos.

Contra ustedes luchamos, contra ustedes que prohíben que las ideas se difundan y que quieren transformar la libertad de internet en un acto ilícito.

La ley HR3261 que se cocina en el Congreso del país de los especialistas en inventar guerras se llama SOPA “Stop Online Piracy Act” ( “Ley para frenar la piratería online”) El proyecto originalmente permite que tanto el Departamento de Justicia de los Estados Unidos, como los propietarios de derechos intelectuales, puedan obtener órdenes judiciales contra aquellos sitios de internet que permitan o faciliten el infringimiento de los derechos de autor.

A estas alturas de las protestas se han sumado grandes firmas de la red, desde Wikipedia, que ha planeado limpiar todas la información de su enciclopedia online por un día, pasando por Google, Facebook, Yahoo, Ebay, Twitter, LinkedIn, Mozilla, Zynga, Amazon, Paypal, etc, etc. temiendo además que esta ley perjudique sus intereses comerciales y junto a ellos todos nosotros los que administramos información web, desarrolladores, webmaster, entusiastas blogueros y usuarios que viven el día a día a través de la web.

Las protestas se inician el 18 de Enero y amenazan extenderse hasta el 23 del mismo mes, un día antes de que se dé la votación de la Ley SOPA.

Respecto al tema algunos apuntes interesantes que nos sirven para conocer de qué forma esta ley nos afectará a todos nosotros:

Ciudadanía afectada
Cualquier persona que haga uso de la Internet, aún cuando no se dedique a generar contenidos se verá afectada. Si yo, como usuaria de una red social decido compartir una noticia del diario El País en mi Twitter, ya estoy infringiendo SOPA, porque esta normativa incluye a las personas que enlacen contenidos con “Todos los derechos reservados”. Por esta razón las Redes sociales y prestaciones aparentemente gratuitas como Facebook, Twitter, Youtube serían las primeras afectadas.

En el caso de la “creación” de contenido el asunto se complica aún más, hay que tener claro que las personas que generan artículos, investigaciones, música, etc, no lo hacen por ideas de generación espontánea, es un proceso que parte de estímulos y raciocinio de información previamente consumida. En los casos más evidentes tenemos al DJ que realiza mezclas con la música que tiene “Todos los derechos reservados”, la persona que realiza artículos de opinión y que utiliza como base de sus planteamientos la información que obtiene de las noticias de medios de comunicación con “Todos los derechos reservados”.


Demás está decir que uniéndose a la protesta mundial Muladar News se apagará y saldrá del aire ese día pues también este minúsculo universo informativo ha sufrido intimidación por derechos de propiedad privada de parte de aquellos dueños de todas las verdades del mundo.

Nota Final: Aunque debo mencionar que este espacio web sufre tantos ataques informáticos que no será ninguna novedad que desaparezca por un día.

Artículos Interesantes:

La revocatoria de la alcaldesa de Lima, Susana Villarán

El año 2012 ha comenzado, un año nuevo que seguramente nos traerá más de una sorpresa en el terreno político. Cuántos nuevos escándalos serán denunciados por los medios de comunicación, cuántos políticos caerán en desgracia, cuántas alianzas se acabarán y cuántas nuevas se forjaran durante estos 365 días. Y como para ratificar aquello de que en el Perú es casi imposible morir de aburrimiento, algunos de nuestros compatriotas, algunos de los vecinos de la comuna limeña han dado inicio a una campaña de movilización ciudadana cuyo único objetivo es lograr la revocatoria del mandato de la actual alcaldesa de Lima Metropolitana, Susana Villarán.

Como todos saben, el lunes 2 de enero del corriente, empezó la venta de los kits electorales, conjunto de documentos y formatos que la autoridad exige para dar inicio al proceso de recolección de firmas que haga posible la revocación de la autoridad edil. Ese mismo día, fueron 7 los grupos que adquirieron los kits (S/. 79,13 soles cada uno). Uno de los adquirientes, y principal promotor de la revocatoria de Villarán, es el abogado y ex empleado de la Municipalidad Metropolitana de Lima, durante el periodo de gestión de Luis Castañeda Lossio, Marco Tulio Gutiérrez. Este dato es importante, pues más allá de las razones, atendibles o no, que impulsan a estos ciudadanos a solicitar la revocatoria de la autoridad, es importante, creo yo, conocer la trayectoria, los vínculos políticos y los intereses detrás de las personas que están encabezando esta campaña.

De acuerdo a lo establecido en la legislación vigente, para el caso puntual de la alcaldesa de Lima, se requiere la recolección de 400 mil firmas, todas ellas certificadas por la autoridad competente para poder hacer formal la solicitud de revocatoria. Sólo después de haber cumplido con este requisito, será el Jurado Nacional de Elecciones el órgano encargado de programar oficialmente dicha consulta ciudadana para el día 30 de septiembre. Es decir, en caso los impulsores de esta iniciativa cumplan con los requisitos formales previstos en la ley, los vecinos de Lima volveremos a las urnas en el mes de septiembre para respaldar o no la gestión de la actual alcaldesa.

Sobre el proceso de revocatoria podríamos decir muchas cosas. En principio podríamos abordar el tema desde una perspectiva netamente política, o también, y esa me parece la opción más recomendable, podríamos aprovechar la cobertura que este tema ha generado para informar a la ciudadanía en torno a la naturaleza y alcances de esta figura jurídica y constitucional. Es importante hacer ello pues el ciudadano, al menos eso es lo que se desea en las democracias avanzadas, debe conocer cuál es la importancia y el valor de este tipo de consultas populares al interior de los sistemas constitucionales; y al mismo tiempo, debe de tomar conciencia en torno a los riesgos que el uso irresponsable de este mecanismo puede traer consigo para la gobernabilidad y el orden de la ciudad.

¿Qué es la revocatoria y cuál es su finalidad?

La revocatoria es un mecanismo que posibilita el derecho de participación política de los ciudadanos en la toma de decisiones de poder público. Este mecanismo tiene por finalidad remover o destituir de su cargo a una autoridad elegida antes de la culminación de su periodo de gobierno o mandato. Es un mecanismo de participación política directa expresamente reconocido por nuestra Constitución y por la Ley Nº 26300, Ley de Participación y Control Ciudadanos, al igual que otros de similar naturaleza como la remoción de funcionarios, el referéndum normativo, la rendición de cuentas, la iniciativa legislativa o los cabildos abiertos.

¿Cuál es el origen histórico de este mecanismo?

La revocación es una figura jurídica que nace en el derecho anglosajón y cuya regulación ha merecido un importante tratamiento debido a la necesidad de buscar un equilibrio entre el poder de los ciudadanos, el mismo que se expresa a través de su respaldo o rechazo a la labor de la autoridad sometida a este mecanismo, la cual puede ser cesada de su cargo, y el deber del Estado de garantizar el orden y la continuidad en el desempeño del cargo de todas y cada una de las autoridades públicas. Así por ejemplo, en el caso de los Estados Unidos, tenemos que la revocación procede en algunos Estados, y opera frente a algunas autoridades como por ejemplo gobernadores, alcaldes o concejales con ciertas limitaciones previstas expresamente en la ley.

¿Qué otros países en la región han recogido este mecanismo de participación?

En Latinoamérica podemos encontrar dos grandes grupos de países. En el primer grupo aparecen aquellos que no contemplan esta figura como Chile, Uruguay o Costa Rica. Y un segundo grupo, del cual forma parte el Perú, en donde la figura de la revocatoria aparece reconocida pero presenta diversos alcances dependiendo de la opción política de cada Estado. Estamos hablando de países como Venezuela, Bolivia, Ecuador y Colombia.

¿Qué autoridades pueden ser revocadas en el Perú?

De acuerdo al orden jurídico vigente, en el Perú únicamente pueden ser revocadas las siguientes autoridades: Presidentes Regionales, Consejeros Regionales, Alcaldes y Regidores. La revocatoria no opera frente a otro tipo de autoridades elegidas de manera directa como son: el Presidente de la República o los Congresistas.

¿Cuándo se puede solicitar y realizar la consulta revocatoria o referéndum revocatorio?

En el Perú, el pedido y realización de la revocatoria no pueden hacerse efectivos ni en el primer ni en el último año de la gestión de la autoridad cuestionada. Para el caso de la alcaldesa de Lima, ésta únicamente podría ser revocada en el segundo (2012) o tercer año (2013) de su periodo edil.
¿El pedido o solicitud de revocatoria de autoridades requiere ser motivado?
Podríamos decir que no. Es cierto que la solicitud de revocatoria siempre consigna las razones que motivan dicho pedido. Sin embargo, las autoridades competentes no pueden analizar la verosimilitud de lo afirmado o verificar la validez de dichas afirmaciones. En otras palabras, se trata de un mecanismo eminentemente político por medio del cual los ciudadanos, impulsados por razones objetivas o subjetivas, eso no importa, ratifican o no su confianza en la autoridad sometida a evaluación.

¿Cuál es el requisito exigido para revocar a una autoridad o, como se pretende en este caso, a la Alcaldesa de Lima?

En nuestro país el acto revocatorio se consuma si el 50% o un número mayor de electores hábiles del padrón electoral de Lima Metropolitana concurre al acto de sufragio. Y luego, si la mitad más uno de los votos válidamente emitidos respalda la opción revocatoria.

¿Cuándo se llevó a cabo el último proceso revocatorio en el Perú?

En noviembre de 2009, se realizó el último referéndum revocatorio, dando como resultado la revocación de 67 alcaldes y 271 regidores. Fueron 72 distritos los que sometieron a esta consulta a sus autoridades locales.

Habiendo dado algunos alcances en torno a la naturaleza, finalidad y alcances de este mecanismo de participación y de la manera cómo ha sido concebido en nuestro país, pasemos a continuación a hacer algunos apuntes en torno a las motivaciones y a la conveniencia política de llevar adelante este mecanismo para el caso de Susana Villarán.

Los ciudadanos debemos de partir por reconocer que ninguna autoridad logrará colmar absolutamente todas nuestras expectativas en el corto plazo. Los ciudadanos, y qué decir de los vecinos de esta gran urbe, debemos reconocer que llevar adelante una gestión exitosa en nuestro medio es una tarea titánica. La escasez de recursos, la falta de voluntad política de los actores, las miles de demandas sociales no atendidas a lo largo de la historia, la falta de institucionalidad y la ausencia de una cultura cívica y democrática son factores que entorpecen el quehacer diario de cualquier autoridad. En ese sentido, creo importante hacernos un par preguntas: ¿Cuáles son los criterios para catalogar a una gestión de ineficiente? ¿Bajo qué parámetros podemos juzgar la labor o el desempeño de la alcaldesa de Lima?

Según palabras del señor Gutiérrez, refrendadas por voces como las del señor Luis Castañeda Lossio, ex Alcalde de Lima, quien afirmó que él sería el primero en firmar la solicitud de revocatoria, o la del ex candidato a la alcaldía de la ciudad en las últimas elecciones, Alex Kouri, “la gente considera que Susana Villarán ha incumplido su programa de gobierno”, y en tal medida, ante dicho incumplimiento, el proceso de revocatoria resulta justificado”. Si ello fuese cierto, me gustaría hacer una doble pregunta al respecto ¿Cómo se puede incumplir el programa de gobierno previsto para 4 años de gestión cuando sólo ha transcurrido el primer año? ¿No es acaso esta posición algo apresurada e irresponsable? Yo creo que sí.

Debemos de tener en consideración un dato que parece olvidar el grupo de impulsores de la revocatoria de Villarán. Durante su primer año de gestión, la señora Villarán tuvo la mala suerte de cruzarse con la celebración de una elección presidencial que paralizó el país durante los seis primeros meses del año debido al temor que los resultados generaron en los actores políticos y económicos nacionales e internacionales. Este es un dato que no debemos dejar de tomar en consideración al momento de hacer nuestros juicios. A pesar de ello, y las cifras así lo evidencian, la señora Villarán ejecutó el 72,6% del presupuesto total de la Municipalidad Metropolitana de Lima, porcentaje mayor al 67% que en su momento ejecutara el ex alcalde, Luis Castañeda, hoy promotor de la revocatoria, en el año 2007 (primer año de su segunda gestión como alcalde).

Otra de las críticas que se le hacen a la gestión de Susana Villarán es su falta de capacidad para la construcción de obras de infraestructura. Dicho de otro modo, para algunos, la gestión de un alcalde se mide en función de las toneladas de concreto o cemento que logra inaugurar, pintando de amarillo (recuerden que era el color favorito del ex alcalde) y llenando de placas con inscripciones “Lucho lo hizo” toda la ciudad. Es decir, un alcalde es más eficiente, realiza una mejor gestión, en la medida que construya el mayor número de losas deportivas, escaleras, calles y plazas, independientemente de si estas edificaciones se llevan a cabo en los tiempos previstos o con transparencia en el manejo de los recursos.

Si se trata de hacer ese tipo de juicios, indudablemente Susana Villarán sale muy mal parada. Eso no quiere decir que su gestión sea mala, simplemente que se trata de una política con otro estilo y con otra manera de entender los problemas de la ciudad. Susana Villarán ha decidido asumir el reto de hacer frente a dos problemas vitales para la viabilidad de Lima, dos problemas que durante muchos años, por puro cálculo político, ninguna autoridad edil quiso enfrentar: seguridad ciudadana y reordenamiento vehicular. Basta con recordar la cobardía exhibida por la gestión anterior en el caso de las “revisiones técnicas” para darnos una idea del porqué este asunto merece nuestra mayor atención. Y claro, al enfrentarse a ciertos grupos de interés, no es de extrañar que sean estos mismos, los transportistas, los comerciantes ambulantes del Centro de Lima, de Mesa Redonda, del Mercado Mayorista, los mismos actores que hoy en día piden la cabeza de la alcaldesa.

Pero además, el estilo de Villarán es muy diferente al de su antecesor. Esta es una gestión que apuesta por la transparencia, que siempre está llana a explicar a la ciudadanía cada uno de sus pasos, que no teme dar la cara ante los medios de comunicación, que respeta el derecho que tiene la población a estar informada, que no cae en ese mutismo absurdo al cual nos tuvo acostumbrados Luis Castañeda Lossio a los limeños durante los 8 años de gestión.

Al mismo tiempo, la gestión de Villarán entiende que la relación con la comunidad debe de darse de modo horizontal y participativo. Es posible que la figura que Villarán proyecta no calce con el modelo publicitario, empresarial o de gestión corporativa que tanto parece valorar cierto sector de poder de la ciudad, pero de allí, a tildar a la alcaldesa de ociosa, de asambleísta, de politiquera me parece existe una distancia muy grande. Eso no quiere decir, como afirman algunos analistas que la señora no sea eficiente o práctica, quiere decir que en su escala de prioridades figura el fortalecimiento del lado humano de la gestión, el apoyo y el contacto con los más pobres, la promoción de la participación vecinal, la presencia municipal en la comunidad, mediante la recuperación de espacios públicos o espacios para el esparcimiento de la familia o el encuentro entre los limeños como son los museos y los teatros, y no únicamente el frió y duro cemento. Y no por ello, deja de atender los grandes proyectos que su antecesor le heredó, pues a pesar de las mentiras que día a día se repiten, sólo dos de los proyectos heredados han sido paralizados. Y tantos otros siguen su curso como el caso del proyecto Cerro Verde.

Lima no era un paraíso hace un año, y tampoco se ha convertido en Bagdad, Kabul, Juárez o Caracas durante el año de gestión de Villarán. Es cierto que quizá la gestión de la alcaldesa debería mejorar su perfomance comunicacional y dar a conocer de modo más inteligente sus logros, objetivos o medidas adoptadas, pero no por ello podemos dejar de reconocerle méritos como los antes descritos. No creo, y quiero ser honesto en ello, que existan razones de fondo que justifiquen la revocatoria de Villarán, no creo que la supuesta ineficiencia de Susana sea motivo suficiente para llevar a la ciudad a un periodo de polarización e inestabilidad política de por lo menos un año, no creo que Lima pueda darse el lujo de paralizar su desarrollo por la sola voluntad de algunos que habiendo perdido la oportunidad de conducir la ciudad o el país en las urnas desean patear el tablero, desconocer las reglas democráticas usando la cándida excusa de estar preocupados por el futuro de la ciudad, y de no hacer sino aquello que el ordenamiento permite. ¡Vamos señores! ¿Quién les cree? Yo no. ¿Y ustedes?
Rafael Rodríguez Campos

Escribe en www.agoraabierta.blogspot.com espacio de análisis político y constitucional de temas de actualidad.

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