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¿Comprende Ollanta Humala, la relación existente entre las instituciones castrenses y el sistema democrático?

Lo que no que­re­mos es que el señor Humala se rodee de una corte de uni­for­ma­dos que asu­man la labor de guar­dia per­so­nal o guardaespaldas…

La rela­ción entre las ins­ti­tu­cio­nes cas­tren­ses y el sis­tema demo­crá­tico en el Perú siem­pre ha sido compleja

Las ins­ti­tu­cio­nes cas­tren­ses, en el marco de los sis­te­mas demo­crá­ti­cos, cum­plen un rol de vital impor­tan­cia para la con­so­li­da­ción de la ins­ti­tu­cio­na­li­dad del Estado y para el res­guardo de los intere­ses nacio­na­les. A las Fuer­zas Arma­das, les corres­ponde garan­ti­zar la inde­pen­den­cia, la sobe­ra­nía y la inte­gri­dad terri­to­rial de la Repú­blica. La Poli­cía Nacio­nal, por su parte, tiene el deber man­te­ner y res­ta­ble­cer el orden interno. Ambas ins­ti­tu­cio­nes care­cen de una voca­ción deli­be­rante y deben estar subor­di­na­das al poder cons­ti­tu­cio­nal. Reco­no­cen al Pre­si­dente de la Repú­blica como su jefe supremo y des­plie­gan sus accio­nes en abso­luta con­so­nan­cia con el man­dato cons­ti­tu­cio­nal y legal.

Esta es una refle­xión que los ciu­da­da­nos debe­mos tener muy en claro. En una demo­cra­cia, en un sis­tema cons­ti­tu­cio­nal en el cual la labor de los pode­res públi­cos y pri­va­dos se encua­dra den­tro de los pará­me­tros esta­ble­ci­dos por la Cons­ti­tu­ción, los miem­bros de estas ins­ti­tu­cio­nes se con­vier­ten en fie­les guar­dia­nes del orden y el sis­tema demo­crá­tico. Siendo ello así, es nece­sa­rio que quie­nes asu­man la direc­ción de dichas enti­da­des, gocen de los méri­tos pro­fe­sio­na­les, aca­dé­mi­cos y mora­les sufi­cien­tes para la asun­ción de tamaña res­pon­sa­bi­li­dad, ya que como hemos seña­lado, a ellos les corres­ponde velar por la segu­ri­dad externa e interna de la nación.

Pero, si a las ins­ti­tu­cio­nes cas­tren­ses les corres­ponde guar­dar un pro­fundo res­peto por los prin­ci­pios y valo­res cons­ti­tu­cio­na­les y demo­crá­ti­cos, al poder civil, y en espe­cial al gobierno de turno, le corres­ponde guar­dar res­peto por la ins­ti­tu­cio­na­li­dad de estas enti­da­des. En ese sen­tido, el gobierno, y el Pre­si­dente de la Repú­blica, debe­rán de ser muy cui­da­do­sos al momento de pro­mo­ver el nom­bra­miento de los man­dos mili­ta­res y poli­cia­les, ins­ta­lando en este pro­ceso, una lógica basada en la meri­to­cra­cia y el pro­fe­sio­na­lismo. No basta, como seña­lan algu­nos, el cri­te­rio de la anti­güe­dad para nom­brar a un mili­tar o poli­cía como miem­bro de la alta direc­ción de sus res­pec­ti­vas instituciones.

Es muy peli­groso para la salud demo­crá­tica de un país la poli­ti­za­ción de las ins­ti­tu­cio­nes cas­tren­ses o la mili­ta­ri­za­ción de la polí­tica, refle­jada muchas veces en los pro­ce­sos de cam­bio o reforma al inte­rior de las fuer­zas arma­das o poli­cia­les. El nom­bra­miento indis­cri­mi­nado de un grupo de poli­cías o mili­ta­res con el único cri­te­rio de favo­re­cer a los alle­ga­dos al régi­men es una prác­tica que debié­ra­mos des­te­rrar de nues­tro país. El gobierno de turno no puede uti­li­zar el poder que la ciu­da­da­nía le ha con­fe­rido para aten­tar con­tra la estruc­tura misma de estas ins­ti­tu­cio­nes. Nom­brar a una per­sona por el sólo hecho de tra­tarse de un amigo, alle­gado, o en el peor de los casos, un títere de los desig­nios de quien detenta el poder de turno, no sólo dis­tor­siona la rela­ción entre el poder civil y las ins­ti­tu­cio­nes cas­tren­ses, sino tam­bién genera inco­mo­di­dad, des­con­tento y mella la moral de los efec­ti­vos mili­ta­res y poli­cia­les que ven cómo la una per­sona carente de los méri­tos sufi­cien­tes se coloca al frente de su institución.

Los últi­mos cam­bios sufri­dos en la Poli­cía Nacio­nal del Perú y los ascen­sos lle­va­dos a cabo en las Fuer­zas Arma­das han vuelto a colo­car sobre la dis­cu­sión este viejo debate en torno a la rela­ción exis­tente entre el gobierno y los ins­ti­tu­tos arma­dos. Los fan­tas­mas del copa­miento y mili­ta­ri­za­ción de la socie­dad aún están pre­sen­tes en el ima­gi­na­rio colec­tivo nacio­nal. Algu­nos perua­nos aún tene­mos pre­sente los nefas­tos hechos ocu­rri­dos durante la última dic­ta­dura de Fuji­mori y Mon­te­si­nos. La uti­li­za­ción de las fuer­zas mili­ta­res y poli­cia­les por la dic­ta­dura como soporte del régi­men, la com­pra de con­cien­cias al inte­rior de estas ins­ti­tu­cio­nes, la adhe­sión, el res­paldo cóm­plice de los altos man­dos y la suje­ción total de los mis­mos a los dic­ta­dos de la mafia de lo noventa, fue­ron males que los perua­nos no debié­ra­mos estar dis­pues­tos a vol­ver a padecer.

La expe­rien­cia his­tó­rica nos demues­tra lo peli­groso que ha resul­tado para el país el hecho de mal uti­li­zar el poder guber­na­men­tal al con­so­li­dar alre­de­dor suyo a una cúpula cas­trense capaz de blin­dar todos y cada uno de los actos de gobierno, sin impor­tar si estos son acor­des o no al orden cons­ti­tu­cio­nal, tal y como ocu­rrió durante los diez años del fuji­mo­rato. Recor­de­mos que en esa época, una de las téc­ni­cas que el dic­ta­dor uti­lizó para con­se­guir la adhe­sión y apoyo a su pro­yecto mafioso, fue la de imple­men­tar una polí­tica de ascen­sos y pases al retiro indis­cri­mi­nada sin mayor cri­te­rio que los deli­rios de poder del jefe de Estado, es decir, asciendo a quie­nes obe­de­ce­rán sin chis­tar mis órde­nes, paso al retiro a quie­nes tie­nen una posi­ción más ins­ti­tu­cio­nal que muchas veces se opone a los intere­ses del régimen.

Con la caída de la clep­to­cra­cia fuji­mo­rista, se abrió un nuevo capí­tulo en la his­to­ria mili­tar y poli­cial. Tal y como lo recuerda el ana­lista polí­tico Car­los Basom­brió, en el año 2001 se ini­cia­ron una serie de refor­mas des­ti­na­das a corre­gir esta per­ni­ciosa situa­ción. Deci­mos per­ni­ciosa, ya que si se revi­san las cifras de aquel enton­ces, uno puede obser­var cómo el reparto de ascen­sos dis­tor­sionó toda la lógica mili­tar y poli­cial, lle­gando a tenerse en la poli­cía más jefes (gene­ra­les y coro­ne­les) que alfé­re­ces. Todo un deli­rio. Pero este afán refor­mista, impul­sado por el gobierno de Ale­jan­dro Toledo, per­dió fuerza con la lle­gada del gobierno aprista, y se retornó de ese modo, a la irra­cio­na­li­dad del pasado (52 gene­ra­les y más de 600 coroneles).

El actual gobierno ha reci­bido estas cifras. Esa ha sido la situa­ción que el pre­si­dente Ollanta Humala heredó de manos de Alan Gar­cía. Los 5 años de gobierno últi­mos fue­ron un quin­que­nio per­dido en este pro­ceso de reforma y moder­ni­za­ción de estas enti­da­des. Siendo tan crí­tica la situa­ción, desde luego se avala la deci­sión del gobierno de pasar al retiro a 30 gene­ra­les de la Poli­cía Nacio­nal del Perú en la bús­queda de una estruc­tura mucho más pira­midal al inte­rior de la misma (en 2004, la Direc­ción Poli­cial estimó que para el comando ins­ti­tu­cio­nal reque­ría única­mente de 28 gene­ra­les y 207 coro­ne­les). Sin embargo, si bien es cierto el obje­tivo se jus­ti­fica y res­palda, la pre­gunta que uno debe hacerse y las auto­ri­da­des res­pon­der es cuál ha sido el cri­te­rio para la purga de esos 30 gene­ra­les y no otros. O si lo más con­ve­niente no hubiese sido un pase al retiro gra­dual, como ocu­rre en el caso de la Marina de Gue­rra, que no genere un cisma ins­ti­tu­cio­nal y polí­tico y no ins­tale La duda sobre la trans­pa­ren­cia de la decisión.

Otro dato a tener en cuenta sobre este tema, ha sido lo ocu­rrido con los últi­mos ascen­sos a gene­ral dis­pues­tos por el Minis­te­rio de Defensa. Pocas veces en la his­to­ria, o nunca según algu­nos dicen, se ha obser­vado que un número bas­tante con­si­de­ra­ble de miem­bros de una pro­mo­ción llega al grado de gene­ral en el ejér­cito. Esto acaba de ocu­rrir hace unos días con el nom­bra­miento de 10 nue­vos gene­ra­les per­te­ne­cien­tes a la pro­mo­ción 1984 Héroes de Mar­ca­va­lle, coin­ci­den­te­mente miem­bros de la pro­mo­ción del Pre­si­dente de la Repú­blica. Con lo cual, más de la mitad de gene­ra­les ascen­di­dos, 19 ha sido leal número total, todos ellos com­pa­ñe­ros de pro­mo­ción del pre­si­dente Humala, pasa­rán a for­mar parte de la cúpula mili­tar. Más allá de las sus­pi­ca­cias que esta deci­sión genere, no pode­mos sino pre­gun­tar­nos si estos ascen­sos fue­ron meri­tua­dos en fun­ción a cri­te­rios téc­ni­cos, eva­luando el grado de pro­fe­sio­na­lismo, anti­güe­dad, y el res­peto ganado por estos ofi­cia­les al inte­rior de su ins­ti­tu­ción, o si, como tan­tas veces en la his­to­ria, el pre­si­dente de turno con­vir­tió al ejér­cito en una agen­cia de bue­nos empleos para sus ami­gos o sus com­pa­ñe­ros de carpeta.

Nos parece salu­da­ble que en nues­tro país el gobierno haya asu­mido con aplomo la deci­sión de refor­mar y pro­mo­ver cam­bios pro­fun­dos en las ins­ti­tu­cio­nes cas­tren­ses. Preo­cupa sí que esa misma volun­tad no sea la misma cuando se trata de las Fuer­zas Arma­das, en el espe­cial del ejér­cito. Es salu­da­ble que la Poli­cía Nacio­nal del Perú ini­cie un periodo de rein­ge­nie­ría que la for­ta­lezca. Espe­re­mos que los cam­bios no que­den allí, espe­re­mos que esta volun­tad se con­cre­tice en la adop­ción de medi­das que pasen por ele­var el sueldo de los efec­ti­vos mili­ta­res y poli­cia­les, refor­mar su sis­tema pre­vi­sio­nal, mejo­rar la aten­ción de salud que la fami­lia mili­tar y poli­cial recibe por parte del Estado, pro­mo­ver la meri­to­cra­cia en los pro­ce­sos de ascen­sos, cam­bios y con­de­co­ra­cio­nes y la capa­ci­ta­ción cons­tante de los efec­ti­vos, acom­pa­ña­das todas ellas, de una fron­tal con­tra la corrup­ción enquis­tada al inte­rior de la institución.

Nin­gún peruano puede opo­nerse a este tipo de ini­cia­ti­vas, todos que­re­mos que nues­tras ins­ti­tu­cio­nes cas­tren­ses se con­so­li­den, todos desea­mos que el per­so­nal mili­tar y poli­cial reciba un trato digno, que cuente con ingre­sos que le per­mi­tan salir ade­lante y velar por sus fami­lias, todos desea­mos que el poli­cía y mili­tar recu­pe­ren el pres­ti­gio y moral de antaño. En ese sen­tido, toda reforma que apunte a este obje­tivo debe ser res­pal­dada, en el camino, las­ti­mo­sa­mente y eso ocu­rre en todo pro­ceso de esta natu­ra­leza, algu­nos efec­ti­vos ten­drán que se sepa­ra­dos de la ins­ti­tu­ción, son los cos­tos de toda reforma y el pre­cio que debe­mos asu­mir. Lo que los perua­nos no que­re­mos es que el gobierno poli­tice y dis­tor­siona la estruc­tura y orga­ni­za­ción de estas ins­ti­tu­cio­nes. Lo que no que­re­mos es que el señor Humala se rodee de una corte de uni­for­ma­dos que asu­man la labor de guar­dia per­so­nal o guar­daes­pal­das, en lugar depo­nerse al ser­vi­cio de la nación como autén­ti­cos guar­dia­nes del orden y la lega­li­dad. Lo que no que­re­mos es que la pelí­cula de los noventa se vuelva a repe­tir en nues­tro país, pero esta vez de un modo mucho más sofis­ti­cado. Lo que no que­re­mos es que Ollanta Humala se com­porte como un miem­bro más de la pro­mo­ción Héroes de Mar­ca­va­lle y no como nues­tro jefe de Estado. No que­re­mos eso, pues de ser así, no ten­dre­mos a Hugo Chá­vez en pala­cio, sino al fan­tasma de Alberto Fuji­mori ves­tido de verde olivo.

Rafael Rodrí­guez Campos

Escribe en www.agoraabierta.blogspot.com

Carta abierta de Hugo Blanco a Mario Vargas Llosa

 

El líder cam­pe­sino no se calla nada y se enfrenta al Pre­mio Nobel

Noviem­bre del 2010

Señor MarioVar­gas Llosa:

El pre­mio Nóbel otor­gado a usted repre­senta un golpe más del neo­li­be­ra­lismo a las pobla­cio­nes indí­ge­nas, ya que difí­cil­mente podrá encon­trarse mayor enemigo de ellas que su persona.

Son dia­rios los gol­pes del sis­tema mun­dial gober­nado por las gran­des empre­sas mul­ti­na­cio­na­les con­tra dichas pobla­cio­nes, con­sis­tente en la depre­da­ción de la natu­ra­leza en sus zonas de vida, lo que sig­ni­fica la muerte para ellas.

Líder cam­pe­sino Hugo Blanco

El ata­que es múl­ti­ple, solo men­ciono algu­nos ejem­plos: La implan­ta­ción de minas a cielo abierto, que roban el agua de la agri­cul­tura y la enve­ne­nan, matando vege­ta­les, peces, suelo y seres huma­nos. La extrac­ción de hidro­car­bu­ros con pare­ci­dos efec­tos. La ins­ta­la­ción de fuen­tes hidro­eléc­tri­cas para la mine­ría, que roban el agua de la agri­cul­tura y pro­vo­can inun­da­cio­nes. La tala de la selva para extrac­ción de madera, para ins­ta­la­cio­nes gana­de­ras o para plan­ta­cio­nes de bio­com­bus­ti­bles, lo que debido a las inten­sas llu­vias de la zona pro­voca la deser­ti­fi­ca­ción. La agroin­dus­tria que debido al mono­cul­tivo y al uso inten­sivo de agro­quí­mi­cos, mata la tie­rra cul­ti­va­ble. El calen­ta­miento glo­bal pro­vo­cado por la emi­sión de gases de efecto inver­na­dero que asola con inun­da­cio­nes y des­li­za­mien­tos de cerros, mata arro­yos, dis­mi­nuye el volu­men de los ríos, diluye gla­cia­res, sumerge islas; pro­voca vera­nos muy calien­tes e invier­nos muy fríos.

Estos ata­ques no son sólo con­tra los pue­blos indí­ge­nas, sino con­tra toda la huma­ni­dad, pues todos vivi­mos de lo que la natu­ra­leza nos brinda; lo que sucede es que son las pobla­cio­nes indí­ge­nas las direc­ta­mente afec­ta­das por él y por eso son las pri­me­ras en reac­cio­nar, ofren­dando su vida ante la bru­tal arre­me­tida del sis­tema, lo que los con­vierte en héroes de la humanidad.

Usted, en más de una oca­sión ha defen­dido a las empre­sas depre­da­do­ras con­tra las pobla­cio­nes indígenas.

Vea­mos sólo dos ejemplos:

Medio Ambiente

El 5 de junio del 2009, día mun­dial de la defensa del medio ambiente fue esco­gido por el gobierno de Alan Gar­cía para masa­crar a trai­ción a más de 200 indí­ge­nas (no 10 que es la cifra ofi­cial repe­tida por usted) que defen­dían la selva ama­zó­nica, el pul­món del mundo.

Esta masa­cre, el encar­ce­la­miento y pro­ce­sa­miento de nume­ro­sas víc­ti­mas del ata­que, fue­ron res­pon­di­das con mul­ti­tu­di­na­rias pro­tes­tas en la capi­tal peruana y otras ciu­da­des, se levan­ta­ron voces de pro­testa en diver­sos luga­res del mundo (natu­ral­mente usted no estuvo entre quie­nes pro­tes­ta­ron), los her­ma­nos ama­zó­ni­cos no se rin­die­ron, había un pode­roso avance de los habi­tan­tes de la selva cen­tral hacia Lima.

Frente a eso, el gobierno se vio obli­gado a retro­ce­der y se dero­ga­ron dos de los más fero­ces Decre­tos Ley de depre­da­ción (que ade­más eran ile­ga­les pues van en con­tra del dere­cho a con­sulta de los pue­blos indí­ge­nas por cual­quier cosa que tenga que ver con su terri­to­rio, reco­no­cido por el con­ve­nio 169 de la OIT, que es ley peruana de carác­ter cons­ti­tu­cio­nal apro­bada por el Congreso).

¿Cuál fue la acti­tud de usted? Al con­tra­rio de la mayo­ría del pue­blo peruano, lamentó la dero­ga­to­ria, escri­bió “Vic­to­ria Pírrica”, mani­fes­tando que futu­ros gobier­nos perua­nos no osa­rán “vol­ver a meter la mano en la Ama­zo­nía para alen­tar la inver­sión pri­vada y el desa­rro­llo eco­nó­mico de esta región”, “los sata­ni­za­dos decre­tos esta­ban en el fondo bas­tante bien orien­ta­dos. Per­se­guían una nece­si­dad impe­riosa: atraer inver­sión pri­vada y tec­no­lo­gía de punta hacia una región que tiene gran­des reser­vas de gas, petró­leo y muchos mine­ra­les….” “A esto aca­ban de renun­ciar de manera sui­cida las comu­ni­da­des ama­zó­ni­cas que siguie­ron las con­sig­nas retró­gra­das de Alberto Pizango”. Fue al revés, ha sido Pizango quien obe­de­ció las con­sig­nas dadas por la pobla­ción ama­zó­nica, un estilo de demo­cra­cia que jamás enten­derá usted, “demó­crata” Var­gas Llosa.

Usted usa el mismo len­guaje que la gran prensa en manos de las empre­sas mul­ti­na­cio­na­les depredadoras.


El ver­ti­ca­lismo anti­de­mo­crá­tico y egoísta de las gran­des empre­sas mul­ti­na­cio­na­les a lo que usted no sé por qué llama “demo­cra­cia”, tiene cada vez menos admiradores.

Ade­más se lanza con­tra “las estú­pi­das men­ti­ras según las cua­les aque­llos decre­tos for­ma­ban parte del Tra­tado de Libre Comer­cio fir­mado entre el Perú y Esta­dos Uni­dos”. Esas “estú­pi­das men­ti­ras” están en los preám­bu­los de los decre­tos y fue­ron pre­go­na­das por la minis­tra Mer­ce­des Araoz.

No se detiene ahí, con­si­de­rando a los habi­tan­tes ama­zó­ni­cos retar­da­dos men­ta­les, no con­cibe que la resis­ten­cia pueda haber sido pen­sada por ellos, dice que fue­ron ins­ti­ga­dos por Hugo Chá­vez y Evo Morales.

No des­per­di­cia la opor­tu­ni­dad para ensal­zar a los dos gobier­nos más retró­gra­dos y ase­si­nos de indí­ge­nas de Suda­mé­rica: Perú y Colombia.

Orga­ni­za­ción colec­tiva democrática

Semi­na­rio Las ame­na­zas de la Demo­cra­cia en Amé­rica Latina: Terro­rismo, Debi­li­dad del Estado de Dere­chos y Neo­po­pu­lismo, evento rea­li­zado en Bogotá (tenía que ser Colom­bia) durante los días 19 y 22 de noviem­bre del 2009

Sus pala­bras:

“El desa­rro­llo y la civi­li­za­ción son incom­pa­ti­bles con cier­tos fenó­me­nos socia­les y el prin­ci­pal de ellos es el colec­ti­vismo. Nin­guna socie­dad colec­ti­vista o impreg­nada con esa cul­tura es una socie­dad que desa­rro­lla, moder­niza y alcanza la civi­li­za­ción… El socia­lismo, el nazismo y el fas­cismo son los fenó­me­nos colec­ti­vis­tas del pasado. Hoy se expresa mediante el nacio­na­lismo y los inte­gris­mos reli­gio­sos. El fenó­meno está bro­tando en Amé­rica Latina de una manera muy sinuosa y revis­tién­dose con unos ropa­jes que no pare­cen ofen­si­vos sino pres­ti­gio­sos… En Perú está bro­tando con dos o tres her­ma­ni­tos que en nom­bre de esa iden­ti­dad colec­tiva, la iden­ti­dad indí­gena, autóc­tona, genuina, la de la ver­da­dera perua­ni­dad, ha lan­zado una cam­paña que cuando uno la exa­mina racio­nal­mente parece que fuera tonta, casi cómica, pero que toca un cen­tro neu­ro­ló­gico lla­mado el espí­ritu de la tribu, que nunca des­pa­rece incluso en socie­da­des que han avan­zado más en el camino de la civi­li­za­ción… El indi­ge­nismo de los años 20 que pare­cía haberse reza­gado es hoy en día lo que está detrás de fenó­me­nos como el señor Evo Mora­les en Boli­via. En Ecua­dor hemos visto ope­rando y ade­más creando un ver­da­dero des­or­den polí­tico y social. El indi­ge­nismo en Ecua­dor, Perú y Boli­via está pro­vo­cando un ver­da­dero des­or­den polí­tico y social, y por eso hay que com­ba­tirlo… De Ecua­dor sé muy poco lo que está suce­diendo ahora… Si que­re­mos alcan­zar el desa­rro­llo y ele­gir la civi­li­za­ción y la mora­li­dad, tene­mos que com­ba­tir resuel­ta­mente esos bro­tes de colec­ti­vismo… Creo que en el movi­miento indí­gena hay un ele­mento pro­fun­da­mente per­tur­ba­dor que apela a los bajos ins­tin­tos, a los peo­res ins­tin­tos del indi­vi­duo como la des­con­fianza hacia el otro, al que es dis­tinto. Enton­ces se encie­rran en sí mismos”.

Usted entiende clara y correc­ta­mente que la comu­ni­dad indí­gena es la herra­mienta fun­da­men­tal para la defensa de la Madre Tie­rra. Por eso el sis­tema diri­gido por las empre­sas depre­da­do­ras mul­ti­na­cio­na­les com­prende que el ata­que a la natu­ra­leza debe ir acom­pa­ñado del ata­que a la comu­ni­dad indí­gena. Donde hay indí­ge­nas, en cual­quier con­ti­nente, hay comu­ni­dad indí­gena, orga­nismo ver­da­de­ra­mente demo­crá­tico donde manda la colec­ti­vi­dad, no el indi­vi­duo, como en la socie­dad “demo­crá­tica” actual, donde man­dan los intere­ses de las gran­des empresas.

Esa real demo­cra­cia se mani­fiesta en el acuerdo de accio­nes de pro­testa colec­ti­vas, en ple­bis­ci­tos como los de Tam­bo­grande, Aya­baca, Huan­ca­bamba e Islay en el Perú, Andal­galá en Argen­tina, donde más del 90% mani­fiesta demo­crá­ti­ca­mente “Vida sí, mina no”. Es a esa demo­cra­cia a la que tiene terror el sis­tema, por eso Fuji­mori en el Perú y Sali­nas en México casi simul­tá­nea­mente die­ron leyes con­tra la comu­ni­dad indí­gena, por eso de los Decre­tos Ley de Alan Gar­cía algu­nos van con­tra la natu­ra­leza y otros con­tra la comu­ni­dad indí­gena. Por eso usted habla con horror del “espí­ritu de tribu”, de “la col­mena”, “el hor­mi­guero”, com­pren­diendo que la fuerza del movi­miento indí­gena para defen­der la natu­ra­leza con­tra la depre­da­ción del gran capi­tal es la comu­ni­dad indígena.

Ese “des­or­den polí­tico y social” es la rup­tura del “orden” que nece­si­tan las com­pa­ñías depre­da­do­ras para aso­lar la natu­ra­leza con sus accio­nes hacia el “pro­greso”, que es por una parte el pro­greso de sus ingre­sos millo­na­rios y por otra el camino a la extin­ción de la espe­cie humana..

Usted ataca el colec­ti­vismo en nom­bre de la defensa del indi­vi­duo. El colec­ti­vismo no niega la indi­vi­dua­li­dad, que debe ser res­pe­tada. La indi­vi­dua­li­dad es aplas­tada por el fun­da­men­ta­lismo mer­can­til que implanta la “moda” obli­gando a todos a aca­tarla (McDonald’s, Coca Cola), los menos some­ti­dos a este aplas­ta­miento son los indí­ge­nas, entre los que cada pue­blo se viste diferente.

Es la socie­dad que usted defiende la que aplasta la indi­vi­dua­li­dad y exalta el indi­vi­dua­lismo que es el egoísmo supremo. La cul­tura colec­ti­vista es la de la soli­da­ri­dad humana, al con­tra­rio que la que usted defiende, extre­ma­da­mente egoísta. El mejor ejem­plo de esto es que las gran­des empre­sas mul­ti­na­cio­na­les están diri­gi­das por per­so­nas que saben que con la des­bo­cada emi­sión de gases de inver­na­dero están con­du­ciendo a la extin­ción de la espe­cie humana, pero ya no les importa sus nie­tos ni sus hijos, sino cum­plir con el sagrado man­da­miento neo­li­be­ral, ganar la mayor can­ti­dad de dinero posi­ble en el menor tiempo posible.

La con­dena que usted hace a la demo­cra­cia indí­gena ha sido sufi­cien­te­mente bien repli­cada por Sara­mago:

“Que alguien haya podido decir que el movi­miento indí­gena es un peli­gro para la demo­cra­cia me parece algo increí­ble. Cómo de una cabeza inte­li­gente puede salir una afir­ma­ción tan mons­truosa como esa”.

Para res­pon­der “a quien diga que el movi­miento indí­gena en Amé­rica es el enemigo más grande de la demo­cra­cia” “yo lo que les pro­pongo a voso­tros indí­ge­nas de esta Amé­rica, es que os con­vir­táis en heral­dos de la demo­cra­cia. Si voso­tros levan­táis la ban­dera de la demo­cra­cia, tal vez los demás aprendamos”.

La comu­ni­dad indí­gena, sin darle ese nom­bre, hace tiempo que está levan­tando la ban­dera de la autén­tica demo­cra­cia, ade­más la está lle­vando a nive­les supe­rio­res, con la comu­ni­dad de comu­ni­da­des en el Cauca, Colom­bia, en las islas Kuna de Panamá, y en mayor grado en la zona zapa­tista de Chia­pas, donde desde hace 16 años gobier­nan los indí­ge­nas mediante las “Jun­tas de Buen Gobierno” que son rota­ti­vas, cuyos miem­bros pue­den ser revo­ca­dos en cual­quier momento y no ganan ni un cen­tavo (como en las comu­ni­da­des indí­ge­nas) por ejer­cer esa fun­ción Por eso no es casual que usted haya escrito “La Otra Cara del Paraíso” desatando una cata­rata de calum­nias con­tra esos indí­ge­nas, com­prende muy bien el peli­gro que para las gran­des empre­sas sig­ni­fica su ejem­plo a los otros pueblos.

Las pala­bras de usted en el semi­na­rio tam­bién fue­ron refu­ta­das por diri­gen­tes indígenas.

Leo­ni­das Iza, pre­si­dente de la Con­fe­de­ra­ción de Nacio­na­li­da­des Indí­ge­nas del Ecua­dor: (CONAIE):

Var­gas Losa está pen­sando en el siglo ante­rior y cree que los indí­ge­nas tene­mos que con­ti­nuar mar­gi­na­dos. Si hay ham­bre, pobreza, iniqui­dad, no pode­mos estar tran­qui­los”. “Si la demo­cra­cia sig­ni­fica igual­dad y equi­dad, noso­tros per­se­gui­mos jus­ta­mente una ver­da­dera democracia”.

Luis Macas, fun­da­dor de la CONAIE:

Var­gas Llosa apoya un poder exclu­yente, seme­jante al que pro­pone el pre­si­dente esta­dou­ni­dense George Bush, con un mundo uni­po­lar. Los indí­ge­nas en cam­bio pro­po­ne­mos otro tipo de poder, que es el “ushay”, en kichua, que es per­fec­cio­nar las con­di­cio­nes de vida, la capa­ci­dad de desa­rro­llar­nos colec­ti­va­mente, desde el aporte de los dis­tin­tos espacios”.

El dipu­tado Ricardo Ulcuango:

“¿Civi­li­za­ción es dejar que tres o cua­tro lucren con el nego­cio del gas en Boli­via, con las pri­va­ti­za­cio­nes en Perú o con el petró­leo del Ecua­dor; es con­ta­mi­nar la natu­ra­leza hasta dejarla seca o ven­der el agua de los ríos al que pague mejor?”

Hum­berto Cho­lango de ECUARUNARI, la orga­ni­za­ción más grande de la CONAIE que agrupa a los indí­ge­nas de la sie­rra: Son pos­tu­ras como esa “las que no dejan avan­zar en la con­so­li­da­ción de una Lati­noa­mé­rica más demo­crá­tica, más tole­rante, más par­ti­ci­pa­tiva, y más inte­grada, reco­no­ciendo la diver­si­dad de cada país con todos los acto­res que cons­tru­yen este continente”.

Como se ve, ellos tie­nen un con­cepto dife­rente de la liber­tad y la demo­cra­cia que usted, que opina: “El com­bate por la liber­tad nos obliga a tomar par­tido resuel­ta­mente, sin sub­ter­fu­gios, por las socie­da­des abier­tas y demo­crá­ti­cas del mundo libre cuyo lide­razgo ejer­cen los Esta­dos Unidos”.

Racismo

Usted goza de un intenso racismo.

Se nota cuando reco­mienda a los indí­ge­nas que para superarse aban­do­nen su cultura.

Basta leer su novela “Lituma en los Andes”, un libro con­tra los “serra­nos” (en el Perú cos­teño hay un racismo regio­na­lista con­tra los indí­ge­nas iden­ti­fi­ca­dos regio­nal­mente como habi­tan­tes de la sie­rra).

Cuando el cabo cos­teño le dice al guar­dia serrano que “merece ser cos­teño”, éste le agra­dece. La cul­mi­na­ción de la novela es la cons­ta­ta­ción de que el cani­ba­lismo es un ritual serrano. Yo soy serrano y en toda mi exis­ten­cia no he visto nada seme­jante. Lo que sí veo es lo que dije más arriba, que la cul­tura que usted defiende está lle­vando al exter­mi­nio de la huma­ni­dad, no se la come, sim­ple­mente la está matando.

En mi libro “Noso­tros los Indios” dedico un capí­tulo (“La cul­tura india y el neo­li­be­ra­lismo” – José María Argue­das y MarioVar­gas Llosa) a la defensa de mi “tayta” José María con­tra los ata­ques suyos en su libro “La Uto­pía Arcaica”. No voy a repe­tir acá lo dicho allí, sólo men­ciono la pre­sen­ta­ción hecha para la segunda edición:

“Este artículo fue escrito en marzo de 1999. De enton­ces a ahora se ha desa­rro­llado una oleada de movi­mien­tos indí­ge­nas en el con­ti­nente y una desas­trosa cri­sis del neo­li­be­ra­lismo. Esto demues­tra que “la uto­pía arcaica” no es el “indi­ge­nismo de José María Argue­das” sino el bie­na­mado neo­li­be­ra­lismo de Var­gas Llosa, del cual con­ti­núa siendo uno de sus gurúes.”

Uchu­ra­qay

En enero del 83 fue­ron ase­si­na­dos 8 perio­dis­tas en la comu­ni­dad de Uchu­ra­qay, Ayacucho.

El gobierno repre­sor que entregó el poder polí­tico del depar­ta­mento al geno­cida gene­ral Cle­mente Noel (fui sus­pen­dido por 120 días de la Cámara de Dipu­tados por haber dicho esto y haberme negado a reti­rar ese cali­fi­ca­tivo), nom­bró una comi­sión pre­si­dida por usted para encu­brir la res­pon­sa­bi­li­dad del ejér­cito en el cri­men. Usted cum­plió per­fec­ta­mente ese come­tido, cul­pando a los comu­ne­ros en forma colec­tiva por las muer­tes, des­de­ñando infor­mes de antro­pó­lo­gos, juris­tas, lin­güis­tas y psicoanalistas.

La Comi­sión por la Ver­dad y Recon­ci­lia­ción y otras orga­ni­za­cio­nes de defensa de los dere­chos huma­nos denun­cian que usted se limitó a reco­ger los tes­ti­mo­nios y prue­bas que die­ron los mili­ta­res impli­ca­dos en el cri­men, las que natu­ral­mente excul­pa­ban al ejér­cito, eli­mi­nando el resto. Apli­cando el racismo mani­fes­tado en “Lituma en los Andes” dijo que habían sido los comu­ne­ros quie­nes mata­ron a los perio­dis­tas y pia­do­sa­mente afirmó que “todos éramos cul­pa­bles” por no “civilizarlos”.

Dicen que pasado un tiempo un tri­bu­nal encon­tró prue­bas de la impli­can­cia mili­tar, y que usted mani­festó que su con­clu­sión la había hecho por el “bien de la democracia”.

Men­ciono esto por­que hay quie­nes pre­sen­tan a usted como “defen­sor de los Dere­chos Humanos”.

Los fami­lia­res de los perio­dis­tas muer­tos sien­ten asco por usted debido a su labor de encu­bri­dor de geno­ci­das como Noel.

Con­clu­sión

Afor­tu­na­da­mente los pue­blos indí­ge­nas del mundo ins­pi­ran cada vez mayor res­peto de otros sec­to­res de la pobla­ción mun­dial por estar a la van­guar­dia de la defensa de la natu­ra­leza en favor de toda la huma­ni­dad y por prac­ti­car la ver­da­dera demo­cra­cia soli­da­ria en sus orga­ni­za­cio­nes, mos­trando el único camino posi­ble para ase­gu­rar la super­vi­ven­cia de la espe­cie: Que sea toda la socie­dad quien se gobierne a sí misma y sea la que deter­mine qué ins­ta­la­cio­nes indus­tria­les pue­den con­ti­nuar exis­tiendo sin poner en riesgo la super­vi­ven­cia de la especie.

Esto he podido cons­ta­tarlo en la gira que hice por Europa últi­ma­mente hablando pre­ci­sa­mente de ese tema.

El ver­ti­ca­lismo anti­de­mo­crá­tico y egoísta de las gran­des empre­sas mul­ti­na­cio­na­les a lo que usted no sé por qué llama “demo­cra­cia”, tiene cada vez menos admiradores.

No me extraña que usted haya reci­bido el Pre­mio Nobel, Tam­bién Obama reci­bió el pre­mio Nobel de la Paz por impul­sar la gue­rra de Afganistán.

Pienso que Alfred Nobel, quien se sen­tía cul­pa­ble por su res­pon­sa­bi­li­dad como empre­sa­rio enri­que­cido a tra­vés de la pro­duc­ción de dina­mita usada por la mine­ría y la gue­rra, no esta­ría satis­fe­cho con los dos premiados.

Hugo Blanco

Vease pasaje de Var­gas Llosa Un peán a la revolución

Tras apelación, se confirma condena de 25 años a Fujimori

Tras cua­tro días de espera, por fin el tri­bu­nal con­firmó la con­dena de 25 años a Alberto Fuji­mori por ase­si­nato en los casos Barrios Altos, La Can­tuta, y por secues­tro agra­vado al perio­dista Gus­tavo Gorriti y al empre­sa­rio Samuel Dyer.

Fuen­tes judi­cia­les con­fir­ma­ron a La Repú­blica que la Pri­mera Sala Penal Tran­si­to­ria de la Corte Suprema rati­ficó por una­ni­mi­dad la sen­ten­cia en los casos de Barrios Altos y La Can­tuta, pero que en el caso de los secues­tros al perio­dista Gus­tavo Gorriti y al empre­sa­rio Samuel Dyer, la opi­nión estuvo dividida.

Se informó que al final la pena por los deli­tos de homi­ci­dio cali­fi­cado, secues­tro agra­vado, lesio­nes gra­ves impuesta el 7 de abril pasado por Sala Penal Espe­cial que pre­si­dió el magis­trado César San Mar­tín, fue ratificada.

Fuente: La Repú­blica

El Ocaso de un Dictador

Para los fines de esta post me hubiera encantado utilizar la palabra “Asesino”, pero la política peruana opina que Fujimori lleva el rango de  DICTADOR y yo con cierto desagrado me apego a ese término.

“señor Fujimori, sea usted un hombre, asuma su responsabilidad, usted por mandarme y yo por obedecerle…”
Vladimiro Montesinos
(Principal asesor de Alberto Fujimori)


“¿Por qué voy a encubrir a un par de delincuentes?”
(refiriéndose a Fujimori y Montesinos)
Santiago M. Rivas
(ex mayor del Ejército y jefe del Grupo Paramilitar COLINA)


“¡Hay de ese general que tenga miedo a equivocarse!”
Alberto Fujimori
Discurso por Fiestas Patrias


“La decisión política pasaba por el presidente Fujimori porque el era el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas”
Vladimiro Montesinos
(Exposición ante congresistas Fujimoristas)

fujimori

Fujimori desde su sillón terminó aniquilando la raíz moral de un país que se desangraba por la salvajada terrorista, destruyendo todas las instituciones democráticas para armarla de acuerdo a sus intereses delictivos, arrastrándonos hacia un precipicio de incultura, inmoralidad y estupidez mental, haciendo de nosotros un país de descerebrados hipnotizados por la tv-basura, y la prensa amarillista, deshonró a las Fuerzas Armadas dejándola a cargo de generales corruptos y violadores de DD.HH. para enfrentarlos en contra de su propio pueblo, del pueblo que tenía que proteger.

Han pasado más de 15 años y nuestro país aún no logra recuperarse de esa década nefasta y cruel.

El juicio a Fujimori esta entrando a su recta final y todo hace suponer –salvo sorpresas de último momento- que será condenado: 30 años, 15 años, 10 años, aún no se sabe.

Que quede como ejemplo para los gobernantes de otras naciones, que la impunidad y el abuso en algún momento se llegan a pagar y se paga muy caro.

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Actualidad…¿Política?

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Después de ocho años los socios delictivos que gobernaron el Perú se ven las caras

Opinión Censurada en Medios Escritos

El personaje Montesinos, apareciendo ante la opinión pública como un ser extremadamente culto, impecable en su vestimenta, provocador y dueño de una verborrea amplia nos mostró ayer la peor parte de ese hombre que ostentó el poder junto al Sr. Fujimori. Durante una década.

Siendo un hombre calculador y de baja estofa no podía dejar de pasar la oportunidad de mostrarse ante los medios de comunicación como un ser iluminado y elegido por la dicha para mostrarnos el camino de la luz, él se cree ampliamente ese cuento y hasta llega a caerle simpático a cierto público que se deja impresionar por su léxico rebuscado y huachafo.

Lejos de todo eso, Montesinos no deja de ser tan solo un sucio charlatán, un leguleyo lector, rata de biblioteca al fin y al cabo que perturbado por sus viejos temores retuerce las leyes a su favor para intentar librarse de las penas a las que ya fue condenado.

Por otro lado Fujimori terminó aniquilando la raíz moral de un país que se desangraba por la salvajada terrorista, destruyendo todas las instituciones democráticas para armarla de acuerdo a sus intereses delictivos, arrastrándonos hacia un precipicio de incultura y estupidez mental, haciendo de nosotros un país de descerebrados hipnotizados por la Tv-Basura, y la prensa amarillista, deshonro a las Fuerzas Armadas dejando a su cargo a generales corruptos y violadores de DD.HH. para enfrentarlos en contra de su propio pueblo, del pueblo que tenían que proteger.

Ayer ante los tribunales se volvieron a encontrar y nuevamente firmaron su alianza, la sociedad delictiva que ahora los llevará de la mano hacia una justa condena por asesinatos, narcotráfico, espionaje y corrupción que las autoridades de mi país se encargarán de imponerles.

Han pasado más de 15 años y nuestro país aún no logra recuperarse de esa década nefasta que muchos ahora recordamos con tristeza.

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